Entrevista a Miguel Ángel Plana, responsable de “Carlos Aured. Nostalgia y pasión”

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Protagonista a su pesar del que va camino de convertirse en uno de los rodajes más célebremente conflictivos, gafados y malditos de la historia del cine español, sería una injusticia que la figura de Carlos Aured quedara finalmente vinculada en el imaginario del aficionado a la desastrosa realización de Empusa, y a las tristes consecuencias que le siguieron, en vez de ser considerado por encima de estos hechos circunstanciales como uno de los más competentes artesanos que abordaron y consolidaron el cine de terror en nuestro país durante la década de los setenta, así como uno de los nombres detrás de las cámaras que más éxito cosechara, y más títulos populares brindara, al tan comúnmente denostado cine “S”.

Con este propósito de restaurar su memoria y reclamar la importancia que merece dentro del contexto del cine de género español, hace escasas fechas aparecía Carlos Aured. Nostalgia y pasión, un libro que se aproxima tanto a la vertiente profesional como humana de este auténtico hombre de cine que, aunque no suele citarse entre los primeros a la hora de hablar del fenómeno del fantaterror, tanto por la creatividad como por la rigurosidad técnica de sus trabajos más destacados, bien merece figurar en un puesto de honor entre los más inspirados realizadores que lo cultivaron. Aprovechando su salida, charlamos con Miguel Ángel Plana, autor y principal impulsor de este merecido tributo al desaparecido director de El espanto surge de la tumba o El retorno de Walpurgis.

¿Cuál es la génesis de Carlos Aured. Nostalgia y pasión, y cómo entran en el proyecto Jorge Juan Adsuara y sus Ediciones Museo del Cine Fantástico?

Desde que me enteré del fallecimiento de Carlos, de las circunstancias en que se dio y de los proyectos, deseos y sueños que así se veían truncados, estaba más que decidido a hacer algo por reivindicar su memoria. Posteriormente, con la desaparición de Paul, comprendí que, efectivamente, como podría decir nuestro común amigo Carlos Benítez, es como si hubiera muerto todo un mundo. Al principio pensé en hacer un artículo extenso sobre ello, pero, ¿por qué volver a hacer una serie B? Luego la vida te va llevando por otros caminos y fue a través de Facebook que volví a entrar en contacto con el fandom y conectar con gente con mis mismas inquietudes y gustos. Así di con Adsuara, que me pidió colaborar en una publicación sobre Piquer Simón, y luego en otra sobre Willis O’Brien. Por el camino me preguntó si me atrevería a hacer una sobre Aured. Y aquí estamos. Para mí es la deuda que tenía que saldar con Carlos. De crío me gustaron mucho sus films de terror, sobre todo los que hizo con Paul, otro gran amigo y persona. De ambos aprendí mucho, de la vida y del cine. Y de Carlos mentiría el que dijera que no se echó unas risas o un calentón con El fontanero, su mujer… y otras cosas de meter, por otro lado una de las películas más taquilleras de nuestro cine en la época. Para bien o para mal, el cine de esta gente, su trabajo, es importante y forma parte de nuestra historia. Eso es lo que me encanta del fandom, y por eso empecé con mis colaboraciones hace años. Yo quise, y hubiera disfrutado, estoy seguro de ello, que nuestros proyectos hubieran visto la luz, que Carlos se hubiese resarcido. Pero no pudo ser, tal vez el fin de una época había llegado mucho antes que con el fin de Empusa, y con ello nuestra infancia y nuestra adolescencia. Pero todavía tenían mucho que decir, ambos. Si hubiesen tenido posibilidades medianamente dignas, se hubiesen podido, digámoslo eufemísticamente, “reciclar”. Un cine con presupuestos de ahora no hace falta, pero sí con cierto toque indie y con el saber hacer de antaño. En esa línea Naschy tenía más posibilidades que Carlos. Aún estoy esperando que la Academia de nuestro cine le dé un homenaje, en vez de rajar tanto contra las instituciones. Este libro es0 un compendio de todo eso, de parte de mi vida. De ahí lo de nostalgia, de ahí lo de pasión. Y no es sólo Carlos o Paul. En sus páginas desfilan toda una pléyade de títulos, realizadores, actores (…) , que son parte de la cultura audiovisual de este país. No hicimos el film, o los films, pero este libro es una semblanza de ese futuro truncado. De Carlos, la mayoría de la gente se ha quedado con lo anecdótico y su cine erótico, pero tenía muchas inquietudes y mucho talento, y una gran profesionalidad.

