Entrevista a Aaron Drane, guionista de “Fear Clinic”

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Junto a The Last Showing, el otro título reciente protagonizado por Robert Englund y programado durante la pasada edición de “Nocturna” sería Fear Clinic. Al igual que la cinta inglesa, aparte de contar con el respaldo mediático que supondría la presencia del mítico intérprete de Freddy Krueger, Fear Clinic estaría acompañada durante su presentación en España por uno de sus máximos responsables. En este caso se trataría de Aaron Drane, quien en su faceta de (co)productor y (co)guionista pasa por ser el principal artífice de esta franquicia iniciada hace seis años bajo la forma de una exitosa y premiada web-serie de idéntico título distribuida por el especializado portal FEAR.net y que ahora ha desembarcado en la pantalla grande. Una primera encarnación que promete no ser la última, a juzgar por las palabras de su ideólogo en la siguiente entrevista.

Según he podido investigar, estás graduado en escritura de guiones por UCLA. ¿De dónde viene esta vocación por contar historias a través del cine?

Bueno, hago películas desde que estaba en tercero, y mientras he ido creciendo siempre he sentido una especial fascinación por el mundo del cine todo el tiempo. Supongo que es algo hereditario, porque a mi padre también le encanta ver películas y todo este mundo.

Algunos de tus guiones han sido vendidos a grandes estudios como la Metro o la Fox, aunque de momento no se ha rodado ninguno. Como autor, ¿cómo llevas el que tus guiones estén cogiendo polvo en un cajón esperando a que alguien se decida a dar el visto bueno a su rodaje?

Muy mal, realmente mal. Si haces una película de bajo presupuesto tienes más control sobre ella, pero si la haces con un gran estudio, aunque pierdas independencia, tienes en cambio la ventaja de que tu película va a llegar a más gente. Pero es duro y muy difícil que un gran estudio llegue a decidirse a convertir un guion tuyo en una película.

Fear Clinic es una adaptación al formato largo de una web-serie previa que se convertiría en la más exitosa del especializado portal FEAR.net, la cual fue incluso galardonada con diversos premios. ¿Cuál es el origen del proyecto?

Bueno, hará unos siete años me encontraba conduciendo y mientras oía las noticias de la radio escuché en un programa que el terrorismo estaba transformando al público norteamericano en una nación de fóbicos. Inmediatamente pensé que no estaría mal que existiese una especie de clínica donde se trataran y curaran esas fobias, y así fue como nació la idea principal de Fear Clinic.

En aquel momento estaba escribiendo una película para la Twentieth Century Fox, y uno de mis amigos productores me dijo que trabajar en un gran estudio iba a acabar conmigo, que nunca iba a encajar allí. Me dijo: “Dame tu próximo guion y yo me aseguraré de que solo lo haga la gente que tú quieras que lo haga”. Así que este amigo mío, Mark Benton Johnson, quien luego se convertiría en productor de la serie, se lo hizo llegar a los de FEAR.net y algo así como diez días después recibí una llamada diciéndome que estaban interesados en hacerlo, pero que para ello tendría que escribir un guion que se pudiera convertir luego en un episodio de treinta minutos, ya que era la duración estándar de cada capítulo. Y así empezó todo.

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Para el reparto de la web-serie contasteis con una auténtica colección de nombres emblemáticos del cine de terror ochentero-noventero, como es el caso de Robert Englund, Danielle Harris o Kane Hodder. ¿Cómo conseguisteis involucrar a este ramillete de estrellas?

Reunir a esos actores fue en su mayor parte de un trabajo en equipo. Por ejemplo, gracias a Mark Benton Johnson pudimos contar con Robert Englund, porque él había producido una de las pocas películas que Robert ha dirigido hasta el momento, Killer Pad. Así que le hizo llegar el guion de la web-serie para ver qué le parecía, lo leyó y a los dos días me llamó a mi casa, a mi teléfono, para decirme que sí, que la haría encantado. Le contesté que estupendo, pero que disponíamos de un presupuesto bastante bajo, a lo que él respondió: “No te preocupes, participaré en tu web-serie por solo dos mil dólares. Únicamente te pido que si alguna vez haces la película también haya un papel para mí”. Robert es alguien que siempre está ahí, que apoya al cien por cien tu proyecto y hace todo lo que esté en su mano por darlo a conocer. Sin duda es una de las mejores personas con las que he trabajado. Es maravilloso.

