El cowboy de las redes sociales. Entrevista a George Hilton

I due figli di Ringo02

Cuando decidí poner en orden los spaghetti western que había visto y tras rodearme de lujosos colaboradores llegó la hora de contar con el testimonio de las personas que habían vivido la experiencia de participar en estas películas y de esta forma completar la “Guía del Spaghetti Western”. Después de recibir varias negativas de algunos directores y actores, recibí un mensaje de George Hilton, con el que también me había comunicado:

  • “Si puedo ser útil, colaboraría con mucho gusto en la “Guía del Spaghetti Western”. Los bocetos que me has mandado tienen una pinta estupenda”.

Se me saltaban las lágrimas.

Mi idea era resolver dudas sobre su carrera en el terreno del spaghetti western y que me contara su experiencia con actores, directores y algunas cosillas curiosas para confeccionar un prólogo para el libro. Le pedí que me escribiera lo que le pareciera y él me invitó a que le hiciera una entrevista por Skype y yo, que nunca lo había utilizado, lo instalo, hago pruebas y procuro que no falle. Mientras decidimos qué día conectamos, me comentó que había errores en su entrada en la Wikipedia que le gustaría corregir, y que yo me encargué de gestionar: ya no se crio en Inglaterra, sino en Montevideo, y a los 17 años se fue a vivir a Buenos Aires. También rectificamos que no se había retirado del cine, puesto que todavía contaban con él. Entre risas me comentó también que lo habían dado por muerto y que tuvo que grabar un video para desmentirlo.

Tresette solo hay uno, los demás no cuentan

¿Cómo fueron los comienzos de George Hilton?

Empecé trabajando en teatro. Fundamos la compañía de Teatro Circular. Pero tuve que irme a Argentina para desarrollar mi formación en teatro, cine y televisión. Toda esta formación me sirvió para acceder a papeleas que requerían más profundidad en los personajes. Nunca me dio miedo ningún registro porque pienso que este mundo hay que ser audaz.

Cuénteme cómo llegó a Italia…

Vine a Europa por un problema sentimental. Yo tenía una novia que tenía 12 años más que yo y estaba enamorada perdidamente de mí. Yo era joven y me acosaba, me tenía loco. Hablé incluso con un psicólogo que me recomendó que me fuera porque esto acabaría mal. No me dejaba dormir. Era terrible la mujer. (risas)

Un día le dije que iba a una librería que estaba en la calle Florida de Buenos Aires a por un par de libros de teatro que necesitaba, cogí una maleta y me dirigí al aeropuerto de Ezeiza. Pregunté por un avión con un destino lejano y me dijeron que a medianoche salía uno hacia Milán. Con la poca plata que tenía cogí ese avión y me fui con pasaje de ida.

Me fui para Milán escapando y… al final tengo que agradecerle a esta mujer la suerte que tuve en el cine. Después no la he vuelto a ver más. Ella fue a Montevideo a buscarme para hablar con mis padres, pero nunca supo encontrarme hasta que empecé a hacerme famoso y llegaron las películas a Argentina.

En una ocasión Alberto de Mendoza me dijo: “¿Sabes que encontré esta chica? Me dio un recado: Si le ves dile a Jorge, dile a ese sinvergüenza que le mando muchos saludos”. Ahí quedó todo y nunca más la vi y no supe nada de ella, pero le tengo que agradecer que gracias a ella yo hice una carrera.

¿Cómo es su vida sentimental actual?

Ahora tengo novia argentina que llega ahora el 7 de noviembre acá y nos vemos cada dos meses. O yo voy a Argentina o viene ella. Tengo una hija extraordinaria, fantástica, que yo adoro y que ahora ha invertido los papeles, más que mi hija es como mi madre, me trata, me mima, me cura.

El momento de matar

Cuando empezó a participar en los spaghetti-westerns, ¿tuvo que aprender a montar a caballo?

Yo viví mucho en el campo con mis padres y montaba a caballo sin montura. Luego practiqué boxeo, iba a cazar… esto también me sirvió para desarrollar papeles en el wéstern. No es que el western me gustara particularmente, porque yo venía del teatro muy clásico (hice obras de Bernand Shaw, Antón Chéjov…) y de golpe que me hayan puesto un sombrero tejano, un cigarrillo en la boca y subirme a un caballo no era para mí lo máximo pero, como tenía una buena preparación teatral, hice buenos papeles y gusté mucho.

¿Cómo eran esos rodajes?

Rodábamos en Almería, Barcelona, Madrid, Italia. El western era muy agotador, llegabas a casa cansadísimo, lleno de moretones, porque te dabas trompadas, caídas, acababas sucio. Aunque tenía dobles, casi todo lo hacía yo. Y tuve varios accidentes.

