Entrevista a los responsables de “Don’t Speak”

Encuadrada dentro de la sección competitiva “Dark Visions”, la catalana Don’t Speak sería una de las representantes nacionales dentro de la programación del pasado Nocturna. La que sería la primera participante seleccionada para esta edición, según dio a conocer el director del festival, Luis Rosales, en la rueda de prensa de presentación del film, viviría así su première mundial, significando al mismo tiempo la puesta de largo de una nueva productora: Creandus Films.

Se cerraba de este modo la primera etapa de una aventura iniciada hace ahora más de tres años. Un camino que ha estado plagado de múltiples vicisitudes y contratiempos, tal y como nos comentaron en primera persona su director, productor y coguionista, Amadeu Artasona, y Francesc Prat, productor y director de la segunda unidad, en la entrevista que mantuvimos con ellos la tarde siguiente al pase de la cinta. Además de informar de los pormenores propios de la producción de Don’t Speak y de los planes de futuro de Creandus Films, su testimonio resulta muy interesante por cuanto pone de relieve las diferentes dificultades a las que tienen que hacer frente los primerizos cineastas que se lanzan a la odisea de hacer cine de género en España de forma independiente.

Amadeu Artasona, director de "Don't Speak".

Amadeu Artasona, director de “Don’t Speak”.

Amadeu, ¿de dónde nace tu vocación cinematográfica?

Amadeu: De ver películas y disfrutar con ellas desde pequeño. Poco a poco me fui interesando por el cine, por saber cómo se hacían las películas, y eso me llevó a estudiar cine. Luego vino un pequeño corto, y después una pequeña película a la que ha seguido otra pequeña película que es Don’t Speak. Digamos que he ido poco a poco, picando piedra y tratando de mejorar.

En 2005 firmas tu ópera prima con En la carretera. ¿Qué recuerdas de aquella primera experiencia?

A: Todo comenzó mientras estudiaba en la Escuela de Cine de Barcelona. Otorgaban unos rodajes y a mí no me tocó ninguno. Entonces cogí una cámara y con unos amigos me propuse rodar durante una semana mi primera película. El guion nació un poco improvisado y me basé mucho en los actores. Una vez terminada, la monté, la presenté en la Escuela y como les gustó a los responsables la enviaron a algunos festivales. La verdad es que no era una película en sí, sino una práctica; si con el corto había aprendido cinco cosas, rodando un largo aprendí cien.

¿Se llegó a distribuir comercialmente?

A: No, porque tuvimos problemas de derechos con la música que pusimos. No se acabó de cerrar el asunto y la posible distribución de la película quedó parada.

Desde que realizaste En la carretera hasta llegar a Don´t Speak han transcurrido prácticamente diez años. ¿A qué te has dedicado durante todo este tiempo?

A: A escribir e intentar levantar proyectos, ya fuera vía Ministerio, vía televisiones, etc. Pero es muy complicado, sobre todo cuando eres un director prácticamente novel y sin experiencia. Tuve proyectos que llegaron a estar en las últimas fases pero que, por unas cosas o por otras, fueron cayendo. En vista de que nadie parecía estar dispuesto a financiarme, me puse a buscar gente con la que autofinanciarnos. Ya sabes: si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña.

Un instante del rodaje de "Don't Speak".

Un instante del rodaje de “Don’t Speak”.

Si En la carretera se trataba de un drama, en Don’t Speak cambias de tercio con una historia enmarcada dentro del cine fantástico y de terror. ¿Qué te interesaba o te llamaba la atención de este género?

A: Siempre me ha interesado este género por su capacidad de provocar diferentes sensaciones en el espectador. Lo que me gusta especialmente es que cuando el público está viendo una película de terror, tú como director puedes llevarle por caminos diferentes. No obstante, he de reconocer que pensaba que sería un género más fácil de hacer de lo que finalmente ha resultado.

¿Cómo nace el proyecto de Don’s Speak y cuál es la sucesión de acontecimientos hasta que finalmente se pone en marcha su realización?

