Maestros del fantástico de “Nocturna 2015”: Entrevista a Lamberto Bava

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Coincidiendo con el treinta aniversario de Demons, sin lugar a dudas su título más emblemático, Lamberto Bava visitaría la capital de España para recibir el premio honorífico “Maestro del fantástico” con el que el Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid – Nocturna le homenajeaba por toda su trayectoria. Insigne representante de la añorada edad dorada del cine fantástico italiano en su condición de hijo del gran Mario Bava y colaborador habitual de Dario Argento y Pupi Avati, Lamberto pudo comprobar una vez más en sus propias carnes la enorme pasión que aquel cine en general, y su obra en particular, sigue provocando tantos años después en una auténtica legión de aficionados que, literalmente, le acosaron con el fin de que estampara su firma en multitud de carátulas, posters y carteles de algunas de sus películas.

A lo que a este medio se refiere, gracias a esta estancia madrileña tuvimos la oportunidad de volver a charlar con él mediante la siguiente entrevista que, en buena medida, complementa la que ya mantuviéramos en Barcelona hace algo más de seis años. Si en aquella ocasión nos centrábamos en el desarrollo de su trayectoria como director, esta vez decidimos hablar de otros aspectos íntimamente relacionados con su figura, tales como la influencia ejercida en su trabajo por su padre, su labor como ayudante de dirección, o su faceta de guionista, entre otros, sin dejar de comentar también sus proyectos actuales y futuros, entre los que destaca la puesta en marcha de la esperada respuesta trasalpina a la norteamericana Masters of Horrors.

Eres hijo y nieto de cineastas. ¿Estos antecedentes familiares fueron los que determinaron que te dedicaras al mundo del cine?

Sí y no. Nunca pensé en hacer cine. Solo era un chico tímido que iba a ver a trabajar a mi padre en un set lleno de personas mayores, hasta que un día me encontré en medio de ese set.

Como dices, tus primeros pasos dentro de la profesión se producen a las órdenes de tu padre Mario, de quien aprendes el oficio ocupando diversos cometidos en sus películas. ¿Qué recuerdas de aquella época? ¿Cuáles fueron las enseñanzas más valiosas que extrajiste durante esa etapa de formación junto a tu padre?

Con mi padre empecé a trabajar de asistente del asistente  del asistente.  De niño, en casa ya me  daba o me contaba historias o me decía cómo había pensado una escena… Gracias a haber vivido esto aprendí a hacer de casi de todo. No obstante, debo decir que Mario estaba adelantado como treinta o cuarenta años a muchos otros padres. No era exactamente paternalista; para mí era sobre todo un amigo. Por otra parte, a la hora de trabajar en el rodaje era también bastante particular. No levantaba la voz, sino que era muy afectuoso y tenía mucho desparpajo, con lo que conseguía que todo el equipo hiciera lo que él quería sin discusiones.

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Una de estas películas en las que intervienes al lado de Mario es Semáforo rojo (Cani Arrabbiati), la cual debido a problemas económicos sería incautada por los tribunales en 1974 antes de llegar a la copia final, motivo por el que una vez fue liberada te encargarías de completar y dirigir el montaje. ¿En qué porcentaje valoras tu contribución con respecto a lo rodado por tu padre?

No lo terminé yo. El film ya estaba terminado, con el primer montaje hecho. Yo tenía el copión de mi padre en el que, como en todas las películas, después del primer montaje hay que incluir cosas que aún no se han rodado, o completar otro. Y a eso es a lo que se limitó mi labor: a completar todo aquello que mi padre hubiese querido y no pudo rodar por las circunstancias.

¿La consideras como propia?

Para nada. Es una película totalmente de mi padre que con la ayuda de mi hijo Roy he intentado completar. Pero el film era así, la historia era esa. Es una película totalmente de mi padre.

Durante el pasado Festival de Cannes ha podido verse Enrages, un remake de Semáforo rojo dirigido por el francés Eric Hannezo. ¿Has tenido algún tipo de contacto con esta película? 

No sé nada de ella. Sé que Alfred Leone, el productor del film de mi padre, vendió los derechos de cara a una nueva versión, pero ni siquiera sabía que se hubiera llegado a hacer la película.

Al hilo de lo que comentamos, ¿qué te parece la moda imperante de hacer nuevas versiones de antiguos films?

