Crónica de la primera edición de Paura

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Vivimos una época efervescente en el campo de los festivales de cine fantástico. De un tiempo a esta parte multitud de certámenes dedicados a la difusión de este género vienen creándose en innumerables pueblos y ciudades de nuestra Piel de Toro. Si bien no deja de ser paradójico que este fenómeno se esté dando en un momento en el que las nuevas tecnologías han facilitado el acceso y consumo de la producción genérica como nunca hasta el momento se había producido, el porqué de este auge puede buscarse, por un lado, en la condición de estos eventos para servir de filtro entre el marasmo de propuestas existentes, pero también como punto de reunión y encuentro de aficionados a este tipo de cine. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y en algunos casos estos nuevos certámenes tienen una fugaz existencia y, tras una o dos ediciones, desaparecen sin dejar ni rastro. En otros, consiguen tener una cierta continuidad, aunque sea de un modo marginal, siendo los menos los que consiguen despuntar y mostrar una personalidad propia, haciéndose con ello un nombre dentro del nutrido panorama de festivales. En esa pelea, en la de encontrar su hueco, se encuentra inmerso Paura – Festival Internacional de Cine de Terror de Valencia, que vivió su primera edición del 20 al 28 de enero a caballo entre la sala 3 del Aragó Cinema y el Café-Pub El Volander.

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Momento histórico de Paura. Joaquín Vallet y Ramón Alfonso presentan la sesión inaugural del certámen.

Creado por los críticos e historiadores cinematográficos Ramón Alfonso y Joaquín Vallet, Paura nace con la confesa intención por parte de sus responsables de cubrir el vacío existente en lo que a género fantástico se refiere en la oferta cinematográfica de su ciudad. Con este objetivo, la programación de esta primera edición se volcó en conformar una panorámica lo más completa posible que permitiera recorrer el género en todas sus vertientes y variantes, para lo que prestó una especial atención al formato corto. Buena muestra de ello se encuentra en la cantidad de secciones competitivas que se dedicaron a las diferentes piezas seleccionadas. A saber: ficción, animación, experimental y amateur, a las que hay que añadir la sección mixta documental. De este modo, a lo largo de sus nueve días Paura proyectó más de un centenar de cortometrajes procedentes de medio mundo que, además de permitir tomar el pulso a la situación actual del formato, acercó a los espectadores muy diferentes e, incluso, contrapuestas, formas, texturas y enfoques de abordar el fantástico. Entre los trabajos programados, sin ánimo de exhaustividad, dado que, por lo demás, era imposible abarcar todo, cabe mencionar por muy diferentes motivos la factura formal y manejo de la tensión narrativa de Behind, el brasileño Cabrito y su paranoia satánico-costumbrista, Revenge of the Corks, simpática pieza protagonizada por auténticos corchos y animada por stop-motion, el resurgir de los Templarios de Amando de Ossorio en formato fan film de El último guion o, siguiendo con el aire retro, la mezcolanza entre comedia, terror ochentero y mitología lovecraftiana de Portal to Hell!!!, con el añadido de contar con uno de los últimos papeles del fallecido Roddy Piper.

Como no podía ser de otro modo, comparativamente la Sección Oficial de largometrajes resultó bastante más reducida. En total fueron once los integrantes de una selección en la que, siguiendo una vez con la máxima del certamen, entró casi de todo; desde exponentes de corte más clásico, representados por la relectura del clásico homónimo de José Ramón Larraz propuesta por Víctor Matellano con Vampyres, hasta propuestas tan singulares e inclasificables como la intriga psicológica de Presagio, ópera prima del argentino Matías Salinas, pasando por la ciencia ficción de Serie B y resultados catastróficos más propios de la Asylum de Carbon Copy, o las mal digeridas pretensiones autorales del que pasará a la historia como el primer título proyectado en Paura, Huldra. Lady of the Forest, fallida imitación del clásico de Peter Weir Picnic en Hanging Rock de estética videoclipera. El thriller filipino Nialang, acreedor de los premios a mejor película, fotografía, música y maquillaje, así como las canadienses Capture Kill Release  y Le Scaphandrier serían las grandes triunfadoras dentro del palmarés de una sección que, salvo honrosas excepciones, exhibió un muy bajo nivel medio en líneas generales.

