Ocaso de un pistolero

Ocaso de un pistolero-póster

Título original: Ocaso de un pistolero/Mani di pistolero

Año: 1965 (España, Italia)

Director: Rafael Romero Marchent

Productor ejecutivo: Ricardo Sanz

Guionista: Joaquín Luis Romero Hernandez [Joaquín Romero Marchent]

Fotografía: Miguel Fernández Mila, Fausto Zuccoli

Música: Angelo Francesco Lavagnino

Intérpretes: Craig Hill (Dan Murphy), Gloria Milland (Miriam Murphy), Conchita Núñez (Margaret Dixon), Carlos Romero Marchent (Pat Davis), Jesús Puente (sheriff Roger), José Guardiola (Johnny Castle), Piero Lulli (Davy Castle), Paco Sanz (Alex Dixon), Raf Baldassarre (Mack), Hugo Blanco (Charlie Castle), Luis Induni (capataz de Castle), Lorenzo Robledo (Slim Castle), Goyo Lebrero (borracho), Francisco [José] Huetos (Andy), Rufino Inglés (tendero), José Villasante (Henry), Jesús Guzmán (juez), John Bartha (sheriff Fred), Sultán (Custer), Agustín Bescos (barman), Emilio Rodríguez…

Sinopsis: A su llegada a una población, el sheriff local dispara a Dan, un buscado pistolero, matando accidentalmente al hijo recién nacido que porta en los brazos. Enloquecido por la pérdida, Dan secuestra al hijo del sheriff y lo cría como si fuera suyo junto a su mujer en una lejana población en la que rehace su vida. Sin embargo, ese pasado que creía superado le perseguirá, motivando que vuelva a retomar las armas movido por las circunstancias.

Ocaso de un pistolero-3

Todos los buenos ayudantes de dirección pasaron a dirigir sus propios westerns por la demanda que había[1]. Con estas palabras Enzo G. Castellari explicaba en la entrevista que tuve la oportunidad de realizarle en el pasado 2018 los motivos que propiciaron su debut como director, al tiempo que daba un testimonio de lo más ilustrativo de cuál era el panorama reinante dentro del wéstern europeo a mediados de los sesenta, a raíz de la fiebre desatada por el inesperado y espectacular éxito conseguido en todo el mundo por la fundacional Por un puñado de dólares/Per un pugno di dollari (1964), y que se prolongaría cuando, a mediados de diciembre de 1965, se estrenara en Italia La muerte tenía un precio/Per qualche dollaro in più, la segunda entrega de la capital Trilogía del Dólar de Sergio Leone. Ante semejante perspectiva, los productores y distribuidores del Viejo Continente, en particular los italianos y españoles, se afanaron en poner en marcha propuestas de similar naturaleza que pudieran capitalizar económicamente hablando el filón recién descubierto, echando mano para su realización de muchos de los ayudantes de dirección y guionistas que se habían breado en los rodajes de los exponentes previos a la eclosión del género, en una decisión de lo más lógica, dada su familiarización con los códigos propios del wéstern.

Ocaso de un pistolero-6

Al igual que Castellari, otro de estos cineastas que, gracias a tan favorable contexto, tuvo la oportunidad de hacer su debut como director fue Rafael Romero Marchent, llamado a convertirse con el transcurrir de los años en el principal cultivador del género con el que contó la cinematografía española. Para aquellas alturas, además de una larga trayectoria como actor a sus espaldas, Rafael contaba con una dilatada experiencia en labores de ayudantía en las películas de la temática realizadas por su hermano Joaquín, pionero y precursor del wéstern en Europa, tal y como él mismo recordaba: “Trabajé con mi hermano en casi todas sus películas (…) Eduardo Manzanos fue coproductor con mi hermano de sus últimas películas que rodamos en Hoyo de Manzanares, donde se construyó el primer poblado del Oeste, aunque luego se hizo otro en Almería. En Hoyo fue, por tanto, donde rodé mi primera película[2]. Dicha ópera prima llevaría por título Ocaso de un pistolero/Mani di pistolero (1965).

