Hundra

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Título original: Hundra

Año: 1983 (España, Estados Unidos)

Director: Matt Cimber

Productores ejecutivos: José Truchado, Edward L. Montoro

Guionistas: Matt Cimber, John F. Goff

Fotografía: John Cabrera

Música: Ennio Morricone

Intérpretes: Laurene Landon (Hundra), John Ghaffari [Cihangir Gaffari] (Nepakin), María Casal (Tracima), Ramiro Oliveros (Pateray), Luis Lorenzo (Rothrar), Tamara (Chrysula), Victor Gans (Landrazza), Cristina Torres (Shandrom, la hermana de Hundra), Bettina Brenner (Madre de Hundra), María Vico (Partera), Fernando Bilbao [acreditado como Fred Harris] (Torente), Jorge Bosso (Gordoza), Elena Segovia (Chica joven), Hilda Fuchs (Madre de la chica), Fernando Martínez (Jefe de la gente de la cueva), Lola Peno, Julia Castellanos (Esposas de Torente), Elsa Zabala (Mujer tribal), Mario De Barros, Adolfo Heredia (Sacerdotes), Larri (Bestia), Alicia Fernández Cavada, Arrate Zubizarreta, Conchita De Grado, María Luisa Crespo, Azucena Hernández, Eva Lyberten, Sally O’Neill, Ana Gervasone, Elke Stolzemberg (Amazonas de la tribu de Hundra), Margarita Herrera, Juana Gracia, Pat Izquierdo, Catherine Basseti, Paola Matos, Berenguela Parres, María Jesús Visedo, Roxane Kingsley, Devora Howle (Chicas del templo), Ángel García, Pedro Fournier, Frank Braña, Eduardo Fajardo, Alito Rodgers, Román Ariznavarreta, Kunio Kobayashi, Guillermo Antón (Comandantes)…

Sinopsis: Hundra es una guerrera de una tribu de amazonas que vive sin contacto con varones, con una sola excepción: concebir y procrear hijos. Un día, mientras Hundra se encuentra cazando, su aldea es atacada y totalmente aniquilada. Siguiendo los designios de una sibila, Hundra parte en busca de un hombre con el que concebir una hija que sirva para fundar una nueva tribu. Sin embargo, dicha búsqueda no será nada sencilla…

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El rodaje de la maldita El monte de las brujas (1972) marcaría el inicio de una serie de colaboraciones intermitentes entre su productor y guionista, José Truchado, y su protagonista masculino, el actor de origen turco Cihangir “John” Gaffari. En total serían cinco las películas resultantes de esta unión profesional, integradas en la política de géneros y desperdigadas a lo largo de doce años. Paradójicamente, el fin de dicha asociación coincidiría con los que serían los dos proyectos más ambiciosos abordados por el dúo. Coproducidos con capital estadounidense y realizados por similar elenco técnico-artístico, cada uno de ellos surgiría como respuesta a determinada corriente de moda a comienzos de los ochenta. Así, Yellow Hair & Pecos Kid (1984) seguía las pautas impuestas por George Lucas y Steven Spielberg con En busca del arca perdida (Raiders of the Last Ark, 1981), al explicitar la influencia del serial cinematográfico, aunque trasladando su marco de acción a los terrenos del western. Hundra, por su parte, se apuntaría al carro de la oleada de fantasía heroica que trajera consigo el éxito cosechado por Conan el bárbaro (Conan the Barbarian, 1981) de John Milius.

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A grandes rasgos, el título en cuestión participa de las características comunes acuñadas como estilo por la práctica totalidad de estas exploitations que trataron de exprimir el filón descubierto por la adaptación del personaje creado por Robert E. Howard. Tanto es así que no faltan elementos que delatan cierta voluntad por parte de sus responsables de equipararse al modelo originario, ya sea por la contratación como director de fotografía de John Cabrera, quien había desempeñado idénticas tareas para la segunda unidad de aquella, o la reutilización de varios de sus escenarios naturales localizados en España, tal y como oportunamente apunta Carlos Aguilar en su Guía del cine, a los que cabe añadir la similitud que determinadas melodías de la banda sonora firmada por Ennio Morricone guardan con la insuperable partitura de Basil Poledouris. Algunas fuentes van incluso un poco más allá, manteniendo que parte del attrezzo utilizado sería el mismo diseñado originalmente para la superproducción de Dino de Laurentiis. Ante tal grado de mimetismo, el único aspecto que parece alejarse del patrón acostumbrado es que esta vez el héroe musculoso que impusiera como canon Arnold Schwarzenegger es sustituido por una atractiva amazona a la que presta sus rasgos la actriz y modelo norteamericana Laurene Landon, quien brinda una interpretación no exenta de carisma y simpatía.

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En un principio, la ocurrencia de otorgar su protagonismo a una fémina bien pudiera considerarse una nota pintoresca a fin de diferenciarse de entre el aluvión de cintas de la temática producidas por aquellas mismas fechas. O quizás, siendo más agudos, un intento por adelantarse al estreno de la cercana traslación cinematográfica de Red Sonja, el equivalente femenino de Conan creado por el propio Howard (vía cómic), aunque eliminando toda connotación fantástica como, curiosamente, ocurre en la presente. Sea como fuere, de lo que no hay duda es que en este ingrediente reside toda la razón de ser de la propuesta. En una idea de lo más audaz viniendo de un film encuadrado en una corriente testosterónica y homoerótica por definición como es la “espada y brujería”, Hundra se erige en un nada velado alegato feminista, lo que, de entrada, refleja no poca ironía. Acorde a este planteamiento, son varios los lugares comunes del estilo que son reformulados bajo este punto de vista. De este modo, tras la inevitable masacre del poblado de turno, formado íntegramente por mujeres emancipadas del yugo masculino cuyo contacto con el sexo contrario se limitaba a funciones reproductivas, la búsqueda emprendida por la protagonista no tendrá como objetivo el vengarse de los responsables del genocidio de su pueblo, como ocurría en tantos y tantos exponentes del subgénero, sino que, aconsejada por una sibila, su fin será el de encontrar a un hombre que la fecunde y la permita refundar su tribu con el fruto de su vientre. Lo mismo ocurre con el carácter iniciático ineludible a este tipo de relatos, centrado en la evolución que deberá experimentar la guerrera para llevar a cabo la misión encomendada, para lo cual deberá superar el desprecio absoluto que siente hacia los hombres, motivo por el que hasta el momento aún se mantiene virgen.