Carlos Aured con el honorífico premio "Segundo de Chomón" que le hiciera entrega la Primera Semana de Cine Fantástico Español de Valencia.

Carlos Aured con el honorífico premio “Segundo de Chomón” que le hiciera entrega la Primera Semana de Cine Fantástico Español de Valencia.

En tu condición de escritor cinematográfico puede decirse que eres uno de los propulsores de la reivindicación que ahora disfruta a todos los niveles el cine fantástico español realizado entre finales de los sesenta y comienzos de los ochenta. Quién no recuerda aquel mítico número especial de Flash-Back que, probablemente, fuera una de las primeras publicaciones consagradas a la recuperación de la memoria histórica del fenómeno… ¿Qué recuerdas de aquella época en la que, a buen seguro, más de uno os consideraría poco menos que unos locos por interesaros por este cine y cómo has vivido todo el proceso que ha culminado en el reconocimiento que, dentro de unos niveles, goza hoy en día?

Sobre todo la ilusión de hacer algo que creías firmemente que serviría para algo, de hacer un poco de historia, y conocer a todos esos “monstruos” tan cercanos e intimar con ellos y establecer relaciones tanto afectivas como profesionales, más allá de un pedestre star-system. Todo esto del fandom lo hemos conocido los de mi generación vía ediciones castizas del Monster of the Movies. A los que amábamos este cine, esa relación entrañable entre los fans y las “estrellas” nos parecía descabellada. Fue otro modo de descubrir que no era así. También es importante la humildad con la distancia, comprender que no eran los mismos años ni las mismas condiciones económicas y apreciar, sin desdeñar, como se hace desde la crítica más sesuda, el trabajo y el esfuerzo de toda aquella gente. En definitiva, se trataba de encontrarles un huequecito en la memoria de la historia en papel y no en la memoria de la nostalgia. De cualquier modo, reivindicativo o no, el fruto de todo aquello está aquí. En este libro, en esta entrevista, en que gente como vosotros y otros hayáis recogido el testigo…

¿Se encuentra totalmente rehabilitado el fantaterror, o aún queda camino por recorrer? ¿Hay peligro de que, debido a la mitificación que desde algunos sectores se hace de aquel periodo, pueda sobredimensionarse y resultar hasta contraproducente, al no distinguirse el grano de la paja?

Evidentemente aún queda, aunque sea a nivel oficialista, un trecho por recorrer; pero también es cierto lo segundo que apuntáis. Puede que, con mucho entusiasmo, se esté sobredimensionando el fenómeno. Pero también es cierto, que sí que creo que se distinga claramente el grano de la paja. Lo que sucede es que dentro del fandom también hay facciones que ensalzan dos o tres títulos como si fueran los únicos, o dos o tres figuras. Otros sectores lo alaban prácticamente todo (y también hay malas obras). Esto es lo que quizá perjudica más a la tarea reivindicativa. Hay que ser justos y hacer patria cuando se lo merezca la patria. Quizás, a veces, pequemos de demasiado benévolos y consentidores. Por eso la intelligentsia no nos toma en serio.

Carlos Aured ejerciendo de maestro de ceremonias durante una maratón de cine de terror en la sala A.E.C. Xerea de Valencia, cuyo programador era Antonio Busquets. Según nos comenta Miguel Ángel, Carlos llevó al evento una cinta de cassette con una palabras de Paul Naschy para que se escuchara antes del film que se proyectaba de este.

Carlos Aured ejerciendo de maestro de ceremonias durante una maratón de cine de terror en la sala A.E.C. Xerea de Valencia, cuyo programador era Antonio Busquets. Según nos comenta Miguel Ángel, Carlos llevó al evento una cinta de cassette con una palabras de Paul Naschy para que se escuchara antes del film que se proyectaba de este.

