Entrevista a Fernando Esteso

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A sus setenta y dos años, Fernando Esteso puede presumir de ser un auténtico icono viviente de nuestro cine. La sola mención de su nombre retrotrae en el imaginario popular a un tipo de comedia muy característica de un tiempo y una sociedad muy determinada. Al igual que en los sesenta lo hicieran las películas de pícaros protagonizadas por Tony Leblanc, y en los setenta el denominado “landismo”, su recordada asociación profesional con Andrés Pajares y Mariano Ozores marcaría una época dentro de nuestra cinematografía, logrando un éxito que elevaría a su pareja protagonista a la categoría de fenómeno sociológico.

Al igual que en los ejemplos referidos, gran parte del éxito obtenido por estas películas estaría estrechamente relacionado con su capacidad para conectar con el inconsciente colectivo de la audiencia de la época, al retratar en sus imágenes no pocos aspectos de la sociedad en que fueron realizadas. Aunque el tópico alude a su adscripción al fenómeno del destape que inundó buena parte de la producción nacional tras la derogación de las leyes de censura, no menos cierto es que tras su fachada de inocuas comedias picantonas muchos de estos films daban buena cuenta de los cambios en los usos y costumbres que se venían experimentando en España coincidiendo con el final de la dictadura, plasmando los anhelos, miedos e inquietudes del españolito medio ante los nuevos aires y libertades que traía consigo la llegada de la democracia.

Transcurridas más de tres décadas desde aquel periodo, en los últimos años el actor aragonés ha relanzado su carrera a través de una serie de trabajos en los que predominan los films low-cost rodados a las órdenes de jóvenes cineastas, en los que, en su mayoría, explora otros registros interpretativos diferentes a aquellos por los que es conocido. En paralelo, se encuentra inmerso en una gira teatral junto con Félix el gato de la obra Dos hombres y un vespino, un espectáculo que el propio Esteso define como “todo diversión y humor blanco”, y del que promete que “va a haber música, pero sobre todo humor”.

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Según creo, tus primeros pasos en el mundo de la interpretación se producen siendo aún un niño con tan solo dos años y medio en la compañía ambulante de tus padres. ¿Cómo recuerdas aquellos tiempos?

Pues muy bonitos. Para mí era como un juego muy bonito y muy importante; los aplausos, las risas, el público… Era el juego más bonito que había para mí.

¿Desde ese temprano contacto ya decides dedicarte al mundo del espectáculo?

La verdad es que sí. Como quería ser artista, desde pequeñito siempre trataba de estar pendiente y mirar qué hacían los demás artistas. Luego, en Zaragoza, había compañías infantiles y allí trabajábamos una vez al mes en el teatro Principal haciendo todo tipo de personajes, cómicos, payasos, también tenías que cantar canción española, canción ligera, bailar… Como digo, hacíamos de todo.

En los años setenta te conviertes en uno de los cómicos más populares del país gracias a tus intervenciones en TVE, fruto de lo cual en 1974 protagonizas la primera de tus películas, Onofre. ¿Cómo te surgió esta oportunidad?

Bueno, era una cosa normal en esa época. Cuando tenías cierta popularidad enseguida pensaban en ti para más cosas. Para entonces yo ya había hecho teatro, había grabado discos y me faltaba el cine, aunque ya había aparecido en una película, que era Celos, amor y mercado común. Entonces surgió esta película que por mor de la censura se quedó con la mitad del título, ya que el original era Onofre, de signo virgo, y parece ser que aquello de “de signo virgo” les parecía muy escandaloso, por lo que se quedó en simplemente Onofre.

Onofre fue dirigida por Luis María Delgado, un cineasta con el que colaboraste en varias ocasiones. ¿Cómo era tu relación con él?

Muy buena. Como dices, después de Onofre hicimos Pepito Piscinas y ya en los ochenta un par de producciones para video[1], y en todos los casos trabajamos muy a gusto y nos entendimos muy bien.

bingueros

Tras unas pocas películas más, en 1979 se inicia tu recordada unión con Andrés Pajares y Mariano Ozores con Los bingueros. ¿Cómo nació esta asociación artística?

Eso lo pensó José María Reyzabal de Ízaro Films. Este productor tenía la historia de Los bingueros y consideró que podíamos hacerla Andrés y yo. Como creía que teníamos una mala relación entre nosotros, no quiso ser él quien se llevara una respuesta negativa a su oferta. Así que se lo encomendó a José Luis Bermúdez de Castro, que trabajaba de ayudante de producción para él y que había hecho todas las películas de Parchís, y fue éste quien hizo de mediador. Tiempo después el propio Bermúdez de Castro se convertiría en productor de algunas de nuestras películas, como Los energéticos y alguna más.

En un espacio de tiempo relativamente corto, tanto juntos como por separado, Andrés y tú rodasteis un importante número de films a las órdenes de Mariano Ozores. ¿Cómo era el modo en que trabajabais para poder mantener este ritmo de producción?

Eran rodajes de tres semanas y media o cuatro semanas, más una semana para el doblaje[2], por lo que en un par de meses teníamos lista la película para estrenar. Nos ayudaba mucho el ambiente que habíamos creado, ya que el equipo de rodaje formábamos una familia y lo pasábamos muy bien trabajando juntos, por lo que todo era más fácil.

A la hora de rodar, ¿cuánta libertad os daba Mariano a la hora de variar lo que él había escrito en el guion?

Siempre metíamos cosas cuando teníamos el guion en las manos, hasta el punto de que Mariano incluso nos llegó a poner como colaboradores en algún caso.

En este sentido, ¿es cierto que durante el doblaje añadíais morcillas a lo rodado que en principio no figuraban en el guion?

Sí, sí, porque Antonio Ozores y Juanito Navarro solían quedarse durante el rodaje de determinadas escenas en un segundo plano moviendo la boca y a la hora del montaje siempre había alguien que preguntaba “¿Pero qué están diciendo?” “Nada, no están diciendo nada. Solo están moviendo la boca”. Y, claro, había que inventarse algo para esas partes.

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Ya que lo mencionas, junto a la pareja que formabais Andrés y tú, otro baluarte de aquellas películas era la presencia de Antonio Ozores. Mientras que Mariano al menos ha tenido un mínimo reconocimiento con la entrega del Goya honorífico, ¿piensas que la figura de Antonio aún está pendiente de ser reivindicada como merece?

La verdad es que sí, aunque solo fuera por la cantidad de películas que protagonizó y la historia cinematográfica que tiene detrás. Esto no quita para que tenga un reconocimiento a nivel profesional y por parte del público.

En las películas protagonizadas por Andrés y tú hay mucha complicidad entre ambos. ¿Cómo era vuestra forma de trabajar para que consiguierais transmitir esa química en la pantalla?

Simple: nos llevamos muy bien. Tanto es así que sabíamos más o menos lo que iba a hacer el otro sin haberlo ensayado.

El éxito que tuvieron vuestros films en su momento os convirtieron en poco menos que un fenómeno sociológico. ¿Cómo lo vivisteis?

Pues muy bien. La verdad es que estábamos encantados de trabajar juntos y del éxito que teníamos con la gente, así que, en general, lo pasábamos de maravilla.

¿Y a qué crees que se debe que, más de tres décadas después desde su realización, estas películas continúen teniendo un considerable tirón, incluso entre gente que en la época en la que fueron realizadas ni siquiera había nacido o era muy pequeña en aquella época?

Bueno, porque eran películas que se hacían para divertirse. Tenían historias sencillas y sobre todo un lenguaje muy fresco. Aparte del destape y todo esto, eran películas que no eran violentas, sino que la risa predominaba en todo momento. Y eso es algo que ha pasado de generación en generación y que con el tiempo nos ha convertido en unos cómicos que resultamos familiares.

¿Puede que en ello también tenga que ver que muchos de los temas que tocabais entonces sigan hoy de plena vigencia? Se me ocurre el caso de Los energéticos y su ataque a cómo los poderosos van a hacer siempre la puñeta al débil…

Es que la historia se repite, igual que la moda.

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Resulta curioso en este sentido que en su momento la crítica tachara a vuestras películas de conservadoras y que ahora muchos de sus mensajes puedan parecer de lo más progres…

(risas) Esa era la moralina.

En 2006 hubo un rumor de que Andrés y tú ibais a volver a protagonizar una nueva película llamada El código Aparinci. ¿Qué ocurrió con aquel proyecto?

Los productores eran constructores. Entonces vino la burbuja del ladrillo y se jorobó todo.

¿Después de aquello no ha habido ninguna oferta para que os reunierais?

No, no ha habido ninguna oportunidad.

Al contrario que Andrés, que tras el final de vuestra asociación se labró una carrera como actor dramático, tú continuaste desempeñándote en registros cómicos durante los años siguientes. ¿Fue una decisión personal o no tuviste oportunidades para desmarcarte de la imagen que el público tenía de ti?

No me ofrecían trabajos dramáticos. Me los están ofreciendo ahora.

Eso te iba a decir. En los últimos años sí que estás explotando tu vena dramática en algunos de los trabajos que has realizado, caso del corto DVD o las películas Blockbuster o Incierta gloria. Con la salvedad del dirigido por Agustí Villaronga, la mayoría de estos films están dirigidos por jóvenes cineastas. ¿Cómo te encuentras con ellos?

Muy bien. Me entiendo muy bien con ellos y ellos conmigo.

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Fernando y Luis Varela en una escena de “Blockbuster”.

A nivel técnico, ¿qué cambios has detectado entre la forma en que se hacía cine en los setenta y los ochenta a como se hace ahora?

El mayor cambio que veo son los medios. Por ejemplo, el que no tengas que estar pendiente de la película que gastas supone una tranquilidad increíble para todo el equipo que antes no teníamos.

Y ya para terminar, ¿cuál de todas tus películas es tu preferida?

Pues hombre, El hijo del cura. Y de las que hice con Andrés, Los bingueros, sobre todo por todo lo que supuso en su momento y todo lo que vino después.

José Luis Salvador Estébenez

[1] Nota del entrevistador: Las dos producciones videográficas a las que se refiere son Las locas historias de… Fernando Esteso y ¡Viva la risa!

[2] N. del e.: En aquella época, el cine español se hacía sin sonido directo, doblándose después en estudio.

Published in: on junio 23, 2017 at 5:52 am  Comments (1)  

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One CommentDeja un comentario

  1. Tuve el placer de trabajar con él en mi última película UNA FUNCIÓN PARA OLVIDAR (antes “Solos en la oscuridad”) que se estrenará el próximo invierno. Me encanta Fernando, y él lo sabe.


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