Suspiria (2018)

Suspiria poster

Título original: Suspiria

Año: 2018 (Italia, Estados Unidos)

Director: Luca Guadagnino

Productores: Bradley J. Fischer, Luca Guadagnino, David Kajganich, Francesco Melzi d’Eril, Marco Morabito, Gabriele Moratti, William Sherak, Silvia Venturini Fendi

Guionista: David Kajganich, según los caracteres creados por Dario Argento, Daria Nicolodi

Fotografía: Sayombhu Mukdeeprom

Música: Thom Yorke

Intérpretes: Dakota Johnson (Susie Bannion), Tilda Swinton (Madame Blanc / Dr. Josef Klemperer / Helena Markos), Doris Hick (Frau Sesame), Malgorzata Bela (madre de Susie), Chloë Grace Moretz (Patricia), Angela Winkler (Miss Tanner), Vanda Capriolo (Alberta), Alek Wek (Miss Millius), Jessica Batut (Miss Mandel), Elena Fokina (Olga), Mia Goth (Sara), Clémentine Houdart (Miss Boutaher), Ingrid Caven (Miss Vendegast), Sylvie Testud (Miss Griffith), Fabrizia Sacchi (Pavla), Brigitte Cuvelier (Miss Kaplitt), Renée Soutendijk (Miss Huller), Christine Leboutte (Miss Balfour), Vincenza Modica (Miss Marks), Marjolaine Uscotti (Miss Daniels), Charo Calvo (Miss Killen), Sharon Campbell (Miss Martincin), Elfriede Hock (Miss Mauceri), Iaia Ferri (Judith), Gala Moody (Caroline), Sara Sguotti (Doll), Olivia Ancona (Marketa), Anne-Lise Brevers (Sonia), Halla Thordardottir (Mascia), Stephanie maman (Siobhan), Majon Van der Schot (Janine), Maria Bregianni (Sadie), Josepha Madoki (Liza Jane), Navala ‘Niko’ Chaudhari (Marianne), Karina El Amrani (Hermione), Mikael Olsson (agente Glockner), Fred Kelemen (agente Albrecht), Greta Bohacek (Susie joven), Jessica Harper (Anke), Joel-Dennis Bienstock (sacerdote menonita)…

Sinopsis: Finales de los setenta. Una joven estadounidense llamada Susie Bannion viaja a Berlín para cursar estudios de danza en una de las escuelas más prestigiosas del mundo, dirigida por Madame Blanc. El mismo día de su llegada, una de las alumnas recientemente expulsada, Pat, es asesinada. No se trata de un hecho aislado, lo que hace sospechar a Susie sobre la implicación de la escuela en los homicidios. Su desconfianza aumenta cuando una compañera le cuenta que antes de que muriera Pat le confesó que conocía un terrorífico secreto.

Suspiria2

En Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975), Dario Argento empezó a mostrar señales inequívocas de trascender el universo que había desarrollado hasta ese momento. Iniciaba así una serie de obras donde la búsqueda por alejarse de los ajustados clichés del giallo llevaron a su filmografía a una etapa inédita e irrepetible guiada por la abstracción narrativa y el concepto de lo fantástico como motor de la propia puesta en escena. El punto de ruptura fue Suspiria (Suspiria, 1977), inicio de una improvisada trilogía alargada en el tiempo treinta años regida por la brujería, la alquimia, el esoterismo, el ocultismo y la dimensión secreta del mundo de las artes. En su génesis el guión tuvo en cuenta su vinculación con los cuentos de hadas, la obra de Thomas de Quincey e incluso una revisión de la novela gótica. La ficción se enmarcaba en una siniestra mansión de lúgubre belleza que sustituía a los habituales castillos, palacetes, residencias rurales o monasterios. Además, una atmósfera enigmática basada en un misterio insondable de procedencia sobrenatural hechizaba el escenario planteado. La trama hilvanada recreaba una serie de brutales crímenes carentes de una aparente explicación. Sólo en su tramo final la película desvelaba algunos secretos si bien habría que esperar al prólogo de Inferno (Inferno, 1980) para encontrar una referencia directa al misterio de las tres madres.

