Crónica de la 31ª Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián

Cuestiones previas:

Cada Semana celebrada en el transcurso de estas tres últimas décadas habrá tenido, como es normal, sus particularidades en forma de relevantes estrenos, irrepetibles momentos muy especiales por parte de selectos invitados, un sinfín de anécdotas con el público… Lo normal en un festival que, afortunadamente, es ya longevo. Pero la Semana más atípica y extraña de todas ha sido esta trigésimo primera, sin lugar a dudas. Felizmente celebrada en un contexto tan delicado a nivel sanitario y por tanto social, fue una afortunada anomalía que resistió (contra viento y marea) una fuerte tempestad. Eso sí, no sin sufrir las consecuencias, aunque desde ya podemos afirmar que el barco llegó a buen puerto.

Nueva situación, nuevas reglas:

Adiós a la tradicional “cola de la Semana” en los alrededores del Teatro Principal para adquirir el abono. El certamen de 2020 tiene dos sedes: el ya tradicional del Principal y en esta ocasión el Teatro Victoria Eugenia, que en el transcurso de anteriores Semanas ha servido como complemento a las proyecciones troncales del Teatro de la Kale Nagusia. La idea de la organización era repartir todas las proyecciones entre ambas sedes, lo cual permitiría adoptar las pertinentes medidas sanitarias de desinfección de las salas de manera sencilla y efectiva. El público más cinéfilo de la Semana podría ver todas las películas sin que se le solapara ninguna. Y se anunciaron a tal efecto la venta de dos abonos, uno para cada espacio.

Querer no es poder:

La actual situación pandémica es imprevisible y dio al traste con todo ello. Si ya de por si resultaba complicado dividir la Semana en dos salas, las dificultades se incrementaron cuando se tuvo que renunciar a los pases nocturnos: el organigrama entero quedaba completamente alterado, cayéndose de la programación varias películas y teniendo lugar un solapamiento inédito en toda la historia de la Semana. No quedaba otra que escoger qué visionar y qué dejar de lado (para tratar de recuperarlo en un futuro, con suerte, a través de las cada vez más menguantes ediciones físicas en DVD / Blu-Ray o a través de alguna plataforma en streaming). Y ciertamente, para los cinéfilos no acostumbrados a los solapamientos (entre los que me incluyo), no fue un trago fácil. De esta forma, las reseñas de películas que conformen esta crónica van a estar directamente condicionadas por las elecciones que tuve que llevar a cabo, al modo de los entrañables libros ochenteros publicados por Timun Mas de “Elige tu propia aventura”… pero sin desde luego tanta diversión.

Y cuando no se puede, no se puede:

No quedó otra que limitar al máximo la entrega de materiales impresos (como viene siendo habitual en esta clase de eventos). Circuló el tradicional catálogo, este año más de coleccionista que nunca, porque refleja entre sus páginas parte del calendario de proyecciones que no pudo tener lugar. Obviamente no cabe hablar de erratas, sino de la puñetera pandemia que todo lo altera de la manera más inoportuna y sorda. Y desaparecieron también los boletos de votaciones para los cortometrajes, películas y fanzines presentados a concurso. En su lugar se implantó el sistema de escaneado de códigos QR, cada vez más difundido en nuestro día a día. La respuesta del público a este cambio fue buena y, además, es innegable que es un sistema de cómputo completamente automático y, por tanto, no requiere del trabajo una o varias personas como ocurre con el escrutinio manual, por lo que no me extrañaría que este sistema haya venido para quedarse en la Semana.

Otro de los cambios más significativos (y lógicos) fue el cierre del bar del Teatro Principal. Más de una y uno lo echó de menos, pero su apertura habría sido del todo inviable. Toca adaptarse, es lo que hay. Finalmente también se resintió el número de invitados, por razones obvias. Los que vinieron hicieron un esfuerzo que es muy de agradecer.

Las películas, a vuelapluma:

Día 1 – viernes 30 de octubre – A medio gas

David Pareja durante su actuación en la gala inaugural de la Semana 2020

La inauguración constó de una actuación de David Pareja y la proyección del corto Zerua hautsi zen gaua (La noche en la que se cayó el cielo) de María Fontán y del largo Península de Yeon Sang-ho, tercera parte (si tenemos en cuenta la precuela animada Seoul Station) de “Train to Busan”. La actuación de Pareja se hizo un punto larga, pero no fue un mal entrante. El corto de Fontán es el primer artefacto de la iniciativa “Oihua!” (“Grito”), creada por el trinomio compuesto por Donostia Kultura, Fomento de San Sebastián y Departamento de Cultura de la Diputación de Guipúzcoa. La directora recibió asesoría por parte de Paul Urkijo, director de la interesantísima Errementari. Me pareció interesante, pero habría deseado que durara más. Es complicado que en doce minutos se sepa lo suficiente sobre la motivación de cada uno de los personajes que intervienen en la trama, pero fue lo que más eché de menos.

En cuanto a Península, resiste mal la comparación con las dos películas anteriores del eje Busan-zombis. Estaba plenamente predispuesto a que su propuesta me gustara, pero me pareció un pastiche de Guerra Mundial Z con escenas de Fast and Furious de desarrollo arrítmico y que no sabe qué baza jugar. La película se deja ver, es distraída, pero habría ganado en honestidad si no se hubiera subido al carro del éxito de Train to Busan. Y eché mucho de menos la presencia de más zombis…

Día 2 – sábado 31 de octubre – Conductores fatales y émulos fatalistas

“Psycho Goreman”

Por la mañana se proyectó en el Principal la muy interesante Tailgate de Lodewijk Crijns, una memorable reflexión sobre los retorcidos vericuetos de la psique humana en forma de egos desmedidos y psicopatías bajo lo que en un principio parece que va a ser un trasunto de El diablo sobre ruedas, pero que deviene en algo completamente diferente. Rodada con buen pulso narrativo y siguiendo la estructura de sujeto–verbo–predicado.

Por la tarde me decanté por el combo formado por Psycho Goreman y Sky Sharks en el Principal, ya que tenía lugar el primer solapamiento de la Semana con la proyección de Caminantes de Koldo Serra en el Victoria Eugenia. A Psycho Goreman no pude evitar compararla con la entrañable Turbo Kid (proyectada en la Semana de 2015), si bien me pareció inferior. Valoro el esfuerzo del director a la hora de homenajear el género tokusatsu (en japonés, “Filmación especial”) de los 80 y 90, pero no entré en su propuesta, aunque, por lo general, el público reaccionó de manera favorable.

Sobre Sky Sharks diré que tendría que haberse quedado en cortometraje, formato en el cual habría sido muy gozoso de ver, a la manera de un falso anuncio del binomio Grindhouse de Tarantino y Rodríguez. Pero en versión largometraje es un barco que hace muchas aguas, porque estira demasiado su premisa, cometiendo bajo mi punto de vista un error bastante grave: tomarse demasiado en serio a sí misma. No está mal querer imitar a los señores de Asylum, pero hay que saber hacerlo bien, con más desparrame y descacharre. Una pena, la premisa daba para mucho más.

Día 3 – domingo 1 de noviembre de 2020 – De mares peligrosos y cortometrajes evocadores

“Sea Fever”

Sea Fever de la directora Neasa Hardiman fue la propuesta para la segunda (y última) sesión matinal de la Semana 2020. Sobria y contenida, no revoluciona nada, pero en contrapartida su realizadora resuelve con solvencia lo que quiere contar, con el acierto añadido de revelar lo justo sobre la amenaza que se cierne sobre la tripulación de un barco que navega en el peor lugar posible.

Por la tarde decidí dejar de lado el corto Ospel de Xanti Rodríguez y las películas Host de Rob Savage y La Nuée de Just Philippot a favor del primer maratón de cortos de los tres que teníamos por delante. En esta ocasión se trataba de los internacionales.

De los trabajos proyectados destaco los siguientes:

Downward Facing Dogs de Karsten de Vreugd: Once minutos de mala leche reconcentrada que sientan como un bálsamo en una época como la actual donde todo molesta, todo ofende y muchos se rasgan las vestiduras por cuestiones que ellos consideran trascendentales y que tiempo atrás solo habrían enarcado un par de cejas. Un corto muy acorde a la parte gamberroide de la Semana. Me encantó.

In the Mirrors de Merlin Camozzi: Los espejos son fascinantes elementos que el director aprovecha muy bien en un corto que no por previsible es menos interesante por lo bien que lleva a cabo su propuesta de casa encantada. En ocasiones no es lo que pasa, sino cómo te lo cuentan.

Live Forever de Gustav Egerstedt: Corto de tres minutos muy divertido y descacharrante que rinde un gran homenaje (¡musical!) a todos aquellos personajes que fueron pulverizados por los designios del guion. Me hizo reír mucho, y se lo agradecí sobremanera.

Rebooted de Michael Shanks: Por el gran Ray Harryhausen. Por acordarse de una época dorada del cine de aventuras. Por su stop-motion. Por el embeleso que me produce su animación. Un precioso corto, muy recomendable.

Día 4 – lunes 2 de noviembre de 2020 – Nos animamos un poco

Decoración de la fachada del Teatro Principal durante la Semana 2020

Nuevamente me decanté por el segundo de los maratones de cortos, en este caso los de animación, seguido a continuación por la proyección de Lupin III: The First. El tercer solapamiento de la Semana era con el clásico ochentero Puppet Master de David Schmoeller y The Queen of Black Magic de Kimo Stamboel, ambas proyectadas en el Victoria Eugenia. Del concurso de cortos animados destaco The Zillas Have a Picnic, una obra fresca y divertida, desacomplejada y llena de encanto. Pocas aproximaciones tan originales al entrañable Godzilla como ésta (evoco al respecto el desconcertante corto Maquetas de Carlos Vermut).

Lupin III: The First, film de animación 3D de Takashi Yamazaki, me produce sentimientos encontrados. Es el mismo Lupin que me cautivó sin remedio en la década de los 80 en El Castillo de Cagliostro de Hayao Miyazaki, con toda su personalidad intacta. Pero no pude evitar establecer una comparación entre ambas películas, cronológicamente opuestas: no desdeño el 3D para la animación (es simplemente apasionante), pero me choca el salto de formato para este personaje. Me sucedió lo mismo con la adaptación infográfica de Capitán Harlock: técnicamente perfecta y con momentos apabullantes, pero sin la magia de la animación original. Este Lupin III es muy fácil de ver, a ratos un trasunto de la ejemplar Indiana Jones y la última cruzada, es distraída y está muy bien diseñada… pero me falta ese “algo” que aportaban Miyazaki e Isao Takahata a la serie original.

Día 5 – martes 3 de noviembre de 2020 – Cortos de largo terror + estética ‘distopunk’

Un momento de la presentación del concurso de cortos españoles con la presencia de varios de sus directores, como Paul Urkijo (en el centro de la imagen)

La cita de este día fue con el tercer maratón de cortos, esta vez el dedicado a los nacionales, y Le Dernier Voyage de Paul W.R. de Romain Quirot, mientras que Post Mortem fue la película que no pude ver en el Principal.

En esta ocasión, los cortos que más me gustaron fueron:

Dar-Dar de Paul Urkijo. Una leyenda vasca nada complaciente (como tantas otras), excelsamente adaptada a la estructura clásica de un antiguo corto mudo con intertítulos. En mi cabeza funciona como una escena eliminada del primer largo del director, el mencionado Errementari: El herrero y el diablo, como si un personaje le estuviera contando a otro la leyenda del demonio que come dedos. Me encantó.

