Entrevista a Luis Martín

Tras más de treinta y cinco años al frente de su banda de R’n’R, los Lobos negros, con una amplia discografía y giras por distintos países, Luis Martín Gil sigue siendo un tipo inquieto y lleno de proyectos. Hace ya mucho que lo venimos viendo en las distintas películas de Álex de la Iglesia, con quien le une una gran amistad, y ha colaborado en las más diversas propuestas del cine español. Hemos optado en esta ocasión por entrevistarle haciendo hincapié en esta faceta.

El realizador con quien más has trabajado es Álex de la Iglesia. ¿Cómo lo conociste? ¿Cómo empezaste a colaborar en sus películas?

Conocí a Álex de la Iglesia dentro de la movida madrileña. Había montones de bares donde coincidíamos, en un tiempo donde nadie era famoso de momento ni triunfaba, y entrabas en el King Creole y allí estaba Álex con sus amigos. Ibas a la Vía Láctea y te encontrabas con Almodovar, con el otro… Era normal juntarnos mucha gente. Años después, un buen día -yo siempre he sido muy fan de Álex de la Iglesia, porque siempre me ha gustado mucho el terror, el psychobilly, el buen rockabilly…- y un día, en Plaza de España, lloviendo mucho, me refugié debajo de una hamburguesería, bajo un toldo. Paró un taxi y de él bajó Álex de la Iglesia y se puso a mi lado. Aproveché, me puse a hablar con él y le di un disco de los Lobos negros, “La fuerza del ritmo”, le conté un poco mi película y tal, y a partir de ese día le empecé a ver. Él iba mucho al Templo del Gato y nos dimos los teléfonos, nos llamábamos, me invitó a muchas de las fiestas que daba en su chalet cuando vivía en Arturo Soria, y de repente empecé a ir a las celebraciones de fin de rodaje. Tengo la camiseta -él hace camisetas de todas sus películas- de La comunidad (2000). Y a partir de ahí empecé a participar en sus películas.

Si no recordamos mal, tu primera participación en un film de este director fue la inclusión del tema “Polvo en la garganta” en la banda sonora de 800 balas (2002)…

En 800 balas metí un tema en el CD, no en la película. Luego, ya como actor, me empezó a sacar en todas o casi todas, en unas más y en otras menos. En unas se me ve diez segundos, en otras se me ve media hora; depende de qué película.

Ya como actor te veíamos en el rol de un impersonator de Elvis en Crimen ferpecto (2004). ¿De quién fue la idea, tuya o de Álex?

La idea que yo saliera de Elvis creo que fue de Álex y a última hora. Como el protagonista se larga con el dinero, pues un sitio típico donde la gente va a gastarse la pasta es a Las Vegas, y un símbolo de allí está claro que es Elvis. Y dijo: “pues que venga el Lobo negro, que le gusta mucho el R’n’R y el rockabilly”, y así hice de Elvis. El mismo día grabaron lo de las brasileñas simulando la travesura del Dioni que se marchó a Brasil. Yo salgo apenas unos cuantos segundos, bailando el “Viva Las Vegas”.

Volverías a hacer de doble del Rey en la exitosa teleserie Velvet (2013-2016). Ser cantante de R’n’R parece condicionar ¿No?

Sí, evidentemente ser cantante, rockero y guitarrista de un grupo condiciona. Pero, bueno, es lo que yo quiero, porque me resultaría muy difícil y tampoco quiero que me saquen de ese encasillamiento. No me veo haciendo de otras cosas que no tengan que ver con mi mundo, que es la música. Puedo hacer de malo, de pistolero, de enterrador, de muchas cosas que tengan que ver con mi mundo de la música. De momento no me veo haciendo papeles diferentes de lo que representa Luis Lobo Negro y mi música. No diré de esta agua no beberé, pero tampoco quiero comercializar mi buena música ni mi imagen por dinero.

En la serie Velvet había una escena en la que salíamos cuatro Elvis. Fue una cosa simbólica de cinco o seis segundos, me pagaron bien, no estuvo mal. Esas cosas en su momento son gratificantes y te ayudan a terminar el mes, como se suele decir.

Del mismo modo, también salías de rockero en sendos cameos en un par de películas de directores tan bien mirados por la crítica como Pedro Almodovar y Fernando León de Aranoa en, respectivamente, La mala educación (2004) y Princesas (2005). ¿Cómo llegaste a verte involucrado en estos films?

En la de Fernado León, si te digo la verdad, me llamaron de casting porque la encargada era la misma que los hace para Álex de la Iglesia y me preguntó si me interesaba. Era una noche, estar una hora allí, te pagaban, no estaba mal y lo hice. Luego conocí a Fernando León y le pasé algunos discos míos. Es una persona bastante entrañable. Me ve por la calle y me saluda, me tiene en cuenta, lo que no quiere decir que vaya a hacer una película y me llame.

Otro director que es muy amigo mío -de hecho, empezó a hacer un videoclip para nosotros-, es Daniel Carparsoro. Se fue a Estados Unidos, donde consiguió muchos premios en la escuela de cine. Luego volvió a España y trabajó con Pedro Almodovar. Cada vez que lo veo por la calle me dice: “a ver si encuentro ese video que dejamos a medias”. Es un tío muy majo, yo le quiero mucho, le encanta el R’n’R. Igual que a Álex le gusta mucho el rockabilly, el R&B y la buena música en general.

