Maniac Cop [tv/vd/dvd/bd: Maniac Cop]

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Título original: Maniac Cop

Año: 1988 (Estados Unidos)

Director: William Lustig

Productores: Larry Cohen, Jef Richard

Guionista: Larry Cohen

Fotografía: James Lemo, Vincen J. Rabe

Música: Jay Chattaway

Intérpretes: Tom Atkins (Frank McCrae), Bruce Campbell (Jack Forrest), Laurene Landon (Theresa Mallory), Richard Roundtree (comisionado Pike), William Smith (capitán Ripley), Robert Z’Dar (Matt Cordell), Sheree North (Sally Noland), Nina Arvesen (Regina Sheperd), Lou Bonacki (detective Lovejoy)…

Sinopsis: Alguien está matando policías en las calles de Nueva York. Los dedos acusatorios señalan a Jack Forrest, un agente del cuerpo con fama de ser problemático. Pero será el propio Jack, cuando su superior, el teniente McCrae, aparece asesinado, quien tome las riendas del caso. Para ello contará con la colaboración de su chica y de otro agente que trabaja de incógnito. Mientras tanto, siguen sumándose más cadáveres.

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Maniac Cop [tv/vd/dvd/bd: Maniac Cop, 1988] supuso la unión de dos nombres admirados por los fans del terror y el fantástico, Larry Cohen y William Lustig, y estaba destinado por ello a convertirse en un título de culto. ¿Quién mejor para hablarnos del origen de esta película que su propio director? William Lustig declaraba al respecto: “Había un laboratorio de película en Nueva York, hoy desaparecido, llamado TVC. El presidente de la compañía venía a ser un tipo de la calle. Era fan de Larry (Cohen) y mío, pensaba que éramos tal para cual, y organizó un desayuno para presentarnos. Así nos conocimos, yo admiraba a Larry Cohen… Varios años después nos volvimos a encontrar y en esa segunda reunión surgió la idea de Maniac Cop. Cuando Larry me preguntó “¿Cómo es que nunca has hecho una secuela de Maniac (Maniac, 1980)?” Le contesté: “Nunca pensé que el film diera para una secuela”[1]. Por esos años se habían estrenado muchas películas de éxito como Superdetective en Hollywood (Beverly Hills Cop, 1984), Robocop (Robocop, 1987) y otras, y él dijo: “¿Qué te parece Maniac Cop?” Me pareció un gran título. Estuvimos barajando varias ideas, y había una frase publicitaria en Escandinavia para Harry el Sucio (Dirty Harry, 1971) que decía “Tiene derecho a permanecer en silencio… para siempre”, ¿Por qué no la usamos para Maniac Cop? Nadie la conoce en este país…”[2].

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Al igual que hiciera en Maniac, Lustig nos vuelve a mostrar un Nueva York nocturno y sórdido donde reina la violencia al ritmo marcado por la música de su inseparable Jay Chattaway. Pero la unión con otro neoyorkino de pro, Larry Cohen, va a llevarnos por otros derroteros que los transitados por Frank Zito. Maniac Cop es una perfecta muestra de la mejor Serie B, dirigida con mano firme por un Lustig en plena forma, combinando con acierto el terror clásico con elaboradas y bien coreografiadas –dentro del presupuesto manejado- escenas de acción –teniendo al Zombi (Dawn of the Dead, 1978) de George A. Romero como uno de los primeros referentes en introducir escenas de acción dentro de un film de terror-. Un título que, en el perspicaz libreto de Cohen, sabe invertir de forma inteligente algunos de los símbolos y tópicos habituales de las cintas del género, siendo aquí el policía, perteneciente a las fuerzas del orden, quien siembre el terror en las calles, creando una auténtica pesadilla cuando los ciudadanos acuden en su ayuda para ser asesinados por quien se supone debe protegerles (y servirles), o siendo el pueblo el que mate a los tipos de uniforme al crearse la paranoia por las noticias sobre el agente de la ley homicida que anda suelto[3], y legándonos de paso un pequeño icono del cine de terror moderno, Matt Cordell, el Policía Maníaco.

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Maniac Cop, tanto en forma como en contenido, tiene un agradecido aroma a pulp y a cómic -con la sombra de otro neoyorkino, Will Eisner, planeando sobre ella-. Ese policía deforme en busca de venganza, moviéndose a su antojo por las calles de la Gran Manzana no deja de recordar a una versión moderna y urbana del Fantasma de la Ópera de Gaston Leroux, como bien ha señalado Jesús Palacios[4]. Y, al menos en esta su carta de presentación, no queda claro si el agente Cordell ha vuelto de entre los muertos buscando venganza, o si se le dio clínicamente por fallecido por algún tipo de error y ello facilitó que escapara, tal vez ayudado por una mujer policía tullida, Sally Noland (Sheree North), que fue su amante.

