Sky Sharks

 

Sinopsis: Un equipo geológico descubre por accidente durante una expedición en la Antártida un laboratorio nazi de la Segunda Guerra Mundial que se mantenía oculto en las profundidades del hielo. En el laboratorio se escondía una terrible arma secreta, la cual es despertada por accidente: un ejército de tiburones modificados genéticamente con la capacidad de volar pilotados por superhumanos zombis nazis que surcará los cielos con terribles consecuencias para aquellos que se crucen en su camino.

 


Título original: Sky Sharks
Año: 2020 (Alemania)
Director: Marc Fehse
Productor: Yazid Benfeghoul
Guionistas: A.D. Morel, Marc Fehse, Carsten Fehse
Fotografía: Olaf Markmann, Marco J. Riedl
Música: Nicolas Alvarez
Intérpretes: Thomas Morris (Dr. Klaus Richter), Eva Habermann (Diabla Richter), Barbara Nedeljakova (Angelique Richter), Tony Todd (general Frost), Oliver Kalkofe (Hermann Göring), Detlef Bothe (Dr. Hans Kammler), Michaela Schaffrath (Heidi Lönz), Mathis Landwehr (capitán Brent Tyler), Ralf Richter (Joseph Langner), Cary-Hiroyuki Tagawa (Michael Morel), Naomi Grossman (Natalie Rochefort, periodista de MTP News), Amanda Bearse (Marjorie Phelps), Lynn Lowry (hermana Mary), Lar Park-Lincoln (Sidney Scott), Robert LaSardo (Padre Rodriguez), J. LaRose (Martin Keele), Travis Love (Pierre Colbert), Asami (Dra. Fumiko Katsube), Yan Birch (Godfrey Graves), Nick Cornwall (Dr. Weber)…

Aunque estrenada en 2020, el origen de Sky Sharks se remonta mucho más en el tiempo. En 2014 se hacía oficial el anuncio de su realización, desvelándose en los meses posteriores varios detalles del futuro film, tales como su póster oficial, su sinopsis, su director o su guionista. Un año más tarde, en el Festival de Cannes, se presentaba su primer teaser, informando que el rodaje comenzaría en enero de 2016. Coincidiendo con esta presentación en Cannes, sus responsables iniciaron una campaña de micromecenazgo en la plataforma Kickstarter con el objetivo de recaudar setenta y cinco mil dólares de los dos millones y medio en los que oficialmente estaba cifrada la producción. Lo cierto es que la idea resultó todo un éxito, ya que no solo se consiguió superar la cantidad fijada hasta casi superar los cien mil dólares, sino que logró una repercusión publicitaria que captó la atención de grandes empresas. Solo un dato. Si el 12 de mayo era estrenado el teaser en Cannes y se abría la campaña en Kickstarter, el 16, es decir, solo cuatro días más tarde, se hacía público que la todopoderosa Sony había adquirido los derechos de distribución de la futura película para varios territorios. Pese a ello, la postproducción se alargaría durante aproximadamente tres años, tras que en julio de 2016 se anunciara que la película entraba en su última fase de rodaje.

Estrenada en España durante la pasada edición del especializado Festival de Sitges formando parte de la sección Midnight X-Treme, la propuesta de Sky Sharks se encuadra dentro de dos de las temáticas más recurrentes en el equivalente actual del añejo cine de Serie B; esto es, la nazixploitation y las películas de/con tiburones. Tanto es así que no es difícil definir su concepto como un cruce de caminos entre sendos exponentes de gran popularidad de cada una de las vertientes convocadas. Se tratan, en concreto, de Iron Sky (Iron Sky, 2012) por parte de la primera, y de la inexplicablemente popular saga catódica Sharknado por la segunda. Con ambas comparte una serie de elementos argumentales, tonales, estéticos e, incluso, formales.

La muestra más evidente de esta similitud se encuentra en la trama dispuesta. Si en Iron Sky la amenaza proviene de un grupo de nazis que han sobrevivido durante décadas escondidos en una base lunar desde donde preparan invadir la Tierra, y en la saga Sharknado de un numeroso banco de variados escualos que se desplazan por el aire a lomos de un tornado, el punto de partida de Sky Sharks se origina con el descubrimiento en el Ártico de un laboratorio oculto en el que los nazis crearon, mediante manipulación genética, una horda de tiburones voladores que, en la actualidad, comienzan a sembrar el terror tripulados por un ejército de superzombis entre los vuelos que tienen la desgracia de cruzarse en su camino.

Ni qué decir tiene que, con semejante premisa, y conociendo el terreno por el que se mueven sus mencionados referentes, lo que cabe esperar es un producto de espíritu abiertamente festivo y gamberro. Y lo cierto es que esa es la pretensión de sus responsables. Cuestión bien distinta son los resultados obtenidos, los cuales distan de alcanzar los mínimos exigibles, a tal punto que el abajo firmante no duda en adjudicar a Sky Sharks el dudoso honor de ser posiblemente el film más infumable que ha tenido la oportunidad de visionar en una sala de cine, lo que, he de reconocer, no es decir poco.

Aunque, sobre el papel, el aire pulp que desprende la idea base sobre la que se sustenta el invento puede resultar atractiva, aunque sea desde una óptica (auto)paródica como es el caso, a la hora de la verdad todo su posible potencial es desaprovechado de la forma más burda que uno pueda imaginarse. El arranque del prólogo con el que se abre la cinta se antoja un aviso para navegantes a este respecto. En él, un niño que viaja en avión y que juega con un tiburón de juguete, le pregunta a su padre si falta mucho para llegar, ya que dice aburrirse, mientras el progenitor se encuentra viendo una película con unos terribles efectos infográficos en la que una ninfa bárbara con los senos desnudos mata a una especie de rana gigante. De forma involuntaria, en estos escasos segundos la secuencia sintetiza en forma y fondo el contenido de lo que está por venir tanto dentro como frente a la pantalla.

No en vano, el desarrollo de la película se compone de una sucesión deslavazada de escenas inconexas estructuradas de tal modo que hace recordar al esquema de una película porno, donde las secuencias de los ataques de los tiburones nazis cumplen el mismo papel que los actos sexuales en el cine para adultos, quedando el resto de la historia como meros momentos de transición entre un ataque y otro, carentes del más mínimo interés que el de hacer avanzar la historia. Todo ello a ritmo de música maquinera y repetido en bucle una y otra vez de forma cíclica a lo largo de los más de cien interminables minutos que componen la cinta, caracterizados por el empleo a mansalva de pantallas verdes, efectos infográficos poco convincentes, gore digital, un sentido del humor inoperante basado en el sexo y la brocha gorda, y una puesta en escena cuya toda preocupación parece centrarse en la proliferación de escotes y desnudos femeninos, insertados a la mínima oportunidad sin que medie excusa alguna. Una receta, en definitiva, que acaba por aburrir hasta al más pintado.

En esta tesitura, el único interés que puede revestir el visionado de Sky Sharks de cara a los aficionados se reduce a tratar de reconocer a todos los ilustres veteranos que comparecen a lo largo del metraje desempeñando pequeños roles a modo de colaboración y que abarcan desde Tony Todd a Mick Garris, pasando por viejas glorias del género terrorífico como Cary-Hiroyuki Tagawa, Amanda Bearse o Lar Park-Lincoln, entre otros, sin olvidar a Tom Savini, quien aparece acreditado como supervisor de los efectos especiales del film.

José Luis Salvador Estébenez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s