El gótico español: Un folletín costumbrista y castizo. Un repaso a un subgénero autóctono a través de Neville y su film La torre de los siete jorobados (y III)

6- El film analizado

Más que analizar detalladamente el film, vamos a centrarnos en las semejanzas y diferencias con su base literaria. Ya al inicio del film nos encontramos con una imagen brumosa y nocturna de un Madrid que se asemeja al Londres victoriano, lo que ya nos pone en situación. Como homenaje implícito al propio Carrere, o que él mismo o Aragón y Soldado realizan en la novela, nos encontramos con dos aspectos de su personalidad más próxima a la etapa de desencanto de la tramoya espiritista. En el film, por parte de Neville o Santugini, tenemos esa chafardera aparición del espíritu de Napoleón en la habitación de nuestro héroe creyendo que ha sido llamado en una de esas reuniones en torno a la mesa (el caso es que se ha equivocado de piso). Y en la novela, el personaje del policía Martínez (que ayuda a Basilio en la búsqueda de la ciudad subterránea y descubrir el misterio que se desarrolla en las páginas, y que perece en el intento en el film) es sustituido por un periodista de sucesos en su protagonismo, saliendo el tal Martínez hacia el final de la novela. El villano de suaves modales del film resulta ser un tipo más claramente malvado en la novela, si bien no está muy definido en ningún momento, hasta bien mediada la historia, quién es el malo de la función. La heroína, de haber alguna, hubiera sido en la novela, a partes iguales, la cupletista de la que está enamorado Basilio, y la criada de Sabatino. Pero el papel femenino en la historia queda muy en segundo plano. En realidad los únicos parientes, uno de ellos secuestrado, de Robinsón de Mantua son dos individuos que no quieren saber nada de la historia. Basilio es únicamente el protagonista, y el arma que utiliza el espectro para vengar su muerte (encargada por Sabatino, a quién tal vez el de Mantua ofendió gravemente en el pasado). Neville prefiere introducir la importancia del personaje femenino, con lo que consigue darle más empaque al film, que a la larga va perdiendo sobrenaturalidad y ganando en romance y comedia. Tanto en una como en otro no acaba de resolverse satisfactoriamente la historia. Respecto a los jorobados, tampoco sabemos muy bien el número real. Pues unas veces parecen ser once y otras nueve, y otras…  Bailan como la cicatriz del de Mantua.

Con todo, al chocarrón de Neville le queda el film como una vuelta de tuerca a la historia de Blancanieves[1], dónde ésta está retenida por los enanitos que obedecen las órdenes del malvado rey de la ciudad subterránea donde aquellos trabajan sin descanso en busca de tesoros ocultos. Al final, un apocado Príncipe la rescatará del hechizo.

Blanca 1Blanca 2

Blancanieves y los siete jorobados.

7- Apéndice A: Influencia en la cultura popular (una aventura de Roberto Alcázar y Pedrín)

Una aventura de Roberto Alcázar y Pedrín.

Una aventura de Roberto Alcázar y Pedrín.

Es muy posible que con este film, por primera vez, nos encontremos con el hoy tan cotidiano influjo que puedo tener una película en otros aspectos de la cultura popular o de ocio de la época. Era demasiado pronto para muñequitos articulados, pero el valenciano Eduardo Vañó lanzó pocos meses después del estreno un álbum de las aventuras de Roberto Alcázar y Pedrín[2] titulado “El torreón de los jorobados”. Algo insólito por estos lares.

Apéndice B: A modo de epílogo

Sobre lo que fue aquella época y la bohemia de la que se nutrieron los creadores de estos siniestros folletines castizos, son reveladoras las frases de De Prada en la citada obra Las máscaras del héroe: “Desde la muerte de Alejandro Sawa[3], la bohemia, obstinada en mantenerse al margen de una sociedad cada vez más filistea, había sustituido su antigua postura de enfrentamiento, ya insostenible, por otra de acatamiento y resignación; los bohemios, huérfanos de un caudillo espiritual, se habían agarrado a la cola de esa misma sociedad que antaño repudiaban, y habían desarrollado una picaresca que usaba su musa como reclamo”.

Alejandro Sawa.

Alejandro Sawa.

 Apéndice C: y la crítica dijo

“Uno de los propósitos que hemos de elogiar en esta película es el de afrontar un género hasta ahora inédito dentro de nuestro cine. Intriga, humor, misterio, fantasía; de todo hay en este argumento, en el que se lucha por dar una emoción que se consigue a duras penas. Edgar Neville es, sin duda, el primer triunfador en la confección del film, y su labor brilla a la altura de su bien ganado prestigio”.[4]

            Jesús Bandaña en “Radiocinema”, nº 107 del 30 de diciembre de 1944

8- Otros ejemplos

La jerezanaDurante esos mismos años veremos eclosionar distintas obras que prolongan este subgénero del “folletín castizo”. Tal es el caso del policíaco de tintes expresionistas María Fernanda, la jerezana.  Dirigida en 1946 por el compañero de correrías de Neville, Enrique Herreros[5], y cuyo metraje fue rescatado y restaurado por el hijo del realizador hace unos años. Como anécdota decir que es el primer film en el que actuaba el desaparecido José Luis López Vázquez. El resultado  es, cuanto menos, sorprendente. Este casticismo expresionista viene acentuado desde la formidable escena inicial que da cuenta del asesinato sobre el cual va a girar la intriga, mixtura de planos inclinados y sombras amenazadoras, con el ataque criminal visto desde un breve plano subjetivo, hasta el onirismo surrealista y simbólico de la escena musical. La intriga policial nos muestra la historia de un señorito arruinado por sus  amores con una cupletista que ha aparecido asesinada y la investigación del comisario de turno que descubre la existencia de una herencia y una hermana gemela de la muerta y….  El film es importante más en su aspecto formal que otra cosa.

