La historia del cine australiano

Título: La historia del cine australiano

Autor: Adrián Sánchez Esbilla

Editorial: T&B Editores

Datos técnicos: 410 páginas (Madrid, septiembre, 2014)

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En un campo tan sobresaturado como abonado para el amateurismo como el de la crítica de cine on line, donde desgraciadamente abundan los advenedizos, la reseña de urgencia y la pose por encima del análisis coherente y riguroso, es prácticamente una excepción encontrarse con escritores de raza como Adrián Sánchez Esbilla, uno de los cronistas culturales (sus campos de interés también incluyen cómic, literatura, música… incluso fútbol) más agudos e interesantes de leer actualmente en nuestro país, cuya actividad se reparte principalmente entre la web multicultural y multigenérica Ultramundo y su propio blog Esbilla, cinematográfica popular, desde donde hace ya algunos años va dejando patente su aptitud para trascender la mera crónica convirtiéndola en material literario de primer orden a través de su vasto conocimiento del medio cinematográfico, su innegable talento para el manejo de la palabra y su habilidad para analizar hasta el tuétano, de forma absolutamente certera además, cualquier película que se le ponga a tiro.

Contundente y deslumbrante puesta de largo editorial en solitario por parte de su autor, esta historia del cine australiano – a la venta desde el pasado mes de septiembre de la mano de T&B – tiene su génesis en un artículo que el propio Esbilla escribió para la revista Scifiworld, y en el que ya se ocupaba de desgranar una personal genealogía del tan fascinante como característico cine fantástico filmado en las antípodas; no obstante, y antes que limitarse a una simple extensión de aquel escrito incluyendo el resto de géneros que se han ido cultivando en Australia a lo largo de su historia, el presente volumen supone una inmersión total (tanto por parte del lector como – previamente – del autor) en la propia cultura del país y, sobre todo, en la forma de ser de sus habitantes, más no con la errónea intención de anteponer conexiones antropológicas, sociológicas y/o históricas por encima de las meramente cinematográficas si no, por el contrario, con el firme propósito de hacernos entender al máximo su manera de concebir el cine conociendo en primer lugar las peculiaridades que componen la forma de ser del australiano, así como también la determinante tipología del paisaje que le rodea, de protagonismo innegable en gran parte de los títulos tratados en este volumen.

Dividido cronológicamente en tres partes diferenciadas (el boyante nacimiento del cine en el país y su precario devenir posterior, el boom del revival iniciado en los años 70 y, por último, desde la década de los 90 a la actualidad), exceptuando quizás su primer segmento, donde se describe minuciosamente los sucesivos y fracasados intentos de crear y establecer con solidez una industria propia – difícil tarea la de relatar la (pre)historia de un cine que no fue tal hasta bien entrada la década de los setenta-, en el resto del libro se hace mucho más evidente la voluntad de su autor por no entregar “una historia del cine” al uso, esforzándose de esta manera en agrupar la dispersa producción cinematográfica tanto cronológicamente como – y esto tiene más mérito – de forma temática en paralelo, evitando asimismo de manera brillante la rutinaria y fría sucesión de nombres, títulos y datos en pos de una absolutamente cohesiva y fluida mixtura de historiografía y crítica cinematográfica, donde cada película citada – al margen de su calidad intrínseca, o de tener más o menos importancia dentro del marco general – es merecedora de su pequeña parcela de acertado y conciso análisis.

Asimismo, y a pesar de que la imagen de su portada pudiera indicar lo contrario, su autor se cuida muy mucho de no caer en el recurso fácil de capitalizar el estudio con aquellos títulos o personalidades señeras que pudieran ser más fácilmente identificables por el espectador/lector medio (ya sean estos la trilogía de Mad Max, éxitos noventeros como La boda de Muriel o figuras de capital importancia como las de Jane Campion, Baz Luhrman o Peter Weir), dando también cabida a (sub)géneros y corrientes poco o totalmente desconocidas por estos lares, como pudieran ser el telúrico cine aborigen, los films sobre salteadores de caminos o bushrangers (entre los que podríamos encuadrar las diferentes películas que han reflejado las correrías de Ned Kelly), o el cine ocker, modalidad ésta entre la comedia cazurra y el destape en la que debutaran cineastas patrios más tarde emigrados a Hollywood como Richard Franklin (Psicósis 2: el regreso de Norman) o Bruce Beresford (Paseando a Miss Daisy).

De este modo, desde la más elevada muestra de cine de prestigio festivalero (Mi brillante carrera) hasta el más ignoto, descarado y costroso ejemplo de exploitation (Body Melt), pasando por hitos tan exitosos y globalmente reconocibles como pudieran ser los protagonizados por el personaje de Cocodrilo Dundee, ya tengan denominación de origen patria o foránea (… que también los hay, mientras traten ese concepto tan difuso que es la australianidad: nada menos que de la mano de directores como Fred Zinnemann, Tony Richardson o Michael Powell), títulos de todo pelaje y condición son merecedores de que se pose sobre ellos la mirada clínica pero absolutamente desprejuiciada de Esbilla, con la que lejos de imponer criterios se establece a través de ella un acercamiento riguroso y serio, sí… pero también constante y contagiosamente positivo sobre los objetos de su estudio, en el que sin duda pesa más su determinación por atraer nuestra atención, despertar nuestro interés y descubrirnos este tipo de cine bajo un nuevo prisma que imponer egoístamente criterios o detenerse en fútiles parrafadas egocéntricas, como las que por desgracia corremos el riesgo de encontrarnos cada vez que abrimos y comenzamos a leer un libro de cine.

Además de inyectar la virtud de la amenidad a cada una de sus más de cuatrocientas páginas, su autor nos sirve un trabajo apabullantemente bien documentado, concienzudo y coherente como pocos (por desgracia) se suelen escribir actualmente en nuestro país: por todos estos factores pienso que no nos arriesgamos al afirmar que estamos ante uno de los mejores libros sobre cine (si no el mejor) publicados en España este pasado año 2014 que recién despedimos.

José Manuel Romero Moreno

Published in: on marzo 6, 2015 at 7:59 am  Comments (1)  
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  1. Vale, tenía dudas, pero ahora he decidido comprarlo. En su día se me escapó el de Fantipodas, y aun no he podido conseguirlo, así q me haré con este.


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