Entrevista a Cameron Cairnes, co-director de “Scare Campaign”

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El pasado 2012 los hermanos australianos Colin y Cameron Cairnes hacían su debut en el formato largo con 100 Bloody Acress, una gamberrísima comedia gore que jugaba con ciertos arquetipos del American Gothic trasladándolo al medio rural de su país. Acogida con entusiasmo por los fans del género, se alzaría con el primer premio de la sección “Midnight X-Treme” del Festival de Sitges 2013. Ahora, cuatro años más tarde de su ópera prima, los Cairnes presentan su reválida con Scare Campaign, todo un paso adelante en su carrera. Ambientada en el mundo de los programas de reality televisivos, entre las múltiples lecturas que arroja, destaca la deconstrucción a la que somete la puesta en escena del cine de terror y que termina por desembocar en una aguda reflexión de la posible evolución en la que puede incurrir el género. Tras ser estrenada a nivel mundial en su Australia natal, Scare Campaign viviría su première europea en la pasada edición del FANT bilbaíno, donde estaría acompañada de uno de sus directores, Colin Cairnes.

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Vuestro debut en el formato largo, 100 Bloody Acres, logró una gran aceptación entre los círculos de aficionados al género. ¿Este recibimiento os influyó a la hora de plantear esta segunda película de una forma más ambiciosa?

Esos reconocimientos estuvieron bien pero no nos afectaron en absoluto a la hora de escribir el guion de nuestra segunda película. De hecho, para Scare Campaign contamos con casi la mitad de dinero que tuvimos para 100 Bloody Acres, y ya entonces disponíamos de un presupuesto bastante bajo. Ello nos ha forzado a tirar de ingenio y ser prácticos diseñando un plan de antemano con el fin de ahorrar lo máximo posible; por ejemplo, eligiendo una única localización en la que rodar, así como manteniendo el reparto en su mínima expresión o ir recortando las páginas de las que en un principio constaba el guión.

Creo que al final el libreto con el que trabajamos no superaba las ochenta y cinco páginas de extensión. Y es algo curioso, porque por lo común si trabajas con un guión cinematográfico de ochenta y cinco páginas sueles tener como resultado una película de al menos cien minutos, pero en nuestro caso tuvimos suerte, ya que nos salió una de setenta. (risas) Tanto es así que para alcanzar una duración estándar tuvimos que regresar a las localizaciones y rodar material que en un principio habíamos descartado del guion.

Pero respondiendo más concretamente a tu pregunta, no creo que los premios que conseguimos con 100 Bloody Acres influyeran a la hora de plantearnos esta película de una manera diferente a la primera. Como en aquella, sólo hemos intentado hacer el mejor trabajo posible.

Lo que es innegable es que Scare Campaign mantiene varias conexiones con vuestra ópera prima. Como en ella, el argumento parte de una situación sencilla que poco a poco se va complicando, y cuenta también con un alto grado de referencialidad al cine de terror de hace unos años. ¿Es algo premeditado u os sale de forma natural?

No, no creo que nos hayamos inspirado en ninguna película en particular a la hora de crear estas tramas que se van volviendo cada vez más y más enrevesadas… Puede que todo este componente de locura en realidad venga de la serie de televisión Fawlty Towers que protagonizaba John Cleese (risas). Pienso que esta sensación de escalada que comentas se hace sobre todo patente en 100 Bloody Acres, aunque estuviera planteada en un tono más cómico que en Scare Campaign.

En cuanto a los giros de guion que contienen nuestros films, soy de la opinión de que a la hora de plantearte una historia has de ser valiente y retarte a ti mismo con el fin de sacarle todo el jugo posible a tu película. En definitiva, intentar evitar el pecado de aburrir al espectador y tener en todo momento presente el objetivo de hacer la película más entretenida posible. Y, como ya digo, cuando no dispones ni de mucho tiempo ni de mucho presupuesto para filmar tu película tienes que ser muy listo. Sobre todo a la hora de escribir un guion que sea posible de rodar; de esta manera tienes que tener cuidado de no añadir demasiados efectos especiales que acaben disparando el presupuesto.

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Bajo su fachada de película de terror, Scare Campaign posee muchas capas de lectura. Por ejemplo, está la crítica hacia los reality shows, el comentario a propósito de la competencia entre internet y la televisión… ¿Hasta qué punto erais conscientes de estar hablando de tantas cosas tras esta aparente sencillez? ¿Todos estos elementos estaban ya presentes en un principio o fueron surgiendo sobre la marcha?

Creo que un poco de ambas. La inspiración inicial surgió al ver videos de bromas en YouTube, pero en cuanto a todo el componente metafísico y el comentario social no creo que estuviéramos pensando conscientemente en ello. Fue un mero reflejo de lo que estábamos viendo, tanto en las noticias como en la calle mientras hacíamos la película: la manera en la que consumimos la información con la que nos bombardean los diferentes medios de comunicación.

Además, después de nuestra experiencia con 100 Bloody Acres, y sufrir en nuestras propias carnes el hecho de que hubiera gente que se descargaba ilegalmente nuestra película, todas estas cosas, acabaron viéndose reflejadas en el guion, ya fuera de forma premeditada o inconscientemente.

Aparte de lo comentado, la película tiene también un acentuado componente metalingüístico. ¿Por qué cree que el cine de terror, a través de exponentes como Scream, La cabaña en el bosque o The Final Girls [dvd: Las últimas supervivientes], entre otros, es tan permeable a este tipo de propuestas que hablan del propio género desde dentro?