Ocaso de un pistolero-7

El ideólogo del proyecto sería el mayor de los Romero Marchent, quien lo concibió con la idea de que sirviera a Rafael de trampolín para tomar la alternativa en la dirección, como así acabó sucediendo. Según sus propias palabras recogidas en Joaquín Romero Marchent. La firmeza del profesional, el director de Antes llega la muerte (1964) escribiría expresamente el guion con este propósito, para cuya financiación involucraría a la Cooperativa Astro, por medio de la amistad que mantenía con su presidente, Ricardo Sanz, y a la P.E.A. de Alberto Grimaldi, habitual coproductor de sus films y mecenas del propio Leone. Sin embargo, y siempre según la versión dada por Joaquín, la participación del productor italiano estuvo sujeta a su compromiso de vigilar de cerca la labor de Rafael, encargo este que, empero, acabó abandonando una vez iniciado el rodaje. “Advertí que mi cometido de supervisor incomodaba a mi hermano, porque posiblemente temía que la gente me atribuyera a mí la realización de la película. Por lo cual, enseguida dejé de ir al rodaje y toda la película quedó en manos de Rafael[3], comentaba.

Ocaso de un pistolero-1

Sea como fuere, lo cierto es que el papel determinante jugado por Joaquín en la gestación del proyecto se refleja de forma meridiana en el producto resultante. Y es que, a pesar de las comentadas circunstancias que rodearon a su existencia, Ocaso de un pistolero se encuentra más cercano al estilo practicado por el director de Fedra West (1968) que al nuevo enfoque que instaurara como canon Sergio Leone apenas unos meses antes. Algo de lo más lógico debido a las razones ya señaladas, y que se deja sentir a muy diferentes niveles a lo largo del metraje. Por ejemplo, el grueso del reparto se compone de actores provenientes de los anteriores wésterns de Joaquín, caso de los italianos Gloria Milland y Raf Baldassarre ―cuyo concurso, no obstante, podría estar derivado de la análoga participación de la P.E.A.―, o de nuestro Jesús Puente, recayendo su rol protagonista en el norteamericano Craig Hill, en lo que supuso la primera incursión a este lado del Atlántico en un género del que pronto se convertiría en uno de sus actores más recurrentes. Por otra parte, su argumento posee la carga psicológica, la hondura dramática y el pesimismo nihilista que habían caracterizado los trabajos inmediatamente anteriores dentro del género del autor del libreto. Tanto es así que, en cierto sentido, el film viene a ser una especie de prolongación de lo expuesto en la magistral El sabor de la venganza/I tre spietati (1963), no en vano coescrita por el propio Rafael.

Ocaso de un pistolero-4

Repitiendo lo visto en dicho film, la incapacidad para perdonar de los personajes principales de Ocaso de un pistolero les adentra en una espiral de violencia que acaba por conducirlos, de forma inexorable, a su autodestrucción y la de su entorno, estando sus pasos rodeados por cierto halo de fatalismo, como si, en efecto, no pudieran escapar de un destino ya escrito. La película se convierte así en una reflexión sobre la consecuencia de los actos y la inutilidad de la violencia, representada por las venganzas entrecruzadas que se suceden a lo largo de su narración y que hacen buena aquella máxima de “la violencia engendra violencia”. Ya lo dice a modo de advertencia el sheriff de la localidad en la que se desarrolla el grueso de la acción en un momento determinado: “La venganza es mala cosa”. Un discurso que cobra toda su significado en su rol protagonista, Dan, un antiguo pistolero que ha rehecho su vida junto a su mujer y a su supuesto hijo en una lejana población en la que nada conocen de su pasado, pero al que las circunstancias y, sobre todo, su incapacidad para perdonar, acabarán empujándole a empuñar de nuevo las armas, abrazando así la violencia de la que hasta entonces había intentado escapar para llevarla hasta sus últimas consecuencias.

Ocaso de un pistolero-2

Precisamente, y en contraste con la influencia ejercida en la configuración de la película por su hermano Joaquín, a través de este mencionado personaje Rafael sienta de forma temprana las bases de lo que serán sus posteriores visitas a la temática, empezando por el leitmotiv que articulará la mayoría de ellas: la venganza de su protagonista contra aquellos a los que responsabiliza de la pérdida de sus seres queridos, vista en, por ejemplo, Dos cruces en Danger Pass/Due croci a Danger Pass (1967), Garringo (1969) o Un dólar de recompensa/La preda e l’avvoltoio (1972), por solo citar unos cuantos casos. Lo hace, además, por partida doble, con la vendetta a dos bandas que el pistolero ejecuta, por un lado, contra el sheriff que por accidente asesinara a su hijo cuando este lo portaba en sus brazos; y, por otro, contra el grupo de facinerosos responsables de la muerte de un joven matrimonio amigo suyo. Por medio de este último apartado, el futuro director de Santo contra el Doctor Muerte (1973) adelanta otro rasgo vinculado al anterior sobre el que volverá en repetidas ocasiones, con la adopción de cierto esquema narrativo basado en la sistemática y progresiva eliminación del protagonista de su grupo de enemigos.

Ocaso de un pistolero-8

En cuanto a su factura formal, la puesta en escena de Rafael sigue también la sobriedad y clasicismo empleados por su hermano mayor en sus wésterns, frontalmente enfrentado con los manierismos y tics visuales que se apoderaran del género tras la irrupción de Leone. Dentro de su labor, destaca la mano que demuestra para los encuadres y el juego que realiza en diversos planos con la profundidad de campo, práctica esta que desgraciadamente pronto sería sustituida dentro del spaghetti en particular y del cine del género en global con el feísta empleo del zoom como principal recurso narrativo. Un poderío visual, en definitiva, que brinda momentos tan inspirados como aquel en el que las sombras de los matones hermanos Castle se proyectan gigantescas sobre la fachada de la oficina del sheriff cuando se disponen a asaltarla, o aquel otro del asesinato de la joven esposa por parte de los malhechores, filmado en un único plano general, lejano y estático, que hace que el alcance de la secuencia sea aún más impactante.

Ocaso de un pistolero-5

Y es que, a pesar de lo alejada que dramática y formalmente la película se encuentra de los principales rasgos del spaghetti-western, Ocaso de un pistolero sí que participa de uno de los ingredientes más característicos de la nueva formulación del género, por medio del despliegue de una violencia exacerbada no carente de cierto sadismo. Su primera escena ya es bastante representativa a este respecto, con el asesinato accidental del bebé del protagonista cuando lo lleva en su regazo de un disparo que iba dirigido hacia él. Aunque son dos las escenas que mejor ejemplifican este ingrediente. La primera se encuentra cuando los Castle prenden fuego a la celda en la que se encuentra encerrado el hombre que ha asesinado en legítima defensa a su hermano menor, arrojando a las llamas las llaves que abren la puerta. Con todo, mucho más potente se antoja por su tensión el peculiar duelo que Dan mantiene con uno de los Castle, Davy, al que interpreta Piero Lulli, en la que los dos contendientes portan sendos revólveres descargados, salvo uno, que porta en su tambor una única bala.

José Luis Salvador Estébenez

Ocaso de un pistolero-10

[1] En “Entrevista a Enzo G. Castellari, Premio de honor Isla Calavera de 2018” de José Luis Salvador Estébenez, publicado en La Abadía de Berzano (https://cerebrin.wordpress.com/2018/12/05/entrevista-a-enzo-g-castellari-premio-de-honor-isla-calavera-2018)

[2] En la entrevista a Rafael Romero Marchent incluida dentro de El cine español según sus directores (Cátedra, Madrid, 2009) de Antonio Gregori, pág. 364.

[3] En Joaquín Romero Marchent. La firmeza del profesional (Diputación de Almería, Almería, 1999) de Carlos Aguilar, pág. 56.

Published in: on marzo 19, 2020 at 8:21 am  Comments (1)  
Tags:

The URI to TrackBack this entry is: https://cerebrin.wordpress.com/2020/03/19/ocaso-de-un-pistolero/trackback/

RSS feed for comments on this post.

One CommentDeja un comentario

  1. Con esta reseña comenzamos un dossier sobre la trayectoria como director de Rafael Romero Marchent en el que trataremos de abarcar toda su filmografía semanalmente. Espero que sea de vuestro interés.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: