“Star Trek”: Las novelas

  1. a) A modo de explicación

El fenómeno fandom en nuestro país descuida mucho el merchandising de productos de relativo éxito, sobre todo televisivos. Tampoco es que existan muchos de esos productos. Últimamente aquí estamos más acostumbrados. Los del fandom ya lo estábamos antes por el escaso material que se traducía o editaba desde las américas. En nuestro país era impensable, al menos masivamente. Sí que cuando nuestros padres eran pequeños, o nuestros abuelos, también se recurría al producto nacional (tipo Diego Valor), para comercializar todo tipo de ofertas. Ahora tenemos juegos interactivos, de mesa (Águila Roja) o novelas que exploran las distintas alternativas de la exitosa El Ministerio del Tiempo. Hace unos años era impensable. ¿Os imagináis un Club de Fans de Curro Jiménez con sus chapas identificativas?

Hucha de "Diego Valor".

Hucha de “Diego Valor”.

Sin embargo en otros países, y, sobre todo, en los Estados Unidos, es algo habitual, y hasta casi obligatorio (galletas, fiambreras para el colegio, carpetas, libretas, gadgets de todo tipo, discos, tebeos y, sobre todo, novelas). Gran parte de ese material, sobre todo cómics y libros, tarde o temprano, en parte, o en su totalidad, llega a nuestro país.

  1. b) ¡Cómo está el patio!

Lo anterior nos lleva a sorprendernos cómo el fenómeno provoca tal mercantilización en otras partes, prácticamente desde el principio e, incluso, aunque la serie no tenga el éxito esperado.

Con lo completistas que son los norteamericanos, la saga novelizada de Star Trek, el universo en el que se mueven los personajes creados por Roddenberry, y todas sus derivaciones, ampliaciones y demás, abarca multitud de títulos. Estos títulos continúan con eventos ya tratados en series y películas, rellenan huecos temporales, añaden más información biográfica a los personajes, se adelantan al futuro, viajan al pasado o nos narran cosas que no hemos visto, pero sí oído…[1]

En la siguiente dirección web se puede encontrar un pormenorizado y amplio catálogo, con sus explicaciones, y su cronología, de todo el material literario relacionado: http://www.maplenet.net/~trowbridge/timeline.htm

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Ya desde las primeras novelizaciones de algunos episodios de la serie original, llevados a cabo por Bantam a finales de los sesenta, hasta el giro actual, son centenares las publicaciones tanto de las distintas series, incluida la animada, y novelizaciones de los films, editadas por diferentes firmas y escritas por veteranos y prestigiosos autores del género (James Blish, Harlan Ellison, Joe Haldeman, Larry Niven o David Gerrold —muchos de ellos también guionistas de algún episodio de las diversas etapas de las series, como Robert Bloch—). Gran parte de ese material es desconocido en nuestro país, así que nos circunscribiremos únicamente a lo que aquí nos ha llegado.

  1. c) This is Spain

Es evidente que material bibliográfico sobre el universo Star Trek, analizando las diversas series y catalogando sus episodios, así como material biográfico de los diferentes actores de relevancia que pasaron por las mismas, sí que se ha editado en nuestro país. En este sentido es encomiable el trabajo llevado a cabo por Alberto Santos. Algunos de estos títulos son: Star Trek: guía de naves estelares, de Llorenç Carbonell; Star Trek: el Imperio Klingon, de Raúl García Tejedor; Soy Spock, de Leonard Nimoy; Star Trek: la nueva generación. Guía de episodios, Star Trek: Espacio Profundo 9. Guía de episodios, Star Trek: las películas, de William Shatner y Chris Kreski; Star Trek. Treinta años de aventura, Star Trek, la aventura continúa o Exobiología. Manual de la Flota Estelar de Manuel A. González. También es interesante la inaugural La Biblia trekkie, de Glenat.

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Coincidiendo con el estreno de la primera cinta, Pocket Books publicó la novela de la película escrita por el propio creador de Star Trek, Gene Roddenberry. Este libro, publicado en ediciones de tapa blanda y dura, ha sido la primera y única novela responsabilidad de Roddenberry, con asesoramiento de Alan Dean Foster[2], y lanzó literariamente los Pockets Books de la franquicia, cuyo material traería, en parte, años después, a nuestro país, Grijalbo.