Ante todo soy un fanático del género, y esto tiene que verse reflejado de alguna manera en mi obra. Pero creo que si esta película plantea algún tipo reflexión sobre el cine de terror es simplemente porque sus protagonistas son fans de esta clase de películas, como, por ejemplo, el productor Marcus, Mike, el de los efectos especiales, u Olivia. En esta película todos son absolutos fanáticos del género. De esta manera creo que en Scare Campaign supimos establecer el territorio idóneo para poder hacer alusión a otras películas y que no resultara forzado.

Este componente metalingüístico hace que la película ofrezca una reflexión sobre el cine de terror. En un momento determinado, Marcus, el productor de la serie, les dice a los frikis enmascarados algo así como: “Sois sólo sangre, no tenéis imaginación ni giros de guion”. ¿Estaba expresando el personaje vuestra opinión sobre el estado actual del cine de terror?

Sí, sí…

¿El final de la película puede interpretarse entonces como una alegoría que nos alerta que como sigan así las cosas el cine de terror imaginativo está en vías de extinguirse, y lo que va a continuar va a ser la casquería sin ningún tipo de guion o historia?

Sin duda ésa era nuestra intención. Creo que los directores de terror hemos llegado a un punto en el que parece que tengamos que superarnos todo el tiempo unos a otros en lo referente a mostrar brutalidad en la pantalla.

Y sí, puede que intentáramos expresar nuestra opinión acerca del cine de género actual a través del personaje del productor, de Marcus… aunque no seamos un bastardos despiadado como él (risas) Supongo que nos pasamos de tradicional, ya que aún seguimos pensando que los 70 y los 80 fueron la verdadera edad de oro del género y, por lo tanto, ahí es donde buscamos mayormente nuestra inspiración.

En este sentido, a lo largo del metraje hay muchas referencias al género que van desde Mario Bava al found footage de V/H/S Viral. ¿Era sólo una forma de establecer un juego con el espectador acérrimo al cine de terror o también una manera de explicitar vuestras propias influencias?

Me parece que algo de eso hay. Como ya dije antes, creo que el mundo que hemos creado en esta película nos permite hacer eso, ya que estamos tratando con personajes a los que les encanta el cine de terror. De todas formas hemos intentado no abrumar al espectador a base de referencias y centrarnos más en la historia que queríamos contar. Pero es obvio que las alusiones están ahí y que habrá espectadores que sabrán apreciarlas, aunque no mucha gente sepa hoy en día quien es Mario Bava, por ejemplo. Bava es básicamente el tipo que inventó el slasher, y estábamos haciendo una película enmarcada en ese subgénero, así que en este caso en concreto creo que era conveniente citarlo.

Pero sí, es evidente que hacemos referencia a muchas películas, aunque unas sean más sutiles que otras, como, por ejemplo, Videodrome, El fotógrafo del pánico o alguna película de Fulci. Aparte del terror, también tuve muy en cuenta Profesión: el especialista, ya que es una película que explora la idea de lo que es real y lo que no en el ámbito del rodaje de una película.

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Una cosa que me ha gustado mucho es la idea de la escena inaugural de la película, la cuál planificáis como una escena de terror al uso, para después descubrir que todo lo que se sucede en pantalla forma parte de un programa de bromas. ¿Fue muy complicado el rodar ese artificio de unas personas que están haciendo lo mismo que vosotros y, al mismo tiempo, dejar claro que es todo mentira?

Fue realmente difícil diseñar esa escena para que el público se tragara el truco el mayor tiempo posible: que no descubriera quien es en realidad el responsable de todo el tinglado. El mayor desafío fue ése, intentar prolongar el engaño todo lo posible, porque seguramente si lo hubiéramos alargado un poco más el público hubiera acabado sospechando, y eso es lo último que quieres que ocurra en una película de este tipo: que el espectador vaya por delante de ti.

Supongo que es divertido para la gente verse venir el giro si no se lo esperan al cien por cien. Y si hubiera alguien que lo descubriera antes espero que se divierta y que disfrute de todas formas de la experiencia.

Una curiosidad. Todos los años aterrizan en el circuito de festivales de cine fantástico un buen número de películas australianas. Dado que tampoco se trata de un país demasiado poblado, ¿qué ocurre para que en Australia se haga tanto cine de terror?

(risas) Ésa es una buena pregunta. La verdad es que no sé como nos las arreglamos para hacer tantas películas a lo largo del año, ya que no contamos con inversores privados ni subvenciones del gobierno que financien este tipo de cine.

Creo que el principal motivo es que como no recibimos ningún tipo de apoyo económico nuestros guiones tienen que ser buenos a la fuerza. Otra causa la podemos encontrar en el hecho de que la mayoría de la gente de mi generación que tiene la oportunidad de dirigir opta por el terror porque es el tipo de cine con el que crecieron en los ochenta.

Además estamos llegando ahora a un momento con películas como Babadook y con la saga Wolf Creek en el que se puede identificar una voz característica australiana, que creo puede llegar a atraer al espectador extranjero gracias a su exotismo. Y, en mi opinión, el hecho de que no nos atengamos a las reglas tanto como en otras cinematografías da como resultado que las nuestras sean unas películas únicas y diferentes.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: José Manuel Romero Moreno

Published in: on junio 3, 2016 at 6:15 am  Dejar un comentario  
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