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Luis Esquinas, director de “Satan’s Blood”, presentando su documental en Paura.

Claro que estos no fueron los únicos largometrajes que se pudieron ver en esta primera edición del certamen valenciano. Como plato fuerte de la segunda jornada, la organización programó fuera de concurso el pase del film de culto de Carlos Puerto Escalofrío en una sesión doble junto al documental sobre dicha película, Satan’s Blood: Recuerdos de escalofrío, el cual estuvo acompañado por la presencia de su director, Luis Esquina, quien antes de su proyección presentaría a los presentes su trabajo. Otro de los realizadores que se dejó caer por Paura fue Diego López, flamante ganador, junto a su habitual compañero de correrías David Pizarro, del galardón al mejor documental por Herederos de la bestia, indispensable pieza que reconstruye a través de los testimonios de sus principales protagonistas y allegados la realización de la icónica El día de la bestia, al tiempo que analiza la importancia que el estreno del film de Álex de la Iglesia jugaría en el resurgir del género fantástico en nuestra industria. Por cierto que, a modo de curiosidad, y sin movernos del campo del documental, ciertos motivos técnicos obligarían a que se suspendiera la anunciada proyección de uno de los integrantes de la sección, FantastiCozzi, en el que el responsable de Star Crash. Choque de galaxias o Contaminación. Alien invade la Tierra, repasa en primera persona su trayectoria desde sus orígenes hasta hoy.

Ya que hablamos de esas cuestiones, tampoco se puede pasar por alto lo mucho que dejaría de desear la redacción de determinados subtítulos, y eso en el caso en que los hubo, ya que en sesiones como la primera sesión de la Sección Oficial Animada se prescindió directamente de ellos. Una situación que se iría repitiendo a lo largo de los días, y que viviría uno de sus puntos culminantes en el pase de la comentada Carbon Copy, en la que a la sensación de estar frente a unos subtítulos confeccionados a golpe de Google Translator, se le añadirían determinados fallos en su codificación que harían que, junto al texto, también aparecieran en pantalla los códigos de tiempo de forma esporádica. Y si bien no se trata de un defecto en sí mismo, otra cuestión que los organizadores deberían considerar de cara a futuras ediciones es la no inclusión entre los trabajos a concursos de films que ya han sido distribuidos comercialmente en España, ya sea en formato doméstico o estrenados en salas, tal y como este año ha ocurrido con Presagio y Vampyres, y se centren en aquellos otros que aún no han conocido semejante suerte, máxime en vista de su carácter competitivo.

Estos peros no quitan, ni mucho menos, para que el sabor de boca dejado por Paura deba ser positivo. Sobre todo teniendo en cuenta que se trata de una primera edición que ha sido organizada, además, de forma desinteresada y sin más recompensa que el amor por el género por un grupo de amigos que han dispuesto para ello de los limitados recursos que tenían a su alcance. Cierto es que ha habido varios aspectos que podrían haber sido mejorables, sin duda, pero no menos cierto es que la finalidad que se perseguía en esta primera edición, y que no era otra de la de servir de carta de presentación de lo que aspira a convertirse el festival, se ha conseguido, y es con eso con lo que debemos quedarnos. Paura se ha dado a conocer y ha podido comprobar de primera mano cómo era acogida su propuesta por parte de un público que, si bien no tan masivo como sería deseable, sí que recibió la iniciativa con los brazos abiertos, creándose un grupo estable de entusiastas espectadores que poblaron buena parte de la mayoría de las sesiones. En resumidas cuentas, se ha hecho lo más difícil. Paura es ya toda una realidad y se han sentado las bases para conseguir que el sueño de que Valencia cuente con un festival propio dedicado al cine fantástico no se quede en flor de un día. Esperemos que así sea.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on febrero 15, 2017 at 6:58 am  Dejar un comentario  
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