Entrevista a Joe Begos sobre su segunda película, “The Mind’s Eye”

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El pasado 2013 Joe Begos irrumpía en el panorama internacional con su ópera prima Casi humanos (Almost Human), consiguiendo el nada fácil logro de abrirse un hueco dentro de los nuevos talentos emergentes que pueblan la concurrida escena del cine fantástico independiente actual. A medio camino entre la ciencia ficción sobre abducciones extraterrestres y el slasher, gran parte del triunfo de esta carta de presentación con sabor a Serie B de toda la vida residiría en su mirada desacomplejada y no poca nostálgica a la producción del género de décadas pasadas, en especial los setenta y ochenta, con citas y guiños a diferentes clásicos incluidos entre los que figuraban La invasión de los ladrones de cuerpos, La matanza de Texas, ET o Terminator, entre muchas otras.

El buen sabor de boca dejado por esta primera toma de contacto con su obra propiciaría que fuéramos muchos los que esperáramos con interés su siguiente trabajo y poder comprobar así su evolución como cineasta. Algo que quedó patente durante la edición del Festival de Sitges 2015, donde la programación de su nueva película, The Mind’s Eye, levantó una expectación entre ciertos sectores de aficionados solamente equiparable con las encendidas reacciones registradas tras su visionado. Si bien es cierto que su dirección de actores sea cuanto menos discutible, no menos cierto es que sus resultados se antojan cien por cien disfrutables. Combinando de nuevo los desmanes del gore con la ciencia ficción más clásica, Joe Begos brinda una cinta repleta de ritmo y churretones de sangre y sesos que supone un paso adelante en su trayectoria gracias a una concepción mucho más compleja y ambiciosa a todos los niveles que la de se daba en su debut, pero sin perder las principales señas de identidad que ya fijara en él como sello característico.

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Pese a tratarse de un film modesto y sin pretensiones, Casi humanos, tu primera película, consiguió encandilar a los aficionados al género fantástico gracias a su asimilación y reformulación de ciertos códigos arquetípicos propios de la serie B de los años setenta y ochenta. ¿Esperabas que fuera a funcionar tan bien entre el público?

No. Rodé la película en el jardín de mi casa, en mi ciudad, sin nada de dinero y con la ayuda de unos cuantos amigos. Lo único que esperábamos era que algún día fuese estrenada y que gracias a ello pudiésemos conseguir algo más de dinero para hacer la próxima película. Así que el hecho de que una compañía como IFC Midnight se interesase por ella y la estrenase en casi todo el mundo fue algo maravilloso. Ni en un millón de años hubiese podido imaginarme que eso podría ocurrir. Es algo por lo que estar agradecido a los miles de fans con los que cuenta el cine de terror. Cuando la estrenamos en el TIFF (Toronto International Film Festival) tuvimos la suerte de enseñársela al público correcto y todo el mundo la apoyó. El hecho de que festivales de todo el  mundo la seleccionaran nos permitió también lograr nuestro objetivo de conseguir más dinero para la siguiente película.

Dos años más tarde regresas ahora con The Mind’s Eye. ¿Cómo ha sido la transición de una a otra película?

La verdad es que me ofrecieron la oportunidad de rodar diversas películas, pero quería asegurarme de que mi segunda película fuese realmente algo que quisiese hacer, que fuese mía al cien por cien, y la verdad es que fue algo muy difícil. Yo no esperaba que tanta gente viese mi primera película, por lo que pensaba: “Hay mucha gente esperándola”, lo que me producía un poco de presión, hasta el punto de que me costó empezarla. Tenía que ser algo que llamase la atención… Por suerte está gustando a los fans del terror, que son exactamente en quienes yo pensaba al hacerla. La verdad es que estoy muy contento y agradecido porque parece que incluso les está gustando más que Casi humanos.

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¿Cómo fue el proceso de gestación del proyecto y qué diferencias ha habido con el de tu anterior film?