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Los habituales enfrentamientos cuerpo a cuerpo que, a modo de pruebas, le irán surgiendo al héroe hasta alcanzar su destino son así sustituidos por los poco exitosos encuentros que Hundra mantendrá con diferentes especímenes masculinos, en la mayoría de los casos representados de una forma poco positiva. Salvo contadas excepciones que pueden contarse con los dedos de una mano, todos los hombres que aparecen en la historia son dibujados como una clara representación del ideal machista; es decir: groseros, autoritarios, sujetos a sus más bajos instintos y sin el menor respeto hacia las mujeres, a las que utilizan al arbitrio de su antojo. Como no podía ser de otro modo, la palma se la llevan los villanos de la función, labor que recae en los sumos sacerdotes de una secta análoga al culto de la serpiente de Thulsa Doom, dedicada a raptar a jóvenes y bellas doncellas para educarlas como esclavas sexuales de los capitanes de su ejército. Un destino que también correrá Hundra, propiciando un desenlace en el que, acaudilladas por esta, las vestales del templo se sublevarán contra la falocracia dominante, eliminando a sus dirigentes. Por si hubiera alguna duda, la naturaleza metafórica del momento es refrendada por la secuencia que cierra la cinta, en lo que se antoja una glosa a la madre soltera e independiente: cumplida su mesiánica misión, Hundra partirá hacia su destino en compañía de su hija, dejando atrás de mutuo acuerdo al padre de la criatura. Esta tendencia hacia el simbolismo brinda también otros apuntes con una evidente carga sarcástica, como el que el estandarte del culto en cuestión sea la representación de un toro, animal al que adoran, junto a otros totalmente involuntarios pero con un jugoso trasfondo, singularizados por la violación múltiple sufrida por la adolescente hermana de la protagonista, a la que da vida Cristina Torres, actriz principalmente recordada por ser Desi en Verano azul (1981-1982), brindando un momento que, en más de un sentido, supuso el final de la inocencia para toda una generación.

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Sin entrar a valorar el posible maniqueísmo y tono sexista con el que está formulado su discurso, dependiente en cualquier caso de la sensibilidad de cada espectador, es una lástima que el conjunto no alcance mejores cotas debido a los problemas de tono que acusa la realización de Matt Cimber, curtido cineasta hollywoodiense de origen italiano ex-esposo de la sex symbol Jayne Mansfield. Luego de un vibrante inicio típico del cine de espada y brujería, en el que destaca la fuerza que el uso de ralentíes imprime a la dilatada secuencia del ataque al poblado, la película cambia radicalmente de estilo, imponiéndose el tono ligero a medida que su subtexto se va haciendo más evidente, para otra vez volver a recuperar nuevos bríos durante la rebelión final de las mujeres. Una situación que tiene su mejor reflejo en el contraste que se produce entre la violencia mostrada en sus primeras escenas, y que incluye decapitaciones, apuñalamientos y todo tipo de muertes de similar ralea, y el estilo cercano al cartoon que adquiere la puesta en escena de las peleas durante el ecuador del metraje. Lo más curiosos del caso es que, vistos de forma independiente, los diferentes bloques en los que se divide la película funcionan a las mil maravillas, contando en su beneficio con una riqueza de medios bastante superior a lo que era habitual dentro del escaso cine de género que aún subsistía en Europa y que, junto al buen trabajo de su equipo delante y detrás de las cámaras, se traduce en la notable factura formal que luce el conjunto. Méritos más que suficientes para que, independientemente de la singularidad de su propuesta, Hundra sobresalga de entre la caterva de guerreros bárbaros que tomaran al asalto las pantallas de cine de medio mundo durante la primera mitad de los ochenta.

José Luis Salvador Estébenez

Published in: on abril 28, 2017 at 5:56 am  Comments (8)  

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8 comentariosDeja un comentario

  1. Que película más curiosa.
    Seguramente, ni estará editada en DvD ni nada, ¿no?
    Gracías por la reseña.

    • Si que está editada. La sacó hace poco La casa del cine para todos con una calidad bastante aceptable.

      Y, por supuesto, las gracias a ti por el interés. 😉

      • Pues hala, a la saca con más cositas que he visto en esa pagina, que ni conocía. No puedo pasarme por la Abadia, que peligro…8 )

      • Jajajaja. Lo siento. ;p

  2. Lauren Landon no es gringa es canadiense.

    • Se agradece el apunte, Jerónimo, pero en el texto en ningún momento digo que sea estadounidense. Digo que es norteamericana, y los canadienses al igual que los yankis lo son. 😉

  3. Pues vista, y una agradable sorpresa. Eso si, como bien dices en la reseña, es notable la diferecencia del inicio y del final, con la parte central, llegando incluso toda la sangre y el “gore” que vemos al principio, a desaparecer según avanza el metraje.
    Pero pese a todo, me ha gustado bastante.

    • Me alegro que te gustara. Es muy curiosa y de largo de lo mejorcito dentro de las seudoConan.


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