Entrevista a José Antonio Pérez Giner

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Desde su nacimiento, uno de los objetivos perseguidos por el Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid “Nocturna” ha sido el de preservar y acercar a los aficionados el legado del cine fantástico español clásico. Con este fin, a lo largo de sus tres ediciones ha habido un espacio para el recuerdo con la programación de algún título destacado de aquella época, proyectando también varios documentales centrados en el movimiento, caso de Zarpazos de Víctor Matellano o Queridos Monstruos de los hermanos Prada. Un sinfín de detalles a los que cabe añadir el bautismo con el nombre de Paul Naschy al premio destinado al mejor largometraje de la Sección Oficial del certamen.

Fiel a esta filosofía, el Scifiworld Hall of Fame de este 2015 serviría para homenajear la trayectoria de José Antonio Pérez Giner, uno de los más importantes productores de cine español de los últimos cincuenta años. Dentro de una vasta carrera que abarca títulos al lado de gigantes de la talla de Sergio Leone o Ridley Scott, sin olvidar los nacionales Eloy de la Iglesia, Vicente Aranda, José Antonio de la Loma o Mariano Ozores, tal galardón reconocería su vital importancia en la consolidación y repercusión del añorado y admirado fantaterror español. Una consideración que estaría estrechamente vinculada con su labor al frente de la mítica Profilmes, la productora por antonomasia con la que contaría el estilo.

A pesar de su delicado estado de salud tras haber sufrido varios ictus, Pérez Giner aceptaría la invitación de “Nocturna”, acudiendo a Madrid para recoger el galardón tributado y, lo más importante, el cariño de un público que le dedicó una encendida ovación en el momento en que irrumpió en el escenario de la Sala 1 del Palafox para recoger su Scifiworld Hall of Fame. Y aunque los problemas comentados le dificultaban el habla, hasta el punto de que Luis Rosales tendría que leer el discurso de rigor con el que agradecía el galardón recibido ante su imposibilidad para hacerlo, el veterano productor aún tendría los arrestos suficientes para atender vía mail a los medios que lo solicitamos, en un esfuerzo encomiable y aplaudible que desde aquí queremos agradecerle públicamente.

José Antonio Pérez Giner escoltado por Sergio Molina y Luis Rosales se dirige a los asistentes al pase de "La noche de Walpurgis".

José Antonio Pérez Giner escoltado por Sergio Molina y Luis Rosales se dirige a los asistentes al pase de “La noche de Walpurgis”.

Aunque su labor dentro del cine fantástico es especialmente recordada por su labor al frente de Profilmes, con anterioridad participó en dos films tan trascendentales para el devenir del género en España como son La noche de Walpurgis La noche del terror ciego, cuyo triunfo comercial propiciarían en buena medida la eclosión del género vivida en nuestra industria durante los años siguientes. Supongo que en aquel momento el hacer este tipo de películas dada la escasa tradición existente resultaría poco menos que una marcianada…

Usted lo ha dicho, “una marcianada”.

¿Fueron estas experiencias previas las que, de algún modo, le convencieron de las posibilidades que tenía la realización de cintas de género fantástico en España?

Las estrenábamos en España con relativo éxito, pero se amortizaban totalmente en el extranjero como “series B”.

¿Y cómo se fraguó la idea de reorientar la producción de Profilmes hacia este tipo de productos?

Salió de “carambola”. Fui contratado como director de producción para una película de Glauber Rocha, mítico director brasileño. Realizamos así Cabezas cortadas, que era una “disimulada” biografía del dictador Francisco Franco “camuflada” de una biografía de un dictador latinoamericano interpretado por Paco Rabal. Fue mi primer contacto con Profilmes. Entonces se le ocurrió a Ricardo Muñoz Suay la idea de Profilmes siguiendo la línea de la Hammer británica: películas “fantásticas” de bajo coste, especialmente de “terror”. Hicimos todos los mitos del terror y películas de acción, con el personaje de Tarzán y la opera prima de Francesc Bellmunt, Robin Hood nunca muere.

El veterano productor recibiendo de manos del director de "Nocturna" el Scifiworld Hall of Fame" con el que el festival madrileño le homenajeó por toda su trayectoria.

El veterano productor recibiendo de manos del director de “Nocturna” el Scifiworld Hall of Fame” con el que el festival madrileño le homenajeó por toda su trayectoria.

¿Cómo era el proceso de realización de una película desde sus primeros pasos hasta su comercialización en Profilmes? ¿Los responsables de la firma eran quienes proponían los temas a los cineastas o eran estos quienes les ofrecían a ustedes sus ideas?

Las ideas eran nuestras, y los guionistas y directores seguían nuestras directivas.

A lo largo de su andadura, Profilmes tuvo bajo contrato a los más importantes cultivadores de cine fantástico de nuestro país, tanto delante como detrás de las cámaras. ¿Había por parte del sello un afán por aglutinar estos talentos y crear una especie de sistema de estudio?

Tuvimos un pequeño estudio en la calle Port Bou de Barcelona, pero preferíamos rodar en exteriores, principalmente en Collserola y la desembocadura del Ebro. Eran nuestra “selva”.

Algunos de estos nombres serían Amando de Ossorio, León Klimovsky, Carlos Aured, Paul Naschy, Narciso Ibáñez Menta, (…) por desgracia todos desaparecidos. ¿Qué recuerdos guarda de cada uno de ellos y qué diferencia había a trabajar con unos y con otros?

Amando de Ossorio era el que tenía más fantasía. En Profilmes tenía mucha libertad. Joan Palomeras era el financiero con su grupo M.P.I y me había conocido en Simón Bolivar con la dirección de Alessandro Blassetti. Él financiaba y dejaba al productor ejecutivo, que era yo, con total libertad de decisiones.

