Entrevista a Sergey Torchilin y Milena Radulovic, guionista y protagonista de “Superdeep”

Aunque la programación de films de esta nacionalidad en el Festival de Sitges ha sido habitual en los últimos años, la pasada edición del certamen catalán se caracterizó por la destacada presencia de películas rusas en la programación. Así, dentro de la Sección Oficial pudo verse las cintas de ciencia ficción Sputnik (Egor Abramenko, 2020) y Superdeep (Arseny Sukhin, 2020), el drama de estilo indie basado en el folclore autóctono Ich-Chi (Kostas Marsaan, 2020) en Noves Visions, en Midnight X-Treme el torture porn Sleepless Beauty (Ya Ne Splyu) [Pavel Khvaleev, 2020] o el clásico Viy [dvd: El viyi, Konstantin Yershov & Georgi Kropachyov, 1967] dentro de la sección retrospectiva Seven Chances. Un protagonismo ruso al que también cabe añadirle la película argentina de vampiros Sangre Vurdalak (Santiago Fernandez Calvete, 2020), adaptación del relato “La familia Vurdalak” de Alexei Tolstói que ya fuera llevado a la gran pantalla previamente en Las tres caras del miedo (I tre volti della paura, Mario Bava, 1963) y La noche de los diablos/La notte dei diavoli (Giorgio Ferroni, 1972).

Buena muestra de la importancia que la cinematografía rusa depositó en esta edición de Sitges es que los responsables de Superdeep escogieron al Festival como marco para realizar la premier mundial del film, basado en el Kola Superdeep, un proyecto científico de la extinta Unión Soviética situado en el Círculo Polar Ártico que propició la perforación del pozo más largo y hondo hecho por el hombre con sus doce kilómetros de profundidad. Esta colosal construcción sirve de base para un claustrofóbico film de supervivencia que juega con la posibilidad de que las autoridades soviéticas hubieran descubierto en el interior de la tierra durante sus investigaciones un organismo desconocido. No obstante, la situación derivada de la pandemia de la COVID-19 obligó a que en su pase por Sitges la película fuera proyectada en una copia no finalizada, en la que faltaban por incluir algunos efectos visuales y sonoros. Los mismos motivos por los que, finalmente, el guionista y productor de la película, Sergey Torchilin, y su protagonista, la actriz serbia Milena Radulovic, no se desplazaron hasta la localidad barcelonesa como estaba anunciado, si bien pudimos hablar con ellos vía internet.

¿Cómo nació la idea de hacer una película ambientada en el Kola Superdeep?

Sergey Torchilin: Fue muy fácil. Cuando me llegó el proyecto nunca había oído nada acerca del Kola Superdeep. Pensaba que era una leyenda. Al enterarme que era real comencé a investigar y descubrí que se trataba de algo enorme. Se podría comparar como a ir al espacio. Así que me encantó la idea de la película y quise compartirla con el público. Ese es el motivo por el que me involucré

Milena Radulovic: Me pareció muy interesante, porque para mí el interpretar este papel en una película de género y, además, en dos idiomas, inglés y ruso, siendo yo serbia, era todo un reto. Y puedo decir que ha sido un trabajo que me ha permitido progresar mucho como actriz. Aparte también que está basada en hechos reales y que se me permitió hacer sugerencias que fueron aceptadas a la hora de incluirlas en el guion. Así que participé en el proceso casi al cien por cien, y tanto los productores como el director me dieron dos meses para prepararme el papel y hacer ejercicio para ponerme en forma, dadas las exigencias físicas que tenía el personaje. En general ha sido como un aprendizaje enorme, una gran escuela para mí, y además creo que es una historia fantástica por lo que he tenido mucha suerte en ser elegida para la película.

Como ya ha comentado Milena, la película ha sido rodada en dos versiones; una en ruso y otra en inglés. ¿Existe alguna diferencia entre las dos versiones más allá del cambio de idioma?

Sergey: No, no existen muchas diferencias entre las dos versiones, porque intentamos hacer exactamente lo mismo. Sí que es posible que debido al idioma haya escenas en una u otra versión que sean un segundo más largas o más cortas. Por otra parte, como queríamos darle a la película una atmósfera de los ochenta, en la versión rusa hemos utilizado música de los ochenta rusa, mientras que en la versión en inglés suena música más internacional. Sí que el optar por esta fórmula hizo que a veces fuera más difícil el rodaje, aunque quizás Milena podrá hablar más de ello, ya que también en otros momentos nos ha ayudado en el aspecto interpretativo.

Pues ya que Sergey me ha dado pie, ¿cómo ha sido, Milena, la experiencia de tener que rodar dos veces las mismas escenas cambiando de idioma, con el añadido de la evolución física y dramática que experimenta tu personaje a lo largo de la película?

Milena: Fue un desafío para mí. Tengo veinticinco años y, aunque antes de Superdeep ya había participado en otros proyectos muy importantes, aquí estuve en todas las escenas, en todos los turnos de rodaje, haciendo sesiones de trabajo diarias de quince horas. Así que ha sido algo muy importante para mí. Al principio también pensaba que el rodar en dos idiomas podía ser un problema, sobre todo por el inglés, pero me he dado cuenta de que filmar en inglés me ha sido más fácil que filmar en ruso. Incluso el inglés me ayudó a realizar una interpretación más orgánica que luego usé para la versión en ruso. Por otra parte, yo me sabía el guion un mes antes  de rodar en los dos idiomas, por lo que me fue fácil integrar todos los sentimientos que tenía mi personaje, su proceso emocional. Para la preparación corporal también tuve tiempo, aunque los momentos más duros físicamente fueron durante el rodaje. De todas formas creo que me había dispuesto mentalmente, estaba muy preparada, muy emocionada y tenía mucha energía positiva porque creo que este proyecto es importante para mí como actriz y para mi carrera profesional en general.

El planteamiento de la película recuerda sobre el papel a clásicos de la ciencia ficción estadounidense tan influyentes como Alien, el octavo pasajero (Alien, Ridley Scott, 1979) y La cosa (The Thing, John Carpenter, 1982). Sin embargo, el desarrollo del film se aparta del de estos dos mencionados films, más allá de alguna similitud puntual. ¿Fue algo intencionado el que tomarais otro camino argumental, quizás de cara a evitar posibles comparaciones con estas dos obras maestras?

Sergey: Bueno, por supuesto, queríamos encontrar nuestra propia voz y nuestra propia visión dentro de las películas de género. Así que nuestra principal diferencia con Alien, el octavo pasajero y La cosa es que son películas de supervivencia. En ella el o los personajes principales tienen que enfrentarse a obstáculos muy serios en los que pueden encontrar la muerte en cualquier momento, pero al final consiguen sobrevivir. En cambio en nuestra película, aunque es verdad que está el tema de la supervivencia hacia el tramo final, creo que el énfasis está en la transformación del personaje principal. La idea principal que quiere transmitir la película es que una persona puede cambiar incluso cuando se enfrenta a sus pesadillas más horribles,  y acabar siendo mejor persona. En este caso ser mejor persona conlleva ser fiel a ti mismo  y a tus principios, ignorando aspectos más lucrativos. Esta creo que es la diferencia principal que se da, que en nuestra película la vida humana es mucho más importante que cualquier otra cosa. Si eres un médico, eso es lo que tienes que hacer.

En esta edición del Festival de Sitges estamos viendo una presencia mayor de lo habitual de películas rusas. Se me ocurren los casos de Sputnik, Ich-Chi o vosotros, dando la sensación de encontrarse ante un auge de la producción de cine fantástico en vuestro país. ¿Es así o esta suele ser el nivel de producción habitual y quizás hasta este año no habían llegado tantos exponentes a Europa Occidental?

Sergey: Creo que es una coincidencia de muchos factores en realidad. El primero es que Sitges es un gran festival y, junto con el de Toronto, es uno de los pocos que ha sido presencial este año, ya que la mayoría se han cancelado. Pero no sé si hay un auge del cine ruso de género. Si no me equivoco, en el Festival de Sitges está Sputnik y nuestra película como producciones rusas. No sé si habrá alguna otra que yo no haya oído. Quizás este alcance internacional se ha dado porque la producción de cine en Rusia está cambiando y hay un interés más amplio por explorar otros géneros nuevos. La verdad es que para nosotros ha sido difícil, porque no hemos podido enviar la versión completa y definitiva de la película debido a la situación con la COVID19. Estamos trabajando actualmente en ella y espero que en unas tres semanas la tengamos ya terminada con todo el sonido, la música y demás. Pero no nos queríamos perder esta oportunidad porque no sabemos si va a haber más festivales o qué es lo que va a pasar luego debido a la situación actual. Así que agradecemos mucho que tengáis esta película en el Festival de Sitges y esperamos que os guste.

José Luis Salvador Estébenez

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