Nom de Ángel Hernández. Reconozco que me dejó bastante desconcertado nada más visionarlo, pero transcurrido el tiempo fue mejorando mi percepción de este corto. Pienso que su mayor virtud es que no puede describirse con exactitud; es una experiencia sensorial en el mejor sentido de la expresión. Podría funcionar perfectamente como antesala a un largo que desplegara todo el potencial de la siempre interesante premisa de inmortalidad de su argumento.

Sonrisas de Javier Chavanel. Terror dentro del terror: el momento en que vas a conocer a los padres de tu pareja siempre mete miedo. Y en el caso que nos ocupa el corto eleva aún más esa sensación al optar por una estética llena de mal rollo y desesperación (tangencialmente compatible con algunas escenas de la fallida pero muy interesante Vivarium de Lorcan Finnegan). En sí la historia es sencilla y puede que un punto previsible… pero me encanta cómo se te pega al cerebro cual pegajoso alquitrán.

There Will Be Monsters de Carlota Pereda. Me gustó mucho; es un placer que se haga justicia contra la violencia machista. La directora sabe lo que quiere contar, y cómo hacerlo, cerrándolo todo de manera satisfactoria… Pero mi lado Hyde me pide ver cómo se lleva a cabo tal venganza al modo de películas como Escupiré sobre tu tumba o el segmento “Amateur Night” de la antología V/H/S. Es cierto que me puedo conformar con completar mentalmente lo que aparece fuera de plano… pero en la Semana un poco de gore justificado por el guion nunca está de más, pienso yo.

“LeDernier Voyage de Paul W.R.”

Pasando a Le Dernier Voyage de Paul W.R., la película entronca con elementos que siento como parte fundamental de mi ADN: las revistas de cómics “Métal Hurlant”, “1984” y “Zona 84”, parte de la obra de grandes como Juan Giménez u Horacio Altuna… es lo que me da en lo estético. Mención especial a un par de planos que son puro Half-Life 2, en mi opinión el mejor videojuego distópico de todos los tiempos. Por ese lado, todo bien. Pero la película no me terminó de convencer, se me queda coja. Esperaba un desarrollo con más brío. Es como si voluntariamente el director hubiera decidido dejar de seguir con la trama principal para detenerse más en el factor evocador/estético de lo que quiere narrar. Algo, por supuesto, muy respetable, pero que hizo que no entrara tanto en la obra como me habría gustado.

Día 6 – miércoles 4 de noviembre de 2020 – El (no tan) oculto spoiler del título se hizo realidad

Josemi Beltrán, director de la Semana, presentando la tradicional sesión doble dedicada al cine japonés de esta edición

Come True fue la opción por la que me decanté en detrimento del penúltimo solapamiento de la Semana con el corto Howl from Beyond the Fog de Daisuke Sato y Stigmatized Properties de Hideo Nakata. Nada más visionar la película escogida la situé mentalmente como mi favorita en lo que llevaba de festival. Entré en su propuesta, a ratos tan atmosférica como It Follows o la más reciente Bliss, y me encantó cómo va desplegando toda la historia, cómo el espectador no tiene acceso a todas las piezas del puzle que a toda costa busca ensamblar… para hacerlo a la perfección en su impecable final, tan deudor de la magnífica serie The Twilight Zone. Onírica, muy compatible con la, para mí, muy reivindicable Silent Hill de Christophe Gans, me encantó su premisa y fue, simplemente, la película que quería ver en el momento adecuado, dejándome un muy buen sabor de boca.

Día 7 – miércoles 4 de noviembre de 2020 – De desbordados amores curvilíneos

Fotograma del video de presentación de “Benny Loves You” a cargo de su director, Karl Holt

