Entrevista a Justin Benson & Aaron Moorhead, directores de “Synchronic. Los límites del tiempo”

Con aproximadamente año y medio de retraso, el pasado viernes 16 de abril se estrenaba en España directamente en plataformas Synchronic. Los límites del tiempo (Synchronic, 2019), la última película hasta la fecha del dúo formado por Justin Benson & Aaron Moorhead, uno de los más firmes valores del cine fantástico independiente actual realizado en los Estados Unidos tras los resultados obtenidos en sus previas Spring (Spring, 2014) y El infinito (The Endless, 2017). En este sentido, Synchronic supone un importante paso adelante en su carrera al tratarse de su proyecto más ambicioso en términos productivos hasta la fecha. Buena muestra de ello es que, por primera vez, han podido contar con el protagonismo de dos actores de renombre, Jamie Dornan y Anthony Mackie, conocidos por el gran público por encarnar a Christian Grey en la franquicia Cincuenta sombras de Grey y al Halcón en el Universo Cinematográfico Marvel, respectivamente. Sin embargo, este mayor nivel productivo no ha impedido que la película sea una consecuente prolongación de lo expuesto hasta la fecha por Benson & Moorhead su obra. De este modo, en Synchronic vuelven a explorar temas como el tiempo, el amor, las relaciones humanas o la trascendencia, añadiendo  incluso cierto comentario sociopolítico hasta ahora inédito en su filmografía, aprovechando para ello el que su trama de viajes temporales se localice en una ciudad con la particular historia de Nueva Orleáns.

Con motivo del estreno comercial en España de la película, publicamos la entrevista que hiciéramos a Justin Benson y Aaron Moorhead en compañía de su productor, David Lawson, durante la edición del Festival de Sitges del pasado 2019, en el que Synchronic formó parte de la sección “Oficial Fantàstic Competición”.

En mi opinión Synchronic es vuestra película más ambiciosa en términos productivos hasta el momento. ¿La sentís también así?

Sí. No obstante, también sentimos que todas las películas que hemos creado son ambiciosas, y siempre intentamos invertir cada dólar para que se refleje en la pantalla. ¿Para qué estar rodando si no es para que aparezca? Pero sí, esta película tuvo un planteamiento ambicioso y creemos que la mayoría fueron cumplidos. Aunque todavía somos capaces de batir esas marcas, sí.

Los mayores medios con los que habéis contado os han permitido tener, por primera vez en vuestra carrera, a dos actores de renombre como protagonistas, además de muchas más localizaciones y escenarios. ¿El disponer de un mayor presupuesto os ha influido de algún modo en vuestra forma de trabajar?

Se nos ha subido a la cabeza (risas). Ya solo volamos en helicóptero para ir a cualquier lado… Ahora en serio, el gran mito es que tuvimos un mayor presupuesto y fue lo suficientemente grande como para conseguir lo que has visto en pantalla. Sin embargo, siguió siendo una enorme cantidad de trabajo extremadamente duro y, realmente, diríamos que más que en El infinito, donde nos encargamos de  todo.

Aaron Moorhead y Justin Benson flanqueando a su productor, David Lawson

La historia de Synchronic se ambienta en Nueva Orleáns. ¿Por qué escogisteis precisamente esta ciudad?

Bueno, debido a las mecánicas de los viajes en el tiempo en la película, la localización era muy importante en sí misma, y en lo que concierne a los Estados Unidos necesitábamos tener una ciudad que tuviera una historia interesante que ofrecer. Y, al respecto, Nueva Orleáns es, con mucho, el lugar más interesante a nivel histórico y, especialmente, visual de toda Norteamérica por su pasado como colonia francesa y española.

Al hilo de lo que comentáis, me da la impresión de que empleáis los saltos temporales de la película para mostrar el pasado cimentado en la violencia de los Estados Unidos: el colonialismo, la esclavitud, la guerra de Secesión… ¿Se puede ver como una crítica a la historia de vuestro país?

