Entrevista a Gez Medinger, co-director de “Afterdeath”

Mr Afterdeath 07

Por segundo año consecutivo el premio a la mejor película de “Dark Visions”, la sección de Nocturna reservada a las cintas más transgresoras e innovadoras, fue a parar a una historia de redención de carácter metafísico. Si en la pasada edición el galardón sería para la canadiense Cruel & Unusual, en esta ocasión recaería en la que sería su premiere mundial a la británica Afterdeath, primer trabajo en formato largo del tándem compuesto por Gez Medinger y Robin Schmidt. Inspirada en la obra teatral de Jean Paul Sartre A puerta cerrada, el film en cuestión nos presenta a una serie de individuos que despiertan en una solitaria playa para descubrir que están muertos y que se encuentran en una especie de purgatorio donde deberán buscar los motivos que les dirimen de sus errores y pecados, abriéndoles la puerta a un nuevo estadio de la existencia. Horas antes de su pase, mantuvimos la siguiente entrevista con Gez Medinger, en la que su codirector  nos desveló más detalles acerca de esta interesante y arriesgada propuesta que comienza donde otras terminan.

Afterdeath supone tu ópera prima tras una dilatada carrera conjunta en cortos y televisión. ¿Cómo se fraguó la idea de realizar esta primera película?

Supongo que desde que entré en la edad adulta siempre he albergado el deseo de hacer cine. Me encanta todo lo relacionado con el mundo de las películas desde que era niño, pero hasta que no asistí a la universidad no caí en la cuenta de que hasta yo mismo podía ser capaz de hacerlas, así que me dije “¿por qué no?

Desde hace diez años tengo una productora llamada Acheron Films, con la que hago videoclips, spots y programas de televisión, por lo que decidí dar el siguiente paso y dedicarme a buscar financiación para intentar poner en pie mi primera película como director. Para ello confeccioné varios guiones que posteriormente moví por diferentes estudios. Estos proyectos eran mucho más grandes y ambiciosos que Afterdeath, así que, tras demasiados intentos infructuosos, entendí que si quería dirigir una película lo antes posible debíamos ser realistas y adaptar nuestro guion al presupuesto del que podíamos disponer y no al contrario; es decir, intentar conseguir todo el dinero que necesitábamos para poder reflejar en imágenes de manera apropiada nuestras primeras y mucho más complejas ideas.

Fuimos al mercado del cine de Cannes con el fin de atraer inversores para el proyecto, y ahí fue donde conocí a uno de los asistentes de producción de Roger Corman. Charlando con él me convenció (o quizás me convencí yo mismo) de que con el poco dinero del que ya disponíamos seríamos totalmente capaces de filmar la película… si es que no lográbamos recaudar más, por supuesto. Además, soy de la creencia de que las carencias en el presupuesto de un film son un gran estímulo para la creatividad. Es interesante, porque cuando tienes un presupuesto bajo enfocas todas tus energías en los elementos más importantes de la historia que quieres contar, y de este modo dejas a un lado todos los elementos que son accesorios.

La película la has codirigido junto a tu habitual socio Robin Schmidt, lo cual viene siendo cada vez más habitual dentro del cine fantástico en los últimos años. ¿Cómo surgió esta asociación ente Robin y tú?

Conocí a Robin en la universidad en 1996 y muy rápidamente nos hicimos grandes amigos. Compartimos los mismos referentes culturales y la misma sensibilidad, lo cual es muy importante cuando tienes que dirigir una película junto a otra persona; básicamente, tienes que lograr estar en la misma longitud de onda que tu compañero. Escribir en compañía también puede ser difícil, pero aunque tengáis diferentes puntos de vista mientras se escribe el guion siempre se puede llegar a un punto de acuerdo, entre otras cosas porque tienes tiempo para ello. En cambio, al dirigir entre dos, y en pleno rodaje, este consenso es algo más complicado de alcanzar. Al compartir la misma sensibilidad, Robin y yo somos prácticamente como hermanos, y creo firmemente que trabajando en equipo hemos llegado, y podemos llegar, más lejos que si hubiéramos rodado nuestras óperas primas cada uno por separado. Creo que dos mentes siempre trabajan mejor que una sola, sobre todo si -como es el caso- compartimos la misma visión.

¿Durante el rodaje os repartisteis las funciones de algún modo especial, o dirigisteis de forma conjunta?

Nuestra colaboración fue increíblemente fluida. Al principio no teníamos ni idea de que íbamos a disponer tan sólo de cuatro meses para filmar toda la película, así que el tiempo que tuvimos para organizar la preproducción fue muy limitado, mucho menos del que esperábamos, por lo que tuvimos que dividir las tareas de las que se ocuparía cada uno con el objetivo de ahorrar tiempo. De esta manera, Robin se ocupó de la mitad del trabajo y yo de la otra mitad. Yo estaba más centrado en la historia y en pensar qué actores necesitaríamos para encarnar a cada uno de los personajes. En definir el tono de la película, a fin de cuentas. En cambio, Robin se ocupaba de las cámaras, del decorado y de supervisar el aspecto que éste tendría una vez comenzáramos a rodar. Se podría decir que en la preproducción yo me ocupé más del aspecto artístico y Robin del técnico.

