Neutrón contra los autómatas de la muerte

los_automatas_de_la_muerte_neutron

Título original: Neutrón contra los autómatas de la muerte

Año: 1960 (México)

Director: Federico Curiel

Productor: Enrique Gómez Muriel

Guionistas: Alfredo Ruanova, Federico Curiel

Fotografía: Fernando Colín

Música: Enrico Cabiati

Intérpretes: Wolf Ruvinskis (Neutrón), Julio Alemán (Caronte), Armando Silvestre, Rosa Arenas (Nora), Rodolfo Landa, Roberto Ramírez Garza [acreditado como Beto el boticario], Jack Taylor [acreditado como Grek Martin] (Dr. Thomas), Claudio Brook, David Lama, Ernesto Finance, Los ases, Los diamantes, Los rebeldes del rock…

Sinopsis: El doctor Caronte, al que se daba por muerto, ha construido un ejército de autómatas con el que planea dominar el mundo. En paralelo amenaza con la detonación de un artefacto explosivo en el caso de que las naciones se niegan a satisfacer sus demandas. Neutrón deberá enfrentarse al villano y salvar al mundo de sus garras.

descarga

Sin lugar a dudas, la filmografía fantástica mexicana —y no solo la fantástica— es una de las más vastas a nivel mundial, tanto por su tamaño como por su riqueza en cuanto a temáticas y enfoques. De este modo, dentro de su producción hay cabida para films tan dispares entre sí como pueden ser Cronos (Cronos, 1992) de Guillermo del Toro, Alucarda [vd/dvd: Alucarda, 1977] de Juan López Moctezuma, El vampiro (El vampiro, 1957) de Fernando Méndez, Macario (Macario, 1960) de Roberto Gavaldón, El esqueleto de la señora Morales [tv: El esqueleto de la señora Morales, 1959] de Rogelio A. González o las innumerables versiones realizadas de La Llorona, el mito por antonomasia del folklore local más llevado al cine, por solo citar algunos de los títulos más importantes.

9f7aeb26ad55f433e2d83b1d99c580ed--los

A pesar de esta referida diversidad argumental y estilística, si hay un género típico de su cinematografía por el cual es conocido fuera de sus fronteras, este es el de los héroes enmascarados, nacido en 1952 con el estreno de El Enmascarado de Plata de René Cardona, película inspirada en la figura del Santo, quien, aunque con los años se convertiría en el auténtico icono de este tipo de cintas, rechazó aparecer en este film, siendo sustituido por El Médico Asesino, asimismo luchador profesional. Se trata de un cine con una clara vocación de consumo, siendo su principal rasgo definitorio el protagonismo de un (o varios) luchador(es) enmascarado(s), en la mayoría de las ocasiones atletas reales de lucha libre, aprovechando así su popularidad como reclamo comercial, el cual deberá hacer frente a base de mamporros al villano o el mal amenazante de turno, ya sea éste un gángster, una invasión alienígena o el mismísimo Drácula. De este modo, sus argumentos suelen bascular entre el policiaco, el terror, la ciencia ficción o la sexplotation, siempre según la moda del momento, alternando una galería de personajes arquetípicos exageradamente maniqueos, bajo un armazón argumental muy similar al del péplum que habitualmente es acompañado de una estética pulp.

hqdefault

A pesar de lo dicho, Neutrón, el protagonista de la cinta que nos ocupa, no es un luchador de wrestling, sino un superhéroe creado para la ocasión, cuya filmografía abarca cuatro títulos más: Neutrón contra los asesinos del karate (1965) y Neutrón contra el criminal sádico (1964) de Alfredo B. Crevenna, y Neutrón el enmascarado negro (1960) y Neutrón contra el dr. Caronte (1960), ambas de Federico Curiel, las cuales conforman con el film que nos ocupa una saga o serial, la de Neutrón contra el doctor Caronte, estando cada film compuesto por tres capítulos distintos[1], presentando cada uno de ellos una historia auto-conclusiva. Tal circunstancia es consecuencia de una orden ministerial que solo permitía a los productores de la película, los Estudios América, el rodaje de cortos que tuvieran una duración de media hora como máximo, lo que hizo que éstos establecieran el presente modelo en un intento de torear dicha orden, reciclando así un patrón que ya había sido utilizado con anterioridad por varios seriales/películas, como puede ser la coetánea saga de Nostradamus, el serial fantástico más popular de la época en el país azteca, con el que la presente comparte la presencia en su reparto de Jack Taylor -acreditado como Grek Martin- años antes de su llegada a España y su conversión en uno de los rostros más recurrentes de nuestro cine de género.

bcb01cdf06f3fcd010ec7100225647ec

Como no podía ser de otra forma a tenor de los condicionantes comentados, los resultados de Neutrón contra los autómatas de la muerte y, por ende, del resto de integrantes de la trilogía, se muestran muy influenciados por los seriales estadounidenses de temática fantástica producidos en los años treinta y cuarenta, por un lado, y por los superhéroes del mundo del cómic, Superman sobre todo, por otro —quien también, por su parte, tuvo sus propios seriales—. Tanto es así que de la creación de Jerry Siegel y Joe Shuster toma prestado la incógnita con respecto a la identidad real de su protagonista y, con ello, el juego de sospechas entre los diferentes personajes para descubrir quién es en realidad el superhéroe, si bien, al contrario que en el caso de Clark Kent, en esta ocasión el espectador no llegue a conocer en ningún momento cual es la auténtica personalidad que se esconde tras la máscara de Neutrón.

descarga (1)

Objetivamente hablando, la película no deja de ser de una calidad mediocre, a lo que contribuye su alucinado argumento, el cual da lugar a situaciones de lo más hilarantes, como aquella en la que el enano ayudante del doctor Caronte conduce un taxi, o la conversación mantenida en medio de la pelea final entre el héroe y el villano, charlando de la misma manera que si se encontraran sentados tranquilamente mientras toman un café. En el mismo sentido son también de destacar los cuantiosos números musicales que salpican el metraje, y que, tal y como son tratados, entorpecen la fluidez de la acción, plagándola por el contrario de numerosos tiempos muertos. Por otra parte, la planificación brilla por su ausencia y el diseño de producción solo puede ser calificado de modesto, lo cual reduce la trama, básicamente, a un puñado de escenarios interiores que se repiten a lo largo de toda la saga, entre los que no falta el típico laboratorio de paredes cubiertas por paneles saturados de bombillas parpadeantes. Sin embargo, el desparpajo, el descaro y la falta de complejos con los que está encarado el producto hace que sea un perfecto vehículo de entretenimiento que hará las delicias del aficionado más desprejuiciado, habiendo incluso lugar en su metraje para pequeños guiños destinados a tal efecto, caso del homenaje dedicado al Nosferatu de Murnau por citar el más evidente.

José Luis Salvador Estébenez

[1] En el caso que nos ocupa, el título de los tres diferentes segmentos que conforman la película eran originalmente Los autómatas de la muerte, El enano verdugo y La bomba diabólica.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s