Mercenaries

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Título original: Mercenaries

Año: 2014 (Estados Unidos)

Director: Christopher Ray

Productor: David Michael Latt

Guionista: Edward DeRuiter

Fotografía: Alexander Yellen

Música: Chris Ridenhour

Intérpretes: Zoë Bell (Cassandra Clay), Kristanna Loken (Kat Morgan), Vivica A. Fox (Raven), Brigitte Nielsen (Ulrika), Cynthia Rothrock (Mona), Nicole Bilderback (Mei-Lin Fong), Tim Abell (Grigori Babishkov), Gerald Webb (Bobby)…

Sinopsis: La hija del presidente de los Estados Unidos es raptada en un país de Europa del este por un grupo terrorista con la intención de usarla para extorsionar a su padre. En su rescate son enviadas cuatro mujeres que tendrán que introducirse en la fortaleza donde tienen a la muchacha cautiva.

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Tras el estreno de Kill Bill: Volumen 2 (Kill Bill: Volume 2, 2004), Quentin Tarantino declaraba a la prensa la intención de llevar a cabo un remake de Aquel maldito tren blindado (Quel maledetto treno blindato, 1978) de Enzo G. Castellari, película de comandos vertiente hombres-en-una-misión distribuida en los USA con el título de The Inglorius Bastards, y que tenía la intención de que la protagonizaran las más destacadas estrellas de la muscle-opera de los ochenta: Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone y Bruce Willis. Willis, un viejo conocido que ya trabajara con el director en Pulp Fiction (Pulp Fiction, 1994) no era ningún problema; Sly, que llevaba unos años de capa caída de cara a la taquilla, estaba entusiasmado con el proyecto pues podía ser el medio de relanzar su carrera; pero el problema era Arnold, metido en política en aquel entonces y con la agenda muy ocupada, decía, a quien le era imposible involucrarse en ningún rodaje. El tiempo fue pasando, Tarantino se lio con la producción de Death Proof (Death Proof, 2007) -que formaría un programa doble junto al Planet Terror (Planet Terror, 2007) de su colega Robert Rodriguez- y para cuando retomó su antiguo proyecto, el guion había ido cambiando tanto que lo que acabó siendo Malditos bastardos (Inglorious Basterds, 2009) distaba mucho de aquella idea inicial.

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Para entonces, y frente a los augurios más negativos y burlones por parte de la crítica cinematográfica, Stallone había realzado su trayectoria en las pantallas con nuevos títulos de sus dos franquicias más rentables de la mano de Rocky Balboa (Rocky Balboa, 2006) y John Rambo (Rambo, 2008), ambos dirigidos por él mismo. Pero el que fuera uno de los intérpretes más destacados del cine de acción made in USA de la era Reagan parecía que tenía aún aquella espinita clavada. Así, en 2009 anuncia que su siguiente película, con producción de la Millennium, sería Los mercenarios (The Expendables, 2010); las noticias que llegan informan que se trata de una cinta de hombres-en-una-misión que uniría a un puñado de rostros (y músculos) del cine de acción de los ochenta y noventa, y que contaría con Bruce Willis y Arnold -ya retirado de su cargo electoral- entre los intérpretes. El film, cuyo título hace referencia tanto a un diálogo de Rambo: Acorralado Parte II (Rambo: First Blood Part II, 1985) de George Pan Cosmatos como al film de John Ford No eran imprescindibles (They Were Expendable, 1945), triunfó en la taquilla. El público aplaudió ver reunidos a los antiguos mazas del cine de mamporros: la química entre las action-movie-stars era evidente, las frases lapidarias y los diálogos con guiños para con el espectador funcionaban, y la producción contaba con la esperada acción hiperbólica de los buenos viejos tiempos[1]. La cinta se cerraba con Barney Ross (Stallone) y los suyos marchándose orgullosos en sus Harleys mientras el “The Boys are Back in Town” de Thin Lizzy sonaba de fondo, un tema que no podía estar ahí por casualidad: los chicos habían vuelto.

