Stripped to Kill [vd: Desnuda para matar]

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Título original: Stripped to Kill

Año: 1987 (Estados Unidos)

Director: Katt Shea Ruben

Productores: Mark Byers, Matt Leipzig, Andy Rube

Guionistas: Katt Shea, Andy Ruben

Fotografía: John LeBlanc

Música: John O’Kennedy

Intérpretes: Kay Lenz (detective Cody Sheehan), Greg Evigan (detective Heineman), Norman Fell (Ray), Pia Kamakahi (Eric, Roxanne), Tracey Crowder (Fanny), Debbie Nassar (Dazzle), Lucia Lexington (Brandy), Carlye Byron (Cinammon), Athena Worthy (Zeena), Diana Bellamy (Shirl), Michelle Foreman (Angel)…

Sinopsis: La detective Cody Sheehan descubre el cadáver de una stripper en la discoteca Rock Bottom. Ella insistirá en llevar el caso, pero la única manera que tiene para que se lo asignen es ir de incógnito al club. Su compañero, el detective Heineman, está igualmente ansioso de formar parte de la división de homicidios.

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El thriller erótico tuvo notables éxitos en la gran pantalla durante los ochenta y, sobre todo, los noventa. Al buen rendimiento en taquilla de Instinto básico (Basic Instinct, 1992) de Paul Verhoeven le siguieron Sliver (Acosada) (Sliver, 1998) de Phillip Noyce, El cuerpo del delito (Body of Evidence, 1993) de Uli Edel, Acoso (Disclosure, 1994) de Barry Levinson, El color de la noche (Color of Night, 1994) de Richard Rush o Jade (Jade, 1995) de William Friedkin. Pero fue en el mercado del direct-to-video y los canales por cable[1] donde el (sub)género hizo su agosto, siendo muy cultivado por ciertas productoras, generalmente por los mismos directores y formando su propio star-system[2]. Los títulos ambientados en clubs de striptease formaron una parcela muy frecuentada en estas películas, especialmente en las producciones de la Concorde-New Horizons[3].

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Katt Shea Ruben empezó como modelo y actriz en cintas de bajo presupuesto para Chuck Vincent y Roger Corman. Con este último llegó a desarrollar -sin cobrar un dólar por ello- tareas de dirección en alguna producción donde su corto papel le dejaba mucho tiempo libre. Se animó a colocarse al otro lado de las cámaras y el mítico productor le dio su primera oportunidad, que sería precisamente esta Stripped to Kill [vd: Desnuda para matar, 1987], cuyo guion fue escrita por ella misma junto a su compañero, Andy Ruben. Katt Shea confesó sentirse fascinada por el mundo de las bailarinas exóticas desde que visitó un club con su marido tras perder una apuesta con éste.

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Protagoniza como la detective de policía encargada del caso la guapa Kay Lenz, recordada sobre todo por sus papeles en los setenta en Primavera en otoño (Breezy, 1973) de Clint Eastwood, El pasaje (The Passage, 1978) de J. L. Thompson, la serie Hombre rico, hombre pobre (Rich Man, Poor Man, 1976-1977), según la novela homónima de Irwin Shaw, o la comedia terrorífica de los ochenta House, una casa alucinante (House: Ding Dong, You’re Dead, 1986) de Steve Miner. En el papel del compañero de ésta tenemos al grandullón Greg Evigan, y como el propietario de la sala de espectáculos al veterano Norman Fell, el Stanley Roper en la versión americana de la famosa teleserie Los Roper (The Ropers, 1979-1980) -y en Apartamento para tres (Three’s Company, 1976-1984), a su vez adaptación made in USA de Un hombre en casa (Man About the house, 1973-1976)-.

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Este trabajo de la Ruben funciona como un policiaco de investigación, dando cierta importancia al whodunit, aunque, como dictaban los cánones en los ochenta y más en las producciones de Corman, lo más importante es que su metraje está repleto de desnudos femeninos, con énfasis en los múltiples números de las chicas del local, interpretados por auténticas strippers que la directora fue reclutando recorriéndose todos los clubs de Los Ángeles. La película desemboca en un final agradecidamente excesivo aunque peca de forzado, al igual que el (inevitable) romance entre la pareja protagonista de policías. Cuenta, no obstante, con una cuidada factura, algo que se irá perdiendo en el (sub)género conforme terminaban los noventa y empezaba el nuevo siglo.