Precisamente cuando el cineasta italiano estaba concluyendo su trilogía comenzaron los rumores de una nueva versión del film seminal que han tardado una década en hacerse realidad. Ha sido finalmente el realizador trasalpino Luca Guadagnino (encumbrado recientemente por  crítica y festivales gracias a sus dos últimas obras) quien ha llevado a buen puerto el remake de la mítica película de Argento. Una nueva versión que ha generado gran polémica por alejarse completamente de la obra original para aportar sobre la misma idea un acercamiento completamente distinto. Este aspecto es el más positivo del film al no realizar una mera e imposible replica de una obra ya de por si bastante inimitable. Queda muy claro desde el principio que los intereses de Guadagnino son completamente distintos a los de Argento. Al director de Call me by your name (Call Me by Your Name, 2017) se le nota demasiado que no quiere mancharse haciendo una película de terror. Elude la iconografía básica del género y cuando debe recurrir a ella lo hace con bastante torpeza.

Su preocupación está en otro campo distinto siempre determinado por los contextos que pretende resaltar. Por un lado el histórico-social en el que se desarrolla la película, un Berlín dividido por la guerra fría de 1977 oscuro y amenazante azotado por las repercusiones de la violencia generada por el terrorismo de la Facción del Ejercito Rojo en pleno “Otoño Alemán”. Por otro lado no elude un discurso muy actual, con la reivindicación de lo femenino llevado hasta las últimas consecuencias y donde la danza cobra un sentido muy especial. A Argento la realidad y la coherencia siempre le ha importado muy poco. Su filmografía está repleta de sus caprichosas obsesiones y sus habituales fugas narrativas donde podía dar rienda suelta a su naturaleza menos convencional. Guadagnino y su guionista, Dave Kajganich, eligen un terreno bien distinto, cimentando un guión aparentemente muy estructurado y consistente pero abundante en  líneas narrativas más decorativas que efectivas y que solo sirven para dar una aparente sensación de profundidad finalmente ausente en el resultado final. En este aspecto, se aportan matices inéditos a sus personajes (la ingenuidad es sustituida por decisión y destreza), un contexto político-social muy elaborado y un sentido ritual de la danza completamente ausente en el original. Sus dos mejores secuencias asocian el mundo de las artes con el mundo de la muerte mostrando una vía que desafortunadamente no sigue la película en su esencia.

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La nueva Suspiria juega a ser una película muy sofisticada con una estructura muy cerebral donde no faltan guiños culturales elitistas para asentar su concepto. Divide su narración en seis capítulos con títulos rimbombantes y un epílogo donde cambia finalmente el auténtico sentido del horror que Argento otorgó a sus maléficas criaturas. Sorprendentemente, el film naufraga donde no debería, en su manifestación del auténtico terror y del profundo misterio todo ello debido a carecer de una verdadera perversidad en los acontecimientos desarrollados. Y no faltan aspectos positivos: brillan sus principales protagonistas, las escenas de impacto, su oscura textura visual y una lograda banda sonora que acompaña muy bien la atmósfera desarrollada. Sin embargo, como bien han comentado otros cronistas, Guadagnino se pasa de frenada y acaba embriagado por su propia conciencia autoral. Lo muestra todo, lo explica todo, lo identifica todo y lo curioso es que acaba resultando confuso y contradictorio. Por ello, si bien no me ha disgustado esta interesante reinterpretación de Suspiria, el motivo fundamental ha sido por las dudas que me genera como espectador y por el contradictorio diálogo que establece con el film original al que deliberadamente traiciona para dar a luz a la “cuarta madre”.

Fernando Rodríguez Tapia

 

Published in: on enero 2, 2019 at 6:53 am  Dejar un comentario  
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