En la red de mi canción

Título original: En la red de mi canción

Año: 1971 (España)

Director: Mariano Ozores

Productor: José Antonio Cascales

Guionistas: José Antonio Cascales, Óscar Guarido, H.S. Valdés, Ramón Torrado, Mariano Ozores

Fotografía: Vicente Minaya

Música: Alfonso Santisteban

Intérpretes: Concha Velasco (Elena Ballesteros), Andrés do Barro (Andrés Duval), Antonio Ozores (Don Pepe), Cassen (Manolo Tudela), Fernanda Hurtado (Margarita), Alfredo Mayo (Manuel Duval), Álvaro de Luna (productor de televisión), Rafaela Aparicio (doña Elvira), Florinda Chico (doña Rosa), Goyo Lebrero (don Ramón)…

Sinopsis: Una joven muchacha, hija del poderoso dueño de una flota pesquera, llega a Santiago de Compostela con el fin de convencer al rebelde hijo de otro magnate de la pesca para que se haga cargo de la empresa de su progenitor.

Mariano Ozores fue, entre otras muchas cosas, uno de los directores que más veces reincidió en la estética pop dentro del cine español de los sesenta. No hay más que echar un vistazo a los títulos de crédito y primeros compases de Operación Secretaria (1966), donde las canciones de la banda beat británica The Tomcats[1] cobraban absoluto protagonismo durante los joviales bailes que José Luis López Vázquez y la actriz mexicana Fanny Cano se echaban en una boîte al principio de la película. Tampoco se debe pasar por alto el deje swinging de sus parodias a lo spy films en Operación cabaretera (1967) y Objetivo: BI-KI-NI (1968). No obstante, El taxi de los conflictos (1968) -codirigida con José Luis Sáenz de Heredia- es el ejemplo más representativo de lo anteriormente expuesto dentro de ese periodo, por su combinación de comedia y musical con un reparto plagado de estrellas de la canción del momento.

En la siguiente década, además de dos películas diseñadas exprofeso para el rumbero catalán Peret, Ozores se hace cargo del filme que nos ocupa, En la red de mi canción (1971), protagonizado por el hoy en día olvidado cantante Andrés do Barro, quien consigue colocar “Corpiño Xeitoso”, un tema cantado en gallego y publicado el mismo año de realización de la película, como el sencillo más vendido en España, hecho que no se ha vuelto a repetir con ninguna otra canción en una lengua oficial de nuestro país que no sea el castellano[2]. Juan Pardo, mallorquín de nacimiento pero criado en Galicia al igual que Andrés do Barro, había ejercido como mecenas en los inicios de su paisano, estando detrás de la producción y logística de algunas de sus grabaciones hasta que el lazo se rompió, según cuentan las malas lenguas, por el choque de egos surgido entre ambos cantautores. La música de Andrés do Barro suponía una remozada incursión en el ancestral folk galaico, pero aderezada con instrumentos y arreglos más propios del pop, un poco a la manera del hit “Anduriña” de Juan & Junior, aunque desprovista del tono edulcorado de ésta y más cercana a la poesía en sus letras.

Con estos precedentes lo más natural era ambientar en Galicia su primera (y única) incursión en el cine, haciendo hincapié en el reflejo de sus costumbres tradicionales. Así, en En la red de mi canción, los paisajes de la ría gallega adquieren peso en la trama, y el personaje que interpreta el cantante es una especie de vástago rebelde de un importante empresario pesquero (Alfredo Mayo). Ese detalle no está exento de carácter autobiográfico, pues el padre del artista en la vida real era un militar de la Armada Española. Como partenaire de Andrés do Barro se recurre a la siempre efectiva chica ye-yé Concha Velasco y a su particular gracejo y fotogenia en la pantalla, luciendo todo tipo de coloridos modelitos de confección moderna. Ella, que interpreta a la hija de otro magnate de las redes pesqueras[3], en principio se nos presenta como una fría y calculadora emisaria entre esos dos mundos opuestos, el del duro trabajo en el mar y el de la canción, mas no tardará en caer rendida al encanto de la algarabía que desprende el cantante y los componentes de su banda, revoltosos estudiantes todos ellos, aunque poco amigos de hincar los codos, que no pierden ocasión de apuntarse a todo tipo de festejos populares de la tierra.

