Entrevista a Iván E. Fernández, autor de “Sho Kosugi: El rey ninja”

Tal como os comentábamos desde la Abadía el pasado diciembre, hace un tiempo que se encuentra disponible en las librerías Sho Kosugi: El rey ninja, volumen dedicado al mítico artista marcial cuya participación en el cine fue determinante para el boom de las películas de ninjas que estalló en la década de los ochenta y cuya onda expansiva llegó a todos los rincones del mundo. Editado por Applehead Team dentro de su colección “Actioner”, su autor es Iván E. Fernández Fojón, quien hace un tiempo nos hablaba en este blog de su anterior trabajo, el libro Bruceploitaion. Los clones de Bruce Lee, para la misma editorial. Ahora, con motivo del presente texto, hemos querido volver a contactar con él para que nos comente sobre su nuevo retoño.

La primera pregunta es inevitable ¿Qué te llevó a escribir un libro sobre Sho Kosugi?

El principal motivo es la ausencia de libros en castellano sobre Kosugi. Siendo un fan del cine de artes marciales desde que tengo memoria, y habiendo crecido en los ochenta con las películas de la Cannon y, en general, de artes marciales en aquellos años del videoclub, veía necesario reivindicar la figura de Sho Kosugi dentro de este tipo de filmes, ya que a pesar del reconocimiento del cine de esta generación del videoclub, a Kosugi le han dejado en muchas ocasiones un poco al margen, y su figura es sumamente importante para los amantes del cine marcial.

¿Fue este proyecto una idea tuya o te la propusieron desde Applehead?

La idea la propuso Applehead. Frank Muñoz me escribió dos palabras, Sho Kosugi, y sin pensar dije que sí al proyecto.

¿Cómo enfocaste la estructura del libro?

La estructura empezó de forma cronológica, desde el nacimiento de Kosugi hasta la actualidad. Pero separé algunos aspectos de su vida personal para, una vez que debutó en el cine, poder centrarme en su faceta como actor; dejando otros aspectos de su vida personal para la parte final, evitando así que fuese una sucesión de datos mezclados sobre su vida y obra.

¿Por qué crees que no se había publicado un libro sobre la figura de Sho Kosugi anteriormente en nuestro país?

Ciertamente es algo curioso, y eso que llevamos unos años de reivindicación del cine ochentero y marcial. Creo que en parte se debe a que nadie había pensado en la importancia que tuvo Kosugi para el cine de los ochenta ya que, sin él, no habría boom ninja y puede que no hubiésemos tenido sagas como El guerrero americano. También, en parte, muchos críticos profesionales y expertos en cine parecen no tener consideración ni respeto por el cine de artes marciales, y mucho menos el de los ninjas de aquella década, considerándolo un subgénero menor al que no hay que hacer mucho caso. Pero, como digo, la importancia de las películas de Kosugi, para todo el cine de acción de la época es muy importante y por suerte Applehead lo sabía y quiso cubrir este hueco tan necesario.

¿Qué opinión tienes de Sho Kosugi como artista marcial?

Sin duda es un excelente artista marcial. Es algo muy importante en este tipo de cine. Aunque los coreógrafos enseñen a actores a pelear, los que hemos practicado y amamos las artes marciales solemos notar las diferencias entre un actor que no las ha estudiado y se ha limitado a aprender los movimientos para las coreografías, y quien de verdad lo es. Y en el caso de Sho tiene un bagaje técnico estupendo que ha sabido explotar en pantalla.

De su trayectoria vital, ¿qué te ha llamado más la atención de Kosugi?

Su parte como profesor, el querer formar a actores japoneses para el cine de acción, enseñando no sólo artes marciales, también el idioma y saber actuar. Promover así a intérpretes japoneses de cara a su inclusión en Hollywood es algo verdaderamente loable, incluyendo aspectos culturales como los tambores Taiko japoneses, que llegaron incluso a la Meca del Cine en, por ejemplo, El rey Escorpión (The Scorpion King, 2002). Y, por otro lado, sus libros que cubrían también esto, rozando la autoayuda para quien quisiese dedicarse a la interpretación y vivir el sueño de Hollywood, temas totalmente desconocidos.