Y con el resto de actores pasó más o menos lo mismo. El director, Robert Hall, trajo a Kane Hodder, que ha interpretado en muchas ocasiones a Jason en la saga Viernes 13, y mi ex-mujer conocía a Danielle Harris, que como sabes a trabajado en películas como Halloween 4 o El último boy scout, por lo que gracias a estos contactos pudimos completar el elenco principal de la serie con nombres más o menos conocidos por el aficionado.

¿Qué supuso personalmente la oportunidad de poder trabajar con estas estrellas? ¿Fue una presión mayor para ti?

Sí, siempre. En el caso de Robert es alguien al que admiro de verdad, y no solo por su trabajo, sino porque es la mejor persona que conozco. Es muy difícil encontrar a un ser humano mejor que Robert: es amable y muy generoso, y además su naturaleza es inspiradora. Cuando estoy con él siempre intento ser mejor persona para estar a su altura. No obstante, en cualquier caso la obligación y la responsabilidad de realizar una película siempre es un trabajo muy exigente, aunque no cuentes con actores de la talla de Englund.

¿Qué diferencias existen entre escribir para una web-serie y hacerlo para un largometraje?

Nunca había hecho una web-serie antes de ésta, así que trabajé en el formato por primera vez con Robert Hall, que ahora es un buen amigo mío. La principal diferencia es que en una película puedes contar con diez o quince minutos hasta que el personaje empieza a cambiar y a desarrollarse (lo que en el mundillo llamamos “arco”), mientras que en la serie disponíamos como mucho de cuarenta y cinco segundos para conseguir reflejar ese cambio. Así que todo es muy ajustado en una web-serie: a la hora de escribir un guion para esta formato casi tienes que suponer que el espectador vaya a saber leer entre líneas lo que tú quieres explicar con tu historia; nos es posible poner todo lo que querríamos en pantalla, así que tenemos que confiar en la capacidad del público a la hora de rellenar por sí mismo los huecos que pudiera tener la historia.

En España el formato web-serie anda aún bastante en pañales. ¿Cuál es su funcionamiento a nivel de producción y comercialización?

Hacer un capítulo de treinta minutos no se diferencia demasiado de realizar una película normal. Para la serie contábamos con un presupuesto reducidísimo de trescientos cincuenta mil dólares para cada episodio, y con el que teníamos que pagar a todo un equipo de setenta y cinco personas, lo que provocó que, a pesar de que Fear Clinic sea la serie de terror más vista de la historia de internet, los que trabajamos en ella lo hiciéramos prácticamente gratis, tanto los técnicos como la mayoría de los actores. Ello también influía en que dispusiéramos de mucho menos tiempo para rodar todo lo que queríamos que si se hubiese tratado de un largometraje. Pero más allá de esto no hay mayores diferencias.

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Tras la web-serie, ¿cómo surge la idea de realizar un largometraje a partir de ella?

El guion para la película existió desde el principio, pero tuvimos que dividirlo en varias partes para poder adaptarlo al formato episódico de la web-serie. Más tarde, cuando se nos ocurrió rodar un largometraje, tuvimos que empezar desde cero con el nuevo guion para ofrecer algo que no se hubiera visto antes en la serie, FEAR.net.

Dada la existencia de material previo, ¿cómo afrontasteis Robert Hall y tú la escritura del guion?

Paso a paso. Escribimos el primer borrador y luego lo volvimos a reescribir de nuevo. Durante el rodaje de la serie él y yo estuvimos hablando muy formalmente sobre realizar un film basado en ese material, así como acerca del look que debería tener, por lo que ya se nos ocurrieron bastantes ideas para la película mientras aún estábamos trabajando en la web-serie. Además, nuestra colaboración fue muy fluida dada nuestra amistad.