De ese modo se da pie a explotar en el filme las bondades turísticas gallegas, mostrando sus playas y puertos pesqueros, además de sus verdes parajes rurales, algo a lo que no era ajena la letra de otro de los éxitos de Andrés do Barro, “San Antón”, un tema a medio camino entre el beat y el folclore que en la película tiene su correspondiente traslación a imágenes por medio de una popular romería campestre de las muchas que en Galicia se celebran en honor al santo. La Catedral de Santiago de Compostela también tiene su momento de gloria a lo largo del metraje en una secuencia en la que el cantante y Concha Velasco pasean por sus exteriores cercanos al campanario, quedándose ahí atrapados y obligados a pasar la noche, ocasión que aprovechan para intimar.

En cuanto al resto del reparto, no podía faltar Antonio Ozores como representante/marca de la casa declamando unas líneas de diálogo tan hilarantes como surrealistas, aprovechando asimismo la más mínima ocasión que el guion ofrece para embutirse dentro de una gran variedad de disfraces a cuál más disparatado. También nos llega a obsequiar su personaje con una particular disertación sobre el mundo del espectáculo: “Los artistas malviven y comen sopa de sobre”. No le va a la zaga Casto Sendra Barrufet, más conocido como Cassen, que ejerce de compañero de estudios y parrandas de los músicos, llegando a acaparar el puesto de mánager improvisado. El papel que interpreta el mítico actor catalán nos recuerda en algunos momentos a aquel que él mismo dio cuerpo en La tía de Carlos en mini-falda (Augusto Fenollar, Ignacio F. Iquino, 1967), donde se metía en la piel de un delirante músico empleado de una sala de fiestas. Fernanda Hurtado, componente del futuro trío cómico Las hermanas Hurtado, oficia de sufrida novia de Cassen en la película. Una briosa y desenfadada banda sonora incidental del maestro Alfonso Santisteban ayuda a situar la acción dentro de un paisaje sonoro adecuado para los parámetros de una típica historia de aspiración comercial y popular.

A su anteriormente comentada condición de vehículo al servicio de artista popular de la época y de filme de promoción turística (nada objetable en este caso, pues las canciones y las localizaciones mostradas guardan una lógica relación, como decíamos), habría que añadir como principal tara un montaje un tanto descuidado que revela cierta premura en la realización y planificación. Lógicamente era una película planteada con la intención de aprovechar el tirón de popularidad que Andrés do Barro ostentaba en el momento[4], aunque a día de hoy su audiovisión, además de a completistas de la filmografía de Mariano Ozores, puede interesar a melómanos inquietos en busca de artistas que ofrecieran un distinto enfoque de la música pop española de los setenta. Por supuesto, el vocalista no exhibe gran expresividad en su interpretación, ofreciendo, sin embargo, un aceptable porte y maneras de galán en la pantalla, a pesar de no contar tampoco con unos rasgos físicos especialmente agraciados para los cánones habituales. La fortuna no le sonreiría al artista por mucho tiempo a pesar de proseguir con su carrera musical hasta finales de la década de los ochenta. Después de haber probado suerte en México y no obtener los resultados deseados, fallece en 1989, víctima de un cáncer hepático.

Este tipo de película sobre artista solista de la canción es la que va a predominar en el cine musical pop de nuestro país durante los setenta, caso de títulos como En un mundo nuevo (Fernando García de la Vega, Ramón Torrado, 1971) -con Massiel, en la usual línea de comedia carpetovetónica- o Volveré a nacer (Javier Aguirre, 1973) -claro intento de renovación dentro de la filmografía de Raphael, por medio de un cuasi thriller a lo Agatha Christie, en este caso-, en detrimento del filme sobre conjuntos que había reinado y obtenido sus mejores dividendos a lo largo de la anterior década de los sesenta.

                                                                    Francisco Arco

[1] Banda afincada en el Madrid de la época, que actuaba en salas de baile de la cadena Consulado con un repertorio mayormente formado por versiones de The Beatles y The Rolling Stones. Llegaron a grabar algunas canciones populares españolas como “A tu vera”, “Macarenas” o “Pena, penita, pena” adaptadas al beat/rhythm & blues, con un resultado tan original como sorprendente: https://www.efeeme.com/a-tu-vera-de-tomcats/

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_do_Barro

[3] El mundo de la pesca era parte importante del argumento del filme Susana (1969), también con protagonismo de Concha Velasco y dirección de Mariano Ozores.

[4] Con más de ochocientos mil espectadores (según el Catálogo del ICAA) como saldo en taquilla, se demuestra que no iban muy desencaminados sus responsables a la hora de realizar la película.

Un comentario en “En la red de mi canción

  1. Andrés do Barro es y sigue siendo un mito en Galicia y tiene un repertorio importante… Muchos de ellos compuestos por el escritor Xavier Alcalá.

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