Don Coscarelli. Phantasmas, momias y otras bestias

TítuloDon Coscarelli. Phantasmas, momias y otras bestias

Autor: Gerardo Santos Bocero, con prólogo de Francisco Miguel Collado Gabaldón, administrador de la comunidad española dedicada a Phantasma (www.phantasma.es)

Editorial: Tyrannosaurus Books

Datos técnicos: 266 páginas (Barcelona, Julio, 2015)

Paul Giamatti recibiendo instrucciones de Don Coscarelli durante el rodaje de Paul Giamatti recibiendo instrucciones de Don Coscarelli durante el rodaje de “John muere al final”.

Es un hecho incuestionable el papel determinante que la reducción de costes derivada de las modernas técnicas de impresión digitales, unidas a la implantación de las nuevas tecnologías en la vida diaria del ciudadano medio, han tenido en el aumento que, de un tiempo a esta parte, se viene registrando en la publicación de libros en soporte físico. Algo a lo que ha sido especialmente sensible la bibliografía concerniente a ensayos cinematográficos y derivados. Gracias a ello, personalidades, (sub)géneros y temáticas que hasta ahora parecían condenadas a ser tratadas únicamente por fanzines o revistas especializadas, y eso en el mejor de los casos, han pasado a contar con obras específicas dedicadas a ellas de la mano de pequeñas firmas y/o autores autoeditados. Si bien esta “liberación” del medio no está exenta de ciertos claroscuros – por ejemplo, el que todo hijo de vecino con dos duros en el bolsillo pueda poner en el mercado su libro elimina cualquier subjetivo filtro de calidad que pudiera tener el modelo imperante –, lo cierto es que ha servido para animar el hasta hace poco monótono panorama editorial en nuestro país. Tanto es así que, a día de hoy, resulta casi imposible que algún cinéfilo español, sea del tipo que sea, no encuentre al menos un volumen que satisfaga sus gustos particulares.

De entre las nuevas editoriales surgidas de este contexto, una de las más activas e interesantes está siendo la barcelonesa Tyrannosaurus Books. También activo en el terreno de la ficción, su campo de expresión se circunscribe en su mayoría dentro del ámbito del género fantástico y de terror, dividiéndose su producción de textos relacionados con el séptimo arte en muy diferentes vertientes: desde novelizaciones de títulos de culto hasta estudios globales de filmografías determinadas, pasando por el análisis pormenorizado de films concretos. A todo ello se le ha unido la publicación de trabajos monográficos consagrados a cineastas cuyas obras gozan de un reconocido prestigio dentro de los círculos de aficionados al fantástico, pero que, salvo honrosas excepciones, permanecían huérfanos de libros que se ocuparan de ellos, al menos dentro de nuestras fronteras. Dicha línea editorial sería inaugurada hace escasos meses por Rob Zombie. Las siniestras armonías de la sordidez de Daniel Rodríguez Sánchez, al que han seguido en las últimas semanas la publicación de sendos volúmenes dedicados a autores tan dispares como Peter Jackson, Lucio Fulci, Carlos Enrique Taboada o Lloyd Kaufman.

Dentro de esta corriente es en la que se sitúa la existencia de Don Coscarelli. Phantasmas, momias y otras bestias, obra a la que cabe la particularidad de ser la primera a nivel mundial que se ocupa de repasar la trayectoria de un nombre asociado principalmente en el imaginario colectivo al de su más célebre creación: la saga Phantasma. Una propuesta que le incluiría en la nómina de cineastas que renovarían el cine de terror moderno. Sin embargo, al contrario de los George Romero, Tobe Hooper, Sam Raimi, Wes Craven y tantos otros, la figura de Coscarelli ha permanecido en un segundo plano, a pesar de contar en su currículo con títulos tan encomiables como las cuatro entregas de Phantasma, la singular cult movie Bubba Ho-Tep, o El señor de las bestias, con permiso de Conan, el bárbaro la mejor integrante de la nutrida oleada de películas de espada y brujería que asolaran las pantallas a comienzos de la década de los ochenta, y acreedora además de una franquicia propia ya sin relación alguna con su director. Puede que en su consideración haya pesado más el que nunca terminara de integrarse en la industria, lo que le ha llevado a desarrollar el grueso de su carrera entre los márgenes de la independencia, proyectándose, para bien o para mal, en una filmografía desigual y dilatada en el tiempo (compuesto por el momento por solo diez películas desperdigadas a lo largo de cuatro décadas), pero también tremendamente excitante y personalísima.