Mas jerez

Una edición antigua del texto.

Una edición antigua del texto.

Del mismo año que el film analizado de Neville, es El clavo, basada en la historia homónima de nuestro clásico literario, en estos menesteres, Pedro Antonio de Alarcón. El film es todo un dramón romántico de levita, con un misterioso asesinato del pasado acechando a sus protagonistas y sus relaciones. También de Gil y, en este caso, adaptando la obra de otro amigacho de parrandas de Neville, nos encontramos, un año atrás, a Eloísa durmiendo el sueño eterno debajo de un almendro. Excéntrica y delirante parodia de los melodramas criminales británicos de la época (que no de época). Este film, como el siguiente, estuvieron protagonizados por los dos divos de “la antorcha de los éxitos” (CIFESA, lo más parecido al star system que nunca tuvimos).  Lo mejor de la cinta son los absurdos secundarios, que, a la postre, sostienen el film.

Otro clavoEloisa

Fotograma de El clavo: Desenterrando fantasmas del pasado.

Fotograma de “El clavo”: Desenterrando fantasmas del pasado.

Fotograma de Eloísa está debajo de un almendro: Llegando a la mansión del terror...y el non sense.

Fotograma de “Eloísa está debajo de un almendro”: Llegando a la mansión del terror…y el “non sense”.

Ya para concluir no podemos dejar de lado que la herencia de estos cineastas y este estilo tan peculiar de ver y mixturar el fantástico, a mitad de camino entre el humor y lo onírico, ha sido recogida por realizadores y obras tan dispares como Jesús Franco con Gritos en la noche en 1962 (film que podemos considerar fundacional); Alex de la Iglesia y El día de la bestia o La Cuadrilla (Luis Guridi y Santiago Aguilar[6]) y Justino.

Miguel Ángel Plana

Fotogramas del film de Franco.

Fotogramas del film de Franco.

[1] El film de Disney se había estrenado siete años atrás.

[2] Vañó, nacido en Bocairent y adscrito a la llamada escuela valenciana, ha sido duramente criticado por los historiadores del medio por ser un dibujante tosco y haber creado (aunque tiene otros títulos, toda su vida la dedicó a Roberto Alcázar) unos personajes arquetípicos que no surgieron de su imaginación sino de la realidad circundante en la posguerra española. Desde la obviedad del apellido del personaje principal hasta su relamido parecido con José Antonio Primo de Rivera.

[3] Este periodista sevillano de origen griego fue el pope de la bohemia madrileña. Tuvo un destino trágico pues murió ciego, demente y en la más absoluta pobreza. Muchos contemporáneos en su añoranza lo incluyeron como personaje de ficción en algunas de sus obras. Quizá la más importante de todas sea Luces de bohemia de Valle-Inclán, donde el personaje de Max Estrella es un claro reflejo de Sawa. Ni que decir tiene, que la obra de Valle es un ilustrativo documento, imprescindible a la par que una obra maestra del teatro español, de aquellos años y aquel ambiente. Quizá todo fuera un esperpento y, como diría Max Estrella, la realidad se reflejaba en un espejo deformante.

[4] La cita está extraída del libreto publicado junto a la edición conmemorativa de lujo del DVD del film. La revista que mencionamos fue una de las primeras en ver la luz tras la Guerra Civil, en La Coruña, y con el mencionado Jesús Bandaña al frente de la misma. Para este y otros aspectos es de obligada lectura, para cualquier crítico cinematográfico que se precie, el extraordinario trabajo de José María Caparrós Lera, El cine español bajo el régimen de Franco, 1936-1975, editado en 1983 por la Universidad de Barcelona.

[5] Herreros tocó muchos palos. Como cineasta, y, tal vez  más, por favorecer a su protegida del momento, la actriz Nati Mistral, sólo realizó dos films. Además del que revisamos, La muralla feliz. Herreros es imprescindible para entender el humor en España, y sobre todo, la grandeza de “La Codorniz”. Pero su extraordinaria labor como artista no termina ahí. También están sus carteles cinematográficos. En el año 2008, con la estimable colaboración de su hijo, Enrique Herreros hijo, que también colaboró en la restauración de María Fernanda, la jerezana, la Editorial Edaf publicó un lujoso tomo recopilando algunas de esas joyas pictóricas.

[6] Quién nunca ha podido ocultar su admiración por Neville y este tipo de cine.  Lo que siempre ha manifestado abiertamente a través de escritos y documentales.

Justino

Justino en el día de su jubilación.

Justino en el día de su jubilación.

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