The Wizard of Speed and Time [vd: El mago de la velocidad y el tiempo]

 

Sinopsis: Las aventuras de un mago de los efectos especiales que intenta hacer realidad su sueño de completar una película de larga duración. Los trucos del “mago” son mostrados, pero tiene que pasar por las tribulaciones que sufre un cineasta independiente que trabaja en los aledaños del sistema de Hollywood.

 


Título original: The Wizard of Speed and Time
Año: 1988 (Estados Unidos)
Director: Mike Jittlov
Productores: Mike Jittlov, Richard Kaye, Deven Chierighino
Guionistas: Mike Jittlov, Richard Kaye, Deven Chierighino
Fotografía: Russell Carpenter
Música: John Massari
Intérpretes: Mike Jittlov (el mago), Richard Kaye (Harvey Bookman), Paige Moore (Cindy Lite), Deven Chierighino (Brian Lucas), Steve Brodie (Lucky Straeker), John Massari (Steve Shostakovich), Gary Schwartz, Frank LaLoggia, Philip Michael Thomas (Mickey Polanko), Lynda Aldon (Minnie Smith), Arnetia Walker (Tina Dreen), Ben Kronen (C.C. de Schwartz), Angelique Pettyjohn (Dora Belair)…

The Wizard of Speed and Time [vd: El mago de la velocidad y el tiempo, 1988]es una película de bajo presupuesto escrita, dirigida y protagonizada por Mike Jittlov, un animador norteamericano nacido en Los Ángeles en 1948 y fiel reflejo del artista hecho a-sí-mismo. Estudiante de Matemáticas en la UCLA, decidió realizar en esta misma institución un curso de animación para satisfacer sus inquietudes artísticas y dar salida a algunos aspectos creativos que le suscitaban las materias que estudiaba. El futuro director se fue especializando en FX, stop-motion, pixelación y técnicas rotoscópicas. Antes de entrar en la universidad, Jittlov había realizado un corto en super 8 llamado The Leap (con el que se había dado a conocer en distintos festivales y que luego pasó a 16 mm). En la UCLA, realizará Good Grief (1971) un trabajo que fue presentado y nominado para los Oscars. Después de este bagaje, nuestro “mago” compró una cámara de 16 mm y diseñó su propio sistema de animación multiplano con una inversión de apenas 200 dólares, iniciando así su carrera profesional.

La trayectoria de Jittlov empezó a ser reconocida profesionalmente gracias a los cortometrajes presentados en diversos festivales. Los premios que fue obteniendo y la su repercusión atrajo la atención de Walt Disney Studio. Un buen ejemplo de sus trabajos lo tenemos en el corto Swing Shift (1974), una pieza donde mezcla stop-motion y acción real. Ambientado en un almacén de Hollywood, cuando dan las doce de la noche las ropas cobran vida y empiezan a bailar acompañadas de una adorable música. Un guarda descubre el desbarajuste pero acaba participando en la improvisada fiesta. Al tocar la una, las ropas vuelven a su lugar, dejando al pobre guarda sin saber muy bien lo que realmente ha pasado. Una pequeña joya que no supera los cinco minutos. 

En su efervescente Animato (1977) juega con distintas técnicas de animación experimentando con collage, efectos fotográficos, stop-motion y animación tradicional. Una canción de Petula Clark pone ritmo a esta excelente virguería. Y en Time Tripper (1978), el ocasional descubrimiento de “la máquina del tiempo” aparecida en el film de George Pal da lugar a un imaginativo viaje donde Jittlov despliega todo su arte. 

Para la celebración del cincuenta aniversario de Mickey Mouse, creó el magistral Mouse Mania (1978), una excelente obra en stop-motion en la que creó y animó al conocido ratón con la citada técnica junto a un ejército de juguetes de visita por la consulta de un psiquiatra. Jittlov también realizó el corto inaugural para el canal por cable Disney Channel. En él, aparece el reconocible satélite animado con la forma de la cabeza de Mickey. Esta presentación fue reproducida en alguna atracción de los parques temáticos de la Disney. Al mítico personaje dedicará otra estimable obra The Collector (1978), donde el propio director da vida a un personaje obsesionado hasta el extremo por la figura creada por Walt Disney.