Gez recogiendo el galardón a "Afterdeath" como mejor película de la sección "Dark Visions" durante la gala de clausura de "Nocturna".

Gez recogiendo el galardón a “Afterdeath” como mejor película de la sección “Dark Visions” durante la gala de clausura de “Nocturna”.

Según he podido leer, la idea original de Afterdeath tiene su origen en la célebre frase de Jean-Paul Sartre “El infierno son los otros”. ¿Es cierto?

Una de las primeras ideas que surgieron trabajando mano a mano junto a Robin para realizar nuestra primera película fue la de realizar una especie de adaptación de la obra A puerta cerrada de Jean-Paul Sartre, que consiste, básicamente, en tres personajes encerrados en una habitación que es una suerte de representación del infierno. La premisa de la obra de hecho no es demasiado cinematográfica, pero creo que era lo suficientemente atractiva para servirnos como punto de partida a partir del cual confeccionar el guion de nuestra ópera prima. Estábamos convencidos de que esta idea podría funcionar, así que lo primero que hicimos fue buscar una localización donde situar la acción y después escribir una sinopsis de unas diez páginas, como guía al libreto que posteriormente escribiría Andrew Ellard en solitario, que se sumó encantado al proyecto al adivinar las múltiples posibilidades que podía deparar este primer tratamiento de la historia.

Hasta ahora Andrew Ellard ha desarrollado su trayectoria dentro del medio catódico británico. ¿Cómo entró en el proyecto?

Hace unos años formé parte junto a Robin del proyecto Sci-fi London 48 Hour Film Challenge, gracias al cual rodamos toda una serie de cortometrajes verdaderamente locos. Uno de los últimos que hicimos estaba escrito por Andrew, y muy bien escrito, por cierto. Esto era algo inusual en este tipo de competición, donde la gente rueda sus cortos sobre la marcha y de la manera más rápida posible. Pero, como te digo, éste en concreto estaba muy bien escrito. Después de hacer aquello seguimos en contacto con él, y de esta manera al poco tiempo le pedimos su opinión sobre el guion de una película que estábamos escribiendo. Sin embargo, su respuesta no fue demasiado entusiasta, la verdad.

Así a las malas aprendí que, antes de meterte de lleno en un guion, es mejor tomar notas que luego se transformarán en unas diez páginas que establecerán exclusivamente la historia principal y los derroteros que ésta tomará. Trabajé de este modo a la hora de escribir Afterdeath y, cuando en esta ocasión Andrew leyó la premisa, se sintió totalmente atraído por la propuesta, queriendo involucrarse de inmediato en la elaboración del libreto. Además de ser una ayuda inestimable en este aspecto, gracias a su experiencia en términos de producción nos echó una mano en lo referente a planificar el rodaje para que éste discurriera del modo más eficaz posible.

¿Cuál ha sido la aportación principal de Andrew con respecto a la idea originaria?

No quisiera destripar la película, pero en la primera versión del guion los personajes morían a mitad de la historia, mientras que a la hora de escribir su versión Andrew desplazó toda esa sección muy al comienzo de la película, lo cual pienso que fue todo un acierto, porque de la forma en que yo lo había concebido podríamos haberle dado demasiado tiempo al público para que anticipara ese giro de la trama. Sinceramente, creo que es una manera de comenzar la película mucho mejor que la que yo tenía en mente. El otro cambio principal es que modificó bastante la personalidad de los personajes con respecto al primer tratamiento que le entregamos.

Gez junto al director de "Nocturna", Luis Rosales, durante la rueda de prensa de su película.

Gez junto al director de “Nocturna”, Luis Rosales, durante la rueda de prensa de su película.

La película trata de la redención, de la corrección de nuestros errores. ¿Era vuestra intención lanzar con Afterdeath un mensaje positivo a la audiencia?

Más que transmitir ninguna clase de mensaje, lo que por encima de todo intenté desarrollar junto a Robin y Andrew fue una interpretación del cielo y el infierno que no fuera la convencional. Es algo en lo que creíamos fuertemente y, no quiero meter la pata y hacer algún spoiler, pero el mensaje moral que hay en la película no es el tipo de mensaje que el espectador se puede esperar de una película común que venga, por ejemplo, de Hollywood. Creo que hemos disfrutado de una ocasión única para hacer algo diferente de lo que el público normalmente espera de una película de terror y, desde luego, pienso que hemos sabido aprovechar esa oportunidad.

¿La ambientación fantástica responde pues únicamente a las necesidades dramáticas de la historia o sois seguidores del género?

La mayoría de las películas del género están literalmente abarrotadas con multitud de elementos atmosféricos, pero es que además, y por desgracia, habitualmente comparten el mismo tono entre ellas. Con Afterdeath la intención era hacer algo diferente de lo que estamos acostumbrados a ver en el cine de terror.