No hay duda de que este interés existente sobre el tema se refleja en la periódica aparición de nuevas obras tanto escritas como en formato audiovisual, dedicadas a estudiar el tema. En este sentido, Carlos Aured. Nostalgia y pasión viene a cubrir el hueco bibliográfico existente acerca de la trayectoria del fallecido director murciano. ¿A qué crees que se debe este vacío, sobre todo si se le compara con otras personalidades del fantaterror, mucho mejor y más tratadas?

Pues posiblemente a lo que comentaba indirectamente en la pregunta anterior. Dentro del fandom se han perfilado determinados cultos a cineastas y cintas, dejando de lado a otros. Aured fue un cineasta de escasa proyección si no se asocia a su amigo Naschy. Siempre se consideró más un realizador con más peso en el género erótico, evidentemente más menospreciado que el fantaterror. No fue un realizador con un corpus específico, un estilo visual, o con ideas determinadas sobre cómo enfocar el género. Básicamente trabajaba para comer, por decirlo crudamente, si bien su amor por el cine y su profesionalidad está más allá de toda duda. Trabajó con unos condicionantes de tiempo, dinero y demás, impuestos por la época en la que le tocó vivir. Personalmente pienso que desligarse de Profilmes o Naschy le dificultó un poco las cosas. Trabajaba con lo que le daban. Cuando se rebeló, por decirlo de algún modo, y quiso poner en práctica sus propias historias, ideas, trabajar con otro tipo de material, ya era tarde. Todos consideraban que este tipo de cine estaba muerto. Le faltó tal vez ese empuje para trabajar con su propio material y saber venderlo, en lugar de dejarse llevar por una industria que lo tenía a sueldo como mercenario. Hablando con él durante años me di cuenta de que podía haber hecho más de lo que le dejaron. Nada más hay que ver que sus películas para Profilmes y Lotus, y junto a su gran amigo, con el que formaba un gran equipo, han sido muy bien valoradas.

¿Piensas entonces que el hecho de que la filmografía de Carlos no estuviera ligada a un único género, y que casi la mitad de su filmografía esté además adscrita al cine erótico, ha podido perjudicar durante estos años la valoración hacia su trabajo, tanto por parte de la crítica como del aficionado?

Es obvio. Es como denigrar a José María Zabalza por sus films alimenticios de la época hechos descuidadamente y en estado de embriaguez algunos, y olvidar sus grandes cintas precursoras de la comedia negra.

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Es obvio que la amistad que mantuviste con tu objeto de estudio ha hecho que este sea un trabajo muy especial para ti, hasta el punto de que en él hayas volcado apuntes autobiográficos propios. ¿Ha sido por ello su escritura más complicada que si no hubieras tenido ningún tipo de relación con su protagonista?

Para nada. Evidentemente hay ciertas situaciones personales que asocio a aquella etapa que ahora me dolía un poco recordar. Sobre todo porque alguien muy importante en mi vida compartió todo aquello y ahora no está para seguir compartiéndolo.

Supongo que, debido a lo ya comentado, no habrá sido fácil conjugar ese toque personal con la labor informativa y analítica que requiere una obra de estas características, sin dejar de ser objetivo…

Sí, supongo que es un poco difícil, pero creo que he conseguido ser totalmente objetivo. Lo que no es bueno, no es bueno venga de quien venga. Y precisamente en este mundo hay ciertos sectores de la crítica que han ensalzado obras y figuras que, realmente, no son para tanto.

Hablando del fandom, para la redacción del libro has contado con la participación de dos amigos y colaboradores de La abadía: Carlos Benítez y Ángel Gómez Rivero, que en su calidad de alma mater de Algeciras Fantástika fue quien propició el reencuentro entre Carlos Aured y Paul Naschy después de años de distanciamiento entre ambos. ¿Nos podrías comentar en qué ha consistido la labor de cada uno de los autores?

La verdad es que no es por echarme flores. Ahora mismo no recuerdo cuándo fue el evento del amigo Ángel, pero en el 95, junto a mi amigo Busquets y con motivo de la promoción de Unidos por la sangre, que hubiera dirigido Carlos y protagonizado Paul, ya creamos la Primera Semana de Cine Fantástico Español de Valencia, donde además, junto al gran Jack Taylor, fueron premiados con la estatuilla creada para la ocasión, y dedicada a Segundo de Chomón, y que ya les sirvió de reencuentro. El certamen, desgraciadamente, no tuvo continuidad.