¿Recuerdas cuál fue tu primer contacto con las películas de Kosugi?

La justicia del ninja (Enter the Ninja, 1981), a pesar de salir poco y como villano. No sabía decir cuál fue la primera película de ninjas que vi, pero sin duda la protagonizada por Franco Nero es una de las que más me marcó en aquellos años, con ese ninja blanco, pero me encantó el personaje de Kosugi, y verle después en La venganza del ninja (Revenge of the Ninja, 1983) me dejó totalmente alucinado.

Entrando en su carrera en el cine ¿Cómo piensas que hubiera sido La justicia del ninja, de Menahem Golan, sin la participación de Sho Kosugi?

Es probable que Mike Stone, creador de la historia, coreógrafo y doble de Franco Nero, hubiese terminado consiguiendo ese papel, pero esto hubiese hecho que cambiase bastante La venganza del ninja, e incluso podría no haber existido. El impacto de La justicia del ninja no hubiese sido el mismo y ese boom ninja podría no haberse dado en realidad.

Sam Firstenberg, quien dirigió La venganza del ninja, ha comentado en diversas ocasiones que fue Kosugi quien le enseñó cine de artes marciales y le introdujo en la cultura ninja. ¿Podemos decir que fue Kosugi el auténtico responsable de que se desatara la fiebre ninja en el cine en la década de los ochenta?

Sin lugar a dudas. Y eso que Chuck Norris ya trajo a los ninjas en 1980 con Duelo final (The octagon), pero tras La Justicia del ninja y su éxito la gente quería más ninjas y La venganza del ninja consiguió eso, convertir a los ninjas en elementos populares que revitalizaron el cine marcial en occidente, provocando esa explosión que llenó las estanterías de los videoclubs de estos asesinos encapuchados hasta en películas donde no aparecían. Es más, recordemos que en 1984 llegaban a la televisión con la serie The Master, algo impensable, pero real.

¿Qué importancia le atribuyes a Mike Stone en ese despegue del cine ninja?

La idea de La justicia del ninja es suya, así que le debemos todo el mérito por conseguir que la Cannon se interesase por el proyecto, a pesar de los cambios que sufrió. Si Norris no consiguió con su mencionada película desatar esta fiebre ninja, sin duda Stone sí lo hizo creando una historia como ésta.

La ruptura entre Kosugi y la Cannon a raíz de las desavenencias con Ninja III: La dominación (Ninja III: The Domination, 1984), ¿fue a la larga perjudicial o positivo en la carrera de aquél? ¿Crees que le hubiera ido mejor si hubiera seguido en la productora de Golan & Globus?

Creo que fue positivo, y aunque personalmente prefiero la trilogía Cannon, el resto de películas que Kosugi rodó son clásicos del cine marcial ochentero. De primeras no le hubiese ido mal en la Cannon, pero ya sabemos cómo trabajaban los primos israelíes y podría haber ido en detrimento de lo que Kosugi quería hacer en el cine. Una buena muestra de ello es Shogun Mayeda (Kabuto (Shogun Mayeda), 1991), alejada de los ninjas. Puede que Golam y Globus no le hubiesen dejado probar suerte fuera del cine ninja.

¿Cuál es tu título favorito de la trilogía ninja de Cannon con Kosugi?

Mi favorita es la segunda entrega, La venganza del ninja. Las peleas son maravillosas, tiene además al gran Keith Vitali e introduce al ninja norteamericano, pero como villano. Creo que es la mejor incluso de Kosugi. La pelea final en el tejado es sencillamente épica, y esa secuencia final, un gran muestrario de artilugios ninja de todo tipo.

Según tú, ¿Por qué sigue hoy tan reivindicada la trilogía ninja de Cannon?

