Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra

 

Sinopsis: La Tierra se enfrenta a una gran amenaza. Coincidiendo con la peor sequía conocida, un grupo de malhechores está terminando con todas las reservas de agua del planeta. Los mejores agentes secretos del mundo se reúnen urgentemente, pero ni siquiera cuentan con una pista. Para acabar de empeorar las cosas, el malvado Botijola planea atentar contra esa reunión, para acabar así con todos los agentes. Su intención no es otra que convertir la bebida que lleva su nombre en el sustituto del agua. Para ello, intentará también secuestrar al profesor Bacterio y conseguir que trabaje para él. Sin embargo hay dos agentes internacionales que no han acudido a la reunión saboteada y que van a convertirse en la única esperanza del mundo: Mortadelo y Filemón.

 


Título original: Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra
Año: 2008 (España)
Director: Miguel Bardem
Productores: Antonio Asensio Mosbah, Tedy Villalba
Guionistas: Carlos Martín, Juan V. Pozuelo, Miguel Bardem sobre los personajes creados por Francisco Ibáñez
Fotografía: Unax Mendía
Música: Juan Bardem
Intérpretes: Eduard Soto (Mortadelo), Pepe Viyuela (Filemón), Berta Ojea (Ofelia), Mariano Venancio (el Súper), Janfri Topera (Bacterio), Carlos Santos (Botijola), Alex O’Dogherty (Todoquisque), Emilio Gavira (Rompetechos), Tomás Pozzi (Chulín), Andrés Gasch (Matraca), Carmen Ruiz (Toribia)…

Cinco años después del estreno de La gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003) de Javier Fesser, primera adaptación a la gran pantalla en imagen real de sus protagonistas cuya recaudación en taquilla superó los veinte millones de euros, llegaba a los cines Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra (2008), secuela directa que coincidió en el tiempo con los festejos por el cincuenta aniversario del nacimiento de los personajes creados por el genial Francisco Ibáñez para el mundo del cómic. En el camino, dos cambios muy significativos entre ambos films. Por un lado, la sustitución de Benito Pocino en el papel de Mortadelo, según parece, debido a sus altas pretensiones crematísticas, por el cómico Eduard Soto, elección bastante acertada si tenemos en cuenta las características del personaje y la capacidad camaleónica demostrada por el actor catalán en el popular late night televisivo en el que se dio a conocer. Mientras que, por otro, la dirección recayó en manos de Miguel Bardem en lugar de Javier Fesser, cambio que a la fuerza tenía que sentirse en el resultado de esta segunda entrega.

Así, aunque el apartado visual de la película resulte bastante similar al de su predecesora, el tratamiento que Bardem otorga a la historia difiere totalmente del que en su día realizara Fesser, mostrándose el director de  La mujer más fea del mundo más respetuoso con el material en el que se basa, bien sea en el carácter de sus personajes, en los diversos guiños al mundo creado por Ibáñez desperdigados en su puesta en escena, o por la estructura narrativa empleada, es decir, la continuada sucesión de momentos cómicos protagonizados por el más incompetente dúo de agentes secretos mientras llevan a cabo la misión que les ha sido encomendada, en este caso desbaratar los planes de Botijola, un villano que está acabando con las reservas naturales de agua del planeta con el fin de que la única bebida posible sea el refresco que lleva su nombre.

Sin embargo, esta aparente mayor fidelidad con respecto al original no se traduce ni en una mejor película que la previa, ni en una adaptación satisfactoria de los tebeos de Mortadelo y Filemón, dando como resultado un título que, aunque técnicamente deslumbrante, si se sobrelleva más o menos bien es debido a un sostenido tempo narrativo que logra que lo que veamos en pantalla nunca llegue a aburrirnos, pero que es sentenciado de antemano por unos gags incapaces de arrancar una sonrisa en ningún momento de la función, por mucho que algunos de ellos resulten traslaciones directas de la viñeta al celuloide, lo que demuestra que no todo lo que funciona en el papel tiene porque hacerlo en la pantalla grande.

Y es que, extrapolando los resultados de esta Mortadelo y Filemón. Misión: Salvar la Tierra a los de la coetánea Astérix en los Juegos Olímpicos/Astérix aux Jeux Olympiques/Asterix alle Olimpiadi/Asterix bei den Olympischen Spielen (2008) de Frédéric Forestier y Thomas Langmann, tercera de las versiones con actores de carne y hueso de las andanzas de los populares personajes creados por René Goscinny y Albert Uderzo, el que un film cinematográfico calque a la perfección la estética del cómic en que se inspira no quiere decir ni que este sea más fiel, ni mucho menos que refleje su espíritu, siendo necesario para tal empeño un mayor conocimiento e implicación por parte de sus responsables con respecto al material con el que trabajan. Algo que, a la vista está, no ocurre en ninguno de los dos casos referidos.

José Luis Salvador Estébenez

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s