Los dos amigos y colaboradores, dos monstruos que saben mucho más que yo, han realizado dos estupendos capítulos dedicados, por parte de Carlos, al malhadado rodaje de Empusa y todos sus avatares, y, por parte de Ángel, con ese mismo tono nostálgico, un repaso a la trayectoria del personaje, aunándolo con su experiencia vital compartida de esa amistad y ese reencuentro. Sin sus aportaciones el libro se hubiera quedado cojo. Y les doy las gracias por ello.

De todos modos, eso me lleva a otra reflexión, quizá un poco mal intencionada, respecto al mundo del fandom y a los reconocimientos (afortunadamente, a pesar de mi escasa continuidad en el tema en años, los compañeros de Castellón me han premiado). Durante algunos años he ido viendo cómo se subastaba el mítico Flash-Back que inició todo esto, y en la reseña que se hacía del mismo, aparecía siempre con autoría de Busquets y Aguilar. Cuanto menos me resulta chocante, ya que gran parte del trabajo fue responsabilidad mía, y Carlos cedió su estudio porque en aquellos años le resultaba bastante difícil colocarlo en otras publicaciones (de lo cual me alegro, porque fue todo un acierto por parte de él y del editor). Mi nombre poco podía decir sin este apoyo. Pero me duele, aún así, como un chiquillo, eso del meritoriaje y no salir en las listas, jajajaja.

Miguel Ángel, junto a Rafa Lis, David García y Manolo Valencia posando con el galardón con el que fueron premiados respectivamente durante la última edición de "Fantasti'cs".

Miguel Ángel, junto a Rafa Lis, David García y Manolo Valencia posando con el galardón con el que fueron premiados respectivamente durante la última edición de “Fantasti’cs”.

¿Cuáles son, en tu opinión, los rasgos principales que distinguieron, sobre todo a la hora de afrontar su trabajo, a Carlos Aured respecto a otros directores contemporáneos consagrados al género, como pudieron ser los Ossorio, Piquer Simón, Jesús Franco o el propio Naschy?

Así como todos estos realizadores que mencionas tenían unas cualidades, unos temas, un estilo, incluso visual o de forma de trabajo, característicos, Carlos, más que nada, era un trabajador, aunque sí tenía ciertas inquietudes por el mundo de lo oculto y sobrenatural que, independientemente de sus colaboraciones con Paul, otro gran entendido, vienen solapadas en su obra más fantástica y en sus proyectos. Todo esto se puede comprobar en el libro. Lo que quiero decir es que no tenía un sello distintivo que lo pudiera diferenciar de otros cineastas de la misma época y género. En cierto modo, también es de admirar que no tratara de copiar e imitar, más allá de la forma de rodar característica del momento, de rapidez y a otra cosa. No de descuido, como algunos.

¿Y cómo le definirías como persona?

Como persona, un tipo entrañable, cariñoso, amable, gran amigo y compañero, sensible. Y muy meticuloso para el trabajo. Casi todos lo que le conocieron tienen la misma opinión de él. A lo largo del libro hay entrevistas con diversos actores y compañeros de rodaje que lo conocieron muy de cerca y que dan fe de su profesionalidad.

Tú mismo has mencionado que la vinculación existente entre sus primeros trabajos y Paul Naschy marcó no poco su carrera y, por ende, el conocimiento de su cine. Teniendo en cuenta que en todas las entrevistas a las que hemos tenido acceso Carlos siempre se mostró extremadamente elogioso hacia la figura de Paul, y otro tanto se podría decir de la consideración que Naschy tenía hacia sus películas conjuntas, ¿qué factores influyeron para que se produjera esa separación laboral y personal entre ambos durante aproximadamente tres décadas?