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A Los mercenarios le seguirían un par de secuelas[2] a cargo de la misma Millennium y, aunque tardó unos años en responder, The Asylum produciría en 2014 su habitual mogbuster para aprovechar el tirón comercial. La cinta en cuestión sería Mercenaries, dirigida por Christopher Ray, quien cuenta en su haber (más bien en el debe) con diversos trabajos para esta compañía. Curiosamente eligieron el mismo título que en España se usó para estrenar el film de Stallone y que en el film que aquí nos ocupa no se le ajusta demasiado, ya que realmente las protagonistas no son un comando contratado para un trabajo en cuestión, sino unas presas a las que se envía en una misión suicida prometiéndoles a cambio su libertad. Vamos, que mira de referente en su punto de partida a la película de la que beben prácticamente todas las de este estilo, Doce del patíbulo (The Dirty Dozen, 1967) de Robert Aldrich[3]. En este caso tendríamos un film de mujeres-en-una-misión, un pelotón compuesto por cuatro féminas de armas tomar que tendrán que hacer frente a los diferentes peligros para lograr obtener el éxito en su cometido. El comando lo forman Mei-Lin Fong (la televisiva Nicole Bilderback), experta en explosivos, Raven (Vivica A. Fox), de oscuro pasado, Kat Morgan (Kristanna Loken), francotiradora, y Cassandra Clay (Zoë Bell), líder nata que arrastra el estigma de haber perdido al antiguo equipo que tenía a sus órdenes.

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El cartel del film también resulta tramposo, pues parece que la campeona en artes marciales Cynthia Rothrock forma parte del grupo cuando en realidad interpreta a Mona, la agente de la CIA encargada de formar al comando y asesorarlas, pero que no actúa sobre el terreno. Casi todas las escenas de combate cuerpo a cuerpo, que no están nada mal ejecutadas, corren a cargo de Zoë Bell[4]; un acierto por parte del director además apostar más por la acción de luchas que por abusar de los (cutres) efectos especiales digitales habituales de The Asylum, que los usa poco y no cantan tanto como en otras ocasiones, disimulando algo la (de todos modos) evidente falta de presupuesto marca de la casa[5].

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Entre los villanos destaca la líder de éstos, Ulrica, una warlord que parece sacada de los tiempos de la guerra fría encarnada por una apropiada Brigitte Nielsen que recuerda a su interpretación en la WIP-movie Chained Heat 2 [tv/vd: Cadenas ardientes 2, 1993] de Lloyd A. Simandl; y el brazo derecho de ésta, el odioso Grigori al que interpreta el grandote Tim Abell[6].

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Como en Los mercenarios, el film de The Asylum recupera rostros del cine de acción de los ochenta y noventa[7], en esta ocasión la Rothrock y la Nielsen, a quienes se suman otros más recientes como Kristanna Loken -la Terminatrix de Terminator 3: La rebelión de las máquinas (Terminator 3: Rise of the Machines, 2003) de Jonathan Mostow-, Vivica A. Fox -la Vernita Green de Kill Bill: Volumen 1 (Kill Bill: Volume 1, 2003) de Quentin Tarantino- y Zoë Bell, stunt reciclada a actriz de acción a partir de Death Proof.

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Christopher Ray dirige con ritmo y buen pulso una cinta de la que, a priori, uno esperaría bastante menos. Bien resuelta técnicamente con los pocos medios a su alcance, cuenta con el humor necesario en este tipo de producciones y, por lo general, en el apartado artístico el reparto se muestra suelto y a gusto en sus papeles -los secundarios y figurantes sería otra cuestión, malos como ellos solos-. Sin adentrarse en cuestiones escabrosas -ni mucho menos- y pese a lo sencillo de su planteamiento, por suerte no tiene ese tono familiar y tontorrón tan caro a las producciones de la casa destinadas a su emisión por Syfy Channel, tal vez por aquello de ser un título más destinado al mercado del DVD. El diseño de producción, no obstante, no deja de recordar -aunque sea de otra productora- al de la posterior Sniper: Special Ops [tv/dvd: Rescate en Afganistán, 2016], donde Fred Olen Ray dirigía a Steven Seagal, aunque éste no fuera el protagonista como parece señalar una vez más engañosamente la carátula del film.

