Tonight She Comes [tv: Tonight She Comes]

Tonight She Comes-poster

Título original: Tonight She Comes

Año: 2016 (Estados Unidos)

Director: Matt Stuertz

Productores: Chris Benson, Matt Stuertz, Jamison Sweet

Guionista: Matt Stuertz

Fotografía: Chris Benson

Música: Wojciech Golczewski

Intérpretes: Nathan Eswine (James), Larissa White (Ashley), Jenna McDonald (Felicity), Brock Russell (Philip), Cameisha Cotton (Lyndsey), Adam Hartley (Pete), Dal Nicole (Kristy/la mujer), Frankie Ray (Francis)…

Sinopsis: James llega a una cabaña en mitad del bosque para entregar una carta destinada a Kristy Jordan. Sin embargo, el lugar parece desierto. Poco después llegan al lugar dos chicas que también buscan a la joven. James y las amigas de Kristy deciden entonces quedarse a esperar. Al mismo tiempo, Pete, un amigo de James, encuentra en el bosque el cuerpo de una mujer desnuda que en principio parece muerta…

Preguntado por los realizadores de cine de terror que más le han influido, Matt Stuertz, montador, director y guionista de Tonight She Comes [tv: Tonight She Comes, 2016], cita en primer lugar y por este orden a John Carpenter, Tobe Hooper y Ti West[1]. No se le puede negar la sinceridad al joven cineasta norteamericano. Y es que la sombra de estos tres nombres se proyecta de forma perceptible y a diferentes niveles en la que supone su segunda película, tras debutar un año antes con RWD (2015), film de corte minimalista y adscrito al formato found footage protagonizada por el propio Stuertz en compañía de Adam Hartley, también partícipe en la presente. Así parece deducirse de su uso de una banda sonora a base de sintetizadores, en línea, salvando las distancias, de la característica música compuesta para sus films por el director de La noche de Halloween (Halloween, 1978), o la apuesta por una narración pausada que acaba por desembocar en un estallido final durante su trepidante y prolongado clímax, siguiendo el modelo empleado por Tobe Hooper en su magistral La casa de los horrores (The Funhouse, 1981) y posteriormente repicado por West en The House of the Devil [dvd: La casa del diablo, 2009].

Con semejantes referentes, ni qué decir tiene que la propuesta formal y argumental de Tonight She Comes se encuadra dentro del revival del cine de terror ochentero que viene produciéndose en los últimos años dentro de la escena de cine fantástico indie estadounidense y que de algún modo fuera iniciada por Ti West con la mencionada La casa del diablo. Tanto es así que el texto con el que se abre la cinta, en el que se recomienda oír la película a máximo volumen, remite al visto en The Mind’s Eye [dvd/bd: Poder mental, 2015], la segunda película de Joe Begos, otro cineasta que ha hecho de la emulación del cine de terror de los ochenta una de sus principales señas identificativas, y con cuya obra el título que nos ocupa mantiene innegables similitudes. De este modo, su punto de partida no puede ser más prototípico, con la reunión de un grupo de jóvenes ávidos de alcohol y sexo en una cabaña en medio del campo, donde comenzarán a ser acechados por un misterioso matarife.

A tenor de lo expuesto, lo lógico sería pensar que nos encontramos ante la enésima revisión del más formulario slasher, aunque nada más lejos de la realidad. Por el contrario, partiendo de ingredientes bien reconocibles la película de Matt Stuertz consigue escapar de ideas preestablecidas por medio de un desarrollo que, gracias a la ocultación de información sobre la realidad de lo que acontece, consigue demostrar cierto manejo del suspense. Otro punto a su favor se encuentra en la inventiva visual de la que hace gala el director y que se traduce en la creación de un buen puñado de imágenes tan atractivas como impactantes, entre las que cabe mencionar por su protagonismo la de la revivida mujer desnuda y ensangrentada a la que alude el título y que persigue impertérrita a los protagonistas. Una idea esta que, dicho sea de paso, muchos han señalado como una clara alusión a la previa (y magnífica) It follows (It Follows, 2014), comenzando por el propio trailer de la película, pero que en mi opinión, y siguiendo con las referencias retro que exhibe la cinta, diríase una trasposición en clave femenina de cierto momento emblemático de Terminator 2: El juicio final (Terminator 2: Judgment Day, 1991).

Sea como fuere, todo lo mencionado no quita para que, a pesar de sus esfuerzos, los resultados globales de la película no acompañen en su conjunto. Dividida en dos mitades, la primera parte transcurre bajo los más sobados estereotipos del mencionado slasher, entre diálogos insustanciales y situaciones cuanto menos ridículas. En cualquier caso, se trata de la calma que precede a la tormenta. De este modo, no es hasta que cae la noche y la acción se sitúa en la aislada casa en medio del bosque donde los personajes llevarán a cabo un peculiar ritual de exorcismo, que el film no levanta el vuelo, al tiempo que termina por revelar sus verdaderas cartas. A partir de este punto, Stuertz se abandona a lo escatológico y lo grotesco, con la evidente pretensión de provocar y de paso incomodar a los espectadores menos familiarizados con esta clase de propuestas, llenando la pantalla de sangre y otros fluidos, en un tramo en el que destaca un sentido del humor de lo más particular que mejor funciona cuanto más negro se vuelve.

Sin embargo, todos los indudables logros que se agolpan durante esta segunda mitad llegan ya demasiado tarde, no siendo capaces de maquillar a esas alturas las indudables carencias de las que adolece un producto simpático y merecedor de cierta estima, sin duda, pero también terriblemente desigual y fallido, a causa, entre otras cosas, de una dirección un tanto dispersa y equivocada. Véase al respecto la inclusión del instante horario en el que transcurren las escenas, un detalle que en el momento de la verdad solo parece obedecer a un capricho ornamental y no a las verdaderas necesidades narrativas de la historia. Así las cosas, tal vez el aspecto más destacable del conjunto se encuentre en el alegato feminista que se puede leer entre líneas dentro de una historia donde el sexo y la sangre menstrual juegan un papel relevante, lo cual no deja de tener su gracia viniendo de un exponente más o menos encuadrado dentro de un subgénero acusado tan habitualmente de machista y misógino como el slasher.

José Luis Salvador Estébenez

[1] En “Interview mit Matt Stuertz”, entrevista publicada el 11 de octubre de 2017 en el sitio web Kats Creepshow (https://katscreepshow.wordpress.com/tag/matt-stuertz/) Consultada el 20 de agosto de 2019.

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