Sin embargo, lo que sí recuerdo de aquella época, al tener un ahijado cuyo padre, tío mío, era un gran fan de la serie, es haber visto por la casa uno de aquellos primeros libros troquelados de la cinta, con desplegables de la Enterprise en todo su esplendor.

Pero habría que esperar algunos años a que la fiebre, aunque efímera, se desatara. Comics, novelas, packs de todas las series en DVD con sus correspondientes extras…

  1. d) ¿Pocket books o libros de bolsillo?

Tradicionalmente, tras las primeras novelizaciones de los episodios de la serie original, se considera a Spock Must Die! de James Blish, editada en febrero de 1970 por Bantam[3], como la primera novela oficial del universo trekkie, independientemente de las adaptaciones.

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La historia profundiza en los organianos (vistos en el episodio 26, o 27, según se liste cronológicamente —emisión o producción—, titulado alternativamente “Tentativa de salvamento” o como “Acto de piedad”). Lo cierto es que tienen poco peso en la serie. Son como una especie de “dioses” (como otras razas alienígenas casi omnipotentes que irán apareciendo en el universo trek) que obliga a la Federación y a los klingon a terminar con su guerra. En esta historia los klingon vuelven a hacer acto de presencia con la misma actitud belicosa que los caracteriza. Spock debe ir al planeta de los organianos para conseguir de nuevo la paz, aunque para ello tenga que morir.

El norteamericano James Blish, crítico literario y autor de fantasía y ciencia ficción, falleció de cáncer de pulmón en el Reino Unido en 1975. Había nacido en 1921 y fue editor científico de las publicaciones de la famosa compañía farmacéutica Pfizer, tras servir como técnico médico en el ejército norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial. Fue miembro del insigne grupo “los futurianos”, que agrupaba en sus filas, al principio como simples aficionados, al fandom de la era dorada de la ciencia ficción estadounidense. Muchos de ellos terminaron siendo grandes escritores, críticos y editores del género (Asimov, Frederick Pohl, Donald Wollheim o Damon Knight). Entre 1967 y su fallecimiento, Blish escribió colecciones autorizadas de relatos cortos basados en la serie televisiva. En total fueron once volúmenes de la adaptación de sus episodios (de 5 a 8 capítulos por libro). Murió dejando inconclusa Star Trek 12, y su segunda esposa, J. A. (Judith Ann) Lawrence, completó el libro y más tarde dos adaptaciones episódicas más, y algún extra original (un relato más largo), en Mudd’s Angels (o Mudd’s Enterprise).

James Blish.

James Blish.

En 1970, Blish escribió este Spock Must Die!, que es la primera novela original basada en la serie. Curiosamente, el editor de estos libros, para Bantam, fue Frederick Pohl. La editorial volvió a publicarlos en 1991 en tres volúmenes recopilatorios, excluyendo el trabajo de la esposa. Tras las novelas originales, después del pistoletazo de la supuesta muerte de Spock, Allan Dean Foster haría lo mismo que Blish con la serie original para la serie animada. Editó Ballantine, desde mediados de los setenta hasta los ochenta, compaginando con las novelas de Bantam. La saga de Dean Foster se llamó Star Trek Logs, más conocidas como Log One a Log Ten. Este fue sólo el inicio. Tras Bantam y Ballantine, otras editoriales menores publicaron material independiente de la serie original. Todo ello confluye, y es coetáneo por poco tiempo, a finales de los setenta y principios de los ochenta con el boom de las novelas Pocket book que abarcan hasta la actualidad, y de las que saldrán las versiones españolas de Grijalbo.

A finales de los noventa la cosa se va haciendo más compleja, con universos alternativos, arcos argumentales complejos, líneas paralelas, la saga iniciada por Peter David, los ebooks del “cuerpo de ingenieros”, el shatnerverse[4], las novelizaciones de todos los films, la Academia, etc… Material que aquí no ha llegado, y posiblemente no llegará nunca. Por eso nos centraremos en las pocas novelas que editó Grijalbo, que, con cierto desorden, puesto que había saltos en los títulos, continuaban desde el inicio de la primera adaptación cinematográfica de Roddenberry. A partir de…[5]

