Entrevista a Paco Limón y Julio César Sánchez, directores del documental “Sesión salvaje”

Dentro del marco de actividades paralelas de La Mano, el festival que se celebra en Alcobendas cada octubre desde 2013, el pasado martes 25 se programó una presentación del documental Sesión salvaje, a cargo de sus directores Paco Limón y Julio César Sánchez, y del actor Antonio Mayans, con presentación del teaser incluida. Un documental que servirá de homenaje al cine de género que se hizo en España desde finales de los 60 hasta principios de los 80, en el cual cuentan con la presencia de unos cuantos actores y directores de aquel cine (Simón Andreu, José Lifante, Emilio Linder, Lone Fleming, Esperanza Roy, Antonio Mayans, Javier Aguirre, Mariano Ozores…) así como de los de ahora (Nacho Vigalondo, Paco Cabezas, Diego San José, Fernando Guillén Cuervo, Enrique López Lavigne…). Finalizada la presentación, tuvimos la oportunidad de charlar con Limón y Sánchez para que nos contasen más detalles acerca del proyecto.

De izda. a dcha.: Paco Limón, Antonio Mayans y Julio César Sánchez posan con el cartel de "La Mano 2016".

De izda. a dcha.: Paco Limón, Antonio Mayans y Julio César Sánchez posan con el cartel de “La Mano 2016”.

¿Cómo surge la idea de Sesión salvaje?

Julio César Sánchez: Surge hace cosa de seis años. Tuvimos una oportunidad de hacerlo, con subvención y productora de por medio, pero finalmente no cuajó. Hace un año y poco, Paco y yo pensamos que, si no salió de esa forma, lo haríamos por nuestra cuenta, y nos liamos la manta a la cabeza. “¿Por qué este cine?” es una pregunta que nos hacen mucho. Lo primero, porque es una forma de dar las gracias a estos profesionales que nos han dado tanto, y que creemos que están olvidados y ninguneados, tanto a nivel de público como de crítica, y sin embargo, bastantes de ellos tienen cierto reconocimiento fuera de España. Hay algunas películas que son reconocidas fuera, como No profanar el sueño de los muertos, muchas de Paul [Naschy], ¿Quién puede matar a un niño?… pero aquí no. Teníamos la necesidad de dar las gracias a esta gente, y reivindicar un cine que se hacía sin mayor pretensión que divertir y llevar a la gente al cine, y que además lo conseguía.

En el cartel se hace referencia a películas como La noche de Walpurgis, Un verano para matar, Navajeros o Supersonic Man. ¿Qué va a encontrarse el espectador en el documental?

Paco Limón: Se va a encontrar con todas las películas que merecen la pena; con todas las películas que durante una década y media epataron al público, que además tuvieron mucha recaudación, que llenaron salas… Hemos escogido las más representativas de cada género: westerns, fantaterror, cine “S”, cine quinqui… y por último, lo que de pequeños encontrábamos en los videoclubs, que veíamos que habían traído desde Italia películas como Terminator 2, y no era el verdadero Terminator 2. Es una amalgama de las películas más representativas de cada género.

J.C.S.: Es un recorrido histórico, porque la historia nos lleva, a medida que transcurre el documental, al momento en que llegan los americanos y empiezan a hacerse coproducciones, y eso nos lleva al western y al cine de terror. De repente se descubre que el cine español vende fuera. Muere Franco, llega la Transición, se empieza a hacer todo lo que no podía hacerse antes…

P.L.: Cada época del país parece que impulsa un tipo de cine diferente. La situación política o social del momento, de cada año, incluso de meses… pasar de repente de una dictadura a una democracia hace que el cine cambie radicalmente. Los productores se subían con una rapidez pasmosa a cualquier tren en el que viesen que había negocio. En el documental se habla de la capacidad de Mariano Ozores de crear una película a partir de lo que se hablaba en un telediario dos meses antes: ¿que van a ganar los socialistas?, pues él rodaba ¡Que vienen los socialistas!; ¿que se legalizaba el bingo?, pues él rodaba Los bingueros; a una velocidad de vértigo. Como dice Jorge Grau en el documental, “el cine fantástico y de terror no nace de una necesidad”; en España no había necesidad de ese tipo de cine, se hacía para el público extranjero, por las coproducciones. Al morir Franco, las tramas de este cine por fin se pueden ambientar en España y los personajes pueden ser españoles, porque hasta ese momento no era posible.