Parte del presupuesto de la película ha sido reunido a través de crowfunding. ¿Qué tal fue la respuesta por parte de la gente y por qué decidisteis usar ese método de financiación?

Había un grupo de inversores que estaban más o menos interesados en participar en el proyecto, pero yo necesitaba hacerles saber que, si se decidían a poner el dinero, los fans de FEAR.net estarían también interesados en ver la película. Realmente la intención con el crowfunding no era recaudar dinero para rodar la película, sino demostrar a los inversores que había una base de fans interesados en ella lo suficientemente numerosa. Lo malo es que a través del crowfunding solo conseguimos unos doscientos mil dólares, por lo que los que tenían que aportar el resto no estaban realmente seguros de que hubiera el número suficiente de espectadores interesados en acudir a los cines para ver un largometraje basado en la web-serie. De todas maneras, ya sea por medios convencionales o a través de crowfunding, recaudar dinero para hacer una película es una auténtica locura y un trabajo muy duro; casi tan duro como rodarla después.

En vista de lo que comentas, ¿el argumento de la película está dirigido únicamente a los fans de la web-serie?

No, queríamos que la película se entendiera por sí sola, sin necesidad de haber visto antes la web-serie. Un elemento del largometraje que sí que resultó algo difícil es que tiene un concepto que puede ser algo complicado de entender, y en la película además lo llevamos a otro nivel. Eso puede ser lo más difícil para el espectador que se acerque por primera vez a nuestra película, pero para explicarlo debidamente intentamos dedicarle el tiempo suficiente de metraje como para que todo el mundo lo entendiera de manera clara.

Aaron Drane posando tras la rueda de prensa junto al director de "Nocturna", Luis Rosales.

Aaron Drane posando tras la rueda de prensa junto al director de “Nocturna”, Luis Rosales.

El propio concepto que plantea Fear Clinic y el doctor al que interpreta Robert Englund guardan ciertos paralelismos con Pesadilla en Elm Street y Freddy Krueger. ¿Fue esta tu principal influencia a la hora de dar forma al personaje?

No, en absoluto. Creo que es diferente de Freddy Krueger, entre otras cosas porque Robert trató de alejarse deliberadamente de ese cliché y crear algo nuevo. Así que no, no creo que tenga nada que ver con Krueger: es algo totalmente diferente. Es precisamente por ese motivo que el ayudante del doctor dice en un momento dado: “Aquí no estamos tratando con sueños”, en una clara referencia a que estábamos intentando hacer algo distinto a los films de la saga de Pesadilla en Elm Street.

En cuanto a Black, ¿cómo nace la idea de este personaje que habita detrás de los miedos del resto del elenco?

Creo que el personaje de Black es el miedo encarnado… Un miedo con cuerpo propio. Originariamente, cuando estábamos creando a este personaje, tuvimos en mente todo el tiempo al “hombre del saco”; tenemos a Freddy Krueger, que es una especie de hombre del saco, al igual que Jason Vorhees, pero yo quería que esta vez el hombre del saco (o coco) fuera el auténtico boogeyman: el genuino símbolo de nuestros miedos más primarios. Tenía la intención de representar con este personaje el origen de todos los miedos. El miedo es la única emoción que nos ayuda a todos nosotros a sobrevivir, y yo quería que Black fuese la mismísima representación física del miedo.

Y aunque en un principio le dimos un nombre, finalmente desistimos de ponérselo porque temíamos que el público acabara tomándoselo a broma. Al principio habíamos pensado en bautizarlo como Mighty Fright (Miedo Poderoso), pero luego decidimos que sería mejor usar una nomenclatura más simple como Black, que en nuestra opinión reflejaba mejor la esencia primordial y simple de la emoción que representaba.