Con Casi humanos era consciente de las limitaciones que iba a tener que afrontar a la hora de hacerla, en mi casa, en mi ciudad, con muy poco personal… Las abducciones alienígenas era algo que me interesaba y me encantan los slasher, por lo que se me ocurrió hacer uno de abducciones alienígenas, que era algo que nadie había hecho. Cuando empecé a pensar en mi siguiente película me pregunté con mis amigos qué tipo de película nos gustaría ver y de la que además no se hubieran hecho muchas de ese tipo. Llegamos a la conclusión de que debía ser una película de telequinesia, muy violenta y carnal.  Al plantearlo pensaba que si alguien viniese y me hablara de esa idea pensaría que estaba loco, pero… ¡sonaba tan bien! Ese fue el principio, aunque entonces creía que iba a tener más dinero del que realmente tuve finalmente, y cuando conseguí lo que me faltaba me di cuenta de que iba a tener que hacer malabares con ello para conseguir lo que yo buscaba. Pero bueno, la película al final es como  yo quería, ha quedado muy bien y casi todo lo que escribí en el guion está incluido en ella.

De nuevo has vuelto a contar con Graham Skipper para el papel protagonista. ¿Escribiste el personaje pensando en él desde un principio?

Graham es un actor extraordinario, es alguien que hace lo que necesitas que haga, cosas extraordinarias con los cables y eso, y a la vez tiene la habilidad de aparentar que todo es normal. Además no se cree una celebridad, sino un tipo corriente. Tiene esos ojos enormes que quedan tan bien en pantalla para una persona con poderes telequinéticos, es maravilloso. Así que sí; desde el principio escribí el guion pensando en él. Algunos me decían que tenía que incluir a una estrella más conocida, pero me negué. Y cuando empezamos la película daba genial, lo clava, todo fue genial. La película no sería la misma sin él. Estoy muy feliz de trabajar con él de nuevo y presiento que estará en todas mis  películas. Será como mi propio Bruce Campbell.

Larry Fessenden y Joe Begos durante un descanso del rodaje de "The Mind's Eye".

Larry Fessenden y Joe Begos durante un descanso del rodaje de “The Mind’s Eye”.

Siguiendo con el reparto, en él encontramos a toda una institución dentro del cine fantástico independiente de las últimas décadas como Larry Fessenden, o Jeremy Gardner, director de la premiada The Battery. ¿Puede verse en su participación una declaración de principios por tu parte?

Otros directores suele contratar a nombres que molan, pero que no son buenos actores. Sin embargo, para mí lo importante es escoger a gente que sea buena en este género. Son actores increíbles dentro del género y además son alucinantes. Es el tipo de gente a la que me gusta tener: caras reconocibles para los fans del fantástico y muy buenos actores que lleven a la película a un siguiente nivel. Jeremy Gardner, además de hacer The Battery, que es una película acojonante, es un tipo fantástico. Y Larry Fessenden es toda una leyenda. Fui consciente de ello, por lo que, sí, es como una declaración de principios, porque yo amo el cine de género.

En este sentido, al igual que ocurriera en tu ópera prima, no han faltado las voces que han corrido a señalar las posibles fuentes de las que bebe The Mind’s Eye como si se tratase de su rasgo más distintivo. ¿Te molestan estas comparaciones o eres consciente de que uno de los principales alicientes con los que cuenta tu cine de cara al aficionado es su componente referencial y, hasta cierto punto, nostálgico?

Obviamente estoy muy influenciado por ciertas películas y es algo que no puedo negar. Y bueno, siento que Casi humanos está más influenciada por esta o por esta otra cosa. Pero en The Mind’s Eye es algo que no ocurre tanto y espero que en el futuro cada película que vaya haciendo se parezca menos a cualquier otra fuente y sea más mía. En cualquier caso es algo que me enfada, porque aunque es muy obvio que soy un gran fan de Scanners, me esforcé en hacer mi película lo más distinta al film de Cronenberg como me fuese posible. En definitiva, como te decía antes, espero que según ruede más películas vaya mostrando más mi ser y mis influencias sean menos visibles.

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Dejando a un lado Scanners, ¿cuáles han sido tus principales influencias a la hora de dar forma a la cinta? ¿Se encontraban los cómics de la Marvel entre ellas?

