Peligro sepulcral

 

Sinopsis: Uno de los agentes del CSI, Nick, es raptado mientras investiga la escena de un crimen. Grissom y sus hombres reciben noticias del secuestrador, que les muestra por webcam que lo ha enterrado vivo. El equipo de forenses tendrá que darse prisa y trabajar contrarreloj para localizar el paradero de su compañero y sacarlo de la tumba antes de que se le acabe el oxígeno.

 


Título original: Grave Danger
Año: 2004 (Estados Unidos)
Director: Quentin Tarantino
Productores: Kenneth Fink, Richard J. Lewis, Louis Shaw Milito
Guionistas: Naren Shankar, Anthony E. Zuiker, Carol Meldensohn, a partir de una historia de Quentin Tarantino
Fotografía: Michael Slovis
Música: John M. Keane
Intérpretes: William Petersen (Gil Grissom), Marg Hendelberger (Catherine Willows), Gary Dourdan (Warrick Brown), George Eads (Nick Stokes), Joja Fox (Sara Sidle), Eric Szmada (Greg Sanders), Robert David Hall (Al Robbins), Paul Guilfoyle (Jim Brass), Scott Wilson (Sam Braun), Tony Curtis (Tony Curtis), Frank Gorshin (Frank Gorshin), Andrew Prine (Rodger Stokes), John Saxon (Walter Gordon), Lois Chiles (Jillian Stokes), Michael Bacall (repartidor)…

Si en los noventa Chris Carter revolucionó las series de televisión con Expediente X (X Files, 1993-2002) –no le salió la jugada tan redonda con el spin off de ésta, Los pistoleros solitarios (The Lone Gumen, 2001), ni con la más oscura Millennium (Millennium, 1996-1999)-, a comienzos del nuevo siglo fue el realizador Danny Cannon, respaldado por el tan vilipendiado creador de blockbusters Jerry Bruckheimer, quien se llevó el gato al agua con CSI (CSI, 2000-2015). Emitida por la CBS, esta producción policiaca de investigación, además de una longeva vida, dio pie a diversas series paralelas (en las que los distintos personajes llegaban a interactuar en una y otra), junto con varios sucedáneos y un sinfín de imitaciones. Sus principales protagonistas se convirtieron en aquellos años en los mejor pagados -y con diferencia- de la pequeña pantalla – siempre por debajo de los dos adultos (o se supone) de la sitcom Dos hombres y medio (Two And A Half Men, 2003-2015)-. Y aún hoy, diversas cadenas siguen emitiendo los episodios de las distintos CSIs constantemente y con éxito de audiencia.

Quentin Tarantino, quien ya había hecho sus pinitos en el mundillo de los seriales catódicos dirigiendo algún episodio de Urgencias (ER, 1994-2009) y Alias (Alias, 2001-2006) –creadas, respectivamente, por Michael Crichton y J. J. Abrams-, no había podido por temas sindicales dejar su huella en las hazañas de los agentes Mulder y Scully como a él le hubiera gustado. El realizador de Pulp Fiction (Pulp Fiction, 1994) mostró igualmente su interés por llevar a cabo algún capítulo del CSI de Danny Cannon, llegando a comentar que Grisssom era su policía favorito de la pequeña pantalla, después, eso sí, de Colombo. En esta ocasión sí lo conseguiría, y el resultado sería un doble episodio para la quinta temporada que llevaría el título de Peligro sepulcral (Grave Danger), que en España llegaría primero a los videoclubs y poco después se emitiría por televisión fraccionado.

