«Sala:B» recupera el film maldito de José María Forqué «Nexus 2431» en su sesión de este mes de julio, dedicada a la ciencia ficción

“El futuro y más atrás” es el título de la sesión de este mes preparada por «Sala:B» y que tendrá lugar el próximo viernes 30 a partir de las 19:30 horas en la sala 2 del Cine Doré. Dedicada a la “ciencia ficción y futurismo viejuno”, en definición de Álex Mendíbil, comisario de “Sala:B”, el programa doble preparado para esta ocasión estará compuesto por el capítulo “Llegó con el otoño”, perteneciente a la serie de TVE Crónicas fantásticas y Nexus 2431 (1994), film que pusiera el cierre a la filmografía de José María Forqué. Además, la sesión contará con la presentación del crítico especializado Jesús Palacios.

Sobre el programa de este mes, Mendíbil destaca que “«Sala:B» recupera una película maldita de nuestra ciencia ficción, surgida tras el explosivo auge del género en los primeros 90, cuando Acción mutante de Álex de la Iglesia y Supernova de Juan Miñon coincidieron en las carteleras de 1993. Junto con Supersonic Man de Piquer Simón (1979), El caballero del dragón de Colomo (1985), Atolladero de Óscar Aibar (1995) y La lengua asesina de Alberto Sciamma (1996) formaron durante mucho tiempo el corpus de ciencia ficción más reconocible de este país, un género de naturaleza rara y mestiza en el cine español”.

No obstante, pese a estas influencias coyunturales, su origen, en realidad, “se remonta a una moda anterior, la de las películas descendientes de Conan el bárbaro (John Milius, 1982). El veterano productor José Gutiérrez Maesso, junto al ineludible Juan Piquer Simón, comenzó a levantar un ambicioso proyecto basado en un argumento del segundo, titulado precisamente “Espadas y brujería”. La cosa fue creciendo más de la cuenta en coproducción con Checoslovaquia y Reino Unido, el proceso se fue complicando y finalmente Piquer Simón abandona. Así es como la dirección queda en manos de un clásico del cine español, José María Forqué, que entonces contaba setenta años, y su hijo Álvaro Forqué, director de segunda unidad según los créditos y probablemente de mucho más. La película pasa a situarse en el futuro, y el rodaje y la posproducción atraviesan por todo tipo de desbarajustes, hasta el punto de que nunca llega a estrenarse comercialmente en España”.

Sobre el contenido del film propiamente dicho, Mendíbil considera que “Nexus 2.431 es anacrónica en todos los sentidos, mezcla pasado y futuro en el argumento y en la puesta en escena, combinando técnicas y efectos tradicionales, dramas shakespearianos y un pastiche de los grandes éxitos del género. Pero el despilfarro de fantasía es tan extravagante que compensa sus puntos flacos, por los que arrastra una fama inmerecida. Contar con maquetas a lo Irwin Allen, transparencias, maquillajes, rotoscopia, gore y el arte de ilustradores checos del calibre de Jirí Stamfest o Jaromír Svarc, ambos con carrera en el cine fantástico de Hollywood, deberían ser motivos suficientes para reivindicar una serie B tan generosa y ajena al buen gusto. ¿Qué otra película se atreve a colocar el Retrato de Arnolfini y su esposa de Van Eyck en una nave espacial? Pequeños gestos de este tipo hacen de Nexus 2.431 una locura deliciosa”.

Como se ha mencionado, antes de la proyección de la película podrá verse un episodio de la serie de TVE Crónicas fantásticas, creada por el escritor gijonés Juan José Plans en 1974. “A diferencia del cine, Televisión Española apostó con más asiduidad a la ciencia ficción, siguiendo el formato de episodios autoconclusivos y autores especializados en relato corto que EEUU exportaba desde los años 50, y que aquí llegó bajo el brazo de Chicho Ibáñez Serrador”, comienza explicando el comisario de «Sala:B». A este respecto, “Llegó con el otoño, dirigido por Lluís María Güell, es un buen ejemplo de aquella televisión modesta en recursos pero riquísima en ideas, que convertía la escasez en valor estético y trataba al espectador con el máximo respeto; incluyendo a la insigne “señora de Cuenca” que tanto despreciarán después los productores televisivos de este país. Plans había incluido este relato en una antología de idéntico título a la serie, publicada por la editorial Azur en 1968, un año después de haber ganado el Premio Nacional de Ciencia Ficción. En este capítulo, Plans introduce el elemento alienígena en un entorno cotidiano de familia burguesa y bajo un prisma infantil que se anticipa al E.T. de Spielberg, aunque con el toque perverso y ambiguo digno del autor de ¿Quién puede matar a un niño?”, concluye.

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