Adiós a José Mojica Marins

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El cine brasileño de los sesenta y setenta tiene a Glauber Rocha y demás miembros de lo que se dio a llamar el Cinema Novo como los directores transgresores que irrumpieron en unos años duros para el país en lo político y social con nuevas propuestas para el séptimo arte. Pero paralelo a ellos, y desde el género de terror y la más pura exploitation, irrumpió en el mismo periodo José Mojica Marins, uno de los realizadores que, por méritos propios, se convertiría en una leyenda del cine brasileño. Pues bien, este pasado miércoles 19 de febrero este personalísmo realizador, actor y guionista nos dejaba a los 83 años de edad en su ciudad natal de Sao Paulo tras pasar veinte días hospitalizado a causa de una neumonía. Sirvan las siguientes palabras como pequeño pero sincero homenaje hacia el finado cineasta.

Nacido en 1936, José Mojica Marins era hijo de un emigrante español que marchó a Brasil con la intención de ser torero, pero que acabó regentado un cine. Fue, precisamente, su progenitor quien le regaló siendo muy joven su primera cámara, una de 8mm. Fascinado con el medio,no tardaría en rodar sus propios cortos (ya en 16 mm.) que exhibiría por ferias. Tras varios intentos de llevar adelante una película que se revelaron sumamente desastrosos, en 1959, con sólo 23 años, empieza su debut en el largo con A sina do aventureiro. Cuando volvió a su casa su mujer le había abandonado y, para colmo, buena parte del material grabado estaba desenfocado.

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Después de trabajar en la fotonovela A voz do cinema, donde tampoco le acompañó la suerte, llegando a la quiebra, empezaría su verdadera trayectoria como guionista, director y actor en 1963 cuando rueda À meia-noite levarei sua alma [tv: A media noche me llevaré tu alma]. Con un comienzo propio de los comics EC (su principal influencia, dada la carencia de cine de terror autóctono), supondría la presentación de su personaje más famoso y alterego del propio Marins, el amoral sepulturero Zé do Caixao (José el de los ataúdes), el cual desde entonces fue encarnado por su propio creador. El film supuso la primera producción de terror hecha en Brasil, y además se trataba de una obra claramente blasfema y provocadora, repleta de escenas de violencia, sexo y sadismo, algo inusual en aquellos años.

Dicho personaje, comentaba el propio cineasta, le vino de un sueño en el que un sepulturero lo arrastraba por el cementerio hasta su propia tumba, donde no quiso mirar el año de defunción (¿hubiera visto el 2020?). Lo peor del mismo fue cuando pudo ver la cara de aquel hombre: no era sino él mismo. No tardó en buscar productores para llevar a cabo este proyecto que lo tenía fascinado, hasta el punto de que antes de escribir el libreto del futuro film ya tenía muy claro cómo era su personaje. En poco tiempo tendría lista la película.

Sin embargo, la censura la retuvo durante un año. El director, para pagar las deudas, se vio obligado a terminar un film producido por el distribuidor de su cinta. Por suerte, estas primeras andanzas de Zé do Caixao gozaron de gran aceptación popular, consiguiendo una buena recaudación, y en 1966 empezaba el rodaje de su continuación, Esta noiteencarnarei no teucadaver [tv: Esta noche me encarnaré en tu cadáver]. Rodada también en blanco y negro, lo más recordado de esta segunda parte es su final, con ese infierno ya en color y totalmente lisérgico. Nuevamente supuso un éxito de taquilla, y los medios de comunicación se hicieron eco de este director y su famoso personaje,siendo entrevistado con asiduidad en prensa, radio y televisión.

Convertido ya en todo un icono popular, admirado por intelectuales y cineastas underground, Marins participa como actor en películas ajenas mientras continúa dirigiendo sus propios proyectos. Incorpora uno de los episodios de Trilogía del terror(1968), a la que seguirá O extranho mundo de Xe Do Caixao (1968), otro tríptico de historias terroríficas (con un nuevo encontronazo con la censura) en la que su emblemático personaje ejerce como maestro de ceremonias. No obstante,la siguiente película protagonizada por su persona emblema,Ritual dos sádicos, supondría un duro golpe para su responsable, dado que fue prohibida en Brasil donde no pudo proyectarse hasta 1986. Cambiaría un poco de tercio con Finish ominis(1971) y su secuela Quando os deuses adormecen (1972), interesantes también, aunque la primera no despertó en su momento mucha aceptación por parte del respetable.