Volviendo con tus trabajos junto a Álex de la Iglesia, en La habitación del niño (2006), el telefilm que realizó para “Películas para no dormir”, eras el doble del protagonista, Javier Gutiérrez. ¿Qué nos puedes contar de esta serie de films de terror coordinada por Chicho Ibáñez Serrador?

En la película La habitación del niño yo hacía del doble del doble de Javier Gutiérrez. Una cosa curiosísima. A Álex le encantó cómo lo hice y ya empecé a participar en casi todos sus trabajos. Sobre todo en las que el guion es suyo con Jorge (Guerricaechevarría), que es en las que él manda. Luego hay otras en las que ha sido el director pero no son películas de su productora. En estas no me ha dado cuartelillo o no he hecho nada. Pero mira, por ejemplo, la de los móviles, la de Perfectos desconocidos (2017), ahí apenas había guion y me dejó salir del ascensor, aunque se me ve apenas un par de segundos. Se porta muy bien conmigo, es un tío increíble, tiene un coco fascinante, es superinteligente, ha visto mogollón de cine. Además, es muy generoso y muy buena persona, con sus amigos y con todo el mundo.

Luis junto con Antonio Gil durante el rodaje de “Plutón B.R.B. Nero”

Llegaste a tener un personaje fijo en la serie Plutón B.R.B. Nero (2008-2009) para TVE. ¿Cómo fue la experiencia televisiva? ¿Las grabaciones eran tan rápidas como declaró Alex?

Plutón B.R.B Nero fue realmente una pasada. Disfruté muchísimo. Los primeros capítulos son más difíciles de entender, pero a mitad de la temporada o poco antes son ya geniales, llenos de referencias a los grandes, a Kubrick y muchos otros; cada capítulo es una referencia. En el capítulo veinticinco interpreto el tema “Marte, el planeta que abre los miércoles”. Antes de empezar el rodaje le dije a Álex que la serie también podía llamarse así, pero el insistió que debía llamarse Plutón Berbenero, un nombre que resultó que estaba registrado y por eso lo cambió a Plutón B.R.B. Nero. B.R.B. hacían alusión a cuestiones informáticas.

Es cierto que rodábamos muy rápido. No teníamos nada que perder porque era en La 2 de TVE y se harían los veintiséis capítulos se consiguiera o no la audiencia necesaria. La emitían a una hora malísima, los miércoles a las once de la noche, y por La 2 que tiene menos audiencia. Los miércoles además solía coincidir con la Champions. Teníamos todo en contra. Había veces que la audiencia era de un 2%, otras de un 4%. Una vez llegamos al 5,6%; si hubiéramos llegado al 6% podríamos haber grabado más capítulos. Nos lo pasábamos genial, yo me lo pase divinamente. Antes, durante y después pasaron cosas que no puedo contar, pero fue maravilloso todo. Me parece una serie tan mítica como El enano rojo (Red Dwarf, 1988-…) o Perdidos en el espacio (Lost in Space, 1965-1968). Espero que la vuelvan a emitir. Agradezco a Álex que me diera esa gran oportunidad. Luego hacíamos fiestas cuando acabábamos cada capítulo y nos lo pasábamos de miedo. Con estos chicos me lo paso de maravilla, son los mejores para la diversión y para todo, son increíbles. De la Iglesia, Biafra, Arri, Jorge, Pepón Montero… son una gran pandilla. En Youtube cuento algo que me dijo Álex de Marilyn Manson, que era el que realmente iba a ser de brujo en Perdita Durango (1997), pero finalmente no pudo y entró Screaming Jay Hawkins.

Luego hiciste de uno de los trabajadores del circo de Balada triste de trompeta (2010), para nosotros uno de los trabajos más redondos del director vasco. Es también tu colaboración junto a él con mayor duración en pantalla, ¿verdad?

A mí también es de las que más me gustan, coincido con vosotros, y a Álex también.  Él es muy Tarantino y muy Alfred Hitchcock, y a veces tira más por el primero y otras por el segundo. Cuando le da por Tarantino es muy gore, a mí me alucina. Estuve veintiún días de rodaje, formo parte de la troupe del circo y se me ve en unas cuantas escenas. Fue una película de la que también podría contar cien mil anécdotas. Rodamos en Alcoy, Alicante, en los escombros de unos edificios que había tirado el ayuntamiento, y estaban todas las paredes con pintadas en contra de éste. Podía leerse: “Por favor, señor Álex, échenos una mano, que este ayuntamiento bochornoso nos acaba de tirar estas casas porque eran ilegales y nos tenemos que ir”. Tengo por ahí unas fotos del texto. Cada vez que rodábamos se asomaban los pocos vecinos que quedaban por allí.