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Sobre el guion de Larry Cohen, Lustig comentó “Era en parte Hitchcock y en parte investigación policial, y había un montón de escenas magníficas”[5]. En el libreto está el personaje del falso culpable habitual en las producciones del tito Hitch, así como el regusto por el suspense y el cine negro de Serie B de la RKO tan característico de Cohen. Pero, además, queda patente la desconfianza en el sistema de su guionista y productor, con esa corrupción que recorre el cuerpo de policía en sus altas esferas, quienes viéndose amenazados de ser descubiertos por un agente, Matt Cordell, no dudan en enviarlo a prisión acusado de cargos falsos, donde en la mejor tradición del noir será asesinado en las duchas por varios reos que él mismo ayudó a meter entre rejas. Altos mandatarios corruptos que tratarán igualmente de entorpecer la investigación de Jack Forrest (Bruce Campbell), procurando que no salga a la luz que Cordell era inocente de las acusaciones por las que fue procesado. Y todo con ese humor negro, sarcástico y malintencionado tan propio de Larry.

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La cinta que nos ocupa se filmó en veintitrés días, con un presupuesto de un millón cien mil dólares. Lustig, muy orgulloso con los resultados, comentaba a la revista Fangoria: “La película se rodó a sí misma. El guion estaba escrito, y yo tenía todo definido en mi cabeza, no hubo problemas: empezamos a rodar y terminamos dentro de los plazos. Todo el mundo quedó satisfecho”[6]. Recordaba su director que no hubo problemas para conseguir los diferentes permisos de rodaje, ya que en aquellos años la ciudad de los rascacielos tenía interés en que se rodaran películas allí. Pese a ello, la parte del día de San Patricio se filmó antes de empezar la producción y sin ningún permiso, al más puro estilo de cine de guerrilla tan querido por Cohen, remitiendo descaradamente a un anterior trabajo de éste, God Told Me To [tv/vd/dvd/bd: Demon, 1976]; se usaron tres cámaras y ese metraje fue mostrado a los inversores. Lustig comentaba al respecto en relación a esta escena que telefoneó a Bruce Campbell y le dijo que aún no tenían guion, pero que cogiera un vuelo para Nueva York y, eso sí, que fuera cual fuese la ropa que se trajera consigo se asegurara que estuviera disponible posteriormente o que pudieran conseguir prendas iguales.

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Tom Atkins, un nombre clave del cine fantástico y de terror de los ochenta gracias a sus participaciones junto a John Carpenter, George A. Romero o Fred Dekker, era por entonces un rostro bien conocido para la audiencia por su papel en la exitosa buddy movie Arma letal (Lethal Weapon, 1987) de Richard Donner. Él es el policía que empieza la investigación que terminará desarrollando el personaje de Bruce Campbell, otro de los actores pilares del género en esa década. Al estar protagonizada por Campbell, no es de extrañar que hagan pequeños cameos sus colegas Sam y Ted Raimi[7]. También se dejan ver el propio realizador, William Lustig, y su tío, el controvertido boxeador Jake LaMotta[8], así como George “Buck” Flowers en su eterno rol de mendigo. Pero la mano del guionista y productor está también clara en la elección del cast, desde su musa Laurene Landon a actores propios del cine de género de los años setenta, como Richard Roundtree –que ya trabajara con Cohen en La serpiente voladora (Q, 1982)- o el rudo William Smith; hasta sale James Dixon haciendo una vez más de agente de la ley.

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El papel de Matt Cordell, el Policía Maníaco, recayó en Robert Z’Dar[9], un tipo fuerte de casi dos metros de altura que poco antes había interpretado un rol similar -aunque sin placa- en The Night Stolker [vd: Stolker. Salvaje acorralado, 1987] de Max Cleven. El actor recordaba que no tuvo que hacer ninguna audición para Maniac Cop; le dieron directamente el papel. Sobre Z’Dar el director comentaba: “¡No, él no! Grité (risas). Me daba pánico, de veras… No quería estar por allí cuando apareciese. Le dije a Jef Richard (el productor) que se asegurase de que llevara un cascabel al cuello o algo que anunciara su presencia. No quería estar a solas cuando llegara… Pero cuando Z’Dar entró a la habitación me di cuenta que era el hombre ideal para el papel”[10]. Casualmente, el intérprete había sido agente de policía cuando vivía en Chicago, antes de mudarse a Los Ángeles buscando su lugar en el mundo del cine.