Jose Mojica Marins & Christopher Lee
José Mojica Marins flanqueado por Antonio Ráfales, director del Festival de Sitges, y Christopher Lee

En 1974 llegaría toda una alegría para el cineasta. Mientras que en su país veía cómo su trabajo era censurado y prohibido,aquel año le llegaba el reconocimiento internacional, siendo invitado a festivales especializados del prestigio de París o Sitges, donde se codea con iconos del género como Christopher Lee o Jean Rollin.

Tras la más comercial Exorcismo negro (1974), nos brindaría la más personal Delirios de um anormal [tv: Delirios de un anormal, 1978], donde aprovecha material de sus películas anteriores, especialmente de la prohibida Ritual dos sadicos, no teniendo sin embargo en esta ocasión problemas con los censores. Esos años se ve involucrado en algunas producciones porno, para seguir consiguiendo financiación, y termina la década con otro de sus personajes retorcidos en la nada desdeñable Estupro (AKA Perversao), que pudo verse en el Festival de Sitges.

Los ochenta traerán su distribución en formato doméstico –eran los años del magnetoscopio-en los Estados Unidos de la mano de la SomethingWeird Video. En el país de las barras y estrellas Zé do Caixao sería rebautizado sajonamente como CoffinJoe.

Jose Mojica Marins e hija

La siguiente década no haría sino aumentar el culto por medio mundo sobre este director, sus películas y su alterego. En 2002 visitaría acompañado de su hija Liz, a la que él pretendía que también le acompañara en sus proyectos, la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián, donde se le hizo un homenaje proyectando algunas de sus películas, que paralelamente también pudieron verse dichos días por el canal de televisión por cable Calle 13. Años después, fue el Canal 18 el que programó diversos films del realizador en nuestro país.

San Sebastián sería también testigo del, por fin, regreso del personaje de Zé do Caixao en la brutal Encarnaçao do Demônio (2008), provocando respuestas diversas entre el público. Marins demostraba con ella que no se había ablandado un ápice, sino más bien todo lo contrario. Zé era aquí más cruel y sádico que nunca, y continuaba en su empeño de engendrar un hijo con la mujer adecuada. Sería su último título relevante. No obstante, José Mojica Marins seguiría trabajando en el medio que era su vida  y, como suele decirse, ha muerto con las botas puestas, filmando un nuevo trabajo donde volvía a ponerse una vez más en la piel de su inseparable personaje.

Pero aunque la noticia de la muerte de este auténtico icono del cine de terror ha causado una enorme conmoción en todo el mundo dentro de los ámbitos de aficionados al género, su perdida ha sido especialmente lamentada en su país de origen dada la transcendental importancia de su figura dentro en el devenir la historia del cine de Brasil. Para dar una idea aproximada de lo que supone su perdida en el país carioca, hemos buscado el testimonio de tres cineastas que lo trataron estrechamente y que no dudan en calificarle como su maestro.

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José Mojica Marins y Rodrigo Aragao en una foto promocional de “As Fábulas Negras”

Así, el director y especialista en efectos especiales Rodrigo Aragão, quien compartió créditos con MójicaMarins en As Fábulas Negras (2015), nos ha dado buena cuenta de su dimensión al declarar: “Mojica fue un personaje único en la historia del cine mundial, inaugurando el terror en las pantallas brasileñas con creatividad, talento y espíritu de lucha. Enfrentándose a la censura, los prejuicios y los bajísimos presupuestos nos mostró a todos como encantar al mundo con el terror made in Brasil”.

José Mojica Marins y Joel Caetano
José Mojica Marins y Joel Caetano durante el rodaje de “As Fábulas Negras”

Por su parte, Joel Caetano, otro de los directores participantes en el film coral de episodios basado en leyendas del folclore brasileño As Fábulas Negras, nos ha remitido el siguiente texto en el que rememora su relación con Mojica Marins:

Hace casi veinte años el primer artículo que escribí para la universidad fue sobre Zé do Caixão hablando sobre películas independientes, terror y la importancia de los personajes para el cine. Siempre he sido muy fan, pero no lo conocía personalmente y no imaginaba que eso pasaría un día, ya que yo era apenas un joven estudiante.