Hay algunas cosas para las que Carlos se mostraba ciertamente reservado: con su relación familiar y con Paul. Pero no creo que llegaran a estar enemistados realmente, salvo aquella etapa en la que Paul se sintió un poco despechado cuando, tras su fructífera relación, se prescindió de él en el rodaje de uno de los films que Carlos hizo a continuación. Luego, también estaba la sensación de vergüenza y lástima (según me comentaría Paul en alguna ocasión) que llegó a sentir por el tipo de cine que había decidido continuar haciendo su amigo. De hecho, siempre tenían un tira y afloja. Pero se respetaban y querían. Carlos abogó para que Paul viniera a Valencia y Paul se sentía realmente muy disgustado por cosas que había dicho de Carlos en el pasado. Un detalle es que, durante una exposición que hicimos en aquella semana de material relacionado con el evento, al ver algunas de las publicaciones añejas que mostrábamos en una vitrina, de nuestras colecciones particulares, Paul me pidió que las arrinconara, pues recordaba que en una de ellas no había tenido, en alguna entrevista, muy buenas palabras para su amigo. Pero, ¡qué coño! La amistad es eso, todas las relaciones tienen sus altibajos y, si hay cariño, la reconciliación no se hace esperar. Aunque a veces tarde algo más. Pero me consta que, a pesar de ese teórico lapso de tiempo de enemistad, ellos siguieron en contacto y con proyectos. No hay que olvidar  que en los últimos años Paul también intentó a toda costa que su amigo se volviera a poner tras las cámaras.

Carlos Aured de espaldas y Paul Naschy al fondo contemplando la exposición organizada .

Carlos Aured de espaldas y Paul Naschy al fondo contemplando la exposición organizada con motivo de la “Primera Semana de Cine Fantástico Español de Valencia”.

Repasando la evolución de su trayectoria, llega un momento en que Carlos abandona la dirección y, posteriormente, decide retirarse del mundillo tras ejercer de productor en un puñado de películas. ¿Por qué dejó de hacer cine? ¿Fue el motivo principal la propia decadencia del cine de género en España, o hubo otras razones de mayor peso?

Básicamente fue, primero, el ocaso que mencionáis. Y después la serie de catástrofes económicas en que se vio inmerso en las tareas de producción de diversos films que se rodaron en nuestro país por parte de americanos e italianos, y que le hicieron perder la fe en el negocio. Luego, todos ya sabemos que muchos de aquellos realizadores se vieron un tanto menospreciados y relegados tras aquel boom, considerándoseles profesionales de inferior calidad, lo que ya les hizo más imposible el acceso al mercado y el encontrar trabajo o que fuesen reclamados. Problemas personales aparte, que también influyen, por supuesto, todos sabemos cómo terminaron gente como Zabalza, Eloy de la Iglesia… Hipotéticamente, imagino que las deudas que hubiera podido ir acumulando le hicieron buscar algo más estable. En parte eso. Y en parte, que el mercado, modificado por las instituciones en los primeros años de la democracia, y la oferta, más que la demanda, los había convertido en dinosaurios.

¿Fue el citado reencuentro con Paul, y el reconocimiento del que volvió a gozar su cine, el verdadero detonante de que Aured sintiera la necesidad de volver a ponerse tras las cámaras, o ese sentimiento de alguna manera estuvo siempre presente en él desde que filmara su última película más de veinte años antes?

Ellos ya habían manejado algunas ideas para la rentrée antes del reencuentro oficial. Pero creo que el detonante fue mi relación con él y mi decisión de reclamarlo para participar en mi proyecto cinematográfico y que fuese él el realizador. A partir de ahí, no paramos de idear diversas historias que no terminaron de cuajar.

Miguel Ángel durante la presentación en Valencia del estudio coral "Juan Piquer Simón. Mago de la Serie B", también publicado por Ediciones Museo del Fantástico.

Miguel Ángel durante la presentación en Valencia del estudio coral “Juan Piquer Simón.

Aunque, como ya has dicho, sea Carlos Benítez el que se ha encargado de este capítulo, ¿qué punto de vista decidisteis adoptar a la hora de poner por escrito el relato de un rodaje tan peliagudo, con tantas partes enfrentadas y con tan dramáticas consecuencias, como fue el de Empusa, film cuyas vicisitudes habría dado para un libro entero por sí solo?

Con mucha objetividad por nuestra parte, y sobre todo contrastando las vivencias de la mayoría de los integrantes de esa triste experiencia. Ángel Mora, Antonio Mayans….