No me gustan los remakes, aunque en teoría yo haya hecho un remake de una película de mi padre con La máscara del demonio, a pesar de que, en realidad, aunque se trataba de una adaptación de la misma novela de Nikolai Gogol, resultó ser completamente diferente. Pero, ya te digo, no me gustan nada.

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Volviendo al desarrollo de tu carrera, tras trabajar en un par de cintas a las órdenes de Ruggero Deodato, entre los que se encuentra la polémica Holocausto caníbal, te conviertes en ayudante de dirección de Dario Argento. ¿Cómo entraste a formar parte de su equipo?

Durante el rodaje de la película de mi padre Shock (Shock, 1977). La protagonista era Daria Nicolodi, que en aquel entonces era la mujer de Dario Argento. Como Argento amaba el cine de Mario, venía tanto al set de rodaje que acabamos conociéndonos mucho, pues nos veíamos todas las tardes. Un día me dijo: “Lamberto, cuando ruede mi próxima película, ¿me ayudarás?”  Y yo contentísimo le dije que ojalá. Y viendo a Dario durante esos días, se convirtió en mi amigo.

¿Cambiaba mucho la forma de trabajar de Dario a la de tu padre?

Seguro, porque cuando yo estuve con Dario se encontraba en el punto más álgido de su carrera, y hacía películas de muchos días de rodaje y con mucho presupuesto. Las de mi padre eran más reducidas, más intimistas, más artesanas.

Tu labor al lado de estos dos nombres propios del cine fantástico italiano hace que  sea inevitablemente el referirse a ellos al hablar de tu obra. ¿Te molesta?

No. Bueno, lo único que siempre me ha molestado es que a Dario Argento lo han presentado siempre como un director más grande que yo. Pero Dario no me ha tratado nunca como si yo fuese más pequeño, ni siquiera cuando era su ayudante o he colaborado con él, porque cuando lo ayudo siempre me pregunta mi opinión sobre cómo  hacer esto o lo otro. Somos amigos. Cuando hay un amigo que es muy importante pasa esto, pero no es una molestia.

En cuanto a mi padre, es algo totalmente distinto. Por ejemplo, el otro día se celebró el cien aniversario de su nacimiento y me llamaron para asistir. Y, lógicamente, por mi padre voy siempre y lo hago todas las veces que sea necesario. Si fuera por mí mismo quizás no lo haría, pero por mi  padre lo haré siempre.

En muchas de tus películas figuras también como guionista. ¿En qué suele consistir tu participación en los guiones? 

Depende. Porque recuerdo en Semáforo rojo y alguna otra película anterior, que esta u otra escena la había escrito mi padre y a lo mejor me preguntaba y me decía de reescribirla. Y aunque alguna vez lo intenté, me resultaba muy difícil, sobre todo en las películas de terror cuando algo horrible le sucede a una mujer… No es fácil. Shock, por ejemplo, la escribí junto a otras personas, ya que cada productor que llegaba hacía cambiar cosas. Un año después mi padre hizo para la televisión La Venere d’Ille (1979) de Prosper Mérimée y quiso que la codirigiéramos juntos y fuera firmado también por mí. En ese caso el guion lo escribí yo junto a un gran escritor y guionista italiano, ya muerto, llamado Cesare Garboli.

Pero también hay películas para las que solo hice la trama, o sólo escribí parcialmente. Es lo que ocurrió en mi primer film, Macabro (Macabro, 1980), el cual surgió cuando el productor, que era Pupi Avati, que me dio un artículo de periódico y  me preguntó si me interesaba para hacer una película. Al principio creí que solo quería que le ayudara, pero al ver que me estaba ofreciendo debutar como director, pensé que por qué no intentarlo. Así que escribí una primera historia tomando como base aquella nota sacada de un periódico norteamericano en la informaba del hallazgo en el frigorífico de una señora de la cabeza de su amante. A partir de ahí, escribimos el guion entre cuatro: Pupi y su hermano Antonio Avati, Roberto Gandus y yo, y en veinte días lo teníamos listo.

Un momento del encuentro de Lamberto Bava con los aficionados con los aficionados, flanqueado por Joaquín Torán (a su derecha) y Luis Rosales (izquierda).

