Atrapada en las profundidades

 

Sinopsis: Ida y Tuva, dos hermanas de diferente padre, sufren un accidente durante una sesión de buceo invernal en el norte de Noruega. Tuva queda atrapada a más de treinta metros de profundidad e Ida tendrá que poner a prueba sus habilidades para manejar la crisis. Sin ayuda del mundo exterior las hermanas deben resolver la situación por sus propios medios.

 


Título original: Breaking Surface
Año: 2020 (Suecia, Noruega, Bélgica)
Director: Joachim Hedén
Productores: Julia Gebauer, Jonas Sörensson
Guionista: Joachim Hedén
Fotografía: Anna Patarakina, Eric Börjeson (escenas acuáticas)
Música: Patrick Kirst
Intérpretes: Moa Gammel (Ida), Madeleine Martin (Tuva), Trine Wiggen (Anne), Jitse Jonathan Buitnik (instructor de buceo), Remi Alashkar (asistente del capitán del petrolero), Alessio Barreto (capitán del petrolero), Irma Jenny Hallberg (Ida de niña), Lena Hope (Kvinna), Thomas Hoy, Elle Kohrs, Sofia Magdalena Larsen, Eskil Nymoen, Ingrid Pettersen (Tuva de niña), Elisabeth Solheim, Aiko Steurs, Maja Söderström (hija de Ida), Ole-Magnus Utnes, Olle Wirenhed (marido de Ida)…

Si hay un aspecto que llame la atención de Atrapada en las profundidades son las enormes similitudes conceptuales que mantiene con la previa A 47 metros. Una circunstancia que, dicho esto con toda la prudencia del mundo, se hace muy cuesta arriba considerar que sea fortuita, habida cuenta de la repercusión obtenida por el film del británico Johannes Roberts y que ha propiciado la realización de una secuela, al menos hasta la fecha. Ya no es solo que ambas se encuadren dentro de las coordenadas del thriller de supervivencia, según la variante en la que la amenaza proviene de las circunstancias adversas a las que los protagonistas deben enfrentarse en un entorno hostil[1], ni que su escenario principal se localice en las profundidades acuáticas; es que sus respectivas historias son prácticamente iguales. También aquí la trama sigue la odisea en la que se ve envuelta una pareja de hermanas tras que un incidente las deje abandonadas a su suerte bajo el agua a varios metros de profundidad, en este caso 32, mientras se encuentran realizando una actividad extrema en la que el peligro está en teoría controlado. Si en A 47 metros es la rotura del cabestrante que les une a un barco el accidente que pone a las dos mujeres ante una situación límite cuando se encuentran realizando una sumersión en jaula con tiburones, en Atrapada en las profundidades es el desprendimiento de rocas de un fiordo cercano la causa que las dejará a merced de los elementos mientras practican submarinismo.

En cualquier caso, el alto grado de paralelismo existente con A 47 metros no se limita únicamente a su premisa, sino que se extiende a otros muchos elementos. A la idéntica relación de parentesco que se da entre sus dos personajes principales hay que añadirle detalles tan concretos como que una de ellas se encuentre en plena crisis sentimental con su pareja o que en el accidente una de las hermanas quede atrapada en las profundidades, lo que provocará las idas y venidas de la otra para tratar de ayudarla, sustanciándose el grueso del relato en la serie de situaciones en las que se verá inmersa para lograr su misión. El tema llega al punto de encontrar escenas calcadas, caso de la secuencia en la que la protagonista explora la oscura inmensidad del fondo subacuático en busca de unas extraviadas botellas de oxígeno. Por si no fuera bastante, la construcción narrativa también es bastante parecida, y tras unos pequeños preámbulos destinados a esbozar de forma sucinta los caracteres de sus protagonistas, la historia se sumerge, y nunca mejor dicho, en el quid de la cuestión, empleando las paradas de descompresión y el agotamiento del oxígeno como recursos con los que acrecentar el suspense.

Así las cosas, el cambio más sustancial existente con respecto al modelo originario a nivel narrativo se encuentran en una mayor preocupación en el desarrollo de la personalidad de sus dos personajes principales, incidiendo en el contraste entre la forma de ser de una y otra. Así, mientras que Ida, la hermana mayor, es apocada, nerviosa, insegura, torpe y sufre problemas emocionales, Tuva es todo lo contrario; es resolutiva y muestra una gran seguridad y tranquilidad, si bien el reparto de roles irá variando a medida que la lucha por la supervivencia se torne más crítica, dando así cabida al proceso de superación del personaje tan típica dentro de este tipo de films. De ello se deriva el conflicto interno que plantea la película, ya que para Ida el rescate de su hermana se presentará como una forma de resarcirse del trauma que arrastra desde la niñez, cuando Tuva estuvo a punto de ahogarse buceando y su madre la responsabilizó del suceso.

Casualidad o no, hay que reconocer que el mimetismo de la propuesta de Atrapada en las profundidades con A 47 metros alcanza también a sus apreciables resultados. Ello se debe en gran medida a la eficacia con la que está resuelta, gracias a una narración directa desarrollada con gran fluidez y buen pulso por su director, el sueco Joachim Hedén, asimismo firmante del guion, a lo que contribuye la ajustada duración de la cinta, poco menos de hora y cuarto, títulos de crédito a un lado. Entre sus aciertos cabe añadir el gusto estético que le brinda la fotografía de Anna Patarakina y Eric Börjeson, la primera a la hora de captar la belleza de las localizaciones naturales noruegas en las que se desarrolla la historia en la superficie, y el segundo por el sentido de la atmósfera que dota a las tomas que suceden en las profundidades acuáticas. Otro de sus atributos se encuentra en el trabajo de su actriz principal, Moa Gammel, quien lleva a cabo un auténtico tour de forcé interpretativo para cargar sobre sus hombros con todo el peso dramático del film.

José Luis Salvador Estébenez  


[1] Pese a que su presencia haya hecho que A 47 metros sea tomada como un exponente más del subgénero de películas sobre escualos, en realidad son solo una de las amenazas a las que tienen que enfrentarse las protagonistas a lo largo de la historia.

Un comentario en “Atrapada en las profundidades

  1. Hola,

    Excelente comentario sobre esta película.

    A mi me ha parecido interesante, con intriga y tensión, pero creo que también sin demasiada chispa.
    Es una cinta muy digna, con impresionantes paisajes, pero creo que no me benefició la visión del film al verla en pantalla pequeña.
    Es una película para ver en cine y claro, se pierde en pantalla pequeña espectacularidad.

    En fin, gracias por vuestro aporte.

    Iñaki Bilbao

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