Entrevista a Francisco Sánchez Grajera, protagonista de “Más allá del terror”

Tras permanecer sumida en el olvido desde prácticamente su estreno, en los últimos meses Más allá del terror (1980) se ha convertido en el enésimo exponente de nuestro cine fantástico de décadas pretéritas que está siendo objeto de reivindicación. En su caso, tal circunstancia está en buena parte derivada de la singularidad de una propuesta que fusiona los modos del cine quinqui que por aquellas fechas habían puesto de moda los films de José Antonio de la Loma y Eloy de la Iglesia, con el terror y unas inevitables gotas de erotismo, lo que, unido a su alto grado de violencia para los estándares de la época, le valieron la entonces rentable clasificación de película “S”.

Tras ser remasterizada y editada en formato Blu-ray en fechas recientes por el sello estadounidense Cauldron Films, el último capítulo hasta el momento de este proceso de recuperación de Más allá del terror se producía a finales del pasado mes de mayo mediante su programación en “Sala:B”, el espacio comisariado por Álex Mendíbil para Filmoteca Española. Buena muestra de la expectación generada es que se agotaron las entradas puestas a la venta para una sesión celebrada en la Sala 1 del Cine Doré, la de mayor capacidad del recinto, y que contó con la presentación de uno de los actores protagonistas del film, Francisco Sánchez Grajera, quien en la ficción encarna a Chema, el cabecilla de la banda de delincuentes cuyos delictivos actos les conducirán a una especie de antesala del mismísimo infierno. Dicho papel sería el trabajo más relevante dentro de la, por otra parte, corta andadura en la gran pantalla de Francisco, quien tras abandonar su faceta interpretativa desarrolló una provechosa carrera como escritor y productor de espectáculos de flamenco con los que ha recorrido medio mundo.

¿Cómo llegaste a Más allá del terror?

Yo acababa de hacer otra película que se había llamado La patria del “Rata” (1980), donde estuvimos a punto de que nos matara la policía inocentemente. ¿Por qué? La película requirió a la policía para que nos protegiera, porque íbamos a rodar en la calle y con armas. Pero entonces alguien les dio una mala orden a los “maderos”, como se les llamaba entonces porque iban de marrón, y los mandaron a un anuncio de cosméticos que se producía también en plena calle. Se equivocaron. Pero la gente del barrio donde rodábamos, por la calle Orense, Reina Cristina y toda esa zona, empezaron a avisar a la policía que había unos tíos armados corriendo por las aceras. Así que comenzaron a buscarnos y nos esperaron en el set, que estaba al final de la carrera que estábamos filmando. Cuando llegamos a ese punto, nos encontramos a unos quince o veinte agentes arrodillados con metralletas y alguno con pistola que nos conminan: “¡Tiren las armas! ¡Tiren las armas o disparamos!” Tanto Danilo, como el otro actor, como yo tiramos las armas echando leches. Entonces se acercó corriendo el maestro armero gritando: “¡Que no es de verdad, que estamos rodando una película! ¿No os dais cuenta de que están las cámaras?” Cuando ya se había aclarado el tema, uno de los policías me dijo: “Menos mal que habéis tirado las armas de inmediato, porque si no os freímos a tiros”. Pero no lo dijo de malas. Tenía algo de amenaza y algo de conciliación. Era en plan, la que podíamos haber liado, porque a ellos en ese momento no les interesaba matar a nadie, y menos a actores, y a los actores no nos interesaba que nos dispararan (risas).

Ya antes, cuando había hecho La Sabina (1979) con José Luis Borau, en un papel episódico pero que se dejaba ver, me cogió una representante que se llama Katrina Bayonas. Nuestra relación no fue buena. De mí no le interesó casi nada después de los primeros momentos, en los que me decía que tenía mucho talento. Rodé otra película con ella, que se filmaba en inglés [Juego de poder/Power Game, 1983], y mientras tanto hice algunos Estudio 1. Y así es como llegué a esta película.

¿Cómo fue el rodaje?

