Entrevista a Ángel Gómez Hernández, director de “Voces”

El pasado 24 de julio aterrizaba en la cartelera española Voces, una nueva muestra que pone de relieve la presencia que, afortunadamente, continua disfrutando el género de terror dentro de la producción cinematográfica española. Basada en un concepto tan poco explotado como las psicofonías, la película supone, además, el esperado debut en el formato largo de su director, Ángel Gómez Hernández, uno de los más prometedores talentos dentro del género con los que cuenta nuestro país, a juzgar por su exitoso paso por el campo del cortometraje, donde ha acumulado galardones y reconocimientos. Una trayectoria que no ha pasado desapercibida para la todopoderosa industria hollywoodiense, donde el cineasta algecireño se encuentra preparando en estos momentos la traslación a largometraje de su más exitoso corto, Behind, de la mano nada menos que de la productora Lionsgate y Sam Raimi.

Todas las informaciones que circulaban hacían suponer que tu primera película como director debía de ser la adaptación en formato largo de Behind. ¿Cómo se cruza Voces en tu camino?

Efectivamente. Todo arranca con la llamada que recibo de Los Ángeles por parte de Lionsgate y Sam Raimi para hacer la adaptación de mi corto Behind a largometraje. Y es estando allí cuando surge junto a Víctor Gado, que es el coargumentista, la idea de Voces. En las distintas reuniones que fui teniendo en Los Ángeles con productores interesados en Behind, fui probando, testando y comentando como un terreno de pruebas que también tenía esa otra idea de Voces, comprobando que a los productores les despertaba un cierto interés ese concepto de una película basada en el tema de las psicofonías y demás. Tras hacer las pertinentes negociaciones con los productores norteamericanos de Behind, al volver a España me reuní con Juan Moreno, de Feelgood Media, que ha acabado siendo uno de los productores de Voces, y le conté esta idea que me había surgido en Los Ángeles. Y a partir de ahí empezamos a sacar adelante la película.

Voces se basa un tema que rara vez ha sido tratado dentro del cine de terror como es el de las psicofonías. ¿Qué es lo que te atraía de él?

Lo que hizo que Víctor Gado y yo decidiéramos adentrarnos y explorar un argumento basado en las psicofonías fue su exotismo. Es decir, las psicofonías son un elemento muy poderoso a nivel sugestivo; no importa que seas escéptico. Nos disparan la imaginación y nos ponen los nervios de punta. Y nos dimos cuenta de que era un fenómeno muy internacional y muy ligado al terror, por lo que, al decir que era una película sobre psicofonías, cualquier espectador del mundo sabría que iba a estar vinculada a una experiencia de terror poderosa. No solo eso, sino que, además, nos percatamos de que el cine de terror no había hecho del todo justicia o gala de este fenómeno tanto como merecía, pues siempre había sido utilizado como un complemento o un añadido para alguna escena de terror, pero nunca como eje central de una narración. Eso nos hizo decidir que nuestra película debía de estar construida fundamentalmente sobre el tema de las psicofonías. 

No obstante, aunque la película nace de una idea tuya y de Víctor Gado, el encargado de darla forma como guion ha sido Santiago Díaz. ¿Cómo ha sido tu relación con él durante el proceso de escritura?

Una vez Víctor Gado y yo nos pusimos a armar ciertos aspectos argumentales como la sinopsis y varios tratamientos breves, llegó un momento en el que Santiago Díaz tomó las riendas y empacó lo que es el guion de la película con un sinfín de aportaciones maravillosas, basadas en los cimientos iniciales que Víctor y yo habíamos trabajado, y es ahí donde le da forma al guion. Ya de manera conjunta, como toda relación director-guionista, fuimos puliendo hasta llegar a la versión final de todo el entramado narrativo, argumental y literario de la película. La verdad es que la experiencia no ha podido ser mejor. Creo que es un guionista con una profesionalidad envidiable y una trayectoria enorme dentro del mundo del cine y la televisión, y para mí ha sido un auténtico placer este viaje a su lado en el que he aprendido muchísimo.

Ángel durante el rodaje dando instrucciones a Rodolfo Sancho y Belén Fabra

La propuesta de tu ópera prima se encuadra dentro de una corriente tan transitada dentro del cine de terror actual como el de las casas encantadas y los fantasmas. Teniendo en cuenta que, además, tú eres un declarado admirador de este tipo de películas, ¿cómo fue enfrentarte a Voces para que no fuera “más de lo mismo”?

Yo era muy consciente de que Voces partía de un arranque familiar y reconocible en muchas películas dentro del cine de terror, que viene a formar parte de un género tan clásico y tan conocido como es el de las casas encantadas. Dentro de eso, de que yo sabía que la película arrancaba con cierto aroma de algo ya visto antes, la idea fue jugarlo a favor. Lejos de amedrentarme u ocultar esta situación, decidí que el público de manera más que notable sintiera que Voces iba a ser otra película de casas encantadas basada en unos códigos clásicos, como la familia que se muda a un caserón o el niño atormentado, para que una vez dentro de este viaje en el que el espectador iba a entrar con cierta actitud resabiada, un poco de sabelotodo por decirlo de alguna manera, al entrar en la película pensando que no tiene nada que ofrecer nuevo ni posibilidad alguna de sorprendernos, y en ese escenario de comodidad para el espectador comenzar a golpearle una y otra, y otra y otra vez con varios giros, vueltas de tuerca y acontecimientos que ponen la película patas arriba, para que, al contrario del lugar familiar al que pensaban que había entrado, descubran que es un sitio distinto al que esperaban y al que están acostumbrados a ver. Esa es la intención que he tenido con Voces desde el guion, y estoy muy satisfecho al comprobar que a la gente la historia le sorprende muchísimo, por cómo, partiendo de un inicio reconocible, poco a poco va desvinculándose y despegando de lo que se podría llegar a esperar de una película al uso de casas encantadas.

En este sentido, Voces se sitúa a medio camino entre las dos principales vertientes del subgénero. La realizada con un enfoque más genérico, que bien pudiera singularizar la franquicia de “Expediente Warren”, y la que posee un tratamiento más emocional, representada en este caso por títulos como la celebrada Hereditary. ¿Por qué optaste por tomar este camino intermedio?

Me alegra que me hagas esta pregunta porque es algo intencional. Opté por el camino del medio porque creo que es el camino correcto. En mi subjetividad y en mi opinión personal creo que al final una película de terror tiene que ser una experiencia intensa, una experiencia llena de sobresaltos, trepidante y divertida dentro de los códigos de diversión que podemos esperar de una película de terror; es decir, sustos, tensión, suspense, ansiedad y nerviosismo por parte del espectador, y al final, el cine de terror palomitero, por llamarlo de algún modo fácil y rápidamente, goza de un enorme pulmón con el público generalista que disfruta mucho con este tipo de películas. Creo que eso es indispensable para que al final la película tenga recorrido, funcione en las salas y demás. Pero luego también creo que, igual que necesita ese músculo de la parte de terror más intenso y más cercano a las sensaciones de una montaña rusa, una película de terror también necesita corazón. Y en esta parte los personajes son la clave. Películas como Hereditary, Midsommar, La bruja o Babadook son para mi referentes del cine de terror moderno que tuve muy presentes, porque quería que los personajes de la historia importaran, que los conceptos temáticos sobre los que se construía la película fueran universales, primitivos y arraigados a los miedos más ancestrales del ser humano, para que cualquier espectador se pudiera sentir vinculado a los personajes y sentir que estaban viendo personas reales. Y, como digo, ese equilibrio entre ambas vertientes fue para mí una de las claves a trabajar desde el guion, desde la narrativa y desde la construcción de personajes para encontrarnos así con un producto que satisface a los que buscan emociones fuertes, al mismo tiempo que satisface a los que buscan emociones profundas.

Hablando de “Expediente Warren”, los investigadores de lo paranormal que interpretan en tu película Ramón Barea y Ana Fernández se antojan inspirados en los protagonistas de la saga creada por James Wan. ¿Es así?

Bueno, no tanto. Yo sé que es sencillo pensar rápidamente que los investigadores sobrenaturales de mi película están estrechamente relacionados con los de “Expediente Warren”, pero no es tanto así, aunque debo de decir que no me molesta en absoluto, porque soy un fiel fan de la saga “Expediente Warren”, y también soy un admirador respetuoso con el trabajo de James Wan. Pero creo que ambos bebemos de las mismas fuentes de inspiración, que en mi caso concreto es el cine sobrenatural asiático de finales de los noventa y principios del dos mil, ese terror electrizante, intenso y con una narrativa pausada, sin prisa, que nos ponía a todos de los nervios en las salas de cine; y el terror sobrenatural de los años sesenta, setenta y ochenta, con Poltergeist y demás. Va más por ahí la influencia de los expertos sobrenaturales en Voces. Está más vinculada a películas como la citada Poltergeist, The Haunting, Al final de la escalera o La leyenda de la mansión del infierno. Va más vinculada a esos títulos que yo intuyo que son grandes referentes para el cine de James Wan y que hace que nos encontremos en el mismo destino.

Ya que mencionas algunos de tus referentes, a lo largo del metraje son varios los guiños que propones a los aficionados al género a través de la alusión de varios clásicos. Junto con este componente, Voces esconde también una segunda capa mediante las veladas menciones que haces a tu recorrido vital hasta la fecha, ya sea por la inclusión en off de ciertos diálogos sacados de algunos de tus cortos o el cameo que efectúa tu padre, el escritor e historiador cinematográfico Ángel Gómez Rivero. ¿De algún modo ha sido una forma de echar la vista atrás y hacer balance de tu trayectoria previa hasta llegar a esta primera película, al tiempo que homenajeabas a aquellos que la han hecho posible?

Para mí Voces ha sido la comunión de muchos aspectos e ingredientes que han formado parte de mi vida en todos estos años, como espectador y como creador. Por eso se han dado cita de manera conjunta películas míticas que me han marcado desde mi parte de creación, así como momentos y situaciones en mi carrera profesional que han sido determinantes. Entonces, de alguna forma he aunado todo esto en una obra que no deja de ser algo muy personal, porque es la voz de un fan del género homenajeando también y rindiendo tributo, no solo a esas películas, sino a ese niño que se nutría de esas películas y que decidió convertirse en director de cine, empezó a hacer cortos de terror y al final decidió desarrollar una carrera gracias al amor, al estudio y a la pasión por estas películas. Y al final todo ello se ha venido a dar cita en Voces, que no deja de ser una carta de amor al género por mi parte, honesta y sentida.

Una de las principales bazas con las que, en mi opinión, cuenta Voces es un empaque formal a la altura de las producciones anglosajonas actuales de este tipo. Teniendo en cuenta que, además, el desarrollo de la historia sigue la estructuración habitual dentro del subgénero de casas encantadas como hemos dicho, ¿te llegaste a plantear en algún momento rodar la película en inglés y, tal vez, con actores foráneos para buscar el mercado internacional?

Durante un tiempo, en un periodo muy inicial del proyecto, sí se planteó la opción de rodar la película en inglés e incluso fuera de España con coproducción norteamericana. A raíz de haber contado la idea en mis reuniones relacionadas con Behind, se despertó el interés de muchísimas productoras y estudios de Los Ángeles, lo que pasa es que al final se optó, y en este caso fui yo el que principalmente quien consideró que, la decisión más acertada era traer la producción al cien por cien a España, arrancar mi carrera en mi país, en mi idioma, con actores españoles, y con un equipo al que pudiera manejar de una forma relativamente controlada al ser mi primera experiencia en el campo del largometraje. Y creo que, ahora que esperan muchos proyectos norteamericanos con grandes producciones, fue una decisión acertada el contextualizar todo en España. Sobre todo porque creo que también con ello se ha podido demostrar una vez más, tras varios títulos que han venido haciéndolo en los últimos años, que en España podemos hacer buen cine de terror y que merece mucho la pena reactivar dentro de nuestro sector el género.

No obstante, Voces tiene también un fuerte carácter localista debido al origen que se da a los fenómenos paranormales que sufren los protagonistas. Una idea que te confieso que me ha gustado mucho. ¿Fue algo premeditado?

No, no fue algo premeditado. Fue algo que surgió durante el trayecto. De hecho, he de decir que fue idea de Santiago Díaz, el guionista, quien, una vez esos primeros esbozos argumentales estaban construidos, con su incorporación trajo la idea de vincular toda la historia a ese folklore histórico español, justificando todo el origen del mal enraizándolo con nuestra historia. Y a mí me pareció algo fascinante, porque era una manera de llevarlo a un contexto muy reconocible para el espectador español, y que al mismo tiempo despertara la imaginación con esas historias tan tenebrosas, tan duras y tan horribles de la Inquisición. Fue una idea estupenda por su parte y creo que le dio un empuje a la historia, sobre todo a un nivel de justificación de los hechos.