Un momento del encuentro de Lamberto Bava con los aficionados con los aficionados, flanqueado por Joaquín Torán (a su derecha) y Luis Rosales (izquierda).

A lo largo de tu carrera has simultaneado el cine y la televisión. ¿Haces alguna diferenciación en tu forma de trabajar dependiendo del formato al que vaya dirigido?

Absolutamente no. Cuando comencé a trabajar para la televisión también era productor. Era una elección ya tomada. Me di cuenta de que Demons y Demons 2, que son mis films que mejor han funcionado en Italia, obtuvieron alrededor de cuatrocientos mil espectadores. Sin embargo, en la televisión si haces un programa de dos millones de espectadores te lo cancelan porque ha sido un fracaso. Así que pensé que era la mejor forma de llegar a la gente, a pesar de que el público italiano no es muy amante del fantástico. Sin ir más lejos, la literatura fantástica no está tan valorada como en los Estados Unidos o en Rusia, y tampoco tenemos una producción literaria propia sobre el género como podéis tener en España con Don Quijote.

Al ser yo el productor, el modo de grabación era el mismo que si fuera para cine. Rodaba en 35 mm, aunque también podría haberlo hecho en 16 mm. Pero como yo soy un director que siempre gastaba poca película, no me interesaba grabar en 16 mm porque además luego daba problemas en el montaje. Nada que ver con cuando se pasaba al Beta o al D1 desde 35 mm, que el resultado era maravilloso.

Precisamente, tu último trabajo hasta la fecha es la serie de televisión 6 passi nel giallo. ¿Como se fraguó este proyecto? ¿Qué tal fue la experiencia de trabajar junto a Edoardo Margheriti y tu propio hijo, Roy?

En realidad son seis telefilms independientes, sin ninguna relación argumental entre sí. De ellos, yo dirigí tres, entre los que se encontraba el piloto de la serie, Presagin.d.a.: precisamente este ha sido la única entrega de 6 passi nel giallo que ha sido emitido en nuestro país vía Antena 3 como si fuera un telefilm independiente, con el título Visiones de un asesinato-. Fue una experiencia muy bonita, sobre todo porque, como dices, me dio la oportunidad de compartir formato con mi hijo Roy, aparte de con el descendiente de otro importante director italiano como es Edoardo Margheriti.

¿Qué tal repercusión tuvo la serie en Italia?

Funcionó normal. Cada film obtuvo un share de tres millones de espectadores, aproximadamente, lo que es una audiencia bastante normal en mi país para la franja horaria en la que se programó el espacio.

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Durante los últimos años se viene rumoreando con la posibilidad de una especie de Masters of Horrors con directores italianos. ¿Qué hay de cierto en ello?

Es un proyecto que estoy moviendo yo personalmente y del que de momento ya tengo hablado con los directores que deberían participar. Sin embargo, ahora mismo está parado en busca de financiación extranjera, ya que en Italia parece no haber productores interesados en invertir en él.

Y aparte de este, ¿en qué otros proyectos te encuentras trabajando actualmente?

En este momento estoy trabajando en tres proyectos, de los cuales uno es realizar Demons 3. En cuanto a los otros dos, hay uno que está bastante avanzado y debería hacerse realidad antes de finales de año. Sin embargo, no me gusta mucho hablar de ellos por pura superstición.

Para terminar, como hijo del creador del estilo y también practicante, me gustaría que me dijeras qué opinión te merecen títulos actuales como Amer o Berberian Sound Studio, películas que homenajean al giallo, pero solo desde su vertiente estética…

Lo importante siempre es la adaptación de la historia a la pantalla; todo lo demás ya es cuestión de la crítica. A decir verdad no conozco las películas que me comentas pero, insisto, todo depende de que la historia sea válida.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: Elena Anele

Fotografías: Juan Mari Ripalda

* El autor quiere expresar su agradecimiento a Joaquín Torán por su inestimable colaboración para la transcripción de la presente entrevista.

Published in: on septiembre 25, 2015 at 5:35 am  Comments (1)  
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  1. […] Traducción de la entrevista que La Abadía de Berzano le hizo a Lamberto Bava: https://cerebrin.wordpress.com/2015/09/25/maestros-del-fantastico-de-nocturna-2015-entrevista-a-lamb… […]


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