En 1979, en un nuevo especial de la citada compañía titulado “Major Effects” presenta por primera vez el corto The Wizard of Speed and Time. En el mismo, un joven disfrazado con un traje de mago verde recorre América a supervelocidad (como el superhéroe de la DC Flash). Por el camino tiene tiempo de dar un paseo a una joven, regalar estrellas a sus seguidores, perderse, y acabar resbalándose con una cáscara de plátano estrellándose a continuación contra un set cinematográfico. Allí proseguirá con sus trucos. Un año después, presentó una versión mejorada del mismo con algunos de sus trabajos. El germen para el largometraje ya lo tenía. Sin embargo fue una ardua labor donde Jittlov encontró un curioso paralelismo de lo que pasó en pantalla y en la vida real. El largometraje se comenzó en 1983 pero por diversas razones y problemas de financiación no se pudo ver hasta 1988.

En la película, una pareja de productores se enfrentan por la posibilidad de que Jittlov pueda completar el largo. Uno de ellos le apoya pero el otro hace todo lo posible por desbaratar los planes del “mago”. De hecho, hay una apuesta económica de por medio. En la vida real, el actor-productor que le interpreta jugó una mala pasada al propio Jittlov. Vendió la película sin su consentimiento ni conocimiento a distintos distribuidores, provocando un problema de derechos que provocó que el director no tuviese ninguna compensación económica.

The Wizard of Speed and Time es un imaginativo trabajo en clave cómica donde se da una visión cartoon del negocio del cine, lo que no impide mostrar sus aspectos más grotescos. Ante todo prima la libertad vital y creativa de su director, que incorpora a lo largo del metraje algunas partes de sus mejores cortos, mensajes subliminales en algunos fotogramas y un sentido del humor que inunda todo el conjunto. Además, hay tiempo para una pequeña historia de amor y para defender un sentido enloquecido del medio cinematográfico que lo emparenta con los hermanos Marx, las silly symphonies, Tex Avery y algunos ejemplos de la animación checa. Sin pretenderlo, acaba siendo toda una rebelión al séptimo arte como negocio industrial y desalmado. Jittlov opta por ese cine artesanal donde lo digital no ha contagiado aún a las verdaderas imágenes. Una autentica declaración de amor al medio.

La película tuvo un estreno muy limitado en salas pero encontró su razón de ser al llegar al formato doméstico convirtiéndose con el tiempo en auténtica pieza de culto. Los problemas citados impidieron su llegada al DVD, pero algunos fans, con permiso de Jittlov, crearon una versión para su distribución gratuita. Posteriormente el realizador siguió trabajando como técnico de FX y empezó a aparecer disfrazado como el “mago” en diversas convenciones. La explosión de internet le llevó a crear su propio sitio, alt.fan.mike-jitlov, una de las primeras páginas que hubo de su modalidad en la red. Sus cortos también fueron recopilados en “Animato” y muchas de estas obras se pueden disfrutar online.

A diferencia de otras obras similares que con el tiempo han podido ser rescatadas, El mago de la velocidad y el tiempo ha permanecido en el limbo de las rarezas de culto sin demasiada suerte a la hora de ser reivindicada. Personalmente supe de su existencia al encontrarme el poster de la película en la sección dedicada a estrenos videográficos en un añejo ejemplar de la revista Fotogramas que alguien me regaló a principios de los noventa. La imagen impactaba por sí sola: un tipo sonriente, embutido en un traje verde estrellado con capucha, sostenía a una joven en sus brazos mientras recorría fulgurantemente un camino hecho de celuloide con el letrero de Hollywood al fondo, con un sistema galáctico y un planeta como telón de fondo. Encontrar la película no fue fácil. Nada fácil. Casualmente me topé con ella unos años después en un oscuro pase televisivo de madrugada sin previo aviso y ya comenzada. La reconocí al momento gracias a su insólito protagonista (un tipo zumbado con gafas que revoluciona el celuloide con su mera presencia), su escaso presupuesto, su dinamismo contagioso, el toque naif y la inventiva a prueba de balas repleta de memorables efectos caseros. Aspectos sumamente destacables que, sin embargo, no han servido para que esta significativa obra aparezca en publicaciones dedicadas al cine oscuro y de culto, etiquetas que cumple perfectamente a diferencia de otros títulos que reiterativamente aparecen en ellas. Los misterios del cine y sus locos seguidores.

Fernando Rodríguez Tapia

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