Pasemos a los efectos especiales del film, donde os habéis permitido el lujo de contar con gente del calibre de Robert Kurtzman o Steve Johnson…

Pese a las limitaciones presupuestarias queríamos realizar la mejor película posible, sobre todo en el caso de Robert, el director, quien tenía incluso unas perspectivas más altas que yo con respecto a sus resultados. Así que, aunque tan solo contábamos con un millón ochocientos mil dólares de presupuesto, lo cual no es demasiado dinero para hacer toda una película, hablamos con Robert Kurtzman, quien aceptó involucrarse en el film y crear la cámara del miedo, por más que su especialidad sea el maquillaje y las transformaciones que puedan sufrir los personajes a lo largo de la historia.

Con la participación de Kurtzman ya cerrada, nuestro principal problema entonces fue cómo representar apropiadamente en pantalla al personaje de Black. Pero ocurrió que un día, mientras estaba repostando en una gasolinera, me encontré por casualidad con Steve Johnson, que ha sido técnico de efectos especiales en películas tan importantes como Depredador o Spider-Man. Resulta que había vuelto a los Estados Unidos para pasar un tiempo después de haber vivido los últimos ocho años en Costa Rica. Así que le pedí ayuda para que nos diseñara a este personaje tan complejo. “¿Por qué no? Vamos a hacerlo. Ahora mismo no tengo nada mejor que hacer”, me contestó.

Steve normalmente cuenta con un millón de dólares cuando tiene que diseñar a una criatura de este tipo y, en este caso, aparte de la escasez de dinero, se sumaba la falta de tiempo, ya que sólo contábamos con dos semanas antes de comenzar a rodar. Pero eso no fue problema para un auténtico genio y un tipo increíble como Steve. Inicialmente nos pidió doscientos mil dólares para poder hacer su trabajo, pero solo pudimos darle diecisiete mil, y aun así fue capaz de crear a esta alucinante criatura que tenía que ser manejada como mínimo por doce personas para poder darle vida y conseguir así que se arrastrara. A partir de materiales tan simples como bolsas de basura, y haciéndoles unos cuantos agujeros, consiguió el mismo efecto que si hubiéramos gastado cientos de miles de dólares.

Efectuó un trabajo absolutamente brillante y asombroso, y creo que fue posible gracias a que a Steve le gusta darlo todo en el set y trabajar frente a la cámara, no dejarlo luego todo para la posproducción. De hecho, no le gustan nada los efectos digitales, aunque curiosamente fue él quien nos recomendó a un amigo suyo que nos hizo totalmente gratis la mayor parte de los efectos infográficos, los más de doscientos cincuenta planos con efectos digitales que hay en el film.

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Siguiendo con el equipo de la película, junto a Robert Englund en un principio también se anunció que Danielle Harris iba a volver a repetir su papel de la web-serie. ¿Qué sucedió para que finalmente no participara?

Somos buenos amigos, pero simplemente no podía hacerlo por estar trabajando en ese momento en otra película. Tal vez tengamos la oportunidad de trabajar juntos en la secuela.

El que sí que estuvo es Corey Taylor, cantante de grupos de rock como Slipknot, en lo que ha supuesto su debut como actor. ¿Cómo entró en el proyecto?

Robert Hall y yo estábamos buscando a alguien para sustituir a Kane Hodder. Hodder ya había actuado en la serie, pero por participar en la película su mánager, en nuestra opinión, pedía demasiado dinero. En realidad, Kane no puso ninguna objeción a la hora de actuar en el film, pero debido a las exigencias de su representante tuvimos que descartar esa opción. Entonces Robert Hall pidió ayuda a su amigo James Hertfield, cantante y guitarrista de Metallica, quien a su vez es buen colega de Corey Taylor. Así que gracias a él nos pudimos poner en contacto con Corey y encontrar así un sustituto para el personaje que en un principio iba a encarnar Kane Hodder.

Ya que lo has mencionado antes, ¿se puede dar por seguro la existencia de una secuela de Fear Clinic?

Por ahora solo puedo decir que actualmente estamos trabajando en el proyecto y que Corey Taylor también participará en ella. En la segunda parte él encarnará esta vez al personaje de Black, y se moverá entre los dos mundos: será mitad humano y mitad criatura pegajosa y horripilante.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: José Manuel Romero Moreno

Fotografías: Juan Mari Ripalda

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