La producción ejecutiva corrió a cargo de James Glickenhaus, recordado especialmente por dirigir la action movie El exterminador (The Exterminator, 1980), uno de los títulos clave del cine de justicieros urbanos y que convertiría en estrella del mismo (siempre en cintas de bajo presupuesto) al actor Robert Ginty. Glickenhaus fue igualmente productor ejecutivo de varios trabajos dirigidos por Frank Henenlotter.

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Maniac Cop tuvo muy buena aceptación a nivel internacional y, estando Cohen de por medio, no tardaría en engendrar secuelas. Pero además a Matt Cordell le salieron algunos hijos bastardos. El caso más significativo es el de Psycho Cop [tv/vd: Psycho Cop, 1989], de Wallace Potts, rutinario slasher con un policía asesino, el oficial Joe Vickers (Robert R. Shafer), que suelta chascarrillos a lo Freddy Krueger cuando mata a sus víctimas, un grupo de jovenzuelos. Le siguió una secuela notablemente superior, Psycho Cop Returns [vd: Psycho Cop II, 1993], que dirigiera Adam Rifkin, cambiando el escenario del espacio al aire libre del campo a un edificio de oficinas, y con de nuevo Shafer dando vida a un agente de la ley que parece ahora surgido del mismo infierno; más humor (negro) y un puñado de chicas ligeras de ropa entre las que se encuentra la conocida pet de Penthouse Julie Strain, quien se lleva casi todo el metraje enseñando el trasero. Pero junto a las correrías del Policía Psicópata podríamos incluir entre los títulos aparecidos tras el film de Lustig y Cohen el caso de la psicotrónica Samurai Cop (1991), última película del director de origen iraní Amir Shervan y por la que será siempre recordado. Aunque en realidad era otro de sus filmes de acción macarrónicos con protagonistas duros y cachas y guapas chicas luciendo palmito, aprovecharon la presencia en el reparto de Robert Z’Dar (quien ya trabajara antes con este particular realizador) mientras que la carátula original copiaba descaradamente la de Maniac Cop, aunque luego los tiros (o los espadazos en esta ocasión) iban por otro lado. Convertida años después en película a reivindicar por los fans del cine más cutre, se volvió a editar (en USA) en DVD en una nueva copia mejorada y se pasó por festivales de distintos países, incluidos Francia y España. Todo esto animó a su protagonista, Mathew Karedas, a llevar adelante una tardía secuela. Financiada mayormente por crowfunding y reuniendo a buena parte del reparto original junto a actrices del triple X y muchos nombres de la serie B y Z, entre ellos la propia Laurene Landon. Y eso que finalmente por una u otra razón se “cayeron del cartel” muchos de los que en un principio se anunciaron, caso de Henry Silva, Seymour Cassel, Richard Harrison, George Lazenby, Stuart Whitman y, por supuesto, Z’Dar. A él y a Shervan está dedicada la cinta. El resultado, Samurai Cop 2: Deadly Vengeance, es tan desastroso que convierte al original en un film más que respetable. Con todo, se habla de una tercera entrega…

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Finalizando la pasada década, en plena fiebre por los remakes de películas de terror de los setenta y ochenta, Cohen comentaba a la revista Fangoria que existía la intención de hacer una nueva versión de Maniac Cop. Los seguidores de la saga no tardaron en preguntar a Z’Dar -quien años antes había estado intentando llevar adelante una cuarta entrega de la franquicia- si él volvería a encarnar a Matt Cordell, pero éste, que ya no estaba para muchos trotes, comentó que no, si bien no descartaba hacer, si se lo ofrecían, un cameo, e incluso estaba dispuesto a ejercer de productor. Pero nada más se supo de aquello. Muchos años después saldría la noticia que el proyecto arrancaba, esta vez producida por el director Nicolas Winding Refn -que pretendía convertirlo en un thriller puro y duro, eliminando todo elemento fantástico o de terror- y con John (hijo de Peter) Hyams a la realización. Este último declaró hace un tiempo que la película seguía adelante aunque nada se sabe al respecto. Lustig ha comentado sobre ello que el rodaje está parado a causa de que Refn está realizando una serie para Amazon y que para cuando la termine pretende retomarlo.