El rodaje fue un poquito tenso, porque la productora era enormemente cicatera y tacaña. Comíamos bocadillos durante días, ya fuera de noche, de mañana o por la tarde. A la hora de comer que fuera, los técnicos y nosotros, bocadillos. Teníamos un jefe de producción que era un tío fenomenal, Francisco Ariza, que era granadino, que se iba a donde podía a buscarnos caldos. Es más, después del rodaje nos dio un homenaje en el Mayte Commodore a todo el grupo de actores que habíamos estado en la película, porque se había dado cuenta de que la productora se había pasado, aunque él tampoco podía hacer nada, porque era un empleado.

En La patria del “Rata” ya habías interpretado el personaje de un delincuente juvenil. ¿Pudo esta experiencia previa influir para que te contrataran para encarnar a Chema, el jefe de la banda protagonista?

Es posible. A mí no me hicieron ningún casting. Simplemente fui a la oficina y me contrataron. Solo tuvimos una conversacioncita, de cuándo y dónde íbamos a rodar y poco más. Lo que pasa es que en esa época había una efervescencia de las películas de quinquis y, como yo era bajito, moreno y delgado pero musculado, daba el tipo.

Y para dar forma a tu personaje, ¿te dieron algún tipo de pautas o lo preparaste por tu cuenta?

No. Me dieron un libreto y ya vi yo cómo enfocarlo. El director, Tomás Aznar, a mí en el tema interpretativo no me dijo prácticamente nada, probablemente porque quizás entré por el carril que él pensaba o que había diseñado al escribir el guion.

Ya que lo mencionas, ¿cómo era Tomás Aznar como director?

Estaba ya tocado, muy tocado. Tenía un cáncer de vejiga y llevaba un aparato. Pero era un hombre serio, aunque no desagradable. No era mala persona, pero tenía un equipo de producción caótico y manifiestamente mejorable, quitando a Paco Ariza. Luego entendí por qué ese hombre hacía ese tipo de cine a pesar de haber estado en la Escuela de Cine y de haber hecho películas interesantes. Quizás no fuera Fellini ni nadie por el estilo, porque hacía otro tipo de cine, pero tenía una concepción del cine social. Pero, claro, luego todo eso del cine social se va transformando con la influencia de la realidad de la época en los tiroteos, los atracos a gasolineras y todo eso.  

Francisco (a la derecha de la imagen) en una escena de “Más allá del terror”

La película está dividida en dos mitades. La primera que se corresponde a los modos del cine quinqui y la segunda al género terrorífico. ¿Este cambio de registro hacía más difícil la interpretación?

Por la propia literatura del guion, es decir, por las propias intervenciones habladas y físicas, lo que yo hacía era interpretar el personaje según veía que era el guion. Era consciente de mi estatura, era consciente de mi peso, y era consciente del personaje de macarrilla hispánico que había en ese momento.

Puede decirse que Más allá del terror es una película coral. ¿Qué tal fue tu relación con el resto de compañeros de reparto?

La verdad es que me llevé muy bien con la mayoría de ellos, caso de Alexia Loreto o Raquel Ramírez, que era una extraordinaria artista, que era bailarina, cantante de jazz y de lo que le pusieras. Era una persona que me interesaba muchísimo, porque era muy inteligente. Estuvo en The Rocky Horror Show, en Jesucristo Superstar, y en otros muchos musicales, y actuaba en boites y discotecas en las que había espacio para la canción de mayor calidad. Yo la respetaba y la quería mucho. Pero luego apareció de una manera extraña en una operación para hacer un espectáculo de flamenco en el barrio más progre o más contestatario de París en aquel momento, que era Aubervilliers, y yo no entendía el planteamiento que ella me hacía y se enfadó conmigo. Pero me habría gustado haber continuado esa relación, porque tenía mucha personalidad y era una diva. Pero una diva en el mejor sentido de la palabra.