En el último día de proyecciones simultáneas decidí combinar Benny Loves You de Karl Holt en el Principal con Meander de Mathie Turi en el Victoria Eugenia. En Benny Loves You tenemos una comedia de terror, género complicado donde los haya: es mucho más fácil inquietar y asustar que divertir asustando, y, pese a que esta película contó con el Premio del Público al Mejor Largometraje, en mi caso no puedo coincidir a la hora de asignarle el galardón, por más que no seré yo quien diga que se trata de una mala película. Siendo justos hay que tener en cuenta una cosa muy importante: este año el terror que ofrece la Semana palidece y mucho frente al terror cotidiano de este caótico 2020. El público tenía ganas de reírse y pasárselo bien, y ahora más que nunca: creo que este año es muy probable que ello haya condicionado tantos votos favorables para esta película. Algo que, por supuesto, es plenamente respetable. La película de Benny es muy sencilla de ver, y su premisa es tontorrona (en la mejor acepción del término); un entretenimiento liviano que se nota que está rodado con mucho cariño por su director. Y es innegable que tiene momentos divertidos. Con todo, creo que lo habría disfrutado más en formato corto, donde su premisa habría cobrado más fuerza.

Meander

Rápida escapada para ver Meander, película que si fuera un río diría que las curvas que son moldeadas por su curso conforman un trazado que ya he tenido ocasión de ver en otras películas, sin ir más lejos en la brillante Cube de Vincenzo Natali. Algo que no tiene qué ser sinónimo de malo, desde luego, pero que hace que no conecte como me gustaría con la trama. Mi decepción absoluta sobrevino cuando la película emplea la misma artimaña argumental del muy recomendable corto Portal: No Escape de Dan Trachtenberg (director de 10 Cloverfield Lane), creado en 2011. Los que hayáis visto la película lo captaréis muy rápidamente (¿Coincidencia? ¿Homenaje?). Y en relación a cómo está cerrada, me sucedió lo mismo que con el final de Señales del futuro de Alex Proyas: anticlímax. En suma, una película que se me desparramó por completo. Un río que se desbordó, inundando sus inmediaciones y desdibujándose. Lástima.

Día 8 – Fantaterrores mosqueantes

Presentación previa a la proyección de “La dama del fanateterror” en el Teatro Principal con la presencia de su director, Diego López (a la derecha)

Las dos últimas sesiones de la Semana 2020 se complementaron entre sus dos sedes. En el Principal se pudo ver el corto documental La dama del fantaterror de Diego López y la película El gran amor del conde Drácula de Javier Aguirre. Después en el Victoria Eugenia fue el turno del corto The Fall de Jonathan Glazer y el film Mandibules de Quentin Dupieux. La dama del fantaterror no es otra que Helga Liné, que protagoniza esta impecable pieza didáctica en la que se esboza lo que fue su vida como actriz. Todo lo que comenta es muy interesante. Tanto, que desvela la única pega de este cortometraje: sus 15 minutos saben a muy poco. En modo alguno esto es una crítica, sino un sincero deseo de que algún día podamos disfrutar del largometraje que la actriz merece. Muy buen sabor de boca.

Por su parte, el pase de El gran amor del conde Drácula sirvió para homenajear al director donostiarra Javier Aguirre, fallecido en diciembre de 2019. Protagonizada por el gran Jacinto “Paul Naschy” Molina que encarna al Gran Vampiro, se trata de una película entrañable y disfrutable si se es consciente de las coordenadas en las que se mueve: cine de género en la España de 1973 con un Naschy que rodó nada menos que once películas en aquel año. No la tenía vista y lo cierto es que no me disgustó.

“Mandibules”

Encarando ya la sesión de clausura de esta trigésimo primera edición de la Semana, The Fall es de esos cortos que uno necesita volver a ver un par de veces más para absorberlo. Digo esto porque ese día, fruto de mi despiste, no me quedé con su mensaje: solo cuando me lo explicaron al término de la sesión me encajaron todas las piezas. Sí que me llegó, del todo, su inquietante ambientación de pesadilla. Mandibules fue la película de Clausura, una especie de El gran Lebowski en clave de comedia fantástica donde el espectador contempla, entre divertido y extrañado, cómo una premisa que es puro dislate se va desarrollando de manera fluida y firme. Y no importa que no se entienda, porque aquí lo que se disfruta es del viaje, uno que los hermanos Farrelly habrían emprendido de buen grado. Un buen broche final que personalmente agradecí mucho.