Además del wéstern hizo también gialli y películas de terror…

Se acumulaban los rodajes. Ahora me arrepiento, porque se hacía todo por dinero. Mi representante firmaba todo lo que me ofrecían y creo que los artistas deberíamos mirar bien las cosas que nos ofrecen. Por eso algunas películas mías las he olvidado porque eran malas, de verdad. Porque las hice solo porque me pagaron bien pero después el resultado no fue bueno. Reconozco que de todas las películas que salgo como protagonista en realidad tengo muy pocas en las que digo: ahí he hecho un gran trabajo

Volviendo al wéstern. Cuéntenos algo sobre las películas que se hacían en esos años.

Se descubrió un género que era muy demandado. Entonces muchos pseudo-productores hacían películas en dos semanas, porquerías horribles y eso fue uno de los motivos que hizo caer el mercado. Ahora algunas de esas películas, las buenas, se consideran hasta películas de culto y se emiten por televisión y figuran en festivales. Películas que hicieron en su día Giuliano Gemma, Terence Hill, Gianni Garko, Tomás Milian y yo mismo. Esas son las que quedan en la memoria de la gente.

Muchas de las películas se realizaban con personas que no eran actores, sino que eran especialistas, que eran muy buenos para tirarse de los caballos pero que no eran buenos para actuar. Yo vengo del teatro sudamericano y venía de una escuela de interpretación. Fue esa formación la que me permitió entrar en la película que me dio tanto éxito: Las pistolas cantaron la muerte (Le colt cantarono la morte e fu… tempo di massacro, 1966).

Las pistolas cantaron la muerte02

¿Cómo logró ese papel?

Yo tenía un representante y me comentó que había una audición que hacía Lucio Fulci para este papel del “borracho”, que era el hermano de Franco Nero. Y yo, que aparentemente no tenía nada que ver con este personaje, tuve que competir con trescientas personas. Fue un éxito bárbaro que me abrió las puertas. pues fue una película muy vista.

A raíz de este personaje el cineasta Michelangelo Antonioni me propuso para El reportero (Professione: Reporter, 1975), pero finalmente la distribuidora americana dijo que George Hilton no tenía nombre para ponerle como actor principal y entonces pusieron al gran Jack Nicholson.

Como ha comentado antes, participaba en muchas películas durante el mismo año…

Desde esa época hice hasta siete películas al año, de manera que hasta realizaba dos películas juntas, pasando de un set a otro. Por la mañana hacía una y por la tarde otra para poder cumplir con todos los contratos. En esa época me hacían contratos de un año para otro.

¿Cuáles son sus trabajos de los que se sientes más orgulloso?

De las sesenta películas que hice en toda mi carrera puedo decir que en pocas hice un gran trabajo. Por ejemplo, Los profesionales del oro (Ognuno per sé, 1968), con Van Heflin, Gilbert Roland y Klaus Kinski, es una de las mejores películas que yo he hecho y que está en la cinemateca francesa.

Vende la pistola y comprate la tumba

El personaje de Sartana fue popularizado por Gianni Garko. ¿Fue un hándicap para usted hacer de Sartana en Vende la pistola y cómprate la tumba (C’è Sartana… vendi la pistola e comprati la bara!, 1970)?

Yo no quería hacer de Sartana, porque Sartana era mi amigo Gianni Garko. Entonces sugerí poner otro nombre a mi personaje, pero como la última palabra la tienen los productores le pusieron Sartana. En otros países a este personaje se le llamó Django.

Aunque mi personaje tenía el mismo aspecto visual era diferente al de Gianni Garko, porque mi manera de actuar es muy diferente: yo encaraba las cosas con más ironía y eso me dio muchos admiradores masculinos, más que mujeres. Les gustó el papel de pistolero simpático, irónico, que hacía reír con lo que decía y hacía.

¿Cuál cree que fue su personaje con más éxito?

El personaje que quizá tuvo más éxito creo que pudo ser Aleluya, aunque no lo tengo claro.

¿Cuál es su wéstern favorito?

Con la película que me quedaría sería la de Fulci Las pistolas cantaron la muerte. Otra sería el film de Julio Busch Los desesperados (1969). Trabajar con Julio Busch fue fantástico, porque era un gran director y además hice una gran amistad con él.

¿Ha interpretado papeles cómicos y otros trágicos? ¿Cuáles prefiere?

Me quedaría con los papeles más risueños, cómicos.

¿Con qué directores rodaría de nuevo?

