Cautivos

Cartel CAUTIVOS

Título original: The Captive

Año: 2014 (Canadá)

Director: Atom Egoyan

Productores: Atom Egoyan, Patrice Theroux, Jennifer Weiss, Simone Urdl

Guionistas: Atom Egoyan, David Fraser

Fotografía: Paul Sarossy

Música: Mychael Danna

Intérpretes: Ryan Reynolds (Matthew), Mireille Enos (Linda), Rosario Dawson (Nicole), Scott Speedman (Jeffrey), Alexia Fast (Cass), Kevin Durand (Mika)…

Sinopsis: Ocho años después de la desaparición de Cassandra, algunos indicios perturbadores parecen indicar que aún está viva. Sus padres y los policías encargados del caso intentan descubrir el misterio de su desaparición antes de que sea demasiado tarde.

Ryan Reynolds i The Captive

No deja de resultar curiosa la manera en la que la mayoría de cronistas cinematográficos aún se aferra en su holgazanería al cliché de conectar forzadamente, y de forma injustificada en la mayor parte de los casos, los universos creativos de David Cronenberg y Atom Egoyan, basándose casi en exclusiva para tal afirmación en el débil vínculo que supone la coincidencia en la procedencia de sus films. Aun así, y a pesar de esta proximidad geográfica, sus estilos son mucho más distantes de lo que en principio pudiera pensarse, tanto por la distintiva forma de aproximarse al medio que los dos realizadores residentes en Canadá poseen, como – sobre todo – por los caminos casi divergentes que las trayectorias de ambos han ido tomando durante los últimos años, tanto en el aspecto artístico como en el económico.  En este sentido, prácticamente se podría considerar al uno como la antítesis del otro, por mucho que aún exista cierta relación a través de la etiqueta de auteur que ambos comparten, así como también se puedan hallar si se desea similitudes en lo referente al análisis y plasmación en imágenes del comportamiento humano, comúnmente abordada en gran parte de ambos corpus cinematográficos desde una perspectiva aséptica, cerebral y casi entomológica.

CAUTIVOS HD 04

Así las cosas, con Una historia de violencia (A History of Violence, 2005) la trayectoria del director de La mosca experimentó no sólo un drástico cambio de tercio temático si no también un enorme salto cuantitativo en lo que a número de espectadores se refiere: hecho al que tampoco es ajeno tanto su interés por tratar temas y/o géneros más afines al público masivo como su inteligente asociación con actores tan mainstream como Viggo Mortensen o Robert Pattinson. Egoyan, en cambio, y tras alcanzar un punto de inflexión con el masivo reconocimiento de público y crítica (nominación al Oscar al mejor director incluida) que supuso el éxito de la magistral El dulce porvenir (The Sweet Hereafter, 1997), no ha querido, no ha sabido (o, sencillamente, no le ha dado la gana) alejarse en demasía de sus temas recurrentes, ni variar tampoco de manera sustancial sus intransferibles y características concepciones del ritmo y de la puesta en escena cinematográficos.

CAUTIVOS HD 03

De esta manera, el autor de El liquidador se ha mantenido durante este tiempo fiel a sus ideales estéticos aun siendo consciente de que los films de esta etapa tendrán mucho mayor alcance en líneas generales que los anteriores, aunque sólo sea por el simple hecho de estar protagonizados por estrellas más o menos reconocibles por las grandes audiencias, como pudieran ser estos últimos años los casos de sus colaboraciones con figuras de la talla de Liam Neeson,  Julianne Moore o Reese Witherspoon, intérpretes obviamente atraídos por el merecido prestigio del realizador de origen egipcio. Aun así, hace un par de años se produjo con la confección de Condenados (Devil’s Knot, 2013) un intento por abordar al fin (no sabemos si premeditadamente o no) un tipo de cine si no más comercial sí al menos de connotaciones mucho más estándar de las que acostumbraba a ofrecernos el director hasta ese momento. Film judicial sobre crímenes adolescentes concebido a partir de un guion ajeno, y protagonizado por el plomizo Colin Firth, a pesar de exhibir un estilo infinitamente más domesticado en el aspecto formal que el de sus más célebres obras precedentes, desgraciadamente para Egoyan este relativo cambio de dirección se saldó, además de con un estrepitoso fracaso en taquilla, con algunas de las más devastadoras críticas recibidas por su trabajo en tres décadas de trayectoria filmíca.

