El dossier “Fred Zinnemann, Entre la autoría y el espectáculo” protagoniza los contenidos del número de abril de “Dirigido por…”

Desde hace unos días se encuentra a la venta el número correspondiente a este mes de abril de “Dirigido por…”. Un número 516 en la que, junto a sus secciones habituales, la prestigiosa revista cinematográfica dedica un dossier que recorre la trayectoria del cineasta estadounidense de origen Fred Zinnemann y que protagoniza su portada. Coordinado por Tomás Fernández Valentí, el núcleo del dossier se nutre de una antología crítica de las películas dirigidas por Zinnemann, desde el noir Kid Glove Killer que supusiera su ópera prima en 1942, hasta su último film, Cinco días, un verano, pasando por los títulos más emblemáticos de su filmografía, caso de Solo ante el peligro, De aquí a la eternidad, Historia de una monja, Un hombre para la eternidad o Chacal, entre otras.

Fred Zinnemann

De nuevo, Tomás Fernández Valentí ha tenido a bien contar con mi colaboración en este dossier, en el que me encargo de reseñar …Y llegó el día de la venganza, un film que “aunque protagonizado por tres estrellas del Hollywood clásico de la talla de Gregory Peck, Anthony Quinn y Omar Sharif, […] ha pasado a la historia como un título menor en la filmografía de Fred Zinnemann, siendo más recordado por ciertas circunstancias extracinematográficas que por sus posibles valores artísticos”. Dichas circunstancias extracinematográficas están directamente relacionadas con “los impedimentos a los que tuvo que enfrentarse la película por parte del gobierno franquista debido a su ambientación y temática”. Las causas de este boicot eran, por un lado, “el que el rol principal de la historia recayera en un guerrillero antifranquista, basado, para más inri, en las andanzas de Francesc Sabaté, “el Quico”, maquis real que había sido abatido mortalmente en 1960” y, por otro, el que la visión de la España de la época ofrecida por el film contradecía el discurso oficial del Régimen, inmerso en aquellos años en plena campaña propagandística de los “25 años de paz”.

Los protagonistas de la película, el guerrillero Artíguez y el capitán de la Guardia Civil obsesionado con darle caza, “representan así las metafóricas dos Españas, la de los vencedores y los vencidos, dos facciones irreconciliables obstinadas a destruirse la una a la otra como alegóricamente retrató Goya en su célebre Duelo a garrotazos. Este proverbial cainismo se manifiesta en la obsesión del oficial de la Guardia Civil por dar caza a Artíguez, no tanto para poner fin a las acciones delictivas que este ha ido perpetrando desde el final de la guerra, como por cuanto certificar su victoria total sobre su enemigo. Sobre esta base, el desarrollo del relato se encamina a la inevitable confrontación final entre ambos. Un planteamiento que, ni qué decir tiene, remite al de una de las obras maestras de Zinnemann, la mítica Solo ante el peligro, equiparación que es potenciada por las reminiscencias al wéstern que arroja el conjunto. Con ella comparte el perfil de su protagonista, extensible a otros muchos personajes de la filmografía del cineasta austríaco”.

Más información en: https://www.dirigidopor.es/

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