Trabé mucha amistad con ella, y durante la película más todavía. En realidad éramos los dos más colegas en el rodaje. También lo era de Alexia, lo que pasa es que ella no estaba tan implicada en cuestiones que a nosotros en ese momento nos martilleaban mucho. Alexia venía de otra escuela, digamos, un poquito más festiva y liviana, que era la de los teatros que se hacían entonces en lugares como el Calderón con bailarinas, vedettes, etcétera. Pero era encantadora. Incluso fui a su boda. Alexia, para mi mujer, para mí y para todos los que estábamos alrededor de ella, era un cariño. Y era muy buena persona y muy inteligente. Lo que pasa es que ella no tenía esas inquietudes, a lo mejor porque también era más joven que nosotros. Tendría unos dieciocho o diecinueve años, y no había pasado por muchas cosas que nosotros sí habíamos pasado a los veinticinco años.

Luego Jabalera era un muchacho que había hecho cosas importantes en televisión, sobre todo las que producía el famoso director Alberto González Vergel. Y resolvió su papeleta como pudo, porque no creía en la película. Bueno, y nosotros tampoco. Cómo decirte… Yo esa película la hice porque había que hacerla. Había que trabajar, había que aparecer, había que vivir, etcétera. Fíjate que me ha gustado más ahora cuando la he vuelto a ver que en el estreno. En el estreno me llevé un disgusto, porque aquello no se sabía si era una película de terror, si era una película de pistoleros, o de qué. Y, encima, con esa forma de hablar que nos había marcado Aznar… Dios me libre a mí de tener un mal recuerdo de él, porque la verdad es que el hombre no se lo merecía, pero Aznar tenía su concepto y nosotros ya empezábamos a tener otro concepto.

Y con Emilio Siegrist, el restante miembro del grupo, ¿qué tal?

Con Emilio Siegrist al principio intenté simpatizar, pero teníamos caracteres muy diferentes el uno del otro. Dejémoslo ahí.

Francisco y Álex Mendíbil, comisario de “Sala:B” durante la presentación previa al pase de “Más allá del terror” en la Sala 1 del Cine Doré, sede de Filmoteca Española

Aparte de las partes de terror y cine kinki, la película también tiene un marcado erotismo, que por el lado masculino es aportada a través de tu personaje, quien aparece en alguna escena desnudo y protagoniza un encuentro sexual bastante subido de tono con el de Alexia. ¿Esta carga erótica estaba ya fijada desde el guion? ¿Fueron muy difíciles de rodar estas escenas debido a su contenido?

Fue muy sencillo. Lo que pasa es que hay un plano que se grabó pero que no se incluyó en la película. Hay un momento en el que aparezco colgado por los pies y había una versión en la que salía desnudo. Lo mismo, colgado por los pies, pero completamente desnudo. Grabaron las dos versiones de la toma y me alegro mucho que al final sacaran la otra. A nadie le gusta que muestren sus vergüenzas (risas).

Ese plano que mencionas corresponde al descubrimiento del cadáver de tu personaje. A este respecto, me llama la atención que, mientras que la muerte del resto de personajes sí es mostrada, en tu caso no ocurra igual. ¿Originalmente la escena era más larga y sí se veía cómo se producía la muerte de Chema?

No, originalmente era que aparecía colgado. Fue lo que determinó el director de la película. Había un momento en el que mi personaje se iba de la historia para después aparecer ya así. Pero estoy contigo en que en ese tramo a la película le falta trabazón. De causalidad, de crescendo, creo yo.

En la escena del asalto al chalet tu personaje es atacado por un perro. ¿Eras tú mismo o se usó un doble?

No sabría decirte, porque no lo recuerdo ahora mismo con claridad y, por tanto, cualquier respuesta que te diera sería faltar a la verdad. Lo que sí te puedo decir es que el que aparece cuando mi personaje va en moto no soy yo. Solo soy yo cuando la moto está parada. Siempre he tenido mucho respeto por las motos, así que fueron los dueños de las motos que se habían alquilado los que rodaron las escenas en las que estas están en marcha.

Por cierto, una curiosidad. ¿Las voces que aparecen en la película son las vuestras u os doblaron?

No, no, es la mía. Y del resto igual, salvo Siegrist. De Alexia es su voz, de Raquel es su voz y de Jabalera es su voz. El único que no sabía prosodia era Siegrist.