No los comics per se, pero sí los superhéroes, por la idea de la gente teniendo superpoderes, porque cuando veo películas me gusta ver lo extraordinario, lo que no ocurre todos los días; no quiero ver dramas cotidianos. Me gustan las películas de la Marvel, pero siento que en el mundo hay lugar para superhéroes infravalorados. No quería mostrar superpoderes como los de los X-Men, pero sí una comedia violenta sucia. No sé si alguna vez haré o si me ofrecerán hacer una película de la Marvel, pero si ocurriera sí que me gustaría hacer algo como Spawn.

Se da la curiosa circunstancia de que en The Mind’s Eye se repite una serie de elementos que ya se daban en Casi humanos, como puede ser la ambientación en un entorno nevado o el que el desenlace de la historia se produzca en medio de una solitaria carretera. ¿Es algo que te surgió de forma consciente?

No quería que el rodaje de The Mind’s Eye se desarrollase en el frío de nuevo, porque era algo que ya había hecho en Casi humanos y además había problemas de presupuesto. Pero llegó el invierno y con él las tormentas de nieve mientras esperábamos la financiación, lo que complicó un poco el rodaje. Lo hicimos en Nueva Inglaterra, en los Estados Unidos. Mi idea era que fuese como una historia de Stephen King, y por eso la situé en esa región, porque es a lo que te recuerda esa zona, con los árboles, las carreteras… No sé si fue consciente o inconscientemente de estas semejanzas, pero aunque no quería que se pareciese a Casi humanos sí que mi intención era que formase parte del mismo universo, de la misma región, que transmitiera algo similar.

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Junto con Graham Skipper has vuelto a contar con un buen número de colaboradores que ya trabajaron en Casi humanos. ¿Puede decirse que formáis una especie de equipo?

Con parte del equipo de Casi humanos ya había trabajado anteriormente en vídeos musicales y demás. Y cuando rodé Casi humanos encontré a un par de miembros nuevos que quería introducir en el equipo de la película, y lo mismo ha pasado esta vez. En cada nuevo proyecto voy introduciendo gente nueva a mi equipo y me encanta poder seguir trabajando con todos ellos en cada proyecto, ya que no hay nada mejor. Rodar una película es un gran trabajo, es muy duro, así que si tienes que trabajar duro es mejor hacerlo con gente a la que conoces, que te gusta cómo trabajan y en la que puedes confiar. Creo además que al tener ese toque familiar te lo pone todo más fácil. Así que me encanta conservarlos. Mi sueño sería hacer una gran película con todos ellos, me los llevaría a todos conmigo porque todo sería mucho más fácil. Es un aspecto del que soy muy consciente, algo que voy a seguir haciendo y que me encanta del proceso.

Entre las nuevas incorporaciones destaca la del compositor Steve Moore, quien cuenta en su haber con las bandas sonoras de The Guest o la belga Cub. ¿Qué te llevó a elegirlo y en qué forma trabajaste con él?

Elegí a Steve porque conozco su trabajo al frente del grupo Zombie. Su música tiene un toque muy Goblin y desde que les escuché por primera vez siempre quise contratarle para que me compusiera la banda sonora de una película. En mi primer film el presupuesto era muy limitado, y por eso tuve que usar a un chico de la zona, pero en esta ocasión al tener más dinero decidí ir a hablar con Steve. No nos conocíamos de antes y resultó que era fan de Casi humanos. Le expliqué el guion y estuvo de acuerdo con trabajar en la película. Él sólo trabaja con sintetizadores, bajos y baterías, muy a lo Goblin, muy a lo Carpenter, y esa fue mi idea desde el principio. Además, usa sintetizadores muy antiguos, y para hacer la banda sonora de este film usó el mismo tipo de sintetizador que se empleó para la banda sonora de Terminator, así que le daba ese toque especial. Le dije que queríamos que sonase como Terminator, Halloween III, The Guest… Le conté lo que quería tener y supo ceñirse muy bien a ello. Creo que Steve ya forma parte de mi equipo por lo bien que lo ha hecho, por cómo ha sabido elevar el material que teníamos con su música. Me gustaría poder seguir trabajando con él.