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Stripped to Kill hace en su título referencia al Vestida para matar (Dressed to Kill, 1980) de Brian de Palma[4], film del que también copia alguna idea. Fue un éxito en los videoclubs, sobre todo en Francia. El vivo de Corman no iba a dejar pasar la oportunidad y no sólo produjo una temprana secuela, de nuevo realizada por Katt Shea en 1989, sino además un remake, Dance with Death [vd: Bailando con la muerte, 1992], a cargo de Charles Philip Moore, más un puñado de cintas bastante parecidas.

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A pesar que la producción que aquí nos ocupa tuvo muy buena distribución, Katt Shea estuvo un año intentando sacar adelante diversos proyectos que no llegaron a cuajar. Un buen día Roger Corman la llamó, tenía un decorado y quería aprovecharlo, así que le pidió que escribiera un guion para ello. Junto a su marido se puso manos a la obra y surgió Dance of the Damned (1989), una historia sobre un vampiro y una camarera que se quiere suicidar. Al emblemático productor no le acabó de convencer la idea y cambió el empleo de la chica protagonista por el de (cómo no) una stripper. Con agotadoras jornadas de doce a catorce horas en alguna que otra ocasión y un ritmo de trabajo agotador, la realizadora consiguió tener finalizada la película en poco tiempo. Corman, con la intención de seguir exprimiéndole jugo al decorado, le encarga la secuela de Stripped to Kill y, al poco de finalizar Dance of the Damned[5], Katt Shea y Andy se pusieron a trabajar en el libreto. Para apresurar, el productor les indicó que escribieran las partes que tendrían lugar en el club nocturno y las filmaran, que ya habría tiempo para el resto.

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Esta segunda entrega no tiene continuidad con su antecesora, las une que ambas son thrillers eróticos de trama policiaco-criminal, desarrolladas principalmente en una sala de striptease, donde las bailarinas van siendo asesinadas y que cuentan con numerosos shows a cargo de las chicas. En esta “secuela” la protagonista no es una agente de policía infiltrada sino una de las strippers, a la que da vida una joven Maria Ford, quien ya había trabajado con Katt Shea en un pequeño papel en Dance of the Damned. La Ford sería en aquellos años un rostro (y cuerpo) inevitable en las producciones de Corman[6] y además venía aquí de perlas porque tenía dotes para el baile[7]. Stripped to Kill 2 [vd: Desnuda para matar 2, 1989] presenta una factura similar a su predecesora y las escenas de baile de las chicas parecen prácticamente videoclips de la época. Aunque resulte extraño, Corman no tiró de reciclar material de la primera. Nuevamente tenemos una pareja protagonista que acabará enamorándose (la bailarina de striptease que interpreta la Ford con el agente encargado del caso, el personaje de Eb Lottimer), la exuberante Debra Lamb obsequiándonos con un numerito, discusiones entre las muchachas, diversos sospechosos y un retorcido final que en esta ocasión está mejor resuelto.

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Pero no sería este el último trabajo de Katt Shea para Corman. Posteriormente realizaría el psycho-thriller Streets (Streets, 1990), protagonizado por Christina Applegate, al que seguiría un nuevo éxito, en esta ocasión para la New Line, Poison Ivy [tv/vhs: Hiedra venenosa, 1992], cinta que engendraría diversas secuelas[8]. Tras algún telefilm, se hizo cargo terminando la década de la secuela de Carrie (Carrie, 1976) -donde se reservaría un pequeño papel- con la denostada La ira: Carrie 2 (The Rage: Carrie 2, 1999)[9]. Un par de producciones para la pequeña pantalla en los años siguientes era lo único que nos había dejado en el nuevo siglo hasta fechas recientes, con el estreno en salas en los Estados Unidos el pasado 15 de marzo de la película familiar de misterio Nancy Drew y la escalera escondida (Nancy Drew and the Hidden Staircase, 2019), fábula para todos los públicos sobre la detective juvenil creada por el escritor Edward Stratemeyer y que en esta ocasión cuenta con Sophia Lillis dando vida al personaje[10]. Muy bien recibida por la crítica, en vista de este nuevo film parece bastante difícil que ahora la directora vuelva por los derroteros de la Serie B y menos aún por sus antaño admirados clubes de striptease.

Alfonso & Miguel Romero

[1] En nuestro país fueron muy habituales los pases televisivos de estos thrillers eróticos por cadenas como Tele 5 o las autonómicas los sábados en horario de medianoche, y en VHS se editaron multitud de títulos a cargo de distribuidoras como Dream Time Entertainment, Tripictures o SAV; de igual modo la revista Interviú incluyó muchos de estos títulos en sus diferentes colecciones videográficas dedicadas al cine erótico.