Después de ésta, dirigiría La chispa de la vida (2011), en la que no llegaste a participar…

Sí llegué a participar. Pero la película era de encargo, un favor que le debía a Andrés Vicente Gómez, de Lola Films, por la oportunidad que le dio con El día de la bestia (1995). En las Torres de Cristal, en Plaza de Castilla, estaba Salma Hayek, esta chica tan guapa, que su marido es el dueño de todas las Fnac de España y de todos sitios. Hice de mensajero, subo y entrego un paquete. Pero la tuvo que recortar y en el montaje me quitó. Pero me dio igual. Aunque es una buena película, como todo lo que hace Álex, no me entusiasmó tanto. No es de las mejores que ha hecho. No sé si a él le gustará o no; a mí no me motivó. Te puedo contar una cosa del guion. Se vendían casi al peso esos guiones en Hollywood y lo compró Vicente Gómez. El original iba de un tío que camina por la calle, se cae a un socavón y se le mete un palo por el culo y ya toda su vida tiene que andar con el palo ahí. Álex lo cambió un poco porque le parecía algo fuerte, e hizo lo que veíamos en la película. El libreto original era más freak, más de nuestro gusto. Pasó un poco desapercibida, pero ya os digo, era un film de encargo.

Para Las brujas de Zugarramurdi (2013) te vemos en un enorme cuadro como el bisabuelo de la familia. La cuestión es salir de una u otra manera. ¿Para cuándo te veremos en uno de los films de Álex de la Iglesia actuando con tu grupo?

En esa película hice dos cosas: primero participé de relleno en el tumulto de la Plaza del Sol, corriendo de arriba abajo; y luego lo que decís, era el bisabuelo de Carmen Maura. Quedó muy bien el cuadro, tengo las fotos que me hicieron aquel día. No pude conseguir el cuadro porque según me dijeron lo tiraron, aunque personalmente creo que se lo llevaron. Es otro film que también me encanta, menos que Balada triste de trompeta, pero también es una película fabulosa. A Álex le encantó cómo me pusieron en el cuadro.

Estuvimos a punto de salir cantando los tres Lobos Negros en alguna de sus películas, pero luego, a última hora, no sé por qué se cambiaron los guiones… Sí tocamos en la fiesta de fin de rodaje de Balada triste de trompeta. De hecho, tengo fotos. Álex subió a cantar el “Surfin’ Bird” y Carolina Bang hizo un amago de cantar el “Fever”, fue estupendo. Se grabó, pero no quedó muy bien. No sé dónde está, si se subió a Youtube o qué, pero fue una pasada. Curiosamente subió Fofito, el de los Payasos de la Tele, y tuvimos que acompañarle con canciones como “Había una vez un circo”, muy divertido, pero fue por pocos minutos, más que nada una cosa simbólica.

Álex tiene que hacer muchas películas y series todavía, y alguna vez estaremos ahí los Lobos Negros. De hecho, la idea original de Plutón B.R.B. Nero, esto os va a encantar, era como en Sensación de vivir (Beverly Hills, 90210, 1990-2000): al finalizar cada capítulo se iba a hacer un guateque en la nave, y en cada guateque iba a tocar un grupo. Iban a salir los Ilegales, Raimundo Amador, y mucha gente que mola. A nosotros nos tenía reservados dos episodios. Ya os digo, como en Sensación de vivir, donde salió Brian Setzer con la orquesta, los Cramps, y creo que también los Southern Culture On The Skids.

Raphael y Luis Martín durante una pausa del rodaje de “Mi gran noche”

En Mi gran noche (2015) te encuentras entre los invitados de la fiesta de fin de año con la que el director homenajeaba aquellas galas de nochevieja de TVE que reunía durante horas a toda la familia frente a la pequeña pantalla. ¿Llegaste a conocer a Raphael? ¿Qué nos puedes contar de él?

En ésa hice también veinte días de figurante. Me ofrecieron esto o tres días con guion. Tenía que haber aceptado lo segundo, que al final siempre se te valora más. Pero por estar allí más tiempo con Álex me metí de extra, lo que es un figurante a palo seco. Como sabía qué día venía Raphael me cogí todos los discos que tengo de él, los de R’n’R, cuando canta “Jinetes en el cielo”, “La canción del trabajo” y otros. Tengo un directo suyo en Inglaterra en un teatro, y otro en el famoso Olimpia de Paris, y ahí canta “La Bamba” y montones de rocanroles; Raphael se quedó impresionado de que tuviera estos dos directos y un montón de rarezas más. Tenía un EP repetido, el de “Jinetes en el cielo”, y se lo pasé a Álex. Raphael es un poco seco, no suele firmar a cualquiera. No le quito mérito, pero tampoco es santo de mi devoción. Estuvo en Las Vegas cantando con Tom Jones, él cantaba en español -es muy español-, le hablé de ello y se alegró mucho. Me firmó todos los discos que le llevé y a Álex el que yo tenía repetido y le pasé. En la fiesta de fin de rodaje también apareció, pero allí ya no me hacía ni puto caso. Normal, porque estaba a lo que tenía que estar.

En los dos títulos estrenados en 2017, El bar y Perfectos desconocidos, dos películas que transcurren en un espacio único y acotado, te vemos un momento al inicio de ambas saliendo del establecimiento y de un ascensor respectivamente. Esta coincidencia en tu rol, ¿fue algo premeditado o casual?