Por el punto y aparte que marcó en el cine de artes marciales. También tenemos que tener en cuenta que la propia Cannon se ha reivindicado desde hace ya bastantes años, y el cine de ninjas marcó a toda una generación. Las revistas de artes marciales españolas de la época, como la añorada y maravillosa Dojo, nos ofrecían información, pósteres y pegatinas de Kosugi y de esas tres películas, acompañándonos en nuestra infancia y adolescencia. Por lo que ahora, en este siglo XXI lleno de nostalgia ochentera, los fans del cine marcial quieren (queremos) colocar a esta trilogía donde se merece. Como he dicho antes, fue un punto de inflexión para el cine marcial.

Y ya puestos, ¿qué tiene según tú el cine de Cannon para que de unos años a esta parte haya sido nuevamente reivindicado?

Sobre todo, las ganas de entretener. A pesar del uso de cierta fórmula, sin duda el espíritu de la Cannon buscaba ofrecer entretenimiento sin más, por eso tienen tantas películas míticas y de culto, pese a tener muchísimas otras desconocidas para mucha gente y ajenas al cine marcial o de acción. Fueron películas de descubrimiento, de ganas de pasarlo bien, y esto se transmitió en cada una de sus producciones. También se tomaban en muchas ocasiones así mismas muy en serio, y eso ayudó a que hoy en día se las considere tan importantes, aunque sean meras películas comerciales y de explotación. Eran cintas orgullosas de sí mismas, sin tapujos.

De la filmografía de nuestro protagonista posterior a su etapa con Cannon Group, ¿cuál de sus películas destacarías?

Prey for Death [tv/vd/dvd: Ruega por tu muerte, 1985] sería mi favorita tras abandonar la Cannon. Sobre todo ese casco, ese atuendo ninja tan llamativo y espectacular. Después, Rage of Honor [vd: Venganza por honor, 1987] me gusta por ese toque a lo James Bond, y Black Eagle [vd/dvd: Águila negra, 1988], claro está, por ese duelo con Van Damme. Además, eran películas que usaban la imaginería ninja sin mencionar la palabra y a nivel marcial son muy buenas.

¿Piensas que por el hecho de ser oriental, Kosugi no tuvo mayores oportunidades de hacer más películas en Hollywood?

En parte sí. Se puede observar en el cine de Hollywood esos periodos cíclicos donde géneros o estrellas emergen, pero son sustituidas por otras. A Kosugi se le mezcló el ser japonés con el cine marcial, y se puede ver cómo ya a finales de los ochenta el propio cine marcial estaba cambiando y el de ninjas quedando relativamente obsoleto. Si hubiese seguido en Hollywood hubiese terminado relegado a papeles secundarios e incluso podía haber desaparecido. Por suerte diversificó en aquellos años poniendo en marcha sus proyectos personales en Japón, terminando por volverse a su país natal y seguir trabajando.

Siguiendo con el fenómeno ninja, ¿qué opinión tienes de las películas del subgénero facturadas por la IFD y la Filmark?

Son una locura. Muchas de ellas buenas no son, pero son tremendamente disfrutables en su gran mayoría. Esos ninjas de colores, esas cintas donde aparece la palabra ninja, por si no nos ha quedado claro… Esos robos de películas con los insertos… Puede parecer una cutrez, pero sin lugar a dudas son una parte muy importante del cine marcial, una confirmación del éxito de los ninjas en todo el mundo y un boom sólo equiparable a la bruceploitation, generando legiones de películas que explotaban a los ninjas o a Bruce Lee, así como a miles y miles de fans. Además, las artes marciales de las películas de la IFD y la Filmark son de gran calidad, y eso es lo mínimo que yo le pido al cine marcial, buenas peleas. Y si el guion es bueno, mucho mejor, pero al menos disfruto de las coreografías.

Retrocedamos a los tiempos de los videoclubs. ¿Qué te llamaba más la atención a la hora de alquilar una película de ninjas? ¿La portada? ¿El título? ¿El director? ¿El reparto? ¿La productora?…

Debido a mi edad en esos años (nací en 1977), era la carátula lo que más me llamaba la atención. De actores, al margen de Bruce Lee y Chuck Norris, no conocía a muchos de los que las protagonizaban, eso fue posterior, poco a poco, y Kosugi era una de ellos. Y gracias a todo esto empecé a conocer nombres de actores, actrices, productoras o directores.

¿Cuándo y por qué se desvaneció la fiebre ninja en las películas?

Ese comportamiento cíclico que decía antes de los géneros hizo que el cine de ninjas, en parte, desapareciese. A finales de los ochenta tampoco es que se estrenasen muchas películas de ninjas en cines, relegadas al videoclub en muchos países ofreciendo producciones de baja calidad. Y claro, a esto se suma la aparición de Van Damme o Seagal, ofreciendo otro tipo de cine marcial de éxito en pantalla grande, por lo que la moda cambió y los ninjas terminaron siendo casi cosa del pasado. Renovarse o morir, y el cine marcial se renovó con el kickboxing y el aikido, por lo que la explotación en la serie B se fijó sobre todo en la carrera de Van Damme, ahogando al cine ninja.

¿Piensas que tal vez se sobreexplotó el mercado con películas del subgénero?

En parte sí, con todos esos títulos donde salía la palabra ninja, aunque no apareciesen, como pasaba en películas chinas de kung-fu. También teníamos a muchas distribuidoras piratas que sacaban películas con diversos títulos para engañar al público y sacar tajada, y claro, este alud de producciones contribuyó a su desaparición.

En el libro hablas también de las trayectorias de los hijos de Kosugi. De estos ha sido Kane quien más ha querido seguir los pasos de su padre con una carrera frente a las cámaras. ¿Qué te parece la trayectoria en el cine de Kane? ¿Piensas que ser “hijo de” le ha abierto puertas o por el contrario le ha condicionado de alguna manera?

Kane me parece un estupendo artista marcial, pero desaprovechado. Me gusta que haya luchado por tener una carrera sin la protección de su padre, volviendo a Japón y trabajando tanto allí como en China, pero no ha tenido mucha suerte, sin calar lo suficiente. Kane abandonó a su padre en cierto momento de Sho, provocando una ruptura incluso a nivel familiar entre padre e hijo, y es en parte entendible, pero sin el respaldo de Sho, creo que lo ha tenido difícil. Sólo hay que ver sus apariciones en el cine occidental, en papeles secundarios y sin calar en el público general. Si hubiese usado más el peso de su progenitor puede que hubiese tenido más oportunidad en occidente. Pero, sinceramente, su carrera ha sido en una época en la que, en general, el cine marcial ha pasado a un segundo o tercer plano, mala época para despuntar.

¿Cómo ves el actual cine de acción y artes marciales? ¿Hay cabida para un resurgimiento de las películas de ninjas en las nuevas maneras de ver cine hoy día a través de plataformas digitales?

Depende del país. En Hong Kong murió hace tiempo, siendo la China continental quien ha ocupado su hueco. En Japón tampoco se prodiga en exceso, y en occidente sigue en esa serie B, ya salgan en formatos físicos, VOD o en plataformas de streaming. A pesar de haber estrellas, parece que no interesa a las grandes productoras y aunque seguimos recibiendo con los brazos abiertos películas de este género, son muy pocas y de calidades muy irregulares. Veo difícil que el cine ninja consiga resurgir. En 2009 tuvimos Ninja Assassin (Ninja Assassin), pero, a pesar de tener éxito, no contribuyó a que viviésemos un segundo boom, y ahora lo veo bastante difícil. Si alguna plataforma de streaming desarrollase alguna película o serie, podría ser, pero lo veo prácticamente imposible a corto o medio plazo. Lo mismo con el estreno del spin-off de G.I. Joe sobre Snake Eyes vuelve a poner de relieve a los ninjas, pero tampoco las tengo conmigo…

¿Qué producciones de los últimos años destacarías dentro del cine de artes marciales?

Las películas de Scott Adkins son de lo mejor, a pesar de ser criticadas cuando se aleja de la saga de Invicto, con títulos como las dos partes de Ninja, Justicia Letal, Accident Man [tv: Accident Man, 2018] o Triple Threat [tv/dvd/br: Triple amenaza, 2019]. Donnie Yen es sin duda el referente en China con la saga de Ip Man a la cabeza, Yi ge ren de wu lin [dvd: Kung Fu Jungle, 2014] o Enter the Fat Dragon (2020), pero a nivel comercial y popular, ya que hay gente como Tse Miu que no para de trabajar, pero parece ser ignorado por el fandom. Max Zhang y su Master Z también es de lo mejorcito de los últimos años. Y, siguiendo en China, películas como Sombra son excepcionales, aunque juegan en otra liga, digamos, más artística y de autor. Iko Uwais es otro de los nombres que han aportado grandes títulos, como las dos entregas de The Raid, pero de nuevo engullido por la maquinaria de Hollywood. También The Night Comes for Us (2018) es de lo mejorcito de los últimos años. Por otro lado, el cine indio está ofreciendo estupendo cine de acción y marcial, con la saga Baaghi y con Tiger Shroff a la cabeza, seguido de Vidyut Jamwall con películas como las dos entregas de Commando o Junglee [tv: Junglee. Alma salvaje, 2019]. Corea ha aportado buenos títulos como Revenger (2018) o The Villainness (2017), aunque son algo irregulares en aspectos ajenos al marcial. Por suerte, tenemos algunas películas independientes que asoman la cabeza de vez en cuando ofreciendo buenas producciones marciales, pero sin demasiada repercusión entre el gran público.

¿Qué artista marcial de la actualidad destacarías?

Actualmente, Scott Adkins y Donnie Yen son mis preferidos en occidente y en Asia, respectivamente. Iko Uwais o Joe Taslim van a la zaga, junto a Tiger Shroff.

En tu libro encontramos una serie de entrevistas con personalidades que han tenido relación con Sho Kosugi y/o su trayectoria cinematográfica, tales como Franco Nero, Sam Firstenberg, Keith Vitali o Jordan Bennett. ¿Hubo más gente que te hubiera gustado entrevistar?

Sí, me hubiese podido entrevistar a Lucinda Dickey, protagonista de Ninja III: La dominación, a Mike Stone y a los hijos de Sho, pero a pesar de contactar con ellos, finalmente no pudo ser. Y, claro está, haber podido entrevistar a Sho Kosugi de una forma más extensa, pero no concede entrevistas de este tipo, limitándolas a las que tengan que ver con los dos libros de ficción que ha escrito.

¿Tuviste muchos problemas para poder entrevistar a Kosugi?

Sí, como decía, a pesar de contactar con su equipo desde el principio no conseguí convencerles de realizar una entrevista más a fondo para conocer de primera mano muchas cosas. Me pusieron como condición, de primeras, hablar de sus dos libros de ficción, Código Yin-Yang, y una vez hecho, al tratar de entrevistarle sobre su carrera, su asistente, muy educadamente, me dejó claro que sólo podía preguntarle por dichos libros.

¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción en la confección de este volumen?

Sin duda conseguir testimonios de primera persona de gente que ha trabajado con él y conocer los entresijos de su vida y obra. En especial, haber entrevistado a Sho Kosugi, Fumio Demura, Sam Firstenberg, Keith Vitali y Franco Nero, nombres míticos sobre quien llevo leyendo toda mi vida y ahora, tantos años después de ver sus películas, poder hablar con ellos. Como autor, siempre me planteo que en mis libros aparezca la información que me gustaría conocer como fan y lector, y conseguir este objetivo me llena enormemente. Y no puedo dejar de mencionar la foto de Sam Firstenberg con un ejemplar del libro, totalmente alucinante.

¿Cómo está siendo la aceptación del libro por parte del público?

Incluso mejor de lo esperado. A pesar de la importancia que siempre le he dado a Kosugi, no pensaba que me felicitarían tantos lectores.

¿Qué estás haciendo ahora? ¿Hay algún otro proyecto con Applehead? ¿Puedes adelantarnos algo?

Tengo dos proyectos en marcha, uno de ellos con Applehead, sobre una película mítica y de culto de artes marciales, aunque de momento no puedo adelantar nada más hasta que lo tenga un poco más avanzado.

Alfonso & Miguel Romero

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