Sí, absolutamente. Es, sin duda, una crítica a la historia de los Estados Unidos y, en realidad, a la historia del mundo. Por desgracia, la idea básica es que mucha gente recuerda el pasado de una manera muy diferente a cómo fue y cuando comienzas a ir hacia atrás quitando capas está todo lleno de vergüenza, violencia y odio… Actualmente lo estamos haciendo mejor, y el hecho de que incluso por muy jodida que sea la situación a día de hoy, y que es probable que es mejor que hace dos años, no es mejor que hace quince. Simplemente no lo era. Y siempre estamos dirigiéndonos hacia esa dirección.

¿Quizás por eso, al contrario que en otras películas de viajes en el tiempo como Regreso al futuro (Back to the Future, 1985), en las que las acciones del protagonista en sus visitas al pasado tienen repercusión en el presente, en Synchronic no ocurre eso, sino que haga lo que haga el personaje en el pasado este no altera, como si quisierais decir que la historia es así y no se puede cambiar?

Nuestra película opera bajo la suposición de algo que es… puede decirse de muchas maneras, pero puede que la mejor forma de explicarlo sea esta: hay un libro del Dr. Brian Greene que se llama El tejido del cosmos (The Fabric of the Cosmos), donde se emplea la analogía de que el tiempo es un río que fluye / el tiempo es un río congelado. Y lo que dice esta película es “sí, el tiempo es un río congelado, pero puedes ir a otras partes de ese hielo, aunque no va a cambiar las demás”. Ese es un aspecto muy interesante. Otro es que significa que no tienes por qué estar haciendo lo mismo que hacen los demás y estar jugando con los recuerdos del abuelo[1].

Los saltos en el pasado permiten que la película sea muy rica visualmente. ¿Cómo os planteasteis esta variedad de escenarios a la hora de realizar la fotografía de la que, como siempre, te encargaste tú, Aaron?

Nuestra aproximación básica fue el mundo de Anthony [Mackie], Steve en la película. Su mundo estaba hecho como de vapor de sodio, una oscura vida nocturna, no como la de las discotecas, sino como se encontrara en la calle por la noche, incluso cuando está en interiores. Todo lo que le rodea y la forma en la que la cámara se mueve y siente fue así: con la cámara moviéndose lentamente, como con una especie de lento y sinuoso empuje, a la manera, supongo, del Asesino del Zodíaco.

Y después en la vida de Jamie [Dorman], que interpreta a Dennis, como se siente muy atascado le adjudicamos una gama de colores muy estériles, azules, blancos y grises. Y cuando vamos al pasado, lo rodamos completamente con cámara en mano: es muy crudo, se supone que ha de tener en la medida de lo posible un estilo documental y lo coloreamos muy cálidamente, para que parezca un infierno en llamas. Esa fue la idea que tuvimos para el pasado en nuestra historia.

Al principio de la película uno de los protagonistas dice una cita de Albert Einstein, lo cual puede verse como un equivalente al inicio de El infinito, que se abría con una cita de H. P. Lovecraft. Me gustaría saber si estas citas son realmente la inspiración de la película o es algo que luego encontráis y os dais cuenta que coindice con lo que plantea la película…

La cita de Einstein, en este caso, inspiró todo el guion de la película. Fue como el punto de partida. Sin embargo, en El infinito primero escribimos el guion y después añadimos las citas que tienen un reflejo en él. ¿Por qué no las incluimos literalmente en la película? Están en el guion, casi a modo de ajuste de tono, para que el lector se ubique en el lugar emocional correcto cuando lo lea  y darle así una pequeña idea para que conozca los derroteros por los que va a transitar la película.

En Synchronic habéis creado un equipo estable de colaboradores: Jimmy LaValle a la música, Michael Felker en el montaje, el propio David en la producción… ¿Puede decirse que percibís el cine como un trabajo en equipo?

