Necrológica de Saturno Cerra

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En este 2015 que ya llega a su fin, y que ha representado una temporada especialmente aciaga para una serie de intérpretes característicos del justamente mítico western all’italiana (Ricardo Palacios nos dejó el pasado mes de febrero, José Canalejas en mayo, y la italiana Nicholetta Machiavelli, vista por ejemplo en Navajo Joe, lo hizo tan sólo unas pocas semanas atrás), nos vemos obligados a despedirnos asimismo de Saturno Cerra, fallecido el pasado día 5 de diciembre en su casa de Sebreño (Asturias) a la edad de 91 años. Natural de Ribadesella, el actor fue una presencia habitual – prácticamente desde sus mismos inicios y al igual que los anteriormente mencionados- de los westerns que comenzaron a rodarse en nuestro país a mediados de los años 60 a raíz del descomunal éxito de Por un puñado de dólares (1964), película ésta filmada en las mismas localizaciones (Colmenar viejo y Almería, mayormente) que durante media década de producción intensiva se convertirían en los frecuentes escenarios de trabajo de intérpretes patrios, ya consustanciales al género, como pudieran ser los casos de Fernando Sancho, Eduardo Fajardo o el, ya por desgracia, desaparecido Cerra.

Junto a Jason Robards en "Hasta que llegó su hora".

Junto a Jason Robards en “Hasta que llegó su hora”.

De origen humilde y vocación interpretativa tardía, empero poseedor de una marcada inclinación desde bien temprano por las bellas artes, en especial por la pintura, tras casi diez años desempeñando funciones de dependiente en unos populares grandes almacenes, a finales de los años 50 el riosellano toma la determinación de escapar de aquella España casposa y gris y, de este modo, encamina sus pasos hasta Brasil, donde tomará contacto por vez primera con el mundo de la actuación cuando un amigo le proponga para un pequeño papel en una telenovela carioca: a partir de ahí, y a la vez que ejerce una provechosa actividad como pintor, Cerra va alternando algunas intervenciones delante de las cámaras con modestos trabajos de escenografía y diseño de producción en toda suerte de films locales.

En "El bueno, el feo y el malo".

En “El bueno, el feo y el malo”.

En 1965, y aunque en ninguna parte aparezca acreditado como tal, el ya asentado Cerra forma asimismo parte del equipo de la producción española Samba, dirigida por Rafael Gil, protagonizada por Sara Montiel y rodada en una gran variedad de escenarios brasileños: supone ésta una película de gran importancia en la biografía del actor si tenemos en cuenta que, y aunque sólo sea tangencialmente, su participación en la misma se revelaría determinante a corto plazo en su devenir profesional. Según una entrevista concedida por Cerra, en aquella ocasión desempeñó nada menos que labores de ayudante de dirección para Gil, así como de enlace entre los técnicos españoles y brasileños en su condición de conocedor del idioma portugués, además de llegar en un momento dado a sustituir a otro actor que se presentó tarde a una de las sesiones de trabajo. Por lo visto, y en consecuencia, el director de El clavo queda tan satisfecho con la eficiencia demostrada en tantos campos por el asturiano que seguidamente le propone regresar con él de vuelta a Madrid con vistas a prolongar esta feliz colaboración; a lo que Cerra que, como ya decimos, por esas mismas fechas se ganaba aceptablemente bien la vida como pintor de paisajes a modo de souvenirs para turistas, se negó amable pero tajantemente.

Aprovechando que le iban bien las cosas en el aspecto laboral, Cerra decide sin embargo regresar a España por su cuenta y riesgo coincidiendo con la fiebre de rodajes de películas del oeste que tenía lugar por esas mismas fechas en nuestro país: de esta manera, se dirige a su Ribadesella natal primero con el propósito de visitar a su madre, y en una parada posterior en Madrid se encuentra casualmente con dos de los técnicos patrios con los que había coincidido en Samba, comentándoles estos el curioso hecho de que en esos momentos no paran de filmarse westerns en Almería, noticia que en un principio sorprendió al actor para, acto seguido y con determinación, llevarle a personarse a pedir trabajo en las oficinas de Estela Films, productora con la que rodaría sus dos primeras películas enmarcadas dentro del género: La tumba del sheriff , dirigida por Mario Caiano, protagonizada por Anthony Steffen y donde por primera vez coincidiría con su paisano, el también asturiano Frank Braña, y Siete pistolas para los Mc Gregor, donde actuaría junto a Fernando Sancho, gran amigo y compañero de tertulia de Cerra a pesar de sus diferencias ideológicas, así como con Robert Woods, actor americano con el que asimismo coincidiría en La muerte llega arrastrándose (1972), poco tiempo antes de que el estadounidense, y a causa de la decadencia que ya a principios de los setenta evidenciaría el spaghetti, tuviera que verse “obligado” a formar parte de los elencos de algunas de las más infames y paupérrimas películas que Jesús Franco filmara durante esa década.

En "Hasta que llegó su hora".

En “Hasta que llegó su hora”.

