A la venta “M. Night Shyamalan, el cineasta de cristal”, ensayo coral que repasa y analiza la carrera del director de “El sexto sentido”

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“M. Night Shyamalan, el cineasta de cristal” es el título de un nuevo libro centrado en la carrera del cineasta de origen indio que acaba de publicar la editorial Berenice y que se encuentra ya a la venta desde hace unos días. Se trata de una obra coral coordinada por Raúl Cerezo y José Colmenarejo, en la que han participado cineastas, críticos, directores de festivales, profesores de universidad, escritores, documentalistas, estudiosos e ilustradores, que analizan, desde su personal visión, la trayectoria de un realizador cuya obra -en esto coinciden todos- suscita apasionantes controversias.

Así, en este libro escrito a muchas manos se recogen entre otras facetas el sentido último de sus ficciones más comentadas, las acciones que ha tenido que emprender para filmar sus películas, las peculiaridades de todas ellas y las campañas de publicidad que ha realizado para dar a conocer su trabajo. Asimismo, y en el plano humano, se describen su talante a la hora de afrontar las críticas, sus esfuerzos para mantener el estrellato o para salir del pozo negro en el que se ha visto sumido en ocasiones, lugar rara vez frecuentado por directores de género de primera línea como él. Según tesis expuestas en este ensayo, el cineasta indio es el creador de la película definitiva sobre la convivencia con fantasmas, superhéroes reales o invasiones extraterrestres. Y es que M. Night Shyamalan es un creador de iconos y, sobre todo, de meditadas obras que dan lugar a encendidos y fructíferos debates.

Amparándose paradójicamente en el género fantástico, algunos de los especialistas afirman que Shyamalan habla de temas terrenales, cercanos, incluso existencialistas. Todos coinciden en que “no hay película suya en la que no se aborde mucho más que el susto bien urdido, del cual es dueño y señor”. En definitiva, “M. Night Shyamalan, el cineasta de cristal” se erige en un ensayo imprescindible para quienes quieran acercarse a la figura y obra de uno de los cineastas más influyentes y controvertidos de los últimos lustros, en el que encontrará atinadas reflexiones sobre un artista del celuloide que juega al todo o nada en cada película que dirige.

El medio centenar de autores reunidos para dar forma a “M. Night Shyamalan, el cineasta de cristal”, está compuesto por José Colmenarejo García, Raúl Cerezo, Ángel Sala Corbi, Diego Salgado, David Salgado Marcote, Alexander Zárate Ormaeche, Hilario J. Rodríguez, Juanjo Ramírez Mascaró, Rubén Sánchez Trigos, Adrián Esbilla, Lluis Vilanova, Carlos Díaz Maroto, Héctor García, Juan Antonio Barnes, Aída Cordero Domínguez, Álvaro Pita, Ramón Monedero, Aarón Rodríguez Serrano, Julio Gómez, Jordi Ardid, Francisco J. Ortiz, Alicia Albares Martínez, José Manuel Sala Díaz, Adrián Álvarez, Henrique Lage, Alfredo Bonzo, Nicolás Ruiz Jiménez, Rubén Pajarón, Roberto García-Ochoa Peces, Gonzalo Hervás, Alberto Romero Iglesias, David Gómez Martínez, David Baró, Álvaro Ramos, Toni Pons, Paco Cavero, J. P. Bango, Pedro J. Mérida, Ángel Gómez Hernández, Borja González Santaolalla, Javier Trigales, Blanca Sánchez Martínez, José Manuel Cuéllar, David Salgado Marcote, Sergi Grau Martínez, Jesús Cañadas, Ángel Gómez Rivero, Miguel Ángel Lozano Pérez, Miguel Á. Refoyo y un servidor, José Luis Salvador Estébenez.

En mi caso, y bajo el título de “Crónica de un fracaso”, me ocupo de desgranar la producción de After Earth (After Herat, 2013), película orquestada por Will Smith con la que Syamalan trataba de recuperarse del varapalo sufrido con el fracaso crítico y comercial cosechada por Airbender: el último guerrero (The Last Airbender, 2010):

“La participación de M. Night Shyamalan en la que, a la postre, se convertiría en la décima película de su filmografía, se produjo de una forma harto curiosa. Todo comenzó con una llamada de cortesía. Es el 6 de agosto de 2010, fecha del cuarenta cumpleaños del cineasta de origen hindú. Ese día, entre las felicitaciones que recibe se encuentra la de Will Smith. Durante la conversación telefónica que mantienen, el actor y cantante afroamericano aprovecha para comentarle los pormenores de un nuevo proyecto que tiene entre manos. En esencia, se trata de un vehículo al servicio de Jaden, su hijo mediano, fruto de su matrimonio en segundas nupcias con la actriz y productora Jada Pinkett.”

“El control que Will Smith ejercería en la realización de un film que, al fin y al cabo, había sido ideado por él mismo, llegaría al punto de supervisar junto con Shyamalan la búsqueda de las localizaciones costarricenses donde se efectuaría gran parte del grueso del rodaje en exteriores. Ejemplos como este ponen de relieve la condición de producto de encargo de After Earth dentro de la trayectoria de su director, por más que ejerciera también labores de coproductor, lo cual puede rastrearse en otros muchos detalles de lo más significativos. Sin ir más lejos, por primera vez en su carrera trabajaría sobre un guion ajeno, obra de Gary Whitta, responsable a su vez del libreto de otra cercana cinta de temática post-apocalíptica, El libro de Eli (The Book of Eli, The Hughes Brothers, 2010), a partir de una historia original que el propio Will Smith había pergeñado cuando veía un capítulo del documental televisivo I Shouldn’t Be Alive (2005-2012) en compañía de su cuñado.”

“Ahora bien, el concurso de estos elementos no quita para que el viaje iniciático y relato de supervivencia, aliñado con conflicto paterno-filial de fondo que propone la película, resulte en su globalidad demasiado arquetípico y manido, por mucho que en su momento Shyamalan manifestara que “la concepción de este postapocalíptico futuro de After Earth es radicalmente diferente a lo que hemos visto anteriormente. Hemos abandonado la Tierra, no ha habido ningún cataclismo, ni invasiones extraterrestres, ni guerras nucleares. Sencillamente, se ha llegado a un punto tal que la vida era mejor lejos de aquí, colonizando un nuevo mundo”. Tanto es así que su aparición coincidiría en el tiempo con otro film futurista de similares características, ideado también como vehículo para el lucimiento de su estrella protagonista, en este caso Tom Cruise, y que a la postre cosecharía un superior rendimiento comercial. Se trata de Oblivion (Oblivion, 2013), film dirigido por Joseph Kosinski en el que, al igual que After Earth, sus protagonistas deambulaban por una Tierra que había sido abandonada por los humanos. ¿Tendrían algo que ver en estas concomitancias las críticas que en su estreno, como ahora veremos, achacaban al título que nos ocupa de ser poco menos que un panfleto publicitario de las creencias de la Iglesia de la Cienciología, de la que, como es sabido, Cruise es uno de sus más mediáticos adalides?”

Más información: almuzaralibros.com/fichalibro.php

 

Published in: on febrero 12, 2019 at 6:44 am  Dejar un comentario  

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