Junto con su comentada factura, otro de los principales pilares del film se encuentra en el excelente trabajo de su apartado interpretativo. ¿Cómo fue el proceso de casting y el trabajo con actores que, en la mayoría de los casos, cuentan ya con una dilatada carrera a sus espaldas, siendo tú un director novel?

Trabajar con el elenco de Voces ha sido un regalo. Ramón Barea, Rodolfo Sancho, Belén Fabra, Beatriz Arjona, Ana Fernández, Lucas Blas, Nerea Barros… Todos ellos han hecho una labor excepcional, se han volcado con cada uno de sus personajes, han aportado, han sumado y han traído de casa nuevos matices que han dado una vida y una profundidad fantástica. Entonces, claro, para mí, como enamorado de la dirección de actores que soy, poder jugar con ellos a moldear estos personajes y cargarlos de matices. A pesar de que no sea una película donde todo el peso recaiga en la profundidad de los personajes, sí que había que encontrar esos matices que de repente creen personajes inteligentes y con relieve. Para mí ha sido una experiencia preciosa y trabajar con ellos, como te digo ha sido un aprendizaje también.

El proceso fue fascinante, porque algunos venían de pruebas de casting, que fueron procesos difíciles, de muchísimo talento, donde al final, de repente, encontrabas esas claves en alguien que te hacían ver que era la persona que estabas buscando, como fue en el caso de Lucas Blas, el niño, que fue una absoluta revelación. Y en otras cosas era, como se suele decir, a dedo, solicitando a los productores que, por favor, contactaran con esta actriz o tal actor que te ilusionaba muchísimo que participaran en tu película, pues en ciertos aspectos veías que eran los indicados para encarnar a cada uno de los personajes en el guion, como es el caso de Ramón Barea o, por supuesto, Rodolfo, y cruzaba los dedos para que esa llamada de los productores fuera fructífera. Y cuando me decían que habían aceptado y que iban a trabajar en la película era para mí motivo de alegría.

Aunque la labor interpretativa de todo el reparto brilla a un gran nivel, sin duda el gran descubrimiento de Voces es Lucas Blas. ¿Hitchcock exageraba cuando comentaba las dificultades que según él presenta trabajar con niños?

En el caso de Lucas Blas en absoluto. Creo que no he podido tener mayor suerte que encontrar a un niño tan profesional, tan talentoso, tan volcado en el proyecto, tan disciplinado en el set y con tanto saber hacer. La verdad es que el trabajo con Lucas ha sido una experiencia inolvidable. Es un actor que, probablemente, tiene una carrera imparable, y cualquiera que vea la película puede dar fe de ello. También cualquiera que haya compartido con él una jornada en el set te puede decir también la sensación que produce ver a un niño con esa capacidad de concentración, de aporte a su personaje, de construcción a la hora de darle forma de manera conjunta con el director, y de tomárselo todo con una seriedad envidiable que ya le gustaría a muchísimos, de verdad. Y, bueno, ahí está el resultado. Creo que todo ese esfuerzo que él ha hecho con este personaje está recompensado en la gran pantalla, donde todo lo bien hecho o lo mal hecho queda reflejado.

Lucas Blas y Ángel Gómez preparan una escena durante el rodaje

Pese a sus comentadas concomitancias con el modelo actual hollywoodiense de película sobre casa encantada, lo cierto es que Voces emocionalmente es muy dura con sus personajes.  Al contrario de lo que suele ocurrir en sus émulas norteamericanas, en tu film los protagonistas no salen indemnes de su encuentro con lo sobrenatural…

Esto conecta con lo que te decía antes de plantear un escenario reconocible para luego alejarme poco a poco para que el espectador no supiera nunca lo que iba a pasar y no se diera cuenta de que esto era completamente distinto de lo que había visto antes dentro del subgénero. Y una de las cosas que yo me planteaba a la hora de hacer Voces era la capacidad de poner en peligro a todos y cada uno de los personajes de la película. Al final hay muchos títulos estadounidenses que son fantástico, y que yo me proclamo fan de todos ellos, pero que muchas veces tienes la sensación de que todo va a acabar saliendo bien, que todos los problemas, por enrevesados que parezcan, al final van a encontrar una solución, y que todos los personajes van a salir sanos y salvos de esta odisea. Y era una de las cosas en las que yo no quería que Voces cayera. Yo quería que Voces fuera una película en la que en cualquier momento el espectador tuviera una sensación real de que todos los personajes podían estar en peligro y sufrir las consecuencias más terribles de la presencia de la entidad que ronda en la casa.