Merced a su alta y delgada figura, y a un característico rostro enjuto poseedor de unas facciones especialmente marcadas, Cerra no encontrará pues mayor dificultad a la hora de convertirse en una presencia más o menos común del eurowestern (en un período relativamente corto de tiempo, además), actuando durante esos años al lado de figuras tan representativas del género como Mark Damon, Gianni Garko o Tomas Milian, y siendo reclamado también en el referido período por el mismísimo Sergio Leone, concretamente para participar en Hasta que llegó su hora (donde coincidió con el recientemente fallecido Gabriele Ferzetti), y El bueno, el feo y el malo, en la cual, y ésta desde luego no sería la última ocasión en la que sus caminos se cruzarían, volvería a actuar codo con codo junto a su inseparable Frank Braña.

De todos modos, y a pesar de la relevancia de los títulos arriba citados, Cerra será recordado dentro del género por su encarnación de Johnny Mac Gregor en el díptico dirigido por Franco Giraldi Siete pistolas para los Mac Gregor (1965) y Siete mujeres para los Mac Gregor (1966), conteniendo este último film el papel más extenso en lo que respecta a la participación del asturiano en el western europeo, representando asimismo con toda lógica el trabajo del que el actor se sentía más orgulloso de todos los que había realizado de entre casi el centenar que jalonan su filmografía, y por el cual, como dato curioso y en palabras del propio Cerra, llegaría a percibir como pago la nada desdeñable cantidad de 400.000 de las antiguas pesetas.

A medida que el spaghetti western va convocando cada vez a menos espectadores a las salas, y a pesar de actuar bajo las órdenes de Luis Buñuel en Tristana (1970), Cerra se dejaría ver durante los primeros años de la década, con cierta frecuencia y siempre en cometidos secundarios, en un buen puñado de títulos dirigidos por el prolífico Pedro Lazaga (ya fuera al lado de Paco Martínez Soria, José Luis López Vazquez o, sobre todo, Alfredo Landa) entre los que destacarían films tan populares y taquilleros de nuestro cine como Vente a Alemania, Pepe, Abuelo made in Spain o Vente a ligar al oeste, título éste último en el que el llamado landismo disfrutaba en esta ocasión como telón de fondo, precisamente, el marco de los rodajes de films del oeste en Almería, en una trama siempre en consonancia con la hipócrita doble moral inherente tanto a la época como a la obra de su director, y en el que Cerra coincidiría con el también habitual del eurowestern Tito García, asimismo compañero de filmación del asturiano en la anteriormente citada Siete mujeres para los Mac Gregor.

"La campana del infierno".

“La campana del infierno”.

Al igual que otros compañeros de generación, como pudieran ser los casos de los  mencionados al comienzo Eduardo Fajardo o José Canalejas, la presencia de Cerra tampoco es ajena al cine de terror que en aquellos años, y cada vez con mayor asiduidad, se empezaba a producir en nuestro país, siendo su participación en el mismo no demasiado abundante en cantidad pero sin embargo sí importante en términos de representatividad, ya que en esa época podemos rastrear en su filmografía títulos del calibre de La mansión de la niebla, El jorobado de la morgue, La campana del infierno e incluso la parodia protagonizada por José Lifante Tiempos duros para Drácula.

Junto a José Lifante en "Tiempos duros para Drácula".

Junto a José Lifante en “Tiempos duros para Drácula”.

Tras una década, la de los ochenta, en la que vería drásticamente reducida su actividad delante de las cámaras, Cerra decide retirarse del mundo del cine a principios de los 90: abandona de esta manera su domicilio en Madrid y se traslada a la casa familiar de Sabreñu, donde se dedica durante sus últimos años a disfrutar de su retiro de la profesión mediante la práctica continuada de algunas de sus grandes pasiones; en concreto la pintura, la lectura y el golf.

Una de las últimas apariciones públicas del riosellano tuvo lugar en 2011 dentro del marco de la primera edición del Almeria Western Film Festival, donde. con toda justicia. se le rindió homenaje junto a otros profesionales inseparables de la era dorada del cine de género español (y por ende, europeo) como pudieran ser los casos de los realizadores Eugenio Martín y Rafael Romero Marchent (que dirigieran a Cerra en El precio de un hombre y Manos torpes, respectivamente), el americano Craig Hill, la italiana Nicholetta Machiavelli o, de nuevo, Frank Braña, recibiendo todos ellos un más que merecido e inédito reconocimiento en vida en un país donde, por desgracia, éste no suele ser desde luego un gesto común.

Descanse en paz.

José Manuel Romero Moreno

Published in: on diciembre 10, 2015 at 8:00 am  Comments (2)  
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2 comentariosDeja un comentario

  1. Lo de la “hipócrita doble moral inherente tanto a la época como a la obra de su director” es una estupidez que no viene a cuento. Lazaga fue un gran director, y aquélla fue una de las mejores épocas de España y del cine español.

  2. Si señor totalmente de acuerdo..Lazaga era un gran director e inolvidable escena de Saturno Cerra con Martinez Soria en creo ABUELO MADE IN SPAIN pasándole drogas al abuelo….DEP.


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