A: Nace en Barcelona junto a aquí mi socio, Francesc Prat, y dos personas más: Luís Galán y Joan Navarro. Aunque ellos dos no tenían ninguna vinculación con el mundo del cine, les gustó el proyecto que les planteamos y nos cedieron el dinero necesario para fundar Creandus Films, nuestra productora. El primer trabajo que hicimos fue un service para una producción extranjera que iban a rodar en Barcelona titulada The Wine of Summer, con Elsa Pataki y Sonia Braga, que pese a que creo que no se ha llegado a estrenar aún, contaba con un presupuesto muy alto. Nosotros lo que hicimos fue rebajarnos mucho los sueldos con el fin de poder coger así experiencia, por lo que les hicimos una oferta muy económica que ellos aceptaron, encargándonos el trabajo. Con ese poco dinero que conseguimos ganar, decidimos invertirlo en hacer una película a dos meses vista. Los otros dos socios sentían que la productora no era lo que ellos creían y querían ver resultados nuestros. Así que escribimos un guion en dos meses, más la preparación, que nos llevó dos semanas, y el rodaje, que duró otras dos semanas más. Es decir, en tres meses hicimos la película.

Imagino entonces que el guion lo escribisteis teniendo en cuenta los condicionantes con los que contabais…

A: Sí, teníamos claras nuestras limitaciones productivas. Es más, para poder poner en pie el proyecto tuvimos que pedir favores a la gente, mientras que el excelente equipo técnico y artístico que tuvimos trabajó de forma participativa.

Amadeu dando instrucciones en un momento del rodaje.

Amadeu dando instrucciones en un momento del rodaje.

Para la escritura del libreto contaste con la ayuda de Jaime Sacristán. ¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Os repartisteis las funciones de alguna forma especial?

A: Todo el proyecto arrancó a partir de una idea que me pareció interesante: utilizar una casa que había visto un día que fuimos a comer con los socios de Creandus y que fue donde finalmente se localizó la película. Le trasladé esa primera idea a Jaime y la desarrollamos. Como la escritura del guion debía de ser rápida, nos repartimos un día él y otro día yo. Luego, aparte, hubo las lógicas correcciones a la historia y algunas aportaciones de Francesc o Jordi Picatoste, aunque la verdad es que es un guion que tiene únicamente dos revisiones, cuando lo normal es que tengan seis o siete.

Francesc: Como ya sabíamos más o menos dónde íbamos a localizar, consideramos que la última revisión del guion debíamos hacerla in situ. Con Amadeu nos fuimos un fin de semana a las propias localizaciones y realmente buena parte del libreto se escribió allí, visualizando lo que marcaba el guion y si era posible de hacer o no. Creo que fue un factor muy positivo de cara a que posteriormente en el rodaje se aceleraran mucho las cosas al tener muy claro cómo se debía de filmar el material, sobre todo teniendo en cuenta el poco tiempo del que disponíamos.

Una de las particularidades de Don’t Speak es que, para ser una película de terror, todo su argumento se desarrolla de día y a pleno sol. ¿Fue una imposición presupuestaria o era una idea que teníais desde el principio?

F: Cuando cuentas con un bajo presupuesto tienes multitud de limitaciones, por lo que debes priorizar y darle importancia a unas cosas por encima de otras. Nosotros teníamos muy claro que, a pesar de que el equipo funcionara como una cooperativa, lo que no les podía faltar era alimento, alojamiento y unas condiciones lo mejor posibles dentro de las circunstancias. Para que ello fuera viable, y éramos muy conscientes, una de las cosas que tuvimos que sacrificar fue la noche, dado el gasto que supone y el tiempo de rodaje que ralentiza el tener que iluminar. En cambio, al filmar de día, con luz natural, es mucho más rápido. Claro que rodar una película de terror de día, cuando el género te marca una serie de factores, resulta un reto. Por eso convinimos con Amadeu que fuera algo que jugara a nuestro favor. Para ello intentamos que con las localizaciones, aun siendo de día, no perdieran el juego que nos brindaban los espacios cerrados. Es decir, que de algún modo el bosque también tuviera un punto de ansiedad y que la película poco a poco se fuera encerrando en los espacios; a falta de noche, hacer que los espacios se fueran haciendo cada vez más claustrofóbicos hasta llegar a la casa y, una vez allí, al sótano, que es la expresión última del encierro y del terror…

