Taxi al W.C.

 

Sinopsis: Frank es un profesor de primaria gay que mantiene encuentros sexuales esporádicos, hasta que conoce a Bernd, con el que inicia una relación.

 


Título original: Taxi Zum Klo
Año: 1980 (República Federal Alemana)
Director: Frank Ripploh
Productores: Frank Ripploh, Horst Schier, Laurens Straub
Guionista: Frank Ripploh
Fotografía: Horst Schier
Música: Hans Wittstatt
Intérpretes: Frank Ripploh (Frank), Bernd Broaderup (Bernd), Orpha Termin (vecina), Peter Fahrni (dependiente de gasolinera), Dieter Gödde (masajista), Klaus Schnee, Bernd Kröger, Markus Voigtländer, Irmgard Lademacher, Gregor Becker, Marguerite Dupont, Eberhard Freudenthal, Beate Springer (profesores), Millie Büttner (mujer extraña), Gitta Lederer (madre), Hans Gerd Mertens, Ric Schachtebeck (hombres de cuero), Ulla Topf (prostituta), Franco Papadu (italiano), Tabea Blumenschein (dama), Magdalena Montezuma (enfermera). Jürgen Möller (dermatólogo), Valeska Gerstenberg (Vally), Brigitte Knigge (agente de viajes), Hans Kellner (taxista), Thomas Born (oficial de policía)…

 

Hay ocasiones en las que descubrimos ciertas películas demasiado tarde; cintas que, aun siendo de culto, ni sabíamos que existían. Esto me ha ocurrido con Taxi al W.C., un filme de 1980 rodado en Alemania del Oeste, una película totalmente desenfadada y sin prejuicios, que retrata los escarceos amorosos de un profesor homosexual, en una época en la que el sida ni siquiera existía, aunque sí las enfermedades venéreas.

Se trata de un proyecto personal de Frank Ripploh, que, además de guionizar y dirigir la cinta, también la protagonizó: ¿quién mejor que él para representar un valiente y desvergonzado retrato de sí mismo? Frank es un profesor de enseñanza primaria sin ningún tipo de tapujos, capaz de prevenir a sus alumnos sobre la pedofilia a través de videos explicativos –secuencia en la que más de uno se rasgaría las vestiduras- o de llegar travestido a clase con total normalidad tras una noche de juerga. Ripploh no se corta un pelo en mostrar con grandes dosis de humor la promiscuidad de su personaje, que, a falta de lo que hoy en día son las aplicaciones de ligoteo como Grindr o similares, se relaciona con personas de su mismo sexo en cines, gasolineras, descampados o, incluso, mientras corrige las tareas de clase en unos baños públicos. Para ello, el alemán ni siquiera escatima en mostrar de forma explícita, los diversos actos sexuales que acompañan a sus aventuras: una cascada de felaciones, penetraciones, besos negros, lluvias doradas o tactos rectales, tan reales y gráficos como la vida misma.

Pero dentro de Taxi al W.C. -o Taxi Zum Klo en su versión original-, también hay espacio para el amor: Frank conoce a  Bernd y se engancha de él, aunque el primero no puede parar dentro de su espiral de sexo, y prefiere mantener una relación abierta. En cambio, Bernd apuesta por el amor dentro de una relación cerrada, y se encuentra en el dilema de aceptar a su pareja tal y como es.

Este retrato gay de los ochenta, lleno de diálogos ácidos y delirantes y con ramalazos de cine documental, es una cinta actual, moderna y atrevida que además aborda otros temas como los malos tratos, la prostitución o la ya anteriormente mencionada pedofilia. En estos cuarenta años que nos separan se ha evolucionado enormemente con respecto a los derechos homosexuales, aunque Ripploh prefiere retratar a sus personajes totalmente desinhibidos e integrados en la sociedad, ya en la época en la que se nos narra, es su forma de reivindicación.

La cinta se paseó por diversos festivales ganando algún que otro premio, como el Max Ophüls Festival, y Ripploh continuó con su carrera como actor y director; de hecho aparecería en otro clásico gay como Querelle de Fassbinder, del que dicen que era amigo. También realizaría tres películas más como director, entre ellas Miko, aus del Gosse zu den Sternen, al servicio de la cantante alemana Miko, o Taxi al Cairo,  secuela de Taxi al W.C. en la que retomaba al mismo personaje siete años después, de nuevo en tono de comedia e introduciendo a un personaje femenino dentro de la ecuación. Éste se convertiría en su último trabajo como actor y realizador, aunque se rumorea que antes de morir en 2002 se dedicó a producir porno.

Jesús Palop

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