  1. e) La colección Grijalbo

Estas novelas comenzaron a editarse desde principios de los noventa, hasta un poco más allá de la mitad de la década, prácticamente coincidiendo con el fin de la serie de televisión de ST-TNG y el advenimiento de ST-DS9, así como el auge de las adaptaciones cinematográficas y los primeros intentos de edición de los comics. El público parecía estar receptivo y el mercado se abrió. Pero no fue para tanto la algarada trekkie. Tras catorce novelas de la serie original y seis de la siguiente, la colección se canceló. Alguien ha tratado de editar en e-book, por iniciativa particular, los catorce volúmenes iniciáticos con el único título de Star Trek: Frontera final. De cualquier modo, Grijalbo no volvería sobre el tema hasta la edición, en 2013, de momento, de Star Trek. La Nueva Generación: A bordo del Enterprise, que incluía un CD interactivo con imágenes de la serie y un viaje en 3D por el interior de la nave. El libro viene acompañado, además, con una gran cantidad de material gráfico y abundantes fotografías. El trabajo está firmado por Michael y Denise Okuda, responsables de muchos de los efectos visuales de algunos de los episodios y películas de las distintas series.

Pero volvamos a las novelas, casi todas ellas escritas por autores que ya habían probado fortuna en textos anteriores de la saga, y otros que repetirían.

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El efecto entropía (The Entropy Effect), en la cronología literaria, viene después de la adaptación del primer film, por parte de Roddenberry. La autora es Vonda N. McIntyre. Se editó originalmente en abril de 1981. Fue traducida por Diana Falcón y publicada en nuestro país en 1993.

Como su mismo título deja adivinar, el tema va de viajes en el tiempo, y un villano, el Dr. Mordreaux (¿Dr. Moreau?), pone todo el universo patas arriba con sus distorsiones.

La bióloga y genetista Vonda N. McIntyre comenzó a escribir ciencia ficción a comienzos de los años setenta. Ha ganado los más prestigiosos premios literarios del género (el Hugo  —ha sido la tercera mujer en recibirlo— y el Nebula). También ha escrito novelas del universo Star Wars. Dos elementos que McIntyre usa con frecuencia en varias de sus historias son los “buzos” y el “biocontrol”. Los primeros son humanos modificados genéticamente para vivir bajo el agua, y el segundo término hace mención a la capacidad de controlar aspectos de la propia psicología que son normalmente automáticos. Ambos elementos salen referenciados en algunas de sus historias trekkies. Algunos de sus títulos más importantes, también publicados en nuestro país, son Estrella de cristal (de Star Wars), Superluminal (sus protagonistas son “los buzos”), Serpiente del sueño (ganadora del Hugo y Nebula) o La luna y el sol (ambientada en la corte de Luis XIV)[6].

Vonda N. McIntyre.

Vonda N. McIntyre.

McIntyre repetiría unos cuantos títulos más adelante con Enterprise: The First Adventure, y tras las novelizaciones del segundo y tercer título de la saga cinematográfica. Después también novelizaría el cuarto film. A ella se le debe el bautismo oficial del personaje de Sulu, que no tenía nombre. Muy pronto fue adoptado como oficial y hasta se le menciona así, Hikaru, en la sexta entrega de la saga cinematográfica, por primera vez, gracias al apoyo de Peter David, que casi obligó a Nicholas Meyer a incluirlo en el guion.

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El segundo título, El gambito de los klingon (The Klingon Gambit), tiene lugar entre los episodios 49 y 51 de la segunda temporada de la serie original. Probablemente la mejor de esta serie. También se publicó en Estados Unidos en octubre de 1981. Los datos de traducción y edición española se repiten como en el anterior caso. Los klingon de una nave de guerra y la tripulación de la Enterprise (la cual parece haber perdido temporalmente la cordura) se enfrentan en el espacio en un ambiente cargado de tensión.

Robert E. Vardeman.

Robert E. Vardeman.

Robert E. Vardeman es el autor. Comenzó su carrera como editor de fanzines y se granjeó un cierto renombre como fan que escribía relatos de género de fantasía y ciencia ficción, hasta que pudo empezar a dedicarse profesionalmente a ello. No es muy conocido en nuestro país, y posiblemente tenga un listado de títulos menos abultado que el de otros veteranos. Su especialidad ha sido la novelización de juegos interactivos. Del universo Star Trek tan sólo escribió una novela más, Motín en la Enterprise. También ha escrito gran cantidad de historias con seudónimo, en especial westerns, que, sumadas al casi medio centenar de fantasía y ciencia ficción, hace la nada desdeñable cifra de más de cien títulos en realidad.