Años después, asistí como espectador en uno de los muchos homenajes a Zé do Caixão y en la salida, muy emocionado, le pedí hacernos una foto juntos. Los productores del evento negaron mi petición con el argumento de que tenían prisa debido a otros compromisos. Inmediatamente, Mojica vino hacía mí diciendo que sería un enorme placer hacerse una foto conmigo, que hasta hoy guardo con mucho orgullo. Él era así. Además del genio del cine que tan bien conocemos, siempre fue atento, humilde y amable con todos, sin excepción.

Años más tarde, fui invitado por Rodrigo Aragão (director de películas como Mangue Negro y A Mata Negra) para dirigir el cortometraje “A Loira do Banheiro“, que formaba parte de la antología As Fábulas Negras. Para mi sorpresa esta invitación me proporcionó una de las alegrías más grandes de mi vida: la oportunidad de trabajar en “O Saci”, el segmento dirigido por el maestro Mojica.

Recuerdo a llevar los documentos del largometraje As Fábulas Negraspara que Mojica los firmara y antes de que formalizáramosel contrato se sentó conmigo la mesa de un bar, donde pasamos horas conversando sobre sus increíbles historias en el cine. Fue un momento muy especial para mí poder escuchar directamente de él todo lo que había leído en los libros sobre su historia.

Trabajar con Mojica fue como ver el propio cine en acción, su habilidad, conocimiento y generosidad encantadora con todos los que participaron en la película que hicimos juntos dejaron una marca para siempre en nuestras mentes y almas.

Hace muchos años, el día enque le pedí que nos hiciéramos nuestra primera foto aprendí la importancia de la humildad y del trabajo en equipo, y fui testigo de toda su genialidad.

Ve en paz Maestro José Mojica Marins, su legado será eterno.

Divertida foto de José Mojica Marins y Felipe M. Guerra
Divertida foto de José Mojica Marins y Felipe M. Guerra

En similares términos se expresa también Felipe M. Guerra, periodista, historiador cinematográfico y cineasta. Suyos son, por ejemplo, los documentales Fantasti Cozzi (2016) y Deodato Holocaust (2019), dedicados a la vida y obra de los cineastas italianos Luigi Cozzi y RuggeroDeodato.

Junto al español Jesús Franco, José Mojica Marins fue uno de mis grandes ídolos y uno de mis primeros profesores de cine. Su biografía “Maldito”, escrita por André Barcinski e Ivan Finotti, fue mi escuela de cine: las aventuras de Mojica haciendo películas con poco dinero y mucha creatividad son inspiradoras para cualquier cineasta independiente.

Cuando vivía en Sao Paulo, tenía varias ideas para hacer películas con Mojica, quien en ese momento no estaba filmando nada tras el fracaso en taquilla de su Encarnação do demônio en 2008. Quería hacer un cortometraje en el que se interpretara a sí mismo sufriendo la malvada influencia del personaje Zé do Caixão, así como un documental sobre el rodaje de su primera película de terror, À Meia-NoiteLevarei Sua Alma, que prácticamente inauguró el cine de terror brasileño y en 2014 iba a cumplir su cincuenta aniversario.

No pude poner en marcha ninguno de estos proyectos. Pero tuve la oportunidad de encontrar a Mojica muchas veces en debates, sesiones de cine y entrevistas en Sao Paulo. Era una persona humilde y muy divertida, a quien no le importaba repetir las mismas historias por enésima vez, y siempre agregaba algunos detalles en cada oportunidad.

En 2012 me invitaron a entrevistar a Mojica para un proyecto que tenía como objetivo rescatar la memoria de los cineastas de Sao Paulo. Hablamos durante casi tres horas, e incluso sobre las películas pornográficas que dirigió en la década de 1980, un tema tabú que no le gustaba mencionar, pero que tampoco evitó. Esta entrevista está en YouTube, y debe ser una de las últimas que dio antes de enfermar gravemente.

José Mojica Marins fue un maestro y una inspiración para muchos. Creó un personaje de terror cien por cien brasileño, mientras que otros directores prefirieron importar monstruos, como vampiros y hombres lobo, lo cual todavía siguen haciendo hoy. Al mismo tiempo que lo extrañarán mucho aquellos que lo conocieron a él o sus películas, fue marginado en su propio país, censurado durante décadas y perseguido duramente por la dictadura militar, reducido a una broma mientras que fue llamado genio en el resto del mundo.

El santo casero no hace milagros, dice la sabiduría popular. Y un demonio casero como Zé do Caixão, al parecer, mucho menos…”

Descanse en paz.

Alfonso & Miguel Romero

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