Me gusta mucho Enzo G. Castellari. Con Enzo G. Castellari y con Sergio Martino son los directores con los que he tenido una gran amistad. En cambio tuve poco feeling con Lucio Fulci porque era un poco extraño.

Los pofesionales del oro

¿Con qué compañero suyo ha tenido una mayor amistad?

Tuve mucha amistad con Klaus Kinski, que aunque era muy odiado por mucha gente porque era muy raro, conmigo era fantástico. Recuerdo que hicimos un viaje a Barcelona desde Roma, en mi coche, ya que prefirió ir conmigo que en avión. Y fue tremendo. Porque a cada rato me decía que tenía que vomitar y cuando por fin llegamos a Barcelona me dijo: “Te voy a invitar al mejor restaurante de Barcelona” y al llegar al restaurante había una orquesta que estaba tocando. Él dijo: “¡No! por favor… ¡la orquesta no! ¡Paren la música!” El director del hotel le contestó: “Pero, señor, ¿cómo va a parar la música? La gente viene aquí por escuchar también a la orquesta”. Por fin le convencí, porque Klaus era una persona que se enojaba mucho. Por fin pedimos unos mariscos y cuando el camarero llegó con una bandeja enorme llena de marisco, dijo: “¿Pero qué es esto? ¡Esto no me gusta!” Y la tiró al suelo. Bueno… casi nos pegan…. Klaus Kinski dijo: “Es igual. Pago, pago”. El director enojado nos gritaba:” ¡Váyanse! ¡Váyanse!”, y nos echó. Vivíamos cerca en Roma y aunque era una persona peculiar, conmigo siempre se portó muy bien e incluso fui a comer a su casa cuando su hija Nastassja era pequeña.

¿Con qué otros actores ha mantenido también una buena relación?

Tuve muy buena relación con Van Heflin, Ernerst Borgnine, Fernando Rey y Alberto de Mendoza, entre otros.

¿Tiene alguna anécdota de rodajes?

En una película española titulada Frontera al sur (1967) de José Luis Merino, una gran persona, me encontraba con gripe y me dijeron que tenía que ir a la La Pedriza (Madrid) a rodar a las 6 de la mañana. Les pedí que vinieran a buscarme un poco más tarde y, aunque me dijeron que sí, a las 6 vinieron a por mí. Fue un día durísimo.

En la película Los desesperados de Julio Busch un caballo se me desbocó en un momento en que todos escapamos y todo el ejército nos persigue con los caballos. Como participaba tanta gente y empezaba desde tan lejos, para empezar la acción tiraban como una especie de cañonazo para que nos diéramos cuenta que estábamos rodando y, cuando sonó el cañonazo, mi caballo se desbocó y empezó a subir por una colina, subiendo, al final se tiró para atrás y se accidentó. Tuvieron que sacrificarlo.

Los desesperados

¿Guarda algún objeto o prenda de aquellos rodajes?

Guardo algún sombrero cowboy, algún cinturón, botas, y una gabardina impermeable que todavía me podría poner.

¿Cómo eran esas noches en Almería?

Yo iba al hotel Aguadulce, en su día era un hotel impresionante en la playa donde estaban Sean Connery, Brigitte Bardot. Íbamos a Almería y solíamos salir de fiesta, sobre todo con mi amigo Alberto de Mendoza. Nos lo pasábamos en grande.

¿Actualmente tiene alguna relación con algún compañero de la época del cine western?

Gianni Garko es un gran amigo y solemos hablar muchas veces.

Tarantino últimamente ha realizado dos western. Ha declarado ser un gran amante del spaghetti western…

Tarantino es un gran admirador de nuestro cine. Nos invitó al festival de Venecia y mostró dos películas mías dentro de una gran retrospectiva al spaghetti western. Asimismo, el año pasado se emitió una retrospectiva de mi trabajo en la Filmoteca italiana en la que se proyectaron cinco películas.

Y ahora le llaman Aleluya02

George Hilton fue un tipo genial, muy cercano. En los últimos años se hizo mucho más famoso y conocido porque pilotaba las redes sociales a diario compartiendo su vida y sus trabajos. Fue muy generoso conmigo y me consta que con todas las personas que querían saber algo más sobre él y sobre su carrera. Ahora nos queda su recuerdo y su legado cinematográfico. Gracias amigo.

Ron B. Sobbert

Published in: on agosto 5, 2019 at 5:50 am  Comments (1)  
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One CommentDeja un comentario

  1. Como homenaje al recientemente desaparecido George Hilton, recuperamos en La Abadía la entrevista que Ron B. Sobbert realizara al actor uruguayo el pasado 2015 para su imprescindible “Guía del Spaghetti Western”.


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