Coda final: Ruedas de prensa, exposiciones, la plataforma Noviembre Fantasma y valoración personal

Ruedas de prensa y exposiciones:

Rueda de prensa de “Caminantes”

Un gran complemento de la Semana. Si el certamen fuera una película en Blu-Ray, las ruedas de prensa serían sus extras más jugosos. Es una maravilla tener la oportunidad de poder averiguar más sobre parte del material que se proyecta en el festival con el privilegio absoluto que supone contar con la presencia de directores y actores. Así, el 30 de octubre visitaron la Semana María Fontán, directora del corto Zerua hautsi zen gaua; Caminantes se arropó con la visita de su director Koldo Serra, su creador y guionista José A. Pérez Ledo y una de las actrices del elenco, Alexandra Pino. Fue una rueda de prensa entretenida y agradable que no desentonaría en absoluto como extra en una ¿futura? edición en DVD/Blu-ray de la serie. Todos los ponentes estuvieron accesibles y muy simpáticos.

El 2 de noviembre fue el turno de Marisa López, alias Sarima, que presentó la exposición “Sarima, un mundo mágico”, englobada dentro de la serie “Euskadi Fantástico” que este año llegó a su décimo sexto año, casi nada. Estuvo también presente el comisario de la expo, Jorge Madejón. Una interesantísima rueda de prensa: la artista tiene un cerebro muy bien amueblado, y una gran claridad expositiva. Sabe lo que quiere, y cómo lo quiere, y es plenamente consciente de lo que es capaz de ofrecer. Llama la atención que lo tenga tan claro y que lo exponga de manera tan didáctica. Una delicia. La expo, ubicada en la Biblioteca Central, permitió apreciar muy bien las coordenadas por las que se mueve esta artista que maneja las herramientas digitales con gran soltura.

Cartel de la exposición “Eterno Juan Giménez”

El 3 de noviembre iba a contar con la presencia de Empar Lagunas, Manolo Valencia y Jesús Palacios para la presentación del fanzine “2000 Maníacos”, pero los dos primeros asistentes no pudieron venir ese día. De esta forma el enciclopédico cerebro de Jesús Palacios suplió la carencia, ayudando además la presentación posterior de la exposición “Eterno Juan Giménez”, donde participó también el dibujante Ángel Unzueta. Otro evento de lo más interesante, y para mi muy triste, porque Juan Giménez es puro ADN del cómic en mi vida. Me hackeó el cerebro en la década de los 80 con aquellas magníficas carátulas para los videojuegos de la era de los 8 bits y me atrapó sin remedio con sus impresionantes obras como “Ciudad” (de insuperable final), la ultradistópica “Basura” o la superlativa “La casta de los Metabarones”, bajo mi punto de vista una de las obras cumbre del cómic de ciencia-ficción con permiso de “El Incal” de Moebius y Jodorowsky, con quien está relacionada. La expo contiene homenajes a Giménez de diversos ilustradores, algunos de ellos muy emotivos. En mi mundo ideal esta exposición formaría parte de un apéndice de una expo mucho más grande dedicada a la integral de su obra.

Para el 4 de noviembre sí que pudieron venir Empar Lagunas y Manolo Valencia para hablar sobre su maravillosamente longevo y lujoso fanzine “2000 Maníacos”. Se unieron al actor Javier Botet, protagonista absoluto del muy logrado cartel de la Semana 31. Fue otra rueda de prensa de lo más interesante por parte de todos. Valencia se mostró tan incombustible como siempre, formando muy buen tándem con Lagunas. Botet estuvo brillante a la hora de exponer sus vivencias personales e inquietudes: el tipo transmite auténtico fervor por el género fantástico y los mal llamados monstruos (en ese punto era como escuchar al gran Paul Naschy). Todo muy memorable.