Voces llega tras que hayas dirigido nueve cortometrajes. ¿Qué importancia le das a toda esta labor previa en tu formación como director de cine?

Sí, yo he rodado nueve cortometrajes profesionales, pero además he rodado más de cincuenta piezas, ejercicios narrativos y cortos amateurs que tienen una importancia capital en todo esto. Uno, cuando se enfrenta a la filmación de un largometraje, relativiza en ese momento y se da cuenta de cuán importante es el mundo del corto, que, a lo mejor, cuando estás dentro de él, no le das el peso ni el valor que merece, pero que cuando estás en el rodaje de un largometraje comprendes lo realmente vital y necesario que es para un cineasta el haber pasado por ese trayecto. Más hoy en día, donde el mundo del corto está ultra profesionalizado y un set de un cortometraje profesional no se diferencia en absoluto del de un largometraje. Por lo tanto, ese es uno de los muchos motivos que hacen que al final para un cineasta sea imprescindible pasar por ese proceso de acierto, error y aprendizaje constante en el mundo del corto, antes de enfrentarse a la difícil tarea de rodar un largo.

El aterrizaje de Voces en la cartelera se ha producido en plena crisis de la Covid-19, cuando muchas distribuidoras están reservando sus estrenos y muchos espectadores son reacios a acudir al cine. ¿Este panorama os ha beneficiado o, por el contrario, os ha perjudicado?

Como todo, la situación ha afectado en tanto en cuanto los cines no han podido estar a su máximo rendimiento, y las salas se han visto resentidas a causa de las restricciones y ciertas reticencias por parte del público a la hora de decidirse a asistir. Pero, por otro lado, la competencia en la taquilla ha sido menor a cualquier otro momento, y eso indudablemente ha favorecido que nuestra película se haya agarrado durante tres semanas a los puestos más altos de la taquilla.

Rodolfo Sancho, Ana Fernández y Ángel intercambiando opiniones

Por cierto, el film se cierra con una escena post-créditos que parece abrir la puerta a una posible secuela. ¿Hay planes para ello?

Sí, desde el primer momento que creamos el argumento y el guion de Voces siempre se fantaseó con la idea de una segunda parte. Siempre fuimos conscientes de que la película tenía una serie de personajes, que el espectador que haya visto Voces sabrá a quiénes nos referimos, que podían tener una continuidad más allá de los límites de esta primera película, por así decirlo. Entonces, para mí era muy interesante hacer esta escena post-créditos, en un guiño seductor a los productores con intención de ampliar información, experiencia y aventuras de los personajes de la película, y también como una declaración de intenciones para el público que se quede hasta después de los créditos, en la que muestro mi sueño de poder alargar el universo de Voces. Es además una escena que he de decir que el equipo no conocía. Se rodó sin saber muy bien exactamente a qué pertenecía, como una cosa aparte  y ni siquiera los actores conocían qué era lo que estaba pasando. Y cuando hicimos el pase para el equipo todos se quedaron muy asombrados como cualquier espectador ajeno a la película, y muy agradados de esa sorpresa post-créditos con esa escena que filmamos y a la que no daban ningún sentido, y que formaban parte de esa declaración personal mía, como digo, de hacer una Voces 2.

Para terminar, me gustaría preguntarte en qué fase se encuentra actualmente la comentada traslación al formato largo de Behind y cómo está siendo trabajar junto a una leyenda viviente del género como Sam Raimi…

Estamos en fase de desarrollo de guion, trabajando con guionistas norteamericanos y bajo la batuta de Sam Raimi. Para mí está siendo un verdadero sueño el poder trabajar con alguien al que admiro y al que llevo admirando desde que tengo uso de razón dentro del cine de terror como aficionado y espectador. Tener reuniones con él, tener llamadas, Skype, pasar una hora a su lado en una reunión o simplemente tomando un café, puedo garantizar que son unas master class absolutamente maravillosas que te regala y en las que aprendes muchísimo de este maestro del cine de terror y fantástico. Además, es una persona generosa y volcada en los proyectos, que te da la confianza necesaria para que confíes en ese periplo que tanto vértigo da como es hacer una producción norteamericana. Yo le estoy enormemente agradecido y todavía sigo sin creerme realmente que el grandísimo Sam Raimi esté detrás de la versión en largometraje de Behind.   

José Luis Salvador Estébenez

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