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El tercer título ambientado en la serie original, con las mismas características anteriores, o sea, editado en diciembre de 1981 en Estados Unidos, y continuación de la novela anterior. Cuarto tras la novelización del primer film, con la misma traducción[7] y fecha de edición española (1993). El autor es Howard Weinstein, guionista de algún episodio de la serie animada, y que repetiría con una entrega literaria, el quinto volumen editado en nuestro país, de la Nueva Generación. También ha guionizado algunos de los comics de la saga, y fue el autor más joven en escribir un guión para Star Trek (tenía diecinueve años). El pacto de la corona tiene otra vez como antagonistas a los klingon en su lucha de expansión en un planeta cuyo gobernante, amigo de Kirk, acaba de fallecer, desatándose una guerra civil. Weinstein también escribió algunas novelas ambientadas en el universo V.

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Los sucesos que se narran en esta historia acontecerían entre los dos primeros films de la saga, al igual que el siguiente título, El proyecto Prometeo (The Prometheus Design), de Sondra Marshak y Myrna Culbreath. Se editó en Estados Unidos en marzo de 1982, es la quinta entrega de la cronología[8] que estamos estudiando (en España, el cuarto título de la serie). La Enterprise tiene que investigar la oleada de salvajismo que se ha apoderado de forma misteriosa de una raza alienígena, pero Kirk y Spock no estarán a salvo, siendo presas de alucinaciones y comportamientos crueles.

Las dos autoras han trabajado juntas en diversos proyectos relacionados, editando varias antologías de relatos trekkies de la etapa Bantam y publicando tres títulos más (el ocho de la presente colección, o nueve según se mire). Sondra, además, escribió la biografía oficial de William Shatner.

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El siguiente título, cuarto y quinto según las ediciones, es el inmediatamente anterior a los sucesos descritos en Star Trek II: la ira de Kahn: La morada de la vida (The Abode of Life). El texto original se editó en los Estados Unidos en 1982 y en España en 1994. El argumento de la contraportada nos decía esto: “Mercan es un planeta cerrado en sí mismo. Sus habitantes no saben de la existencia de un mundo exterior y han aprendido a convivir con las periódicas explosiones radioactivas de su sol. Una de éstas va a producirse justamente cuando la Enterprise, averiada, aterriza en Mercan. Kirk y su tripulación se deberán enfrentar, no sólo a la incredulidad hostil de los mercanianos, sino también a una disyuntiva moral: ¿deben destruir el sol para salvar la nave, o permitir que los mercanianos sigan viviendo en el único mundo que conocen?”.

Hay que decir que todos estos libros son pura literatura de evasión, algunos más aburridos o flojos que otros, pero no necesitas ser trekkie para disfrutarlos, aunque es conveniente la nostalgia de sus personajes si estás familiarizado. Hay que leerlos sin plantearse que estás ante un Asimov u otro de los grandes, aunque muchos de sus autores tengan cierto peso. También es cierto que muchos no están a la altura de los primeros relatos publicados. De cualquier modo es tarea tuya, lector, descubrir si te gustan o no, o, es más, si quieres leerlos, como fan de la serie o del género.

George Harry Stine.

George Harry Stine.

En el caso que nos ocupa, la personalidad del autor es bastante curiosa. George Harry Stine, fallecido en 1997, escribía libros científicos y técnicos con su propio nombre, pero para la ciencia ficción utilizaba el seudónimo de Lee Correy. Fue asesor técnico de ST-TNG, pero por lo que es más conocido es por su hobby: lanzar modelos de cohetes al espacio. Escribió diversos manuales sobre la materia, ya que él mismo confeccionaba sus propias maquetas.

Fuego negro (Black Fire), de Sonni Cooper fue editada en Estados Unidos en 1983, como octavo número de la saga, y en nuestro país en 1994. Es la única aventura literaria de su autora, una prestigiosa artista plástica que una vez trabajó como publicista para William Shatner. Mezcla un argumento típico de la serie original con la narrativa de aventuras en su vertiente “piratas”, y con Spock como traidor y aliado de los romulanos (villanos, que más que los klingon, protagonizarán más de una de estas historias).

Aunque originariamente, la segunda colaboración de Sondra Marshak y Myrna Culbreath, Triángulo (Triangle, 1983), es anterior en la edición estadounidense, en nuestro país se publicó después de La telaraña de los romulanos (Web of the Romulans, 1983), de M. S. Murdock.