Por su parte, León Klimovsky era un cumplidor “exacto” de los planes de trabajo y de los presupuestos; Paul Naschy era un clásico de los mitos; Narciso Ibañez Menta trabajó solamente como actor en nuestras películas; y Carlos Aured era un buen profesional.

Las películas eran rodadas en inglés, aunque sin sonido directo, de cara a su mejor exportación. ¿Cómo eran aquellos rodajes?

Algunas veces, sobre todo en los primeros planos, memorizaban sus diálogos en inglés (aunque no conocieran el idioma) facilitando el doblaje en las versiones internacionales.

Otro tema de vital importancia en aquellas películas era el tema de las dobles versiones. ¿Cómo se enfocaba?

Me he referido al problema del lenguaje en la respuesta anterior. La excepción eran los actores que hablaban inglés como Jack Taylor y Patty Shepard.

En cuanto a la doble versión, por cuestiones de censura española hacíamos un internegativo para la explotación en extranjero.

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Es obvio que la presencia de desnudos respondía a las demandas de los distribuidores internacionales. ¿Había otro tipo de ingredientes que les pidieran o instrucciones de cómo debían de ser las películas?

En el mercado internacional sólo Alemania, nuestro coproductor importante en las películas de Ossorio, quería leer los guiones y hacer observaciones.

Por los motivos expuestos, las películas de Profilmes contenían un gran contenido erótico y gráfico, al menos en su versión internacional. El caso más paradigmático quizás sea el de El espanto surge de la tumba, en la que hay necrofilia, lesbianismo, degollamientos… ¿No tuvieron ningún problema con la Censura debido a la temática y contenidos de sus películas?

Respetábamos los límites impuestos.

Tras tres años de producción ininterrumpida, coincidiendo con la muerte de Franco, Profilmes cambia de nuevo de política y deja de producir cintas de terror. ¿A qué se debió este cambio de orientación?

Fue una decisión de Muñoz Suay. Las últimas producciones de Profimes fueron películas de Jaime Camino (La vieja memoria), Manuel Gutiérrez Aragón (Sonámbulos) y Joseph Losey (Las rutas del Sur). Fueron un fracaso comercial, aunque el documental de Camino y la película de Gutiérrez Aragón son estupendas, según mi criterio. Yo firmé con el Grupo Zeta y Profilmes resistió unos años más explotando los “antiguos negativos”.

Vistas en perspectiva, ¿cuál es su película preferida de esta época de Profilmes o la que recuerda con mayor cariño, y por qué?

Por el éxito, Exorcismo de Joan Bosch. La estrenamos unos meses antes de El exorcista y fue un gran éxito. Y por “cariño”, Robin Hood nunca muere, que me permitió conocer a Bellmunt y conseguir después los éxitos de L’orgia y La quinta del porro.

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Un proyecto nonato que ha hecho correr ríos de tinta es la acariciada reunión de dos de los principales baluartes de Profilmes, Paul Naschy y Amando de Ossorio, por medio de una película que uniera sus más celebres creaciones respectivas: el hombre lobo Waldemar Daninsky y los Monjes Templarios. ¿Iba a tratarse de una producción Profilmes? ¿Por qué no se llevó a cabo?

Este supuesto proyecto de Ossorio con Paul Naschy, o viceversa, o no existió o no recuerdo nada de él en la historia de Profilmes y los ictus no han afectado a la memoria que la conservo  perfecta o “casi” perfecta. En cualquier caso, habría sido difícil que se llevara a cabo, ya que eran incompatibles.

Aunque en su momento las cintas producidas por Profilmes estaban concebidas como meros productos de consumo, lo que hacía que fueran poco menos que despreciadas sistemáticamente por parte de la crítica oficialista, hoy en día son reivindicadas y consideradas objetos de culto por parte de aficionados de todo el mundo. ¿A qué cree que se debe el que cuarenta años más tarde aún sean recordadas?

Por el mismo motivo que hoy son recordadas las películas de “Nuestro Cine” con Paco Martínez Soria, un gran actor que fue despreciado por la crítica.

Una última curiosidad. Dado que sí que ha hecho sus pinitos como guionista, ¿nunca tuvo la tentación de ocupar la silla de director en alguna de sus producciones?

El oficio de “guionista” no lo he ejercido seriamente, sino en los documentales. El oficio de director “en serio”, en la mayoría de los casos, es el más triste del mundo. Las etapas son las siguientes:

  1. Escoge un tema y lo tiene que abandonar por cuestión de presupuesto o mercado.
  2. Escoge el apropiado guionista pero lo tiene que abandonar por motivos de creación artística y/o incompatibilidad artística.
  3. En el caso de coproducciones el reparto no lo escoge el director, sino el que le marca el coproductor y las legislaciones. El caso de subvenciones regionales es el más trágico; las localizaciones y el elenco son marcados por las cantidades recibidas por cada Autonomía.
  4. Tiene el “corsé” del tiempo de rodaje y el presupuesto.
  5. En el montaje, manda el productor, el distribuidor o el vendedor internacional.

Al final consigue, como máximo, un 50% de la primitiva idea. Un director del “montón” un 20 %. Todo queda compensado cuando dice “Acción” y tiene, pendiente de sus decisiones, a más de cincuenta personas. Es el momento del “orgasmo”. Hay que nacer para “director” y tener una dosis de “masoquismo” o de vanidad. Cualquier oficio en cine (maquillador, director de fotografía) tiene más libertad que el director.

José Luis Salvador Estébenez

Fotografías: Serendipia

Published in: on octubre 2, 2015 at 4:57 am  Dejar un comentario  
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