En El bar, para dar ambiente, entré, cogí una revista, me acuerdo que era el Lecturas, y me fui al fondo. Ten en cuenta que estas dos películas apenas tienen figuración, con lo cual le era muy difícil a Álex meterme ahí.  De hecho, anecdóticamente en la de Perfectos desconocidos yo no iba a salir, estaba rodando en Madrid, en la Plaza Alonso Martínez, en un edificio, y yo tengo una casa en la Glorieta de Bilbao, al lado,  y me dije: “Voy a saludarle”. La gente “Que viene tu amigo el Lobo”, se dio la vuelta Álex y le dije: “Coño, que no me has llamado para esta película”. Me contestó: “Joder ¿No te han llamado de casting?” Rubén, el cámara, le comentó: “Hay una escena un poco vacía, está bien que salga alguien del ascensor”. Así que Álex me dijo: “Venga, para adentro”. Ni firmé ningún papel ni nada. Me metió allí mismo e hice ese cameo. Son cameos anecdóticos, ni van ni vienen con mi rol.

Por cierto, El bar era un homenaje al Palentino. En la película sale igual. El bar era así, igualito. Nos juntábamos mucha gente del R’n’R. Yo iba mucho con Víctor “Coyote”, luego aparecía Calamaro, Guille de los Desperados… muchos músicos. Así como gente del cine, como Álex de la Iglesia y sus amigos, Arri, Biafra, Pepón… Los de Munster Records también lo frecuentaban. Era un bar mítico donde se juntaba gente de la movida. Era la leche, no sé qué tendría, pero allí te encontrabas con todo el mundo.

Enrique Villén y Luis Martín en el rodaje de “Balada triste de trompeta”

Has trabajado en más de una ocasión con la troupe habitual de De la Iglesia, como Terele Pávez, Manuel Tallafé, Enrique Martínez, Enrique Villén… ¿Con quién has hecho mejores migas?

Con la troupe de Álex he trabajado mucho. Enrique Villén es un pedazo de actor, se le tiene poco valorado y es un tío increíble, se merece tres millones de premios, y luego es un cachondo. Nos reímos mucho con lo que dice. En los descansos nos ponemos a contar paridas y nos hartamos de reír. Le quiero mucho. Con Terele tenía mucha amistad, porque a ella le ponían termos con caldos, que a nadie le gustan, pero a mí sí, y ella me decía: “Vente a mi camerino que luego siempre me sobra caldo”, y tomábamos unas tazas… Sobre todo en invierno, porque en verano los cambian por gazpacho. Cuando he rodado con ella es la persona más encantadora del mundo, trataba muy bien a todos los figurantes. Una pena que muriera. Con ella y Enrique se confirma la teoría de que cuántos más años lleva una persona en el cine o en la música, más humilde es, porque ya lo tiene todo hecho. En cambio, hay otros, paso de decir nombres, que empezaron a hacer películas con Álex y ahora son conocidos y son de lo más gilipollas. Han hecho dos películas y se creen los amos del mundo. Hay actores que son para darles veinticinco patadas en el culo.

Enrique Martínez también es un tío grande, el pelirrojo. Y Tallafé, ya sabes cómo son los andaluces, muy divertidos y muy majos también. Nos reímos mucho con Tallafé. Pero Enrique Villén y Terele son ya palabras mayores; como personas y como actores, lo mejor de lo mejor.

Álex anunció que está preparando la serie The Fear Collection para Amazon. ¿Participas en esta nueva aventura? ¿Sabes algo de ella? ¿Qué nos puedes adelantar?

De la nueva serie hay en internet bastante información. Va a dar la oportunidad a nuevos directores, que son muy buenos y hacen unas películas de terror increíbles. Yo sé que a mí me tiene siempre en la parrilla, y va viendo… el otro día me contestó por WhatsApp varias preguntas que le hice y seguimos muy en contacto. No adelanta gran cosa porque no puede contar nada, depende de los socios. Cuando nos hemos ido de marcha y se ha tomado varios Larios con limón sí que se le va la lengua y te comenta cosas curiosas que ya os contaré algún día. Nos ha contado anécdotas de cuando estuvo con Raquel Welch, ya os contaré… No puedo hablar que se me mosquea. Volviendo a la serie, está muy ilusionado, tiene muchas ganas, como la serie de Chicho Ibáñez, Álex tiene muchas ganas de tener su serie de películas e historias. Creo que contará conmigo, aunque a veces, si la película es de otro, el guion es de otro, y él sólo se encarga de dirigir, a lo mejor no me da cuartelillo, porque no depende de él. Según vaya avanzando el tiempo ya me irá informando de más cosas.

No obstante, tu primera aparición en una película fue como muerto viviente en Una de zombis (2003), dirigida por Miguel Ángel Lamata y producida por Santiago Segura ¿Cómo llegaste a esta película?

