Maniac Cop 2 [tv/vd/dvd/bd: Maniac Cop 2]

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Título original: Maniac Cop 2

Año: 1990 (Estados Unidos)

Director: William Lustig

Productores: Larry Cohen, John S. Engel

Guionista: Larry Cohen

Fotografía: James Lemo

Música: Jay Chattaway

Intérpretes: Robert Davi (detective Sean McKinney), Claudia Christian (Susan Riley), Michael Lerner (Edward Doyle), Bruce Campbell (Jack Forrest), Laurene Landon (Theresa Mallory), Robert Z’Dar (Matt Cordell), Leo Rossi (Turkell), Lou Bonacki (detective Lovejoy)…

Sinopsis: Matt Cordell ha logrado escapar tras el incidente en el muelle y prosigue su sádica matanza por todo Manhattan. Mientras tanto, Jack y Theresa no consiguen que su superior, el comisario Doyle, tome en serio su relato de lo ocurrido, por lo que les manda a ser reconocidos por la psiquiatra del cuerpo de policía, Susan. Cuando Jack es asesinado por Cordell, la investigación del caso se asigna al detective McKinney, un tipo individualista y de métodos poco ortodoxos que pronto se verá obligado a buscar la ayuda de Susan para detener a Cordell, a la vez que este se alía con Turkell, un asesino de bailarinas de striptease.

Maniac Cop 2-2

En Maniac Cop 2 [tv/vd/dvd/bd: Maniac Cop 2, 1990] Larry Cohen como guionista y productor y William Lustig como director volvieron a unir esfuerzos para realizar una continuación directa de Maniac Cop [tv/vd/dvd/bd: Maniac Cop, 1988] que fuera diferente pero no traicionara el tono de su predecesora. Resuelto ya el misterio de la identidad del policía homicida, la secuela olvida la trama del falso culpable, aunque recoge y amplifica el planteamiento de la original, que como ya se indica desde el propio título consiste en la utilización, esta vez incluso con más ironía y humor negro, de las convenciones de dos géneros muy populares en el momento de su realización: el cine de acción policiaca, variante justicieros urbanos, y el terror, concretamente el slasher.

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Uno de los principales modelos para construir las nuevas andanzas del policía asesino son las secuelas que formaban las interminables sagas terroríficas del momento. Por ejemplo, el que antes de los créditos iniciales se retoma el clímax de Maniac Cop a modo de prólogo[1], o que los supervivientes de la anterior sean las primeras víctimas (o casi las primeras), aunque es cierto que en este caso tienen algo de protagonismo antes de ceder el testigo a los nuevos personajes, de modo que su muerte resulte más inesperada. También existe una nada disimulada intención de convertir a Matt Cordell, el policía que regresó de la tumba para vengar su asesinato y reputación mancillada, en una suerte de villano estrella al modo de los que protagonizaban dichas series, con Freddy Krueger como principal exponente. Para ello se utilizan sin pudor elementos de la saga de Elm Street. Algunos ya se habían visto en Maniac Cop, como el arma personalizada que utiliza Matt Cordell, una porra que sirve como funda de su letal machete, o el tema musical que acompaña a sus apariciones, unos sencillos y siniestros acordes verdaderamente parecidos a los compuestos por Charles Berstein para el clásico de Craven. Ahora se añade una canción infantil, también similar a la que ayudaba a convertir al asesino de niños de Elm Street en una leyenda urbana que subyacía en el inconsciente colectivo. Y la forma de detener la venganza de ultratumba de Cordell, obteniendo la confesión de uno de los policías que le enviaron injustamente a prisión, para reabrir su caso y limpiar su nombre, además de destruir su tumba vacía y dar sepultura a su cuerpo con los honores propios de los agentes muertos en acto de servicio, es una especie de exorcismo, versión moderna de los antiguos métodos para acabar con los monstruos clásicos (estaca, crucifijo, plata…), que remite al desenlace de la exitosa Pesadilla en Elm Street 3: Los gerreros del sueño (A Nightmare on Elm Street 3: Dream Warriors, Chuck Russell, 1987). Incluso en los créditos finales de Maniac Cop 2 suena un rap cómico dedicado al villano de la función, como sucede en Pesadilla en Elm Street 4: El amo del sueño (A Nightmare on Elm Street 4: The Dream Master, Renny Harlin, 1988).

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También se incrementa el factor sobrenatural del personaje, como se puede apreciar en su primera intervención durante el atraco en una tienda de comestibles abierta veinticuatro horas. Su figura se recorta a contraluz, acompañado por una niebla espectral, las balas ya no solo no le hieren, sino que le atraviesan, y aparece y desaparece del escenario como por arte de magia, resultando más un fantasma que un muerto viviente. Esta excelente escena ejemplifica muy bien las intenciones del film aglutinando tanto terror como thriller, siempre desde una mirada irónica. Incluso contiene una referencia a una película tan significativa como Cobra, el brazo fuerte de la ley (Cobra, George P. Cosmatos, 1986): el actor que interpreta al atracador es Marco Rodríguez, que ejercía idéntico papel al principio de la cinta con Stallone; cuando invita, recortada en mano, al dependiente a escapar, este rehúsa asustado como si hubiese visto Cobra, en la que el delincuente disparaba a un rehén por la espalda después de instigarle a huir.