Teniendo presente el morbo, e incluso el eco extracinematográfico, que siguen despertando las circunstancias que rodearon la realización de esta película, ¿ha existido en algún momento la voluntad de restaurar la memoria de Aured desde un punto de vista personal, incluso por encima de la reivindicación de su obra, ante los ataques que ha sufrido en todo este tiempo sin que hubiera nadie que pudiera defenderle?

Pienso que en el fondo sí, pues cuando me enteré de todo lo que pasó yo mismo me decía: ¡Este no es Carlos, no puede ser él! Y ya que nunca pudimos hacer nuestra película, pues también era una manera de dejar testimonio de un hombre, de un trabajo, de una profesionalidad y unos conocimientos, de una amistad, de una época. Aured no fue únicamente el realizador de “pornetes” que la gente conoce.

Nota aparecida en "Fantastic Magazine" informando sobre la, finalmente, nonata película "Unidos por la sangre" que debiera de haber dirigido Aured sobre guion de Miguel Ángel.

De los distintos proyectos cinematográficos que tratasteis de sacar adelante, quizás el más conocido sea el de Unidos por la sangre. ¿De qué trataban y cuáles fueron las dificultades que encontrasteis para que finalmente no pudierais llevarlos a cabo?

Había diversas ideas sobre el Golem (manejé tres historias diferentes). Había conocido a unos judíos con dinero interesados en revitalizar ese viejo mito. Una de las historias se centraba al estilo de la leyenda clásica, pero trasladándola a la corte de Felipe II y todas sus inquietudes alquímicas. La otra, más descabellada, versaba sobre un ejército de golems de los servicios de inteligencia israelitas para luchar contra el terrorismo palestino…., jajajaja. También Carlos conoció a un argentino que quería que hiciésemos una película sobre un “hombre-monstruo” del folclore y las leyendas sudamericanas, en plan antropológico, muy similar al hombre-lobo clásico. Supongo que Paul hubiese terminado participando en el proyecto de haberse llevado a cabo. También hubo una comedia negra con demonios y brujas, una especie de relectura satánica de Mary Poppins: Inferno in Blue. Todos los guiones eran míos. Y por ahí andan guardados en algún cajón. Yo también me desencanté y dejé de moverlos hace años. No estaban tan mal.

Aparte de vuestros proyectos conjuntos, durante muchos años Carlos persiguió poner en pie una película que le ilusionaba especialmente titulada La sombra en el cristal, y que él mismo definía como un “para-psico-thriller”. ¿Qué nos puedes contar acerca de ella?

Dados sus intereses y sus conocimientos en la materia, era lógico que en algún momento se decantase por una historia similar en un conato de renovación del género. Yo fui el primero en echarle un vistazo. Me lo envió enseguida lo tuvo e hice algunos cambios. Pero se estancó y luego vino Empusa. La historia estaba muy cercana al cine parapsicológico de D’Arbó.

Dedicatoria de Carlos Aured a Miguel Ángel, reproducida en el mítico monográfico dedicado por "Flash-Back" al cine fantástico español.

Dedicatoria de Carlos Aured a Miguel Ángel, reproducida en el mítico monográfico dedicado por “Flash-Back” al cine fantástico español.

Y tras Carlos Aured. Nostalgia y pasión, ¿en qué otros proyectos literarios te encuentras inmerso actualmente?

Ahora mismo tengo dos libros en marcha, uno de ellos ya casi cerrado, bastante voluminoso. Éste está relacionado con uno de los programas de radio en los que participo, relacionando diversos aspectos del mundo del misterio (fantasmas, ovnis…) con determinados films. El otro, desarrollado con un amigo director de cine de Valencia, es un documento casi antropológico sobre una de las facetas técnicas del mundo del cine menos estudiadas, en plan Cinema Paradiso. Y hay un tercero que empecé hace tiempo, y al que no paro de darle vueltas, donde hago una comparativa entre los cuentos de hadas tradicionales y algunos esquemas del cine de terror.

Pues ojalá que alguno de estos proyectos prospere, y dentro de poco volvamos a tenerte por la Abadía hablándonos de ellos. Muchas gracias por tu amabilidad y toda la suerte del mundo.

José Manuel Romero Moreno & José Luis Salvador Estébenez

Published in: on febrero 20, 2015 at 6:02 am  Dejar un comentario  
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