CAUTIVOS HD 07

Seguramente como respuesta a esta debacle podamos disfrutar en la actualidad de la existencia de Cautivos, retorno plenamente consciente a los asuntos, paisajes e inquietudes consustanciales a sus mejores films de primeros-mediados de los 90, temas y tonos estos con los que Egoyan ha demostrado sobradamente desenvolverse mejor. Enlazando con su anterior y fallido film exclusivamente en lo tocante a la irracional violencia ejercida contra la infancia, en esta vuelta a sus orígenes, protagonizada por el también canadiense Ryan Reynolds, nos podemos encontrar de esta manera tanto con el tema del secuestro que ya se apuntaba en El viaje de Felicia, el sentimiento de culpa por la pérdida de la inocencia que sobrevolaba El dulce porvenir, el vouyerismo de Exótica, así como la posibilidad de controlar las vidas de nuestros seres queridos a través de la tecnología y sus dispositivos, argumento principal de La vida en vídeo.

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Y es que aunque se nos brinda un thriller en toda regla, que además cumple a la perfección con las constantes esenciales del género, se hace evidente en esta ocasión la voluntad de Egoyan por llevar un paso más allá su historia, en lo que a términos autorales se refiere, gracias a una serie de elementos muy concretos. En primer lugar, otorgando a la narración del film una estructura basada en flashbacks y flashforwards que, si bien en un primer momento pudiera considerarse superflua y hasta confusa, se acaba revelando imprescindible para este caso en particular: y ya no tanto a la hora de ocultar y/o revelar secretos de la trama como sí para conseguir reflejar la transformación que el paso del tiempo ha ido provocando en sus torturados protagonistas, así como para dotar de un extra de atractivo y complejidad a su algo simplona historia gracias a esta disposición del relato no estrictamente lineal.

CAUTIVOS HD 08

Asimismo se retuerce de forma bastante sutil el estereotipo a la hora de caracterizar a los personajes, no llegando tan lejos como para empatizar con los villanos de la función pero sí dotándolos en cambio con unas personalidades tan ambiguas como levemente seductoras, así como mostrándolos absolutamente satisfechos, y hasta orgullosos, de su totalmente reprobable estilo de vida. Por otro lado, se introduce la subversiva idea de dibujar tanto a los personajes de los padres como a los integrantes de las fuerzas del orden (con Rosario Dawson a la cabeza) como unos seres carcomidos por la culpa y la obsesión, cuya única vía para liberar el dolor es la insensibilización. Algo que queda meridianamente claro en el caso del personaje del policía encarnado por Scott Speedman, capaz de los métodos más reprobables, e incluso de acercarse demasiado al modus operandi de este tipo de criminales, con tal de tener la más remota posibilidad de meterlos entre rejas.

Mireille Enos i The Captive

Por otra parte, si hay algo que se le puede achacar a Cautivos es el evidente afán de Egoyan por no excederse ni en el sensacionalismo que un tema tan delicado como el de la pederastia pudiera deparar, ni tampoco a la hora de cargar las tintas en los aspectos más melodramáticos que una historia de tamaña carga emocional podría haber procurado. En el mismo sentido, los contados momentos felices son demasiado breves y anticlimáticos como para poder ser considerados como tales, persistiendo de este modo una permanente frialdad a la hora de abordar las relaciones humanas que el director parece haber adquirido de los nevados y desolados paisajes canadienses de los que tanto provecho visual saca en esta oportunidad.

CAUTIVOS HD 01

Quizás Cautivos finalmente peque de escasa originalidad, no sólo con respecto al resto de la filmografía de su director si no también dentro del marco del cine contemporáneo, y posea igualmente demasiadas buenas ideas que nunca llegan a desarrollarse en todo su potencial. Sin embargo, esta última película es la prueba palpable de que Egoyan, aún a costa de imitarse en algunos momentos a sí mismo, todavía es capaz de ofrecer una versión fascinante, depurada y, lo más importante, exquisitamente evolucionada de lo mejor de su propio estilo.

José Manuel Romero Moreno

Published in: on mayo 15, 2015 at 7:16 am  Dejar un comentario  

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