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Mercenaries termina con la misión resuelta y, por tanto, la trama concluida, pero con un (esperado) final abierto a una posible secuela que no se llevó a cabo. No estarían tal vez sus protagonistas muy interesadas, porque en cuanto a The Asylum es de hacer secuelas y franquicias mientras se pueda, como bien prueba la aplaudida saga de Sharknado que contó hasta con seis entregas. Una lástima, hubiera sido una buena oportunidad para recuperar nombres como Mimi Lesseos, Julie Lee, Kathleen Kinmont, Dona Speir, Roberta Vasquez…

Alfonso & Miguel Romero

[1] Millennium Films, metidos también en la producción de John Rambo, cuenta entre sus responsables con nombres como Avi Lerner o Boaz Davidson, algunos de los fijos en la plantilla de la hoy tan reivindicada Cannon Group, para la que Sylvester Stallone rodara en los ochenta títulos emblemáticos de la década como Cobra, el brazo fuerte de la ley (Cobra, 1986) de George Pan Cosmatos o Yo, el Halcón (Over the Top, 1987) de Menahem Golan.

[2] Stallone y Schwarzenegger coincidirían además al frente del carcelario Plan de escape (Escape Plan, 2013) de Mikael Hafström.

[3] En Italia no fueron pocas las películas bélicas que siguieron la estela del film de Aldrich tras su estreno. Junto con la ya mencionada Aquel maldito tren blindado podríamos citar Gran golpe contra las SS (Dalle Ardenne all’inferno, 1967) de Alberto De Martino. Pero además su esqueleto argumental sirvió también para varios spaghetti-westerns, como Mátalos y vuelve (Ammazzali tutti e torna solo, 1968) o Un ejército de cinco hombres (Un esercito di 5 uomini, 1969) de Don Taylor e Italo zingarelli.

[4] Muy recomendable para los fans de los films de peleas, en este caso de féminas, la inédita por estos lares Raze (2013), con dirección de Josh C. Waller y con total protagonismo para la Bell y sus dotes para la lucha.

[5] En su siguiente trabajo para the Asylum, Mega Shark vs Kolossus [tv: Megatiburón contra Kolossus, 2015] Christopher Ray optaría al contrario por usar y abusar de lo lindo de unos (d)efectos especiales para nada convincentes, sino más bien sonrojantes.

[6] Pese a que en los últimos años haya trabajado bastante en series y películas para la pequeña pantalla con directores muy distintos, el grueso de la filmografía de Tim Abell ha estado ligado principalmente a la de Fred Olen Ray, padre de Christopher Ray y uno de los grandes pequeños exploiters durante la era del vídeoclub en los ochenta y noventa.

[7] Sin ser una práctica nueva -ahí están las películas de cocktails de luchadores mexicanos para corroborarlo-, es cierto que a partir del éxito de Los mercenarios es cada vez más frecuente, tanto en las grandes producciones como en la serie B, tratar de reunir en las cintas de acción a un buen número de estrellas del género. Citemos ejemplos diversos y dispares: entre los blockbusters tendríamos la saga Too Fast Too Furious a partir de Fast & Furious 7 (Furious Seven, 2015) de James Wan, que reunía a la plana mayor de los protagonistas de la franquicia y a los que se les unían Jason Stathan, Kurt Russell, el tailandés Tony Jaa o Ronda Rousey; y entre las producciones más modestas podríamos nombrar Showdown in Manila [tv: Showdown in Manila, 2016] que realizó Mark Dacascos juntando al ruso Alexander Nevsky con Casper Van Dien, Matthias Hues, Don “the Dragon” Wilson, Cynthia Rothrock, Olivier Gruner o el propio Dacascos; o Triple Threat [tv: Triple amenaza, 2019] de Jesse V. Johnson, coproducción entre Tailandia, China y Estados Unidos que cuenta con los orientales Tony Jaa, Tiger Hu Chen e Iko Uwais al lado de los norteamericanos Scott Adkins y Michael Jay White.

Published in: on junio 10, 2019 at 5:56 am  Dejar un comentario  
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