J.C.S.: Waldemar Daninsky se llama así porque la censura no dejó que la historia del hombre lobo fuese en España, entonces tenía que ocurrir en Centroeuropa.

P.L.: En el documental hablamos de esas películas, pero es también la historia del país. Y la historia del país a través de su cine.

J.C.S.: Y de los profesionales que las hicieron.

Un momento de la presentación de "Sesión salvaje" en su presentación en "La Mano".

Un momento de la presentación de “Sesión salvaje” en su presentación en “La Mano”.

El documental ha sido codirigido entre ambos. ¿Por qué habéis optado por esta fórmula de la realización compartido? ¿Habéis tenido problemas en ese aspecto?

P.L.: Nos compenetramos muy bien. Yo soy más burro y Julio es mucho más comedido.

J.C.S.: Lo que pasa es que donde yo soy comedido, otro diría que soy un bárbaro. [Risas]

P.L.: Es difícil, porque a veces es como bailar un vals, y otras como bailar un ska. Yo, por ejemplo, el fantaterror no lo conocía tanto como el cine quinqui. Julio me ha introducido en este cine, y he descubierto clásicos alucinantes que yo jamás hubiera visto por mi propia iniciativa. Había temas de los cuales los dos sabíamos mucho y ahí chocábamos un poco. Aún así, la experiencia ha sido muy buena, porque yo sé que a veces me paso, pero también que a veces no llego. Y en eso nos compenetramos.

J.C.S.: Sí, en general ha sido muy fluido. Vamos los dos prácticamente en la misma dirección.

P.L.: Esto que voy a decir va a sonar muy ñoño. En algún momento dado, nuestra concepción del documental iba por un lado, y el documental ha empezado a cobrar vida propia. Las entrevistas han hecho que el documental no sea sobre gente hablando de sus películas, sino que va hablando de lo que es la historia del país a través de su cine, y cómo se las apañaban para hacer el cine que querían en tiempos muy tenebrosos.

El montaje ha sido realizado por Paco. ¿Habéis tomado ambos las decisiones sobre el montaje final?

J.C.S.: El guión está escaletado entero entre los dos, y él, como editor, tiene la libertad de tomar decisiones de edición. Pero una vez editado, lo revisamos.

P.L.: Pero curiosamente el ochenta por ciento está tal cual. En general ha sido bastante fluido. Los dos teníamos la misma visión.

J.C.S.: Teníamos entre veinte y veinticinco horas de entrevistas que ha habido que minutar.

P.L.: A la vez que se editaba, se hacían los extras del Blu-ray. Los extras duran más que el documental, porque se hablan de películas y directores que no aparecen en el documental.

J.C.S.: Cada vez que cortábamos algo, nos dolía mucho.

P.L.: En el teaser no hay escenas de películas. No podemos mostrar nada por no tener aún los derechos. La película está editada con imágenes de otras películas, pero aún no podemos mostrar nada por estar en negociaciones.

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En el documental tenéis como invitados a Nacho Vigalondo, Javier Aguirre, Antonio Mayans, Fernando Guillén Cuervo, Esperanza Roy o Paco Cabezas. ¿Hay alguien con quien os hubiera gustado contar y no ha podido ser?

J.C.S.: Dos personas. Una de ellas además nos dijo que no quería que se asociase su nombre a este cine.

P.L.: Ha habido gente que muy amablemente han declinado la propuesta, y ha habido otros que nos han mandado a tomar viento. Pero quienes finalmente participaron, gente muy amable y abierta, han estado encantados con colaborar en el documental. Estamos negociando con un director, uno de los más importantes, pero todavía no es seguro.

