La