Es una película que, bueno, pasó desapercibida porque no tiene mucho que decir. Simplemente son cuatro carcajadas, te ríes y se acabó. Miguel Ángel Lamata ha hecho cosas muy buenas y es un buen director de cine. Además, también le gusta el R’n’R de los Lobos negros. Miguel Ángel es de Zaragoza y hubo una época que tocábamos mucho por esas tierras porque teníamos una manager que era de allí, y Miguel Ángel nos conocía. Pero llegué a entrar en esa película porque Santiago Segura, como es muy amigo de Álex, coge todo el equipo que tiene éste para rodar: ayudantes de dirección, etc., y son los mismos que trabajan para éste. Arri y Biafra le dijeron: “Mete al Lobo, que le gusta mucho eso de los zombis y todas esas cosas”. Hice un cameo, nada más. Soy el zombi que no cae. Tardo mucho en caerme, me pegan ochenta tiros, pero duro, si te fijas soy el último en caer al suelo. Me dicen que soy “el zombie que nunca muere”.

Además de la comedia Los del túnel (2016), de Pepón Montero, donde se te puede ver en el restaurante en el que se reúnen los protagonistas, lo último que has hecho frente a las cámaras es la serie Justo antes de Cristo (2019) ¿Cómo ha funcionado la serie?

El otro día dieron la de Los del túnel por Antena 3, precisamente. Nada, es un cameo que hago en un comedor porque Pepón Montero, el director, es de la camaradería de Álex, es muy amigo mío y me preguntó si quería ganarme unas pelillas. Participé también en una obra de teatro con él, donde hice unos sombreados muy divertidos. En la serie de Justo antes de Cristo igual. Ahí estaba Pepón Montero, y también estaba Villalongo, que igualmente es muy amigo mío, le encanta el R’n’R y es muy fan de los Cramps, pincha por las noches en muchos sitios en Malasaña. En la serie estuve también unos veinte o treinta días, me dieron cuartelillo… He oído de todo, pero me parece que van a hacer más capítulos un poco más adelante, con lo cual parece que tuvo audiencia. Yo me lo pasé muy bien, me divertí muchísimo. Es una especie de La vida de Brian (Life of Brian, 1979). Es de broma, de la época de los romanos en clave de farsa, en la onda de los Monty Python.

Te hemos podido ver también en documentales muy madrileños como Rock-Ola, una noche en la movida (2009), de Antonio de Prada, así como en #MeGustaMalasaña (2017) y #MeGustaMalaña2 (2019), ambos de Juanjo Castro. ¿Cómo llegaste a ellos?

Un pintor que vive en Malasaña, que sale en el documental y es amigo mío, le dio mi teléfono a Juanjo Castro. Yo estuve viviendo en dicho barrio muchos años, ahora tengo una casa en Chamberí, a nada de Malasaña. Juanjo me preguntó por el barrio y yo le conté todo lo que sabía. Una vez que hizo el primero, hizo otro sobre los garitos de la movida que estaban allí. Me volvió a llamar y le conté todo lo referido al King Creole, garito mítico del rockabilly, del que por cierto estoy haciendo un libro, la historia de King Creole, otra notica buena, junto a un amigo mío, que se llama Rafael Aguado, que era un tío que siempre estaba en el King Creole tocando la armónica con todo el mundo y tiene fotos increíbles del local, de Rossy de Palma, que fue camarera allí, de Alberto García Álix… Tras el primero me volvió a llamar y también a Rafa, que es el chico que sale con un sombrero de cowboy, y nada, le dije que por qué no salía el baterista de mi grupo, Ricardo, y también le llamó, de ahí viene todo.

El otro, el de Rock-Ola, no me acuerdo bien. Creo que alguien les habló de mí y vinieron a Talavera de la Reina a entrevistarme. Todos los posters que salen de fondo son de mi antigua casa, en la que vivía con mi padre en Talavera. Les gustó mucho. Les pasé muchas entradas que tenía de Rock-Ola y les conté anécdotas interesantes. A raíz de estos documentales fui pregonero en las fiestas de la calle del Pez, al lado de Malasaña, junto a Álex de la Iglesia. Ahí canté un par de canciones y Álex dio un pregón, donde habló del Palentino, que estaba en esa calle. Hacen unas fiestas gordísimas, cortan la calle y todo. Me llamaron los del barrio por haber salido en los dos documentales de Malasaña. El año pasado o el otro íbamos a tocar allí, pero la alcaldesa, Manuela Carmena, no dio un duro y no nos pudieron contratar. Y este año con el confinamiento no hemos podido tocar tampoco, pero quizá haya suerte el que viene. Mucha gente me ha visto en estos documentales y me paran por la calle, y siempre te sale algo.

Luis Martín y Fernando Colomo

En otro orden de cosas, en No somos nadie (2002), el debut en la realización de Jodi Mollá, incluisteis vuestro tema “El boogie del dolor de muelas”, y más recientemente en Antes de la quema (2019), de Fernando Colomo, escuchamos vuestro clásico “100 nervios de acero”. ¿Por qué en esta segunda recuperáis una canción grabada en 1989? ¿La escogisteis vosotros o fue la productora?

“El boogie del dolor de muelas” suena en la película que habéis mencionado, que fue la primera que dirigió Jordi Mollá. Un trabajo que pasó desapercibido, pero me parece muy bueno; una crítica muy dura a la mierda de la televisión, a los programas que hay. Metimos ese tema porque era la productora de Vicente Gómez, la misma de El día de la bestia. El hijo de Vicente Gómez era el que se encargaba de las bandas sonoras de las películas. Le moló ese corte, nos llevábamos muy bien, y nos pagó muy bien. La canción en cuestión es un stroll muy divertido, nos la han pedido para muchos recopilatorios.