Otra singularidad que guarda la película es la inclusión de escenas dibujadas con rotoscopio…

A: La verdad es que hasta llegar al montaje final tuvimos muchísimos problemas hasta que Imanol de Frutos consiguió armarlo. El inconveniente era que la duración resultaba muy corta como para intentar vender la película internacionalmente, por lo que de forma irremediable teníamos que rellenar metraje. Entonces lo que hicimos fue generar quince o veinte minutos más a base de flashbacks. Rodamos nuevas imágenes y un par de estudiantes de Bellas Artes, Marc Fernández y Elisa Ancori, fueron pintando fotograma a fotograma este material, para después darle coherencia con el resto de la historia por medio de una voz en off. Le ha dado a la película un look no muy visto que queda muy bien.

F: De hecho, esto nos vino muy bien. En teoría, un guion debe tener su poso y su reflexión, pero como nosotros no dispusimos de este tiempo, cuando montamos la película nos dimos cuenta que había cosas de la historia que quedaban sin contar. Por eso fue una suerte que el primer montaje se quedara corto, ya que nos dio la oportunidad de narrar cosas que durante el rodaje no nos pudimos permitir ni por tiempo ni por presupuesto, pero que con esta idea brillante de la rotoscopia que se le ocurrió a Amadeu nos daba pie a explicar varios puntos que creíamos que eran muy importantes para comprender la trama y para que el público captara las intenciones de la película. Es algo que nos vino muy de cara.

El equipo de "Don't Speak" posando ante los medios en "Nocturna". De izquierda a derecha: Francesc Prat, las actrices Liliana Cabal y Melina Matthews, y Amadeu Artasona.

El equipo de “Don’t Speak” posando ante los medios en “Nocturna”. De izquierda a derecha: Francesc Prat, las actrices Liliana Cabal y Melina Matthews, y Amadeu Artasona.

La filmación se llevó a cabo en un ajustado programa de apenas dos semanas con dos unidades simultáneas dirigidas por cada uno de vosotros. ¿Cómo fue la forma de trabajar y cómo os organizasteis entre ambos?

A: Fue una suerte contar con Francesc para que me cubriera las espaldas, aparte de que fue él quien planificó todo el guion de rodaje. Aunque yo le marqué el camino a seguir, dispuso de la suficiente libertad para aplicar su punto de vista dentro de su unidad. Había días que rodábamos duplicados y otros no, pero en esos días que había trabajo de segunda unidad tenía la seguridad de que él lo iba a hacer tan bien como yo o mejor.

F: Yo cuento con la experiencia de haber sido durante muchos años ayudante de dirección y de haber tenido la suerte, además, de trabajar con los norteamericanos. Y el ABC del cine norteamericano es filmar con dos, tres o hasta cuatro unidades, por lo que acabas teniendo el culo pelado de rodar de esta forma. En una película como Don’t Speak, que cuenta con siete personajes en cinco o seis localizaciones como máximo, es relativamente sencillo de organizar. No obstante, en un principio teníamos previstas menos unidades de las que finalmente terminaron siendo durante el rodaje. ¿Por qué? El segundo o tercer día de rodaje vimos que no cumplíamos con los plazos marcados, por lo que tuvimos que reestructurar sobre la marcha el plan inicial de rodaje, lo que por otra parte es normal. Con todo y con eso seguimos con retraso, por lo que decidimos desdoblarnos definitivamente en dos equipos para poder filmar todo el material previsto. En nuestro beneficio jugó que desde el guion Don’t Speak se prestaba mucho a ello, dada la división de personajes. Por otra parte, desde el principio había estado trabajando codo con codo con Amadeu, así que estaba empapado de su filosofía sobre la película y el look que quería darle. Entonces, aunque claro, siempre aportas tu granito de arena, cuando me iba a rodar con la segunda unidad tenía muy presente cuál era el global de la película y cuáles eran las normas que teníamos marcadas, lógicamente, para que después en el montaje no se notara qué secuencias eran de la segunda unidad y cuáles de la primera.

Dado su rodaje en inglés, ¿la película está concebida con la mirada puesta en el mercado exterior?