Principalmente, quise abordar la dirección de la película desde otro punto de vista estético del que estamos habituados a ver en un slasher, por ejemplo, a la hora de ofrecer una nueva y diferente interpretación de lo que es el infierno. Para mí es muy aburrido que el infierno siempre se represente como un sitio repleto por todas partes de fuego, demonios rojos y calderos hirvientes. Esta imagen nunca me ha llegado a convencer, así que me dije a mí mismo “¿por qué no intentar hacer algo diferente?, ¿Por qué no ofrecer algo que el público no haya visto antes?”

Pienso que el tono atmosférico específico que le dimos a la película está concebido en primer lugar para atrapar la atención del espectador y, en segundo, para sorprenderle mostrándole algo que no hubiera visto previamente.

Del mismo modo, el qué os decantarais por una propuesta minimalista como esta, formada por un único escenario y apenas media docena de personajes ¿fue fruto de la necesidad, de cara a abaratar costes?

En efecto. Soy de la opinión de que si quieres mantener unos niveles mínimos de calidad contando con un presupuesto tan bajo tienes que ser modesto a la hora de concebir el guion, y pensar en la manera más económica de reflejar elementos tan vitales como pueden ser los decorados o los personajes. La principal razón para actuar de esta manera fue la económica, pero también hay que tener en cuenta que en el género de terror, y más en la variante que aquí tratábamos como es la de “monstruo en una casa”, creo que es importante situar la acción en un único decorado. También seguimos de alguna manera el ejemplo de Jean-Paul Sartre y su A puerta cerrada que nos sirvió de modelo… Bueno, en realidad fuimos un poco más expansivos que Sartre en su obra, al tener a cinco personas en una casa y no tres en una habitación, pero en cualquier caso pienso que ésta era la manera idónea de contar la historia que teníamos entre manos, aunque hubiéramos dispuesto de muchísimo más presupuesto.

Debido a las propias características de la historia, muy centrada en la evolución de los personajes, la importancia del casting elegido se antoja determinante para los resultados de la película. ¿Qué criterios seguisteis en el proceso de selección?

A la hora de hacer el casting tratamos no sólo de seleccionar a los actores ideales para cada personaje en concreto, sino de reunir también a un grupo de personas que funcionaran bien en conjunto y que hicieran visible que existía una interrelación entre ellos: que, por así decirlo, en conjunto formaran casi una tela de araña.

Fue complicado, pero una cosa que hicimos para asegurarnos reunir el reparto perfecto fue filmar con dos cámaras las pruebas de los actores y conservar las de aquellos que considerábamos más idóneos para cada uno de los personajes. De este modo, y a través del montaje, juntando sus actuaciones podíamos hacernos una idea aproximada de si, más tarde, y a la hora de rodar, se produciría esa deseada química o no.

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Afterdeath se encuadra dentro de la escena independiente del cine fantástico británico. Da la sensación, al menos desde España, que en tu país existe mucha actividad en lo que a cine de género se refiere. ¿Se corresponde con la realidad?

Sí, hay una comunidad real de cineastas que supongo que han crecido con las mismas referencias con las que yo crecí. Estamos hablando de películas de los años setenta y ochenta como Posesión infernal, con respecto al terror, y de la cultura de los blockbusters como podrían ser por los casos de, por ejemplo, Los cazafantasmas, Regreso al futuro y En busca del arca perdida. Creo que todas estas películas inspiran a la mayoría de los directores que en la actualidad  trabajan en el Reino Unido, quizás no a la hora de citarlas literalmente, pero sí en cuanto a intentar recrear con su trabajo el mismo tipo de energía que poseían los films de aquella época. Creo que debido a la enorme cantidad de creatividad que se respira ahora mismo allí, el Reino Unido es un lugar ideal para rodar películas.

Al tratarse de un film independiente, ¿os habéis encontrado con muchas trabas a la hora de distribuirlo?

El capital para la película se ha obtenido mayormente a partir de una mezcla de la ayuda económica de nuestros amigos y familiares, además de a través de fuentes privadas. En cuanto a la distribución, hemos llegado a un acuerdo con la HBO para emitir Afterdeath en los países de la Europa del Este, aunque aún estamos en plena negociación con el fin de llegar a diferentes acuerdos de distribución con el resto de mercados.

Para acabar, ¿por dónde pasan tus próximos proyectos?

Puedo nombrarte algunos de ellos: uno es una especie de thriller y el otro sería una cinta de acción localizada en Manchester y que estaría situada en su mayor parte en las instalaciones del metro de la ciudad; una especie de cruce entre The Raid y Drive. También tengo la intención de realizar un film épico de ciencia ficción, basado en un poema con más de cuatrocientos años de antigüedad llamado Sir Gawain y el Caballero Verde. Robin y yo llevamos ya diez años trabajando en este proyecto, así que esperamos que algún día se convierta en una realidad.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: José Manuel Romero Moreno

Fotografías: Juan Mari Ripalda

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