El libreto, escrito por Naren Shankar, Anthony E. Zuiker y Carol Meldensohn, parte de una idea del propio Tarantino, quien no trata de reinventar la serie o redefinir a los personajes. Al contrario, el director se ciñe bastante a la línea habitual marcada por la producción televisiva desde sus comienzos, tanto en lo formal como en la línea temática[1], aunque no puede evitar aportar algunas características claramente propias. Es el caso de detalles tan frikis como que dos de los protagonistas echen una partida al juego de mesa de la serie El sheriff chiflado (The Dukes of Hazard, 1979-1985), mientras uno de ellos explica las reglas de éste; los posters de Cabin Fever (Cabin Fever, 2002), de su colega Eli Roth, y Zombies Party (Shaun of the Dead, 2004), de Edgar Wright, colgados en la casa de un tipo que además lleva puesta una camiseta de Lucio Fulci; el coleccionismo cinéfilo y nostálgico de Grisson por el caballo de Roy Rodgers, “el rey de los vaqueros”; algunos diálogos tan marca de la casa como los que suelta Warrick al comienzo del primer episodio, comparación con Brutus de Popeye incluida; la importancia de algunas canciones, como sería el caso del “Lucky Too” de Bob Neuwirth, la cual tararea Nick en el coche mientras la escucha en la radio cuando se dirige a la escena del crimen –donde sólo se encontrará unos intestinos-; el humor negro, que puntúa de vez en cuando y cobra mayor fuerza en la escena de la alucinación en la morgue; esa tendencia a alargar algunas escenas para crear tensión –que para una historia como ésta viene que ni pintado-; la autocita con Grisson soltando una frase que ya habíamos escuchado de labios de Beatrix en Kill Bill: Voumen 2 (Kill Bill: Vol.2, 2004), amén de ese entierro en vida que sufre en el episodio Nick, análogo al de “la novia” en dicho film[2]; y -no podían faltar- pequeños papeles para un puñado de veteranos a los que sin duda el realizador admira y rinde tributo, como Andrew Prine[3], Tony Curtis, Frank Gorshin[4], y John Saxon. El primero da vida a Rodger Stokes, el padre del CSI secuestrado; Curtis y Gorshin aparecen en un casino, bromeando sobre una anécdota con el primero de ellos vestido de mujer junto a Jack Lemmon –en claro homenaje a su papel en Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959) de Billy Wylder-, y están muy bien acompañados por una showgirl encarnada por Kim Yates, rostro –y cuerpo- habitual de las producciones de Playboy; mientras que, por su parte, el protagonista masculino de La muchacha que sabía demasiado (La ragazza che sapeva troppo, 1963) interpreta al villano de la función.

Saxon, que había previamente trabajado con Quentin Tarantino en una escena de Abierto hasta el amanecer (From Dusk Till Dawn, 1996), tiene aquí un papel tan importante como breve, porque prácticamente sólo lo vemos al final del primer episodio de esta dupla. Es Walter Gordon, un tipo que busca venganza por la injusta encarcelación de su hija, Kelly Gordon (la cual es interpretada por Aimee Graham[5]), personaje que reaparecerá posteriormente en un par de ocasiones más en la serie. El vengativo progenitor es quien rapta al CSI y lo entierra en vida en un ataúd de plexiglás, retando a todo el equipo de forenses -que pueden verlo a través de una webcam– a que den con su paradero, siempre guardándose un as en la manga en un plan de lo más retorcido. Por breve que sea su intervención, sería este uno de los más importantes y destacables trabajos de John Saxon en el presente siglo, donde se limitó sobre todo a papeles secundarios en películas sin mucha trascendencia.

Alfonso & Miguel Romero


[1] En este sentido, podríamos decir que Rob Zombie sí impuso más su estilo en el episodio que dirigió en 2010 para la octava temporada de CSI Miami (L.A., 2002-2012). No sólo por darle un inevitable cameo a su compañera, Sheri Moon Zombie, y papeles para algunos de sus actores fetiche como Malcom McDowell –impagables las anécdotas que el músico y director contaba sobre éste durante la grabación del capítulo- o William Forsythe, o de contar con otros intérpretes que sin duda son de su gusto, caso de Michael Madsen. Hay además escenas muy propias del particular mundo de este realizador, entre las que cabe destacar el asesinato mientras suena rock duro y se proyecta el clásico del expresionismo alemán Nosferatu (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, 1922) de F.W. Murnau.

[2] La idea parte del rapto real en 1968 de Barbara Jane Mackle, que también inspiraría el film de 1973 The Candy Snatchers [tv/vd/dvd: El rapto de Candy; dvd: El secuestro de Candy], único largometraje dirigido por Guerdon Trueblood.

[3] Actor de la pequeña pantalla en cuyo extenso currículum también se le pudo ver, además de en algunos clásicos, en no pocas cintas de explotación para drive ins como Simon, King of the Witches [tv: Brujería a medianoche; vd/dvd: Simón, rey de los brujos, 1971] de Bruce Kessler, The Centerfold Girls [vd: Las chicas de Centerfold, 1974] de John Peyser, o Grizzly (Grizzly, 1976) de William Girdler. De nuevo Rob Zombie, otro amante del cine de grindhouses, le dio un cameo en su Lords of Salem (Lords of Salem, 2012).

[4] Gorshin, actor de serie B muy habitual en las películas de delincuentes juveniles que la AIP facturara en la década de los cincuenta, será recordado por dar vida al Acertijo en la teleserie de Batman que protagonizara Adam West en los sesenta. Falleció dos días antes de la emisión del episodio, estando este dedicado a su memoria.

[5] La Graham no era nueva en el universo tarantiniano; tuvo un par de brevísimas apariciones en la citada Abierto hasta el amanecer, así como en Jackie Brown (Jackie Brown, 1997).

Un comentario en “Peligro sepulcral

  1. Con esta reseña finalizamos el dossier sobre la trayectoria de John Saxon que hemos venido desarrollando durante los últimos meses y que esperamos haya sido de vuestro interés.

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