A: Desde el primer momento. Y he de decir que hemos tenido mucha suerte, ya que hemos recibido una primera oferta por ella. Como no teníamos mucha idea de cómo funcionaba el mercado, la rechazamos esperando una mayor, y en esas estamos: en recibir esa segunda oferta.

F: En muchos lugares en los que hemos estado presentando la película hemos recibido respuestas muy positivas, sobre todo de compradores de países asiáticos, probablemente por el tema de la niña que le da ese toque oriental y por su look mediterráneo, por ese contraste entre la luz y el color.

En este sentido, ¿pensáis que el buen nombre del que goza la producción reciente de cine fantástico español fuera de nuestras fronteras puede beneficiaros?

A: Evidentemente. Amenábar, Balagueró, Bayona y muchos otros directores han creado escuela, han abierto nuestro cine y son respetados en todo el mundo. Es más, yo creo que se les valora más fuera que lo que se hace aquí, donde cuando haces una película de este tipo poco menos que te ponen la cruz encima.

F: En cualquier caso, y enlazando con la anterior pregunta, la elección del inglés nos brindaba la oportunidad de optar a un mercado más amplio. Es mucho mejor llegar a tres mil millones de personas angloparlantes que a trescientos, si contamos con Sudamérica. Tal vez la contradicción de que seamos una productora española que va a los Estados Unidos a vender una película rodada en inglés puede que sea negativo de cara a su distribución aquí, pero pensamos que si la conseguimos vender fuera ya tendremos un caché y una marca, por lo que se nos verá con mejores ojos; si internacionalmente funciona, seguramente se nos abrirán más puertas y tendremos más facilidades de cara a poder venderla en España. También sabíamos que, por otra parte, al ser una cinta de terror las leyes de mercado dictaban que debía de ser en inglés.

Un momento de la intervención de Melina Matthews durante la rueda de prensa de "Don't Speak" en "Nocturna".

Un momento de la intervención de Melina Matthews durante la rueda de prensa de “Don’t Speak” en “Nocturna”.

¿Este condicionante hizo que fuera más complicado el proceso de casting, al tener que buscar actores angloparlantes?

A: En realidad, se decidió rodar la película en inglés en el último momento, como quien dice. Por ello tuvimos muy poco tiempo para hacer el casting. Además, tampoco conocíamos intérpretes internacionales. Pero un actor nos fue llevando a otro y al final conseguimos reunir a un buen reparto que ha hecho un gran trabajo.

F: Teníamos claro que no solo debían de ser actores angloparlantes, sino también nativos por el tema del acento, como así ha sido, o al menos en la mayoría de ellos. Era algo que nos preocupaba, no fuera a ser que la película resultara un conglomerado de acentos de diferentes lugares. Sin embargo, todos los targets norteamericanos a los que les hemos ofrecido la película nos han dicho que habíamos conseguido un acento neutro perfecto que la hacía pasar por una producción de los Estados Unidos.

Como comentaba Francesc antes, la apariencia de la espectral niña que preside la cinta desde su propio cartel publicitario remite al de las presencias fantasmales de las películas japonesas. ¿Cuáles son los principales referentes que habéis tenido en cuenta para dar forma a Don’t Speak?

A: Toda la serie The Ring y, en general, todo ese ciclo de películas japonesas. Aparte, el producto nacional del que hablábamos antes tipo Los sin nombre, Los otros, etcétera, junto a otros referentes como pueden ser Psicosis o Tiburón; películas que te generan una sensación extraña. Hemos intentado plasmar ese tipo de terror psicológico que juega con lo que no ves y lo que, por este motivo, puedes llegarte a imaginar.

F: Es verdad que en el aspecto de la niña fuimos a lo asiático, en especial por esa idea tan propia de este tipo de cine en la que tras una aparente tranquilidad todo se mueve por dentro, por lo que la amenaza está siempre latente. . .

A: Para la primera propuesta de Creandus hemos querido abrir internacionalmente muchos abanicos para poder llegar así a distintos públicos. No sé si es bueno o malo, pero la idea es que nos sirva de carta de presentación para poder centrarnos en el futuro en un camino concreto.

