O Estranho Mundo de Zé do Caixão

Título original: O Estranho Mundo de Zé do Caixão

Año: 1968 (Brasil)

Director: José Mojica Marins

Productores: José Mojica Marins, George Michel Serkeis

Guionistas: José Mojica Marins, Rubens Francisco Luchetti

Fotografía: Giorgio Attili

Música: Herminio Giménez

Intérpretes: José Mojica Marins (Zé do Caixão /profesor Oaxiac Odez), Luiz Sérgio Person, Mário Lima, Esmeralda Ruchel, Nelita Aparecida, Pontes Santos, Nidi Reis, Dario Santos, Salvador Amaral, Paula Ramos, Vany Miller, Verônica Krimann, Rosalvo Caçador, Tony Cardi, Messias de Melo, Leila de Oliveira, Jeff Ribeiro, Abigail de Barros, Carlos Campos, Antônio Ravagnoli, Marlene Alves, Ademar Silva, George Michel Serkeis, Íris Bruzzi, Arnaldo Brasil, Ana María, Antônia Siqueira, Guilhermina Martins, Wilson Santos, Betty Doffer, Luiz Carlos Viana, Rogério Oliveira, Suzan Sulivan, Valdelírio Batista, Anselmo Alves, Romeu Rocha, Christiane Lemes, Oswaldo De Souza, Nivaldo Lima, Kefia Dumotva, Carla Safisma, Jean Garret, Milene Drummond, Lídia Monteiro, Tocão, Maria Luiza Splendore, Aparecida Calixto, France Lore, Tabajara Sales, Neide Aparecida, Adílson Antunes, Geni Franci, João José, Palito, Carlos Farah, Teresinha de Oliveira, Sebastião Grandim, Enzo Barone, Evandro Lemos Barreto, Jayme Cortez, Norma Maria, Jorge Michel, José Oliveira…

Sinopsis: El siempre peligroso y desconcertarte Zé do Caixão narra tres historias de puro horror.

El mismo año en que George A. Romero revolucionaba el cine de terror con La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968) y Polanski dejó atónito a todo el mundo con La semilla del diablo (Rosemary´s Baby, 1968), en Brasil José Mojica Marins participaba en un largometraje colectivo, Trilogia de terror (1968), junto a sus compatriotas Ozualdo Ribeiro Cadeias y Luiz Sérgio Person. Y, al parecer, el maestro del terror brasileño quedó tan encantado con el sistema de los filmes ómnibus (tan comunes en Italia, por ejemplo) que, reciclando ideas que tenía para un programa de televisión, confeccionó un largometraje compuesto por diferentes episodios auto-conclusivos en los que daría rienda suelta a sus fantasías y obsesiones en un collage tan monstruoso como seductor. Así, la película resultante, O Estranho Mundo de Zé do Caixão (1969), se compone de tres historias muy diferentes entre sí en las que se observan diferentes constantes del cine de Mojica Marins, pero contadas en diferentes tonos, distintos estilos narrativos, pasando de lo comercial a la vanguardia, finalizando en la expresión más autoral, todo ello con un guion del propio realizador firmado junto a Rubens Francisco Luchetti[1].

Tras un breve preludio en el que el mismísimo Zé do Caixão a modo de maestro de ceremonias nos presenta lo que veremos en la película al tiempo que nos regala sus habituales sentencias -¿quién soy?, no interesa… ¿es la vida el inicio de la muerte?– da comienzo la primera historia, como decimos las más afable y comercial -si es que esto es posible en el universo del director da À Meia-Noite Levarei Sua Alma (1964)- titulada “O Fabricante de Bonecas” y protagonizada por el antes mentado  Luiz Sérgio Person. Trata de como un grupo de maleantes invade la propiedad de un constructor de muñecas, llegando a asesinar al empresario y a violar a sus cuatro hijas. Un giro de guion de carácter sobrenatural dará pie a un desenlace propio de las historias del Guardián de la cripta, haciendo que la típica home invasion se transforme en el habitual delirio del realizador brasileño. Por supuesto, no faltan ni los desnudos más inmorales ni los cadáveres en primer plano marca de la casa, pero lo cierto es que este primer capítulo de la película es, de alguna manera, accesible a todo aquel público no avezado que sencillamente busque un cuento para gozar en una sesión de terror común. No puede decirse lo mismo, ni de lejos, del resto del menú que Zé nos tiene preparado.