[2] Compañías como Royal Oaks Entertainment Inc., Magic Hour Pictures, Atlantic Group Films o Miklen Entertainment apostaron fuerte por este tipo de cintas, en las que repitieron con frecuencia los realizadores Fred Olen Ray -que años después, ya acomodado en el medio catódico con producciones más para toda la familia, se arrepentiría de aquellos trabajos-, Jim Wynorski, Jag Mundhra, Gregory Alenxander Hippolyte -más conocido como Gregory Dark, de los Dark Bros, quienes revolucionaron el triple X en la década de los ochenta-, John Quinn, Toby Phillips -aka Paul Thomas, otro importante nombre del porno-, Mike Sedan, etc. Contando en los repartos con actores como Tim Abell o Doug Jeffery, los principales reclamos fueron, por supuesto, las actrices, las verdaderas estrellas de la función: animaba especialmente para el alquiler de estas cintas leer en sus carátulas los nombres de Shannon Tweed, Tanè McClure, Shannon Whirry, Delia Sheppard, Julie Strain, Monique Parent, Kira Reed, Nikki Fritz, Lisa Boyle, Catalina Larrañaga, Kari Wuhrer, Kathy Shower, Angie Everhart y otras…

[3] Dejando a un lado las producciones sobre la temática de la compañía de Corman -como la aquí tratada, su secuela, remake y epígonos o copias-, cabría destacar dentro de los thrillers eróticos ambientados en un club de striptease Lap Dancing [tv/vd: Baile erótico, 1995] de Mike Sedan, Night Shade [tv/vd: En la sombra de la noche, 1996) de Fred Olen Ray -firmando con el seudónimo de Nicholas Medina- o Club Wild Side 2 [dvd: Club Wild Side. Paraíso de lujuria, 1998] de Lawrence Unger.

[4] Katt Shea había tenido una pequeña aparición en otro trabajo de De Palma, El precio del poder (Scarface, 1983).

[5] Otra que Corman “remakearía” años después, en este caso con To Sleep With a Vampire (1993) de Adam Friedman.

[6] Podríamos citar Naked Obsession [tv/vd: Obsesión desnuda, 1990] de Dan Golden, Night Hunter [tv/vd/dvd: Cazador de medianoche, 1991) de Rick Jacobson, Burial of the Rats [tv/vd: Cementerio de alimañas, 1995] de Dan Golden, The Wasp Woman [tv: Belleza prohibida, 1995] de Jim Wynorski, entre muchas otras, en las que era moneda común que tuviera que desprenderse de sus ropas, algo de lo que la actriz acabaría harta -según sus propias declaraciones en el documental The Dark Side of Hollywood [tv: Serie B: el lado oculto de Hollywood, 1998] de Odette Springer-, aunque ello no sería obstáculo para participar posteriormente, más sexy que nunca -con grandes implantes de silicona y un cuerpo más fortalecido en el gimnasio-, en varias películas y series producidas por Playboy, con escenas bastante más atrevidas, como el lésbico que se marcaba en The Key of Sex [dvd: La llave del paraíso carnal, 1999], dirigida por el habitual de la casa John Quinn. Finalmente, la Ford encontraría un sitio en filmes más convencionales, eso sí, generalmente en pequeños papeles en producciones muy espaciadas.

[7] Y que serían aprovechadas en más cintas, véase por ejemplo Hot Ticket [tv/vd: La danza de la muerte, 1996] de Lev L. Spiro.

[8] Protagonizada por Drew Barrymore -por entonces metida en películas de corte erótico- en el papel de una vengativa lolita decidida a romper un matrimonio usando sus armas de seducción. La pequeña del clan Barrymore no repetiría en las secuelas: Poison Ivy II [tv/vd: Fuego de pasión, 1996] de Ann Goursaud contó con Alyssa Milano, Poison Ivy: The New Seduction [tv/vd: Dulce veneno, 1997] de Kurt Voss con Jaime Pressly, y Poison Ivy: The Secret Society [dvd: Poison Ivy: Sociedad secreta, 2008] de Jason Hreno tuvo al frente del reparto a Miriam McDonald.

[9] En 2002 David Carson dirigió (esta vez para televisión) una segunda adaptación de la novela Carrie de Stephen King, contando en el guion con Bryan Fuller y donde Angela Bettis interpretaba el rol principal que en la cinta de Brian De Palma inmortalizara Sissy Spacek. No acabaría aquí la cosa, ya que Kimberly Peirce llevó a la gran pantalla en 2013 una tercera traslación, en esta ocasión con Chloë Grace Moretz como la adolescente Carrie White.

[10] En la pasada década Emma Roberts la interpretó en Nancy Drew [tv/dvd: Nancy Drew. Misterio en las colinas de Hollywod, 2007] de Andrew Fleming.

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