El productor de Más allá del terror era Juan Piquer Simón, quien un año antes había producido otra película de terror, Escalofrío. Su director, Carlos Puerto, me comentaba que durante el rodaje fue un incordio y que se inmiscuía mucho en su trabajo. ¿Se comportó en este caso igual?

Yo creo que estuvo en el rodaje y probablemente hizo su trabajo, aunque yo no coincido ni con los conceptos, ni con los modos ni maneras de aquel rodaje. No de las personas en concreto, sino de la dirección del rodaje. De la producción, en una palabra. Estoy en paz con Tomás Aznar, que me parecía un individuo respetable; estoy en paz con Francisco Ariza, que era un caballero en toda la extensión de la palabra; y estoy en paz con mucha gente del rodaje. Pero hay alguna cosa en el reparto y, sobre todo, en la producción, que prefiero no nombrar porque han pasado muchos años y temo haber perdido alguna perspectiva y no me parece justo ajusticiar a nadie. Pero las cosas están ahí.

Aparte de lo que ya has comentado, ¿recuerdas alguna anécdota del rodaje?

Hay alguna, pero son poco confesables. Por ejemplo, el vestuario que le proporcionaron a Raquel Ramírez lo guardaba producción junto al de otro actor que estaba siempre rascándose, rascándose y rascándose. Al final la pobre Raquel también cogió el tener que rascarse, y se indignó de una manera que odiaba a ese actor de una manera africana, en su interior. No le daba bola más que cuando tenía que interactuar con él, pero después nada.

En su estreno, la película cosechó muy malas críticas. Al ser tu nombre el que encabezaba los títulos de crédito, ¿crees que este mal recibimiento pudo influir en tu posterior carrera?

No creo porque yo tampoco era muy significativo. No había alcanzado un estatus como el que, por ejemplo, poco después alcanzó Antonio Banderas, al que, por cierto, traté cuando llegó a Madrid. Pero a mí no me afectó nada.

No obstante, lo cierto es que apenas volviste a rodar más películas tras ella…

El día del estreno de Más allá del terror había un tal Cesar Burner, que había sido actor y era catalán. Su verdadero nombre era César Bonet. Y era el agente de Siegrist. Y tuve con él un episodio desagradabilísimo porque se empezó a meter conmigo sin venir a qué, por nada, como para decir que Siegrist era el protagonista de la película. Y yo, con esas envidias, con esa cosa que había en la profesión que venía de que yo me creo mejor que tú y no he salido tanto, o he salido pero muy poco más que tú, me aburría tanto que me desangelaba. Esa fue una de las razones por las que, llegado un punto, me planté y me dije: “Tengo el título de Arte Dramático del Instituto del Teatro de Barcelona, mi vocación es ser actor, me gusta mucho escribir, pero yo en este mundo no quiero permanecer ni un minuto más”.

Pese a las críticas tan negativa que tuvo en su momento, lo cierto es que con los años Más allá del terror se ha convertido en un título de culto que es programado por Filmoteca Española y editado en Blu-ray por parte de sellos estadounidenses. ¿A qué achacas esta revalorización y reivindicación que está viviendo la película cuarenta años después de su estreno?

Primero, no me enoja que la película tenga esa consideración. Creo que tiene que ver un poco con un mundo decadente en muchos aspectos, no en todos. Globalmente hay grandes intereses en provocar una confusión abismal en que no nos reconozcamos unos a otros y parezcamos humanoides. Entonces, esta película tiene sus puntos de referencia histórica de aquel momento y además entra en la parapsicología y en la aparición de extrañas espiritualidades que te llevan al infierno. ¿Yo niego eso? No, no lo niego, porque no tengo ningún empacho en afirmar que he tenido experiencias de este tipo. Ahora, también pienso que la estructuración de la historia en el guion y en la puesta en escena cinematográfica difícilmente casan unas cosas con otras, aunque probablemente estaré equivocado si a tanta gente le gusta.

José Luis Salvador Estébenez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s