Jordi Mollá es un tío increíble, en la fiesta de fin de rodaje me corrí una juerga con él bestial. Luego ha triunfado en Hollywood y ya no le veo el pelo. Le vi un día en la puerta de un gimnasio, debería estar haciendo deporte y saldría a la calle a tomar el aire o algo, pero no me dio tiempo a saludarle. En cuanto le vea por Madrid le abordaré (risas). A Fernando Colomo lo conocí en los premios Pop-eye, que nos lo dieron en el 2017, unos años después se lo dieron a Miguel Ríos y también se lo han concedido a Loquillo. Es un premio que se ha otorgado a los mejores en este país de todos los estilos. Música, moda, de todo. Allí coincidí con Fernando Colomo y nos hicimos amigos. Metió ese tema porque le gustaba. En un principio había elegido “Carretera asesina” pero le dije que, aunque por mi parte estaba de acuerdo, había que pedir permiso a Ediciones Nemo, que era la editorial de Nuevos Medios. Entonces seleccionó “100 nervios de acero”, que es mío, y no había que pedir permiso a nadie. No sé por qué, pero le gustaba mucho. Le gusta a mucha gente, en su día sonó bastante en las emisoras de radio. Antes de la quema es una película que no está mal, yo la recomiendo.

La inclusión del surf instrumental “Miserlou” a cargo Dick Dale en el soundtrack de Pulp Fiction (Pulp Fiction, 1994), que sonaba en los créditos iniciales tras el prólogo, puso en el candelero los temas instrumentales de los sesenta. Fueron no pocas las discográficas que reeditaron viejo material y hubo un mejor acceso a los discos de grupos contemporáneos dedicados a esta música. Lobos negros desde sus inicios siempre habían mostrado su afición por dichos sonidos –ya vuestro primer trabajo, el 7” “Gatos extraños” (1985), incluía el instrumental “Borrachos en la carretera” en la cara B; y en 1996 salía al mercado el álbum “Instrumentales” de la mano de Fiebre Discos (subsidiaria de Munster Records), donde podíamos escuchar un amplio número de registros de la música sin palabras con sabor a sixties. Uno de los cortes era una versión del tema central de Por un puñado de dólares/Perun pugno di dollari (1963) que compusiera Ennio Morricone. ¿Qué opinión te merece el maestro italiano? ¿Por qué elegiste precisamente este tema suyo? ¿Te gustan los westerns de Sergio Leone?

El disco de “Instrumentales” nos lo pagaron entre Antonio, que en paz descanse, de la tienda de discos La Gramola, y Miguel Ángel del club Amigos del Disco, que es otra tienda de discos de Madrid. Entre ellos dos pusieron dinero para grabar ese álbum -más algo que puso Munster también- y eligieron los temas. Yo estaba de acuerdo, me encantaron todos los temas que eligieron, unos más y otros menos, yo hubiera puesto alguno más. Y me dejaron meter algunos que a mí me parecían bien. A mí me encanta el western, hay cosas del country que me aburren más que las ovejas merinas y otras que me encantan, pero el western, que poco o nada tiene que ver con el country, me apasiona. Por ejemplo, soy un enamorado de Lorne Greene, que es el que hacía de padre en la serie Bonanza (Bonanza, 1959-1973). Te voy a contar una cosa, en la película 800 Balas me fui al chalet donde vivía Álex en Arturo Soria, en la calle Pepe Illo nº6, y me llevé un montón de discos de western: Clint Eastwood cantando western, Lord Greene, John Wayne, Robert Mitchum, Kirk Douglas… artistas superconocidos cantando western. Álex se quedó flipado. El mejor era Lord Greene, y eligió “Ghost Riders in the Sky” cantada por Greene. En la película, cuando el niño coge un taxi y se va a Almería, al poblado, a buscar al abuelo, nada más montar en el taxi suena esta versión. Esa canción la eligió porque yo se la puse de mis discos. Greene tiene la voz más bonita que he escuchado nunca cantando western, mejor que Lee Marvin en La leyenda de la ciudad sin nombre (Paint Your Wagon, 1971). A mí me gusta más incluso que Johnny Cash haciendo esta música.

En el disco “Instrumentales” hay westerns porque quisimos meter de todo. Hay una revista, New Candy Dancer, que hizo un artículo del álbum y dijo que es de lo mejor que se había reseñado en la revista sobre instrumentales. No sé si se sigue haciendo. En Inglaterra había dos, New Candy Dancer y Pipeline, pero ésta de la que os hablo es mejor. Nos dedicó una página entera, y en la página siguiente te encontrabas reseñas de discos de Dick Dale o Link Wray, pero a nosotros nos dedicaron una página entera.

Y por supuesto que nos gustan las películas de Sergio Leone y las bandas sonoras de Ennio Morricone. Por cierto, tengo otra anécdota que contaros: Kurt Savoy es el que silba en las películas de Leone, en los spaghetti-westerns. Kurt Savoy, Curro Savoy, un rockero madrileño de los años sesenta que vive en Francia. Un tío increíble que cuando ha venido a España, en las dos o tres giras que ha hecho, le hemos acompañado nosotros. Él silba, sale con una guitarra española y nosotros, los Lobos negros, guitarra eléctrica, bajo y batería, le acompañamos. Es un honor tocar con el “Rey del Silbido”. Silba en muchos anuncios de la tele. En uno sale un pájaro pero es él quien silba, como hizo en las películas de Leone.

Volviendo al surf instrumental, uno de los temas más reconocibles en un concierto de Lobos negros es su animado cover del “Wipe Out” de los Surfaris. Otro corte que hemos podido escuchar es su versión original en diversas películas, entre ellas Las pandillas del Bronx (The Wanderers, 1979), de Philip Kaufman. ¿Recuerdas esta película que influenció a tantas bandas de R’n’R?

La película Las pandillas del Bronx por supuesto que me ha influenciado. Pedazo película de R’n’R. Ahí sale, por supuesto, “Wipe Out”. Nosotros llevamos cuarenta años tocándolo. Un día se me ocurrió ponerme un casco de obrero y le dije al batería que redoblara sobre el casco. En un principio lo llamábamos “El surf del obrero” y luego lo fuimos mejorando. Como nos llamaban de muchas concentraciones motoristas cambiamos el casco de obrero por uno de motos. La gente flipa, porque Ricardo, el baterista, se pone a redoblar por media sala, se baja del escenario, la gente ya lo conoce y le pone botellas y vasos para que redoble también en ellos. Es un show que el personal alucina en colores. Es ya un tema mítico en nuestro repertorio. Intentamos renovarlo, hacer cosas nuevas, que a la peña no le resulte siempre lo mismo. Evidentemente la película de Kauffman es increíble. Hay pocas versiones de este tema que realmente me enganchen. Me gusta mucho la de los Meteors y no sé, pocas más. La nuestra, por supuesto, me encanta.

Luis Martín junto a Paul Fenech, líder de Meteors

The Cramps y the Misfits fueron las bandas pioneras en inspirarse en películas de terror y Serie B a la hora de componer canciones, seguidos por los psychobilly the Meteors. Escuchando las primeras grabaciones de Lobos negros apreciamos también esto en temas como “Un loco en la 99” o “El ataque del torpedo”. ¿Te influenciaba por aquellos años la Serie B?

La Serie B siempre me ha molado mucho, y las películas de terror ya antes incluso que me gustara la música y el R’n’R. Las películas de los años cincuenta en blanco y negro me parecen algo increíble, cómo en aquella época se podían hacer esas cosas. Creo que, cuanto menos tiene el ser humano, más hace, más desarrolla la imaginación, y en aquellos tiempos como no tenían apenas nada, estudios ni dinero, hacían cosas alucinantes. Siempre he sido un enamorado de la Serie B, de la ciencia ficción, Fahrenheit 451 (Fahrenheit 451, 1966), El increíble hombre menguante (The Incredible Shrincking Man, 1957)… Toda aquella saga siempre me ha flipado. Muchas letras de Lobos negros hablan de ello. ¿Por qué vamos a dejarlo si es algo que nos gusta y a la gente también?

Y como espectador, ¿qué películas le gustan a Luis Martín?

Qué te puedo decir… Como espectador no se me ocurre ahora mismo ninguna en concreto, pero antes hemos mencionado Las pandillas del Bronx, también me gusta Calles de fuego (Streets of Fire, 1984) dentro de ese género. Te podría decir treinta mil películas, todo lo que tenga que ver con producciones en blanco y negro de los años cuarenta, cincuenta y sesenta. La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, 1974), por supuesto, y todas las que os mencioné antes. También Cuando ruge la marabunta (The Naked Jungle, 1954). Las colecciono, tengo miles en casa, sobre todo de Serie B de los años 50. Pero decirte una que me haya gustado y motivado mucho no sabría ahora. No sé, algunas que me pasó Jesús Palacios, que es una de las personas que más sabe de este cine de género y además es muy amigo mío, que escribía en Fotogramas y en mil sitios distintos, y está metido en muchos festivales. Me grabó una película de Elvis zombis. No te puedo decir ninguna en concreto, basta sólo que me lo pregunten para que no me acuerde, pero flipo con todo eso. De hecho, en los cuatro documentales de Lobos negros, sobre todo Lobos negros, sus pecados más canallas: cuero, gasolina y chili (2011), hago muchas menciones a un montón de directores y también a otras bandas, y hay guiños a películas de terror y Serie B. Últimamente me he vuelto más místico, llevo once años haciendo yoga y artes marciales. Y las películas de artes marciales claro que me chiflan todas, también las de samuráis, todo eso me encanta. De pequeño practiqué mucho las artes marciales, pero lo dejé y ahora he vuelto. Hago lunes, miércoles y viernes kung-fu y algo de wing chun, y los martes y jueves los dedico al yoga. Me he vuelto muy místico, somos espíritus con experiencias humanas. Estoy muy interesado en quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. No os extrañe que alguna letra mía vaya relacionada con ese ambiente que en el fondo es misterio. Suelo ver bastante Cuarto milenio (2005-…). Por cierto, a modo de curiosidad, fui speaker, comentarista de boxeo, durante un par de años. Como las artes marciales me atraían mucho y tenía un amigo que organizaba combates de boxeo con la federación… y todo legal.

Tenéis varios documentales y reportajes sobre Lobos negros, caso de El hijo del sombrerero (2006), dirigido por Aure Roces, que pudo verse en el Festival de Sitges, pero, ¿qué pasó con el anunciado Lobos negros, una banda muy especial?

Al final no se hizo, se hizo el otro, el de Lobos negros, sus pecados más canallas: cuero, gasolina y chili. Todos están en Youtube, y también los tenemos a la venta. El de El hijo del sombrerero, la primera edición, del que nos quedan dos o tres copias, venía con un libreto de unas sesenta páginas. El hijo del sombrerero debo agradecérselo a Diego Manrique, que es la persona que más me ha influenciado. Se aprende de todo con él, cada programa que hace en la radio o en internet es un mundo, y te cuenta la sociología de la música. Manrique es musicófago, es musicólogo, es un tío fascinante; es mi ídolo como disc-jockey de radio y como persona, le tengo mucho aprecio. Está fascinado con mi guitarra de cerámica, fue la primera persona, casualidades de la vida, que la vio. Cuando El milagro de P.Tinto (1998) hice la primera guitarra, y me dijo el lutier: “esto es increíble”. Me encontré por la calle a Diego Manrique y quedó flipado; hubo una conexión de karmas entre Diego y yo.

Luis Martín con Brian Setzer de Stray Cats

¿Qué has estado haciendo durante estos largos meses de confinamiento?

No hemos perdido el tiempo para nada. Estamos escribiendo la biografía de Lobos negros, donde hay un apartado dedicado a los fanzines en el que comentamos cientos de fanzines. Va a ser una pasada; va a ser un capítulo de referencia que va a consultar todo el mundo porque hablamos de todos los fanzines que había en esa época. Ese capítulo está dedicado a los hermanos Miguel y Alfonso Romero, a vosotros. La biografía va a ser un tochazo lleno de anécdotas, divertida, con fotos nunca vistas, y lo mismo, y si hay suerte, incluso irá acompañado de un disco de regalo con temas inéditos. Ya veremos.

También he aprovechado para componer nuevas canciones. Vais a alucinar, dieciocho temas nuevos para un álbum que verá la luz en el 2021 o 2022, después del disco en directo que tenemos pensado sacar. Canciones alucinantes, súper abiertas, va a haber de todo, va a ser la consagración de Lobos negros, seguro.

Ahora que todo empieza a normalizarse, al menos en parte, ¿Qué proyectos tienes en el terreno del cine y la televisión, así como con tu banda de R’n’R?

Lo que ya os he contado, y con la banda pues tocar y tocar. Ya hay una gira por Colombia que se ha tenido que aplazar. Y de cine, dos o tres cortos que nos van a llamar. Vamos a estrenar un videoclip nuevo, que se ha retrasado por lo del virus, de una canción que hicimos sobre un poema de Pedro Tenorio, “La luz se calla”, un tema muy bonito, muy a lo Tom Waits y Leonard Cohen pero pasado por nuestro R’n’R. Y más adelante, antes de navidades, vamos a hacer otro clip, éste de la canción “Bronca en Talavera” y va a incluir escenas de artes marciales. Va a haber muchas peleas. Va sobre las reyertas que había en Talavera entre bandas de mafiosos, nos pegábamos todos contra ellos. El asunto salió hasta en el telediario. Les llamaban “la banda de Al Capone”, e iban cobrando un impuesto revolucionario a todos los pubs de Talavera. Eran unos tipos muy malos. Estuvo a punto de intervenir el ejército, que se encontraban en el Cerro Negro, al lado de Talavera, y a nada estuvieron de bajar y poner orden. El tema pertenece a nuestro álbum “Cuidado, el diablo ha bebido”. Con Ismael Dorado al saxo, uno de los mejores saxofonistas que he visto en España junto al que tocaba con los Rebeldes, Dani Nel-lo.

Son ya más de treinta y cinco años al frente de Lobos Negros. ¿Cómo resumirías estas más de tres décadas sobre los escenarios?

Resumir treinta y cinco años o más de Lobos negros en activo es difícil. Yo os diría que ha sido un camino muy enriquecedor; la vida es una experiencia más que guardamos dentro de nosotros, y cuando mueres se acumula en el universo. Cúmulos de montones de amigos, de gente que te quiere, de experiencias nuevas, de cien mil cosas. Muchas veces dices: “lo importante no es llegar a la meta, sino disfrutar en el camino”, y hemos disfrutado muchísimo. Todavía nos quedan muchas cosas por hacer y dar mucha guerra. Seguro que os vamos a deleitar con miles de proyectos, porque ahora es cuando tenemos la fuerza, los mecanismos, los contactos y las ganas de sacar adelante miles de proyectos y los podemos hacer. Tenemos en nuestra mano decir sí y no, y podemos escoger y hacer lo que queremos. En los próximos diez años de Lobos negros vais a disfrutar de muchísimas cosas estupendas.

Un abrazo a todos los lectores, a todos los frikis, a todos los amantes del rockabilly, el psychobilly, el garaje y la Serie B.

Alfonso & Miguel Romero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s