El 5 de noviembre el director de Filmoteca Vasca Joxean Fernández se unió a la hermana del director Javier Aguirre para presentar la proyección de El gran amor del conde Drácula. Estuvieron acompañados por Diego López, que presentaba en la Semana su corto documental La dama del fantaterror dedicado a Helga Liné. Esta última rueda de prensa fue emotiva y didáctica. A continuación el director Igor Legarreta presentó un avance del largometraje Ilargi guztiak (Todas las lunas), que se estrenará en 2021, esperemos que para la Semana 32, ya que el teaser/tráiler que se pudo ver tenía muy buena pinta, cumpliendo a la perfección su misión de insinuar sin desvelar. Todo un ejemplo para otros tráilers que, implacables, destripan las películas que anuncian. 

Llegados a este punto quedan por reseñar dos de las cuatro exposiciones. “Seres Fantásticos” estuvo creada por el Museo Topic de Tolosa para la Semana, y ofrece ochenta títeres de diversas procedencias. Los europeos me dieron auténtico mal rollo (reconozco que los muñecos y títeres me repelen un punto, desde siempre), pero los asiáticos me fascinaron por su estructura y colores, con una paleta mucho más diversa que las occidentales. Una expo interesante y diferente.

Con la expo “El futuro elegante” de Fernando Mircala me resulta imposible ser imparcial: es un artista único que siempre me resulta muy gratificante contemplar, y más en expos como esta, donde da rienda a un (ultra) fascinante y muy evocador futuro retro donde la sociedad ha alcanzado unas cotas de consenso, racionalidad y sensatez insólitas (y muy necesarias) a día de hoy. Un mundo donde la I + D tiene como objetivo el progreso y desarrollo de la Humanidad sin pagar ningún precio social y medioambiental por ello. Mircala imprime su sentido de la maravilla en una exposición donde cada uno de sus excelsos dioramas destaca por igual. Una expo de 10.

La plataforma Noviembre Fantasma:

Este año la Semana ha unido fuerzas con los festivales de fantastique de Málaga (Fancine) y de Molins De Rei (Terrormolins) para crear la plataforma “Noviembre Fantasma” en Vimeo. Auténticos extras que ayudan a prolongar virtualmente la Semana 31, mediante un conjunto de cuatro cortos, seis entrevistas y otras tantas charlas que no tienen desperdicio alguno. Los cortos desaparecen en diciembre, pero el resto de material se mantiene. Podéis acceder a él a través de este enlace: https://vimeo.com/noviembrefantasma

Valoración personal:

Presentación de “Brainstorming”, el que fuera el ganador de la “Guerra de fanzines” de este año

Tuvimos Semana 31. Ahí radica todo. ¿Que habrá cosas mejorables? Sin duda, como de hecho sucederá en un sinfín de festivales similares. Lo que cuenta es que la organización se rompió la cabeza varias veces para que saliera adelante, y eso es muy digno de elogio. El concurso de fanzines (no me gusta emplear el término oficial “Guerra de fanzines”) tuvo lugar en modalidad reducida con un menor número de participantes. Todos ellos se esforzaron en ofrecer unos artefactos que tienen detrás muchas horas de elaboración (hablo desde la experiencia), y con sus presentaciones aportan variedad y colorido a la Semana. Fue una experiencia extraña por el baile de sedes e insólitos horarios, por los cambios, por celebrarse en un contexto endiabladamente distópico. Fue una Semana en modalidad mutante, pero también resiliente y adaptable. Con tantos elementos en contra la Semana salió airosa del mordisco lleno de veneno de la mil millones de veces maldita Covid-19. La afición respondió, y todos pusieron de su parte. Creo que nunca antes el director de la Semana, Josemi Beltrán, fue tan sincero como cuando dijo en la ceremonia de Clausura, dirigiéndose al público, un muy sentido “se os quiere”. Fue un momento muy bonito. El terreno queda allanado para la Semana 32, que se servirá de toda la experiencia y fortaleza adquiridas en la Semana anterior. Y saldrá bien, estoy seguro de ello. ¡Larga, muy larga vida a la Semana!

David Cortabarría Arregui

Fotografías: Juan Mari Ripalda

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