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No se desestiman tampoco las convenciones del cine policíaco, como el estereotipado personaje de McKinney, salido del mismo molde que cualquier justiciero urbano de la era Reagan, o algún apunte de las célebres buddy movies: McKinney deberá aprender a trabajar en equipo con una aliada que en principio desprecia, la psicóloga Susan. En paralelo, el policía maniaco busca la complicidad de un asesino en serie, Turkell, para llevar a cabo su venganza. Este personaje tiene un aspecto similar al de Charles Manson y la personalidad del típico fanfarrón cuyo objetivo es el inevitable alivio cómico del cine estadounidense[2]. La relación entre estos dos personajes da lugar a una escena en la guarida de Turkell que referencia a aquella de La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, James Whale, 1935), en la que Hermit, el ermitaño ciego, ayudaba al monstruo.

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Maniac Cop 2 reúne de nuevo a un excelente reparto. Además de repetir sus papeles Bruce Campbell, intérprete que pasará a la posteridad por haber dado vida a Ash en la saga iniciada por Posesión Infernal (The Evil Dead, Sam Raimi, 1981), Laurene Landon, muy ligada al cine de Larry Cohen, Robert Z’Dar, dando no-vida al célebre policía asesino, y Lou Bonacki, como el incompetente detective Lovejoy, se incorporan Robert Davi, recién salido de interpretar al villano Bond en 007: Licencia para matar (Licence to Kill, John Glen, 1989), Claudia Christian, que había tenido un destacado papel en Hidden (Lo oculto) (The Hidden, Jack Sholder, 1987) y que parece ser que se llevó a matar con William Lustig, el prolífico Michael Lerner, que en breve sería nominado al Óscar por Barton Fink (Barton Fink, Joel Coen y Ethan Coen, 1991) y Leo Rossi, que repetía con Lustig tras la reciente Fuera de sí (Relentless, 1989). También hacen breves intervenciones Charles Naiper, Clarence Williams III o Danny Trejo, entre otros. Sam Raimi repitió su cameo, pero esta vez se quedó en la sala de montaje.

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El aumento de presupuesto con respecto a la original se deja notar en todos los aspectos del film, especialmente en una excelente factura[3] y el incremento de las escenas de acción. El tosco maquillaje que apenas se veía unos segundos al final de Maniac Cop, mejora notablemente gracias a la creación del maquillador de efectos especiales Dean Gates, configurando el aspecto definitivo de Cordell, ahora más putrefacto y cadavérico como consecuencia de haber pasado bajo el agua un tiempo indefinido. Por otra parte, la labor de los especialistas, ya muy importante en Maniac Cop, cobra aquí un especial protagonismo con todo tipo de escenas de riesgo que incluyen peleas, accidentes automovilísticos, caídas desde grandes alturas e, incluso, algunas de estas acrobacias con el cuerpo envuelto en llamas. Destacan un par de persecuciones verdaderamente espectaculares, en especial la que involucra a un coche patrulla y un taxi, dos pilares en la imagen de la ciudad de Nueva York. El ataque a la comisaría es una versión corregida y aumentada del que se producía en Maniac Cop, a su vez inspirado por Terminator (The Terminator, James Cameron, 1984). El arranque de dicha secuencia proporciona una emblemática imagen, cuando en una sala de prácticas de tiro Matt Cordell sale de detrás de las siluetas que sirven como diana para acribillar brutalmente a los agentes que entrenaban.

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Como no podía ser de otra manera, el guión del subversivo Larry Cohen aprovecha para arremeter contra cualquiera que se ponga por delante: los policías son reaccionarios, corruptos y/o violentos, los taxistas hoscos y estafadores, los presentadores de televisión sensacionalistas y retrógrados, y los ciudadanos neoyorquinos, en general, insensibles y egoístas. En definitiva, un paisaje humano cuyo principal rasgo es la amoralidad.

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Todo este batiburrillo resulta estar sorprendentemente equilibrado, con una impecable estructura que dosifica las escenas de acción y cada pocos minutos ofrece un nuevo giro, lo que confiere al film un ritmo envidiable que se traduce en un genuino entretenimiento de acción terrorífica, una vibrante continuación de su carismática predecesora, que no se limita proponer una deslavazada repetición, sino que amplía su historia de forma divertida e ingeniosa. Lamentablemente, a pesar de que su calidad lo merecía, la película no consiguió el apoyo de ninguna distribuidora para su difusión en las salas de Estados Unidos, por lo que se estrenó directamente en vídeo, certificando así el cambio de hábitos que se iba a producir en el consumo de la serie B durante los años noventa.

Nacho Carrero

[1] Como sucedía en Sanguinario (Halloween II, Rick Rosenthal, 1981) o en las primeras continuaciones de Viernes 13, entre otras muchas.

[2] Dicha personalidad proporciona un simpático guiño a God Told Me To [tv/vd/dvd/bd: Demon, 1976], de Larry Cohen, cuando Turkell asegura que él no es “de los que suelen oír voces”. Por descontado, el personaje también remite a Maniac [vd/dvd: Maniac,1980] de William Lustig. De hecho se ha dicho que estaba previsto que lo interpretara Joe Spinell, protagonista y principal responsable con Lustig de Maniac, lo que no pudo ser por su repentina muerte en enero de 1989. Maniac Cop 2 está dedicada a su memoria.

[3] Inevitablemente, la académica labor de planificación y fotografía hace que la sordidez e inmediatez de la original sea sustituida por una pulcritud que provoca que parte de su áspero encanto quede por el camino.

 

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