Todos los títulos que estamos desgranando son posteriores a ST-II, la ira de Kahn, y confluirán con el tercer largometraje oficial.

El hijo del ayer (Yesterday’s Son, 1983), nos cuenta algo sobre Spock que no conocíamos. En una misión al pasado, extrañamente, tuvo un hijo. Ann Carol Crispin, la autora, ha estado metida en diversas novelizaciones trekkies, y otras sagas y series del género como V, Aliens o Star Wars (es muy apreciada su trilogía sobre Han Solo).

Ann Carol Crispin.

Ann Carol Crispin.

El hijo del ayer, por lo demás, es el primer volumen de la llamada “Saga del ayer”, de la que A. C. Crispin escribiría un segundo título, el 39 de la saga original, antes de los acontecimientos de la quinta y sexta cinta, publicada en 1988, inédita en nuestro país, y con el llamativo título de Time For Yesterday. La fascinación de la autora por Spock y el mundo vulcaniano también le llevó a redactar otro título más centrado en el embajador Sarek  —Sarek (1994)—, padre de aquél.

A este título seguirían con desigual fortuna, con aventuras que continuarían de la serie original y confluirían en el tercer título cinematográfico de la saga, Por prescripción facultativa (Doctor’s Orders, 1990), de Diane Duane, es el título 50 de la lista norteamericana. Su autora es muy conocida por su conocida “Trilogía del Heraldo”. También ha novelizado episodios de la serie televisiva Seaquest. El protagonismo de esta historia recae, como el título sugiere, en el doctor McCoy.

Como vemos, los títulos comienzan a editarse sin orden; ni los propios norteamericanos tenían muy clara la cronología, y títulos posteriores a los films se editan antes mezclados con narraciones más cercanas. Un acontecimiento situado tras la cuarta entrega cinematográfica de la saga se publica después de una novela que contiene una historia anterior a la segunda, y así. Los editores españoles también descuidaron algunos títulos posteriores de autores de mucho peso que hubiesen sido más atractivos para el lector y hubiese propiciado algún tipo de enganche a la serie y evitar su cancelación. Autores como Peter David, Greg Bear, Theodor Sturgeon o James E. Gunn[9].

Un ejemplo de lo anterior lo tenemos con el siguiente título. Una bandera tachonada de estrellas (A Flag Full of Stars, 1991), de Brad Ferguson, segundo volumen de la saga original iniciada con The Lost Years (1989), este de J M Dillard, con acontecimientos que se desarrollan teóricamente entre la serie original y la primera película. Es el título 54 de la lista norteamericana, y el once de la nuestra. Se editó en nuestro país en 1996 (toda esta última tanda corresponde a ese año). Después vendrá el nº 55 de la cronología original, El renegado (Renegade, 1991), de Gene DeWeese. Y a continuación, Motín en la Enterprise (Mutiny on the Enterprise, 1983), de Robert E. Vardeman, continuación de El gambito de los klingon, el segundo título del que hablamos, y que también estaba escrito por él. Y finalmente, El cielo herido (The Wounded Sky, 1983), de Diane Duane. Ambos forman los títulos doce y trece del listado original norteamericano. En España se publicaron más de una década después que en Estados Unidos; de 1986 a 1997. Las fechas, por lo demás, también se fueron espaciando, así como el número de publicaciones.

Sin embargo, la falta de interés o del público más fiel, y no el nostálgico, provocó que el bloque dedicado a la Nueva Generación no alcanzara más que seis volúmenes. De ST-DS9 o ST-VOY, también ya en antena, no se publicó libro alguno. Las historias, al menos las publicadas en nuestro país, se ubican entre distintos arcos argumentales de los episodios de la serie televisiva. En Estados Unidos comenzaron a editarse a finales de los ochenta y en España compaginaban fecha con las ediciones de la serie original. A nivel de calidad argumental e interés de las historias, personalmente prefiero algunas de las novelas de este bloque.

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El primer título —tanto de la colección española como de la cronología original en Estados Unidos— fue La nave fantasma (Ghost Ship, 1988). La autora, Diane Carey, ha trabajado con distintos seudónimos. Como Diane L. Carey ha escrito historias ambientadas en la guerra civil norteamericana, e historias románticas bajo el nombre de Lydia Gregory. Como Diane Carey ha redactado multitud de títulos para casi todas las series trekkies.