Con el objetivo de aportar luz y reivindicar su obra, Gerardo Santos Bocero, columnista cinematográfico de La voz de Almería y premiado autor del estudio La leyenda del luchador borracho (y otras 99 películas con patadas y puñetazos de Jackie Chan) (Diábolo Ed., 2014), propone con el presente libro “un recorrido cronológico – según su orden de estreno en los cines de EE.UU. – lo más clarificador y completo posible por la filmografía íntegra del director californiano, desde sus inicios cinematográficos en los años setenta hasta sus últimos trabajos tras las cámaras y sus posibles nuevos proyectos”, tal y como el mismo indica durante la introducción al texto. Toda una declaración de intenciones que es ratificado mediante la exposición de los pormenores referentes a génesis, preparación, rodaje, post-producción, comercialización y recepción crítica de todos y cada uno de los films de Coscarelli – incluyendo como tal “Esculturas humanas”, su capítulo para la primera temporada de la serie televisiva Masters of Horror –, completando el apartado con los respectivos comentarios y consideraciones sobre el contenido de cada uno de ellos. Por otra parte, y como no podía ser de otro modo, también hay cabida para el repaso de los diferentes proyectos nonatos barajados por su protagonista a lo largo de su carrera, de entre los que destaca el guion escrito por iniciativa propia del escarizado Roger Avery con la idea de que se convirtiera en la cuarta entrega de Phantasma, pero cuyo alto coste económico hizo inviable su plasmación en celuloide.

Para llevar a cabo su tarea, Santos Bocero se apoya tanto en declaraciones de su objeto de estudio como en el concurso de extractos y citas recopiladas de diversas fuentes, explicitando una titánica labor de documentación, más meritoria si cabe al no contar con la existencia de alguna obra previa sobre el personaje que le pudiera haber servido de base para orientar sus pesquisas. Esto, en cuanto a lo que el contenido historiográfico se refiere, ciñéndose su labor analítica en “profundizar en las señas de identidad que el director ha venido desarrollando a lo largo de su trayectoria”, a través del rastro de los posibles puntos en común existentes entre sus diferentes obras. La muerte como elemento vertebrador en mayor o menor medida de sus historias, la invocación en estas del eterno enfrentamiento entre el bien y el mal, o su apuesta por la independencia y, con ello, la libertad creativa, tras las interferencias sufridas durante la producción de El señor de las bestias, al punto de ser apartado del montaje final de la película, son algunos de los elementos que el autor establece como marcas características de la casa. Ahora bien, esta búsqueda de los rasgos definitorios de la filmografía del estadounidense provoca cierta reiteración en lo expuesto, a lo que tampoco es ajena la utilización de una estructura común a la hora de comentar cada uno de los films, resultando en ocasiones la señalización de estos ingredientes un tanto forzada y mecánica. Otro pero que hay que señalar, aunque en este caso sea más a título personal, es el uso en exclusiva de reseñas norteamericanas para ilustrar la recepción crítica que disfrutó cada una de las cintas, cuando quizás hubiera sido bastante interesante que, junto con ellas, se hubiera acudido también a fuentes españolas que mostraran el recibimiento que en su momento tuvieron en nuestro país (pese a no olvidar que varios de los títulos comentados permanecen inéditos en cualquier formato por estos lares), sobre todo teniendo en cuenta que el libro está dirigido hacía nuestro mercado.

En cualquiera de los casos, la existencia de estos pequeños y puntuales defectos resulta anecdótica ante la valía que atesora un libro cargado de innegables aciertos. El estilo ágil, sencillo y directo que exhibe en todo momento Santos Bocero, ajeno a cortapisas intelectualoides, unido al torrente informativo que ofrece a lo largo del texto, hace que la lectura de la obra enganche de tal forma que sus páginas terminan por devorarse. Además, la calculada decisión de no profundizar en el análisis de los aspectos argumentales de cada una de las películas en sí mismas conduce a que pueda ser disfrutado de igual forma, se esté o no familiarizado con la filmografía del cineasta nacido en Trípoli (Libia), al tiempo que deja la puerta entreabierta para futuros acercamientos sobre su obra que incidan en tales cuestiones. En resumidas cuentas, Don Coscarelli. Phantasmas, momias y otras bestias cumple con nota su cometido y los propósitos con los que fue concebido: invitar a (re)conocer, revisar e investigar la filmografía y la persona de quien supone uno de los principales francotiradores con los que ha contado el cine de género (fantástico) en los últimos cuarenta años, de forma amena y clarificadora. Totalmente recomendable.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on noviembre 20, 2015 at 6:11 am  Dejar un comentario  

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