Toque de queda

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Título original: Toque de queda

Año: 2011 (Guatemala)

Directores: Ray Figueroa, Elías Jiménez Tratchtenberg

Productores: Vilma López, Vilma Liella

Guionistas: Ray Figueroa         

Fotografía: Álvaro Rodríguez

Música: Pablo León

Intérpretes: Juan Pablo Olyslager (Daniel), Julio Serrano (Galindo), Flora Méndez (Marta), Brenda Lara (Rita), Edgar Arreola (El Chino), Jorge ‘El Pumita’ Asturias (Renato), Secil de León (Gerardo), Roberto Díaz Gomar (Don Ramón), Joel Flores (Pepo), Cesia Godoy (la Viuda), Jessica Guifarro (Danais), Fernando Martínez (Vecino de la colonia), Enrique Monroy (Virgilio), Julio Montepeque (Infectado), Kunti Shaw (Pilar)…

Sinopsis: La violencia en las calles de los barrios guatemaltecos es constante. Algunos vecinos deciden poner punto y final al problema convirtiéndose en patrulleros nocturnos, siempre con la intención de defender a sus familiares.

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Toque de queda es un filme que ya desde su procedencia puede llamar la atención al espectador nacional, dado que son pocas las ocasiones en que los españoles podemos disfrutar en una sala de cine de una película guatemalteca. Salvo contadas excepciones como La jaula de oro (2103)1, son escasos los largometrajes de dicha nacionalidad que se ponen a tiro en nuestras salas. Dato que, tristemente, podemos también aplicar a otras cinematografías tales como la hondureña o la puertorriqueña, prácticamente invisibles en nuestro país más allá de algunas ediciones en Dvd o diferentes pases en festivales especializados. Precisamente, la película que en este post reseñamos tuve oportunidad de disfrutarla al encontrarse dentro de la programación de un festival de cine al que acudí, concretamente el CIM Sueca-2014 de Valencia, en su tercera edición para más señas, cuyos organizadores decidieron programar dentro de un ciclo de cine-zombie.

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Producida por la escuela de cine Casa Comal, con unas intenciones, intuyo, similares a las de, por ejemplo, la escuela catalana ESCAC (esto es, que el alumnado se vea inmerso en la realización de un largometraje de carácter profesional), Toque de queda ahonda en el impacto que ejerce la violencia ciudadana en su país, ejerciendo de protagonistas los habitantes de la barriada Villas de la Esperanza, convertidos en vigilantes nocturnos asustados ante los continuos ataques por parte de los barrios vecinos. Al dar comienzo el metraje, con una secuencia de títulos de crédito sobresaliente, ya podemos intuir cual es el juego al que nos someterán el tándem de cineastas Figueroa & Jiménez Tratchtenberg (impulsores del proyecto, el primero también guionista). Decíamos que se trata de un filme de zombies. Bien, en realidad los realizadores hablan de “la violencia” como si de un virus se tratara, capaz de propagarse entre la población, convirtiendo al posible “huésped” en un ser lleno de ira e irracional…presentado en la trama a modo de zombie, claro. Una premisa a mi juicio bastante interesante y que los directores ejecutan muy notablemente, dotando a su película de un aire fantástico-terrorífico absolutamente acertado. Y sí, Toque de queda está más cerca del drama que de la ciencia ficción, es cierto, pero creo que puede ser perfectamente disfrutable por los fans del género que se encuentren en constante búsqueda de enfoques diferentes.

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Situada en las antípodas del fun-gore amateur que encontrábamos en propuestas como la española Mallorca Zombie (2009) o la argentina Plaga Zombie (1997), la cinta se asemeja más al sub-género (si es que se le puede llamar así) “zombie-protesta” que generó George A. Romero con su famosa saga de muertos vivientes y con la que el director de Creepshow (Creepshow, 1982) atacaba a los problemas que a le preocupaban (la guerra, el consumismo, etc.). Romero creó escuela, y cómo suele decirse, su sombra es alargada, y encontramos semejanzas, tributos o copias en otras muchas propuestas. Sin ir más lejos, el final de Toque de queda es un mal plagio de los cinco últimos minutos de La noche de los muertos vivientes (The Night Of the Living Dead, 1968), una conclusión argumental que en la cinta guatemalteca se emplea de un modo absolutamente inapropiado, quedando como un giro de guión nada sorprendente, pues de tanto usarse ha acabado por convertirse en repetitivo, esperado e incluso ridículo. De todos modos, no creo que en este caso debamos juzgar a la película únicamente por su metraje final. Es obvio que los responsables se dejaron llevar por el frikismo en un momento determinado, pero el resto del metraje está bien realizado, con ritmo adecuado, fx de impacto, interpretaciones más que correctas y, sobre todo, en general muy buenas intenciones, siendo Toque de queda un largometraje que si bien no pasará a la historia ni aparecerá en ningún top ten de cine fantástico y/o de terror, al menos se merece un visionado.

Javier Pueyo

(1) No pasemos por alto que este drama dirigido por Diego Quemada Díez es una co-producción entre Mexico, España y Guatemala.

Published in: on diciembre 31, 2014 at 1:21 pm  Dejar un comentario  
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