F: Nos han achacado que la película abre muchas tramas que no se acaban de cerrar e igual sí que pequemos un poco de eso. Pero bueno, de todo se aprende. Es una guía para el camino, como dice Amadeu, y para la siguiente habremos aprendido de ello.

Imagen de la rueda de prensa de "Don't Speak" en "Nocturna" con el equipo de la película y Luis Rosales, director del certamen.

Imagen de la rueda de prensa de “Don’t Speak” en “Nocturna” con el equipo de la película y Luis Rosales, director del certamen.

Aunque su rodaje se desarrolló en 2012, no ha sido hasta ahora que Don´t Speak ha comenzado a circular por festivales. ¿A qué se ha debido tanto retraso en la post-producción?

A: Por diversas circunstancias. Por ejemplo, la caracterización de la niña la hicimos originalmente con maquillaje. Sin embargo, cuando vimos el primer montaje la niña no nos daba el feeling que buscábamos, por lo que teníamos que tirar de efectos digitales para arreglarlo. El problema entonces era que no habíamos planificado para emplear efectos digitales, así que tuvimos que integrar más equipo, gente que confiara en nosotros y fuese capaz de hacer ese trabajo sin tener marcas ni referencias.

F: Todas las etapas de post-producción se dilataron a causa del bajo presupuesto con el que contábamos. Cuando tienes dinero, tú pagas y lo haces. Pero en nuestro caso primero teníamos que buscar y después llorar hasta dar con personas que creyeran en el proyecto y estuvieran dispuestas a acceder a hacer el trabajo que le pedíamos. Lógicamente, en estas circunstancias, todo se dilata muchísimo más, con el añadido de que al no poder pagarles lo hacían cuando podían. Un caso: el empleo de la rotoscopia de la que hablamos antes fueron ocho meses de trabajo. Si esto lo hace la Disney tiene a mil personas dibujando; en cambio, nosotros solo teníamos a dos…

A: Posiblemente podríamos haber tenido la película terminada muchísimo antes, pero no con el nivel de calidad técnica que tiene la copia final. Hemos preferido tener un producto que fuera digno por encima de todo; que quizás pueda tener sus fallos, pero que parezca una película profesional ante todo.

¿Qué tipo de distribución habéis proyectado para la película? ¿Pensáis estrenarla en cines, o estáis más encaminados al formato doméstico?

F: Nosotros esperamos mucho y no esperamos nada. ¿Por qué digo esto? Ante todo somos conscientes del tipo de película que tenemos y de cómo es el mercado. Pero eso no quita para que el listón lo pongamos lo más alto posible. Soñamos llegar lo más lejos que podamos con la película y por eso luchamos. Después siempre habrá tiempo de ir bajando el listón. Sin embargo, si ya de salida tiras por lo bajo estás renunciando a una parte importante de mercado, por más de que seguramente no vayas a acceder finalmente a él.

Y tras Don’t Speak, ¿cuáles son los próximos proyectos de Amadeu como director y Creandus como productora?

A: Como gente que nos gusta el cine intentamos hacer cine, y algún camino nos llevará a ello. De momento, lo que queremos es sentar las bases de una factoría con Don’t Speak. La idea es invertir el dinero que saquemos con ella para, aprovechando el equipazo técnico y artístico que tenemos, rodar una nueva película. Tenemos muchos proyectos en la recámara que puedes ver si visitas nuestra web.

F: Pero para que esto ocurra es imprescindible que Don’t Speak tenga un mínimo rendimiento, porque si no, es muy difícil arrancar esta factoría que pretendemos crear. Sabemos que tenemos que ir pasito a pasito y crecer: ese es nuestro principal objetivo.

A: Es muy difícil, porque no hay mucha ayuda por parte de nadie. Parece que en este país fuera delito hacer cine. En cualquier caso, al menos ahora contamos con una película muy digna para poder enseñar a posibles inversores con la que puedan comprobar el resultado de nuestro trabajo.

F: Es la ley del mercado. Hay que demostrar que podemos hacer una película por tanto dinero y que podemos venderla por una cantidad mayor. Nos guste o no, el cine es una industria y un mercado, y eso hay que respetarlo.

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Juan Mari Ripalda (salvo las del rodaje)

Published in: on agosto 21, 2015 at 6:54 am  Dejar un comentario  
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