Bajo el nombre de “Tara” arranca el segundo segmento, una pieza de carácter casi experimental en la que Mojica Marins pone a prueba al espectador con un cortometraje kamikaze y blasfemo, chocante tanto por su forma como por el argumento. Carente de diálogo alguno, narra como un vagabundo se enamora de una joven que acaba de morir asesinada frente a la iglesia el mismo día de su boda -así, el director presenta a la parroquia como un lugar peligroso expuesto a la maldad, creencia en perfecta consonancia dentro del resto de su cine-. Profanando el ataúd de la muchacha, el mendigo inicia su particular historia de amor necrófilo en un episodio que, lejos de lo que pueda uno creer al enfrentarse al visionado, no cae en lo obvio ni en lo explicito, entrando en contacto más con el universo de Buñuel que con el del futuro creador del díptico Nekromantik Jörg Buttgereit, pongo por caso. Eso sí, tampoco significa que la experiencia sea del gusto de todos los cinéfilos como sí puede ser la filmografía del genio de Calanda, pues la personalidad aterradora del autor brasileño está presente en todo momento, aunque quizá con un acento más juicioso, y, ¿por qué no?, tratando de cuestionar al espectador sobre los límites de la muerte y los horizontes del amor… pasado por su particular filtro, obviamente. Una obra en definitiva cautivadora, algo desmarcada de lo que habitualmente vemos en las historias de Mojica Marins en cuanto a diseño, pero que entra de lleno en su espeluznante universo.

Y si el primer capítulo era una aproximación al cine estándar y el segundo un acercamiento a la vanguardia más criminal, el tercer episodio, titulado “Ideologia”, es cien por cien José Mojica Marins. Aquí ya no hay ningún tipo de trampa ni edulcorante. La audiencia que haya superado la primera hora llena de estupro y necrofilia se enfrentará ahora cara a cara con el maestro del terror. Sí, porque el propio Mojica Marins protagoniza la última pieza de la película dando vida al escabroso Profesor Oaxiac Odez, un personaje que bien podría ser camarada de Zé do Caixão, pues ambos comparten ciertos intereses. Siendo invitado a un debate en un programa de televisión, Odez expone sus insólitas teorías sobre los límites del ser humano y lo que seríamos capaces de hacer ante situaciones extremas. Tomado a guasa como si se tratase de un invitado de Javier Cárdenas, el Profesor convida a cenar a su casa a uno de sus compañeros de plató, con la intención de prolongar la conversación y discutir sobre lo expuesto en el programa. El científico invitado acude a la cita acompañado de su esposa, y lo que aparentaba ser una rutinaria comida entre colegas se convierte en un secuestro por parte de Odez. El villano, acto seguido, le explica su plan a la pareja: retenerlos durante siete días sin agua ni comida para observar su comportamiento en su primera jornada de libertad. Suciedad, desesperación y canibalismo son algunos de los conceptos que se entremezclan en el metraje, un relato que parece confeccionado únicamente para los admiradores de Zé do Caixão. El resto quedará confundido, pues el catálogo de aberraciones puede ofender a los no experimentados.

O Estranho Mundo de Zé do Caixão no es un filme para todos los públicos. Ninguno de José Mojica lo es, no nos engañemos. Pero al igual que ocurre con el grueso de su obra, la cinta posee una serie de momentos y conceptos que atrapan al espectador proyectándole unas imágenes cimentadas con la intención de quedarse grabadas a fuego en su cerebro. Y cuando uno decide entregarse a los encantos del singular personaje de las uñas largas y su particular visión de la existencia es capaz de viajar a un territorio que asusta y encandila a partes iguales (a Mojica Marins le encanta poner a prueba a su público, ya lo hemos dicho antes). Y esta en concreto no es una cinta excelente ni goza de prodigiosas técnicas narrativas, pero el director brasileño sí posee algo de lo que carecen muchos cineastas: personalidad: Y es que pocos realizadores han sabido construir una filmografía tan singular y reconocible como la suya y que, en mi opinión, merezca tanto la pena de dejarse seducir por ella.

Javier Pueyo

[1] Luchetti es sin duda un hombre peculiar a tener en cuenta dentro del cine fantástico brasileño ya que, a modo de guionista, ha colaborado con nombres como los de Mojica Marins (Finis Hominis [1971], Exorcismo Negro [1974]), Marcelo Motta (A Estranha Hospedaria dos Prazeres [1976] o Ivan Cardoso (Um Lobisomem na Amazonia [2005]).

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