The Ritual

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Título original: The Ritual

Año: 2017 (Reino Unido)

Director: David Bruckner

Productores: Jonathan Cavendish, Richard Holmes

Guionista: Joe Barton, según una novela de Adam Nevill

Fotografía: Andrew Shulkind

Música: Ben Lovett

Intérpretes: Rafe Spall (Luke), Rob James-Collier (Hutch), Sam Troughton (Dom), Arsher Ali (Phil), Jacob James Beswick (Fiend), Paul Reid (Robert), Kerri McLean (Gayle), Matthew Needham (Junkie), Maria Erwolter (huésped), Hilary Reeves (sanadora), Peter Liddell (registrador), Francesca Mula (bruja)…

Sinopsis: Un grupo de amigos emprenden una ruta de senderismo por el norte de Suecia. Lo que en un principio iba a ser un sentido homenaje a un amigo fallecido de forma violenta unos meses atrás, se tornará en una experiencia terrorífica para el grupo.

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Tengo que admitir que siempre he sentido cierta predilección por las películas que combinan el tema del senderismo por tierras, más o menos, inhóspitas, y la presencia en estas de algún tipo de peligro de origen sobrenatural, o cercano al mismo, que termina por acechar a los protagonistas de turno —ahora mismo se me viene a la mente el fantástico comienzo de Un hombre lobo americano en Londres (An American Werewolf in London, John Landis, 1981)—. En esta ocasión,  los protagonistas de The Ritual, convertidos en un grupo de senderistas de carácter más bien ocasional, realizan una ruta denominada el Camino del Rey —en sueco Kungsleden-[1]. En un principio todo parece ir bien, pero la inesperada torcedura en el tobillo de uno de ellos les lleva a tomar la decisión de tomar un atajo a través de una zona frondosa, sumergiéndose a partir de entonces en un auténtico viaje vital donde sus mayores temores se harán realidad.

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Desde que se adentran dentro del bosque el film adquiere un tono mucho más oscuro. La propia orografía del terreno unido a la propia desorientación del grupo termina quebrantando el ánimo general, dando lugar a la aparición de los primeros roces entre sus integrantes. Mientras tanto, el grupo parece acarrear con algo invisible, algo que se antoja incluso más pesado que las propias mochilas que portan: el percance ocurrido en aquella fatídica noche un tiempo atrás, cuyo recuerdo aflorará cuando la situación empiece a pintar bastos. Toda esta parte está acompañada de un efectivo diseño de sonido así como del uso de planos generales del bosque que ayudan a crear esa sensación de peligro primitivo, y es que tanto el sonido como la fotografía son dos de las grandes bazas con las que cuenta la cinta a la hora de mantener la atmósfera. En este sentido, también podríamos destacar las interpretaciones, especialmente la de su protagonista, Rafel Spall —precisamente fue el ganador por este papel del premio al mejor actor en el Festival de Sitges—, en el cual recae la mayor parte dramática de la historia.

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Tras encontrar algunas advertencias por el camino, a modo de extraños símbolos y ciertas señales de sacrificios, se alcanza uno de los puntos más álgidos del film, con el episodio que transcurre por la noche dentro de la cabaña, donde cada uno de los integrantes parecen revivir su particular infierno —este recuerda levemente a uno de los pasajes más logrados de la famosa y sobrevalorada película El proyecto de la bruja de Blair  (The Blair Witch’s Project, Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999)—. Y es que momentos como aquel donde el protagonista parece revivir lo ocurrido en el supermercado tiempo atrás, o ese otro donde sus compañeros aparecen totalmente desnortados y asustados al amanecer, están bastante logrados y son muy efectivos a la hora de crear ese sentimiento de terror invisible que parece agarrar las riendas de las propias mentes de los senderistas, además de funcionar como un estupendo contrapunto a ese idílico despertar que el grupo tuvo la mañana anterior dentro de sus tiendas en mitad de la montaña.

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Esos miedos que se manifestaron dentro de la cabaña empiezan a hacerse cada vez más patentes y más palpables e irán socavando de forma paulatina al grupo, y al personaje principal aún más si cabe. El enigma que esconde el lugar se irá desentrañando, por una parte, mostrando los horribles efectos a la hora de diezmar al propio grupo, por otra, a través de un sutil pero estimulante uso de la profundidad de campo en determinados planos generales, gracias a la cual los espectadores empezamos a descubrir lo que se esconde en el bosque antes que los propios protagonistas. Una vez que se ha esclarecido el misterio, a pesar de cierto giro, el interés de la película decae lo suyo. En este sentido, el último tramo se antoja el menos estimulante. En él se intenta dar una explicación quizás demasiado cogida por los pelos de lo que acontece en esos lares, deviniendo la lucha final por la supervivencia en algo poco vivificante al sustentarse en caminos muy transitados.

 Jesús Mayoral Velázquez de Castro

[1] Se trata de un sendero real situado en el norte de Suecia, cerca de la frontera con Noruega. Tiene una longitud de 440 kilómetros y va desde Abisko en el norte hasta Hemavan al sur, pasando cerca del extremo sur de la reserva natural de Vindelfjällen, una de las mayores zonas protegidas de Europa.

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