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En lo que a ti respecta, además de dirigir y escribir la película, te has encargado además de firmar la fotografía. Me gustaría que me hablaras de la interesante utilización que haces de los tonos azules y rojizos con fines dramáticos…

Es parte de mi manera de dirigir el encargarme también de la fotografía. Es algo que surgió de manera natural. Siempre he querido registrar mi propio material, y siempre he creído en el uso de los colores vivos para expresar emociones. Cuando ves un color en la pantalla te hace sentir de una manera particular. Me encanta cómo lo reflejan las películas de Dario Argento, que me han influenciado mucho, pero no quería llevarlo hasta el extremo que él usa en el que los colores surgen de la nada. No quería exagerarlo demasiado, quería que fuese algo real pero puntual. Es muy importante para mí usar colores vivos para expresar cosas, que surjan, que digan algo, porque además ayudan a la película, como decía antes refiriéndome a los superhéroes. Le dan ese toque especial. Es por ello que soy muy consciente del uso de los colores y la selección de la paleta cromática, etc.

Una de las escenas culminantes de la película es el montaje en paralelo de la pareja protagonista haciendo el amor con el villano inyectándose en la espalda el suero que le otorga poderes telequinéticos, creando así una asociación entre ambos momentos. ¿Desde un principio estaba así planificado en el guion o fue algo que se os ocurrió durante el montaje?

No, estaba así en el guion y creo que es uno de los puntos de inflexión de la película. Los protagonistas están haciendo el amor ahora, como una pareja superpoderosa, inseparable, imparable, son un mismo ser en ese momento y en ese instante el doctor se convierte en el más poderososo telequinético. Es la inyección en ambos, ya que alcanzan el orgasmo que literalmente les cambia para siempre, y es en ese preciso momento en el que se convierten en superhéroes. El elegir el orgasmo como el momento de la transformación en superhéroes, de dos maneras distintas, química y biológicamente –sólo follando-, cosa esta que por cierto nunca antes había visto, pensé que estaría genial y mientras lo releía en el guion me reía muchísimo.

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La película cuenta con muchos efectos especiales debido al protagonismo de los poderes telequinéticos. ¿Fue muy difícil trabajar este apartado?

Sí, teníamos muchos cables y muchas personas colgando de ellos. Todos los objetos estaban conectados por líneas invisibles, teníamos muchos más cables, cables en  los  cráneos, también pirotecnia… Todo estaba conectado, todo dependía de ello. El único efecto digital que hemos usado fue el borrado de cables. Nunca antes había trabajado así y fue una experiencia genial.

The Mind’s Eye te ratifica como un integrante de la hornada de jóvenes cineastas que desde hace unos años viene contribuyendo a que la escena del cine fantástico independiente esté viviendo una auténtica edad dorada. En tu opinión, ¿qué factores piensas que han propiciado el surgimiento de tantos y tan buenos directores dedicados a la temática en tan corto espacio de tiempo? ¿Piensas que puede estar relacionado con la falta de ideas que parece aquejar a Hollywood con su tendencia a los remakes, secuelas y similares?

Sí, creo que sí. He hablado con muchos directores actuales, tanto norteamericanos como internacionales, y todos tenemos la misma sensación. Creemos que las ideas de Hollywood están ya gastadas, sólo se limitan a hacer historias de fantasmas y casas encantadas, y sus películas son jodidamente aburridas. Cuando salió Insidious fue la bomba, y durante los seis años siguientes todo el mundo ha querido hacer Insidious, lo que es muy aburrido. Es lo mismo que ocurrió con Saw, ya sabes. Se quejan de sus presupuestos y, joder, yo tengo un presupuesto muy bajo y mira qué película he hecho, de una sola localización y con efectos especiales analógicos. Con pocos medios se puede hacer mucho. Y eso es lo que ocurre. Estas películas independientes están intentando hacer mucho más y consiguiéndolo en la mayoría de las ocasiones que las que tienen prepuestos millonarios. Esperemos que no pase mucho tiempo hasta que la gente se dé cuenta de ello y que ninguno de nosotros acabe usando un montón de dinero para hacer ese tipo de películas tan malas.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: Elena Anele

Published in: on noviembre 13, 2015 at 6:40 am  Dejar un comentario  
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