¿Qué tipo de distribución tendrá Sesión salvaje? ¿Tiene ya fecha de estreno?

P.L.: Estamos en negociación con dos productoras, y de momento hasta ahí podemos hablar.

J.C.S.: Nuestra idea es ir a festivales el año que viene, pero como de momento no hay cerrado nada, no podemos decir una fecha.

P.L.: Hay muchas cosas en el aire. Si las negociaciones llegan a buen puerto, podremos hacer el documental con imágenes de películas, y sino será sin imágenes, pero nos gustaría que fuese con imágenes.

En los últimos años ha habido un aumento de documentales en nuestro país acerca de este tipo de cine, caso de ¡Zarpazos!, Contra el tiempo o Queridos monstruos. ¿Os ha servido como estímulo para lanzaros a hacer el vuestro?

P.L.: A mi los que me han servido como estímulo han sido Not Quite Hollywood y La loca historia de la Cannon.

J.C.S.: Como te digo, el documental nació hace seis años, y fue tras ver Not Quite Hollywood; pensamos: “Esto hay que hacerlo en España”. Hay una idiosincrasia que no tiene Not Quite Hollywood, y es que, a diferencia de Hollywood, en aquella época en España se trabajaba con censura, y sin embargo tocábamos todos los palos que tocaban ellos. Luego, orgánicamente, con lo que nos han dado los entrevistados, se ha convertido en una cosa completamente diferente, pero el germen era algo parecido.

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Tenéis pendiente de estreno un cortometraje dirigido por Paco pero escrito entre los dos, La silla del peluquero, donde habéis contado de nuevo con Antonio Mayans. ¿Qué nos podéis avanzar de este proyecto?

P.L.: Eso está pendiente de rodaje. La fase de pre-producción acabó. Se han rodado algunas partes, pero no el grueso. Se va a intentar rodar en diciembre. Si se rueda, nos pueden echar de España. [Risas]

Paco, tú has estado en el montaje de Los resucitados, un capítulo piloto de 1995 que nunca llegó a emitirse. ¿Qué nos puedes contar de él?

P.L.: Se rodó en 1995, pero yo lo monté el año pasado. Es una cosa mítica que está en manos de Arturo de Bobadilla. Es una maravillosa locura. Salen Jacinto Molina, Antonio Mayans, Tony Fuentes, Flavia Mayans, Santiago Segura, Manuel Tallafé, Zoe Berriatúa… Tiene un repartazo. Es una historia de templarios, viajes en el tiempo… Una locura.

Julio, el año pasado estuviste involucrado en la producción de dos películas mexicanas, Scherzo Diabólico y Atroz (Atrocious). ¿Cómo se fraguó tu participación en ellas?

J.C.S.: El director de Scherzo Diabólico, Adrián García Bogliano, y yo, somos amigos desde niños. Fue un tema de producción monetaria. Tuve poco que ver en la creación de la película. Y Atroz igual. Es de otro amigo, Lex Ortega, y mi aportación volvió a ser monetaria.

P.L.: Yo también estuve en la producción de Atroz. Y puse más dinero que Julio. [Risas].

Al margen de lo comentado, ¿tenéis nuevos proyectos a la vista?

P.L.: Sí, juntos y por separado. Si esto sale bien, nos gustaría hacer una trilogía de documentales, que estarían relacionados con esta temática. Tenemos varios cortos escritos juntos, los guiones de dos películas que estamos moviendo, y luego cada uno sus proyectos.

¿Queréis añadir algo más?

P.L.: Tenéis que ir todos a ver Sesión salvaje. Yo espero, sinceramente, que podamos hacer el documental que tenemos en mente. Va a ser complicado, pero nuestro sueño es que lo que tenemos en la cabeza podamos compartirlo con el resto del público, y estamos luchando por ello.

Carlos J. Rodríguez

Published in: on noviembre 11, 2016 at 6:58 am  Dejar un comentario  
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