Hoy en día es fácil encontrar la trilogía del Policía Maníaco en DVD e incluso en Blu-ray, y se pasa por distintas emisoras y plataformas digitales. Larry Cohen murió el pasado 23 de marzo, casi cuatro años después que Robert Z’Dar, pero Matt Cordell sigue más vivo que nunca ¿Acaso lo dudabas?

Alfonso & Miguel Romero

[1] Joe Spinell, coautor del guion y protagonista de Maniac, no pensaba igual. Estuvo mucho tiempo intentando llevar a cabo una continuación de las andanzas de Frank Zito; incluso el realizador Buddy Giovinazzo rodó un tráiler para presentar el proyecto a las productoras -éste puede verse en los extras de distintas ediciones digitales de la película-. El temprano -y aún hoy poco claro- óbito de Spinell acabó por siempre con la posibilidad de una secuela. No obstante, sí que tuvo un remake dirigido en 2012 por Franck Khalfoun y producido, entre otros, por Alenxandre Aja y el propio William Lustig.

[2] Christian Niedan, “William Lustig on his New York City Maniacs”, Camera Q&A. Citado en http://camerainthesun.com/?p=20555

[3] Cohen y Lustig volvieron a formar equipo una década después con Uncle Sam [tv/vd/dvd: Muerto el 4 de julio, 1997], una película que sobre el papel supone una vuelta de tuerca a la fórmula empleada en Maniac Cop, teniendo ahora a un veterano de la Guerra del Golfo caído por fuego amigo que regresa de la tumba para acabar con todo el enemigo del país por medio de elementos propios de la festividad patriótica del 4 de julio: la bandera estadounidense -que ya Cohen usara previamente en su A Return to Salem’s Lot [tv/vd/dvd: Regreso a Salem’s Lot, 1987]-, los fuegos artificiales, etc. Lamentablemente, continuos enfrentamientos del director con los productores llevaron a unos resultados, si bien estimables, lejos de los alcanzados en la cinta que nos presentara a Matt Cordell.

[4] Jesús Palacios, “Crónicas del asfalto. La pequeña comedia humana de William Lustig”, en Neo noir. Cine negro americano moderno, T&B, 2011.

[5] Marc Shapiro, “Trabajando como un maníaco”, Fangoria, nº 23, octubre 1993, Ediciones Zinco.

[6] Bueno, todos no… Bruce Campbell dijo de la película que “no era muy buena”.

[7] Sam Raimi además ayudó en el rodaje de la parte del día de San Patricio que comentábamos arriba. Lustig le correspondería con breves intervenciones en Darkman (Darkman, 1990) y El ejército de las tinieblas (Army of Darkness, 1992), dirigidas por aquél.

[8] Giacobbe “Jake” LaMotta, quien se alzó con varios títulos en diferentes pesos durante las décadas de los cuarenta y cincuenta, tuvo la osadía de declarar que había aceptado sobornos de la mafia -algo por otro lado muy habitual en el mundo del boxeo hasta la llegada de Muhammad Alí, quien se enfrentó con los gánsteres respaldado por la Nación del Islam-. Martin Scorsese se basó en su vida para el film Toro Salvaje (Raging Bull, 1980).

[9] De nombre de paz Robert James Zdarsky –descendiente de una familia de origen lituano-, padecía una enfermedad genética llamada querubismo, que le producía un crecimiento excesivo de la mandíbula. Esto, unido a su tamaño, le daba ese aire amenazante que condicionaría su carrera en la interpretación. La fama que le proporcionó Maniac Cop lo puso en el candelero, consiguiendo trabajar en importantes producciones, pero pronto quedó relegado a la Serie B- y de ahí a la Z- en cintas tan baratas que su papel se solía limitar a una o dos breves escenas, lo suficiente para que su nombre apareciera en la carátula.

En el 2002, durante un rodaje, una grave caída lo tuvo alejado de las películas un buen tiempo. Muy querido por los fans, se mantendría apareciendo en múltiples convenciones, siempre con muletas o algún medio de locomoción para personas con movilidad reducida. Precisamente, estando en una de éstas en Pensacola, Florida, fue hospitalizado tras sufrir fuertes dolores en el pecho. Esa misma semana tenía que rodar sus escenas de Samurai Cop 2: Deadly Vengeance (2015), de Gregory Hatanaka. Después de un mes ingresado, parecía recuperarse cuando un infarto acabó con su vida el treinta de marzo de 2015, a la edad de sesenta y cuatro años. Sería Bruce Campbell, su compañero de reparto en Maniac Cop, el primer famoso del mundillo cinematográfico en mostrar su pésame a través de las redes sociales.

[10] Op. Cita 3.

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