Al cien por cien. Pensamos que una película es un esfuerzo en equipo en el que cada uno tiene que estar haciendo su parte o de lo contrario todo se viene abajo. Así que la respuesta a la pregunta es sí. Hemos estado hablando sobre esto y es un gran mito. Cuando comienzas a crear películas de verdad, tienes a tal diseñador de producción, o tal editor que te lo cambia todo… Pero, realmente, es la gente con la cual has estado trabajando durante muchos años y con la que tienes una muy buena relación laboral. Por ejemplo, en nuestro caso somos todos muy buenos amigos, quedamos para salir fuera del trabajo e intentamos ayudarnos los unos a los otros en diferentes proyectos. Te conviertes en una familia donde cada uno está tirando a favor del proyecto, y eso hace que sea mucho más fácil cuando estás en medio de situaciones increíblemente estresantes, porque ya sabemos que estamos todos peleando por la misma meta y nadie tiene motivos ulteriores.

Dejando ya Synchronic, también habéis ejercido de productores de After Midnight (After Midnight, 2019), la nueva película de Jeremy Gardner, donde Justin también aparece como actor. ¿Cómo ha surgido esta incursión como productores? Y, en el caso de Justin, ¿tienes planes de continuar desarrollando tu carrera como actor?

Sí. Es todo cine, y siento que estoy aprendiendo a ser mejor director actuando en películas de otra gente. Tienes que estar en el set, el cual es un maravilloso lugar donde estar, pero en este caso da igual que algo salga mal, porque no es mi culpa (risas). En las películas que escribimos, dirigimos y producimos, todo es nuestra culpa para el resto de nuestras vidas (risas). Cada crítica negativa nos golpea a nosotros (risas). Sin embargo, si alguien critica After Midnight, no es mi culpa (risas).

Nadie culpa al productor. Nunca. Siempre miran al director. Y esto también pasa en IMDB: no puedes tener una mala película y desaparecer, como James Cameron que tuvo que rodar Piraña II: Los vampiros del mar (Piranha Part Two: The Spawning/Piranha paura, 1981) y nadie tiene ni idea de eso (risas). Para nosotros es como “no la puedes pifiar, o de lo contrario quedará ahí para siempre”. Es, relativamente, una presión de baja intensidad.

Imagino que una de las razones por la que habéis producido After Midnight es porque Jeremy Gardner es amigo. ¿Pensáis producir a otros directores o ha sido algo puntual?

Sí, queremos producir a otros directores con los cuales queremos trabajar. Ahí afuera hay gente muy talentosa y todo lo que queremos hacer es ayudar a crear películas que a todo el mundo le gustaría ver. Y nos damos cuenta de que, después de llevar a cabo un montón de reuniones y encontrarnos con muchos directores, hay una desconexión enorme entre esta gente con la habilidad de crear una buena película y la gente que maneja el cotarro. Así que descubrimos que entre los tres tenemos esta extraña forma de producir que permite que esta gente pueda crear sus películas. Solo esperamos que, Dios no lo quiera, nosotros nunca seamos uno de esos jefazos que comentamos.

José Luis Salvador Estébenez

Traducción: David Cortabarria Arregui

Fotografías: Juan Mari Ripalda

[1] Se refiere a la denominada “Paradoja del abuelo”. “Se parte del supuesto de que una persona realiza un viaje a través del tiempo y mata al padre biológico de su padre/madre biológico (abuelo del viajero), antes de que este conozca a la abuela del viajero y puedan concebir. Entonces, el padre/madre del viajero (y por extensión, ese viajero) nunca habrá sido concebido, de tal manera que no habrá podido viajar en el tiempo; al no viajar al pasado, su abuelo entonces no es asesinado, por lo que el hipotético viajero sí es concebido; entonces sí puede viajar al pasado y asesinar a su abuelo, pero no sería concebido, y así indefinidamente”. Extraído de Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Paradoja_del_viaje_en_el_tiempo#:~:text=Una%20soluci%C3%B3n%20bastante%20sencilla%20y,el%20pasado%20ni%20el%20futuro%C2%BB)

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