El siguiente título, Los guardianes de la paz (The Peacekeepers, 1988), fue escrito por Gene DeWeese. Thomas Eugene DeWeese, un ex-empleado de la General Motors y consultor del programa Apolo, se recicló en escritor, básicamente de ciencia ficción, hasta su fallecimiento en 2012. Completó más de cuarenta libros con distintos seudónimos como Jean DeWeese, Thomas Stratton o Victoria Thomas. Escribió novela erótica y de terror, pero es más conocido por sus novelas de Star Trek. Debutó a finales de los años sesenta con una historia de El agente de C.I.P.O.L. También escribió adaptaciones de Perdidos en el espacio y Dinotopía, la creación de James Gurney ampliamente difundida en series de televisión de animación y personajes reales.

Supervivientes (Survivors, 1989) de Jean Lorrah[10], otra habitual, y Los niños de Hamlin (The Children of Hamlin, 1988), de Carmen Carter, son los siguientes títulos interesantes del bloque Nueva Generación, y que fueron editados en orden inverso a su original en Estados Unidos. También con el orden cambiado, en nuestro país, son los siguientes títulos: Hambre de poder (Power Hungry, 1989), de Howard Weinstein y Zona de conflicto (Strike Zone, 1989). Esta última representa un excelente broche de la mano de Peter David. David, prestigioso guionista de comics, que alcanzó el estrellato con Hulk, ha colaborado en la novelización de diversos films inspirados en los personajes de las editoriales de comics para las que ha trabajado, y también es un habitual de las sagas trekkies.

Peter David.

Peter David.

¿Habrá más novelas trekkies? ¿Verán la luz las nuevas versiones? En nuestro país, de momento, parece más efectivo, a nivel editorial y comercial, el material distribuido en formato cómic.

Miguel Ángel Plana

[1]    Lo mismo sucede con los comics. Todo está meticulosamente tratado para que no haya incongruencias. Respecto a los comics, de aquellas primeras ediciones norteamericanas nos llegó algún número suelto traducido a través de la entrañable y mítica Editorial Novaro, desde México. A raíz del relativo éxito de los films, igual que sucedió con algunos de los pocket books aquí analizados, a finales del siglo pasado y comienzos de este, diversas editoriales, menores y de prestigio, volvieron a editar algunos números. La mallorquina Recerca se atrevió a traernos aquellos viejos tebeos de Gold Key. Primero fue Vértice recopilando algunos de los números que editó Marvel. Ya en los ochenta nos vamos a Zinco, que quiso publicar el material de DC, aunque terminó únicamente sacando la adaptación de la cuarta entrega cinematográfica de la franquicia. A mediados de los noventa, Planeta volvió a la carga. Todos ellos, intentos fallidos. Y es que el fandom trekkie (o trekker, no se ofenda nadie) no es tan fuerte en nuestro país como los amigos de Skywalker.

[2]    Aunque durante un tiempo se aseguró que la autoría de la obra correspondía, en realidad, a Foster, lo que tampoco sería descabellado, puesto que gran parte de su trabajo literario se nutre de novelizar conocidos éxitos cinematográficos del género (Alien, Terminator…), aparte de haber confeccionado multitud de relatos y novelas de Star Trek.

[3]    Bantam Books, fundada en los años cuarenta, es muy conocida, además de por su trabajo con Star Trek, por ser los creadores del tipo de libros “elige tu propia aventura”, también muy populares en nuestro país en los años ochenta.

[4]    Serie de historias gestadas por Shatner a partir de la premisa de qué hubiera pasado si Kirk es devuelto a la vida tras los incidentes de Star Trek. La próxima generación.

[5]    Por otro lado, hay que decir que gran parte del material bibliográfico que estamos mencionando está por completo descatalogado.

[6]    Los derechos cinematográficos se compraron en 2013 y el film verá la luz, finalmente, en 2017, bajo el título de The King’s Daughter, protagonizado por Pierce Brosnan. William Hurt también está en el reparto. Es posible que al final mantenga su título originario.

[7]   Falcón será la traductora oficial de la serie…

[8]    La cronología de historias es tan precisa que abarca desde la prehistoria (en algunos sucesos temporales presenciales) hasta el futuro más remoto e ignoto.

[9]    Autor de la fascinante serie “The Inmortals”, que dio origen a una popular serie televisiva de los setenta.

[10] También tiene una serie de pintorescas novelas protagonizadas por Nessie, el monstruo del Lago Ness.

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