Entrevista a Desmond Davis, director de “Furia de titanes”

Aunque gran parte de su trayectoria como realizador se desarrolló dentro del medio catódico, donde trabajó en series de la popularidad de Los nuevos vengadores (The New Avengers, 1976-1977) o La hora de Agatha Christie (The Agatha Christie Hour, 1982), autora que también llevó a la gran pantalla en Culpable de inocencia (Ordeal by Innocence, 1984), la figura del británico Desmond Davis suele ser recordada por ser el director de la mítica Furia de titanes (Clash of Titans, 1981), uno de los principales hitos del cine fantástico en un periodo tan fértil para el género como los comienzos de los ochenta y, de algún modo, el canto de cisne de una forma artesanal de entender el cine y los efectos especiales de forma artesanal. No en vano, supondría el cénit del arte del mago de la stop-motion Ray Harryhausen, al tiempo que su despedida de la profesión en activo a la postre.

Con 95 años a sus espaldas, tuvimos la oportunidad de hacerle llegar unas cuantas cuestiones a Desmond Davis relacionadas con su labor en la película. Así, nos comenta que su llegada al proyecto fue a través de su agente, si bien piensa que su contratación pudo estar relacionada con su experiencia previa como operador de cámara en Behemoth, the Sea Monster/The Giant Behemoth [dvd: El monstruo submarino, 1959], otra película con stop-motion dirigida por Eugène Lourié, quien, precisamente, había trabajado seis años antes junto a Harryhausen en La bestia de tiempos remotos (The Beast From 20,000 Fathoms, 1953). Como curiosidad, cabe comentar que los efectos de Behemoth, the Sea Monster/The Giant Behemoth habían sido obra de Willis O’Brien, el ídolo y mentor de Harryhausen. Sea como fuere, dejemos constancia que cuando rodó Furia de titanes Davis conocía con anterioridad el cine del maestro a través del visionado de Jasón y los argonautas (Jason and the Argonauts, 1963), según su testimonio.

Ammon (Burgess Meredith) junto a Bubo, el ingenio mecánico de “Furia de titanes”

Sobre la opinión generalizada por parte de los especialistas de que Furia de titanes surgió como un intento de Harryhausen por reivindicar los efectos artesanales frente a las modernas técnicas puestas de moda pocos años antes por la fundacional La guerra de las galaxias (Star Wars: A New Hope, 1977), Davis coincide, al considerar que Ray “simplemente estaba tratando de aferrarse a una excusa para continuar con su carrera en la stop-motion en un momento en que la técnica se estaba quedando anticuada”. Sin embargo, niega que, por ejemplo, el personaje de Bubo, el búho mecánico que aparece en el film, estuviera inspirado en el R2-D2 de la saga galáctica creada por George Lucas.

Ray Harryhausen animando en el estudio al Kraken

Al preguntarle por su relación con el principal ideólogo del film, el realizador nos señala que “fue maravillosa”, aunque, al contrario de la creencia extendida de que el propio Harryhausen dirigía personalmente las escenas de efectos de sus películas, Davis aclara que, al menos en su caso, era él quien le indicaba a Ray “exactamente lo que quería”. Una aseveración, no obstante, que contrasta con su réplica al inquirirle sobre el principal desafío técnico que presentó la película dado el protagonismo que detentaron el concurso de efectos especiales. “Ese era el territorio de Harryhausen”, responde.

Celebración del cumpleaños de Laurence Olivier en el set de “Furia de titanes”. Además de al popular actor y director, en la imagen podemos identificar a Ray Harryhausen a la izquierda, Desmon David en el centro detrás del niño, y a la izquierda el actor Harry Hamlin

Junto a la magia del artista estadounidense, otro de los aspectos más destacados de Furia de titanes se encuentra en su reparto, en el que se dan cita actores de la talla de Laurence Olivier, Burgess Meredith o Maggie Smith, entre otros. A este respecto, nos desvela que “fue difícil trabajar con Laurence Olivier. ¡Tuve que llamarlo Sir!”. Tampoco fue fácil hacerlo, al parecer, con Maggie Smith, a quien califica de “excéntrica”. El motivo: “¡No le gustaban las cagadas de los búhos mientras rodábamos!”. Imaginamos que se refiere a los planos en que la actriz tiene a una de estas criaturas posada sobre el hombro. Otra de las integrantes ilustres del elenco es Ursula Andress, quien, pese a aparecer en un lugar destacado en los títulos de crédito, tiene una presencia en pantalla muy limitada con apenas una línea de diálogo. ¿Quizás las escenas en las que su personaje tenía mayor protagonismo fueron descartadas para el montaje final? Nada de eso. A decir del cineasta, la verdadera razón para que la protagonista femenina de Agente 007 contra el Dr. No apenas aparezca hablando en la película es porque “tenía dificultades para recordar los diálogos. De todas maneras, se veía hermosa, por lo que finalmente terminó por tener pocas líneas”.

Perseo sujetando la cabeza de Medusa tras matarla. Sin duda, una de las imágenes más icónicas de “Furia de titanes”

Pasando a hablar de su labor propiamente dicha, al destacarle el énfasis que su puesta en escena dedica a lo largo del metraje a la presencia de reflejos, cuyo mejor ejemplo se encuentra en el mítico enfrentamiento de Perseo con la Gorgona, explica que en el caso de la secuencia mencionada “solo estaba siguiendo el mito de la Medusa”. En cualquier caso, reconoce que “no era consciente de que le estaba dando un significado más profundo a la puesta en escena aunque esos detalles estuvieran allí”. Por cierto, hablando de la escena de la Medusa, niega que, a instancias de Harry Hamlin, quien encarna a Perseo, se cambiara a como estaba escrita originalmente en el guion justo cuando iban a rodarla, tal y como otras fuentes han mantenido.

El éxito de taquilla cosechado por Furia de titanes en su momento motivó que, pocos años más tarde, en 1984, Ray Harryhausen y su inseparable productor Charles H. Schneer intentaran poner en marcha una secuela titulada Force of the Trojans. Por tanto, parece bastante lógico que hubieran contado de nuevo con nuestro hombre para su realización. Sin embargo, a decir de Delmer no tuvo ninguna vinculación con el proyecto. Pero, aunque esta secuela jamás llegó a realizarse, la popularidad alcanzada por la película con el transcurrir de los años provocó que hace aproximadamente una década Furia de titanes fuera objeto de un remake por parte de la industria hollywoodiense que, incluso, dio lugar a una continuación, en las que los efectos por stop-motion eran sustituidos por modernos CGI. “Mi sensación es que la gente prefiere el original. ¿Será por la nostalgia?”, declara respetuoso pero no exento de cierta retranca. Por si hubiera alguna duda, habrá que aclarar que no, señor Davis, no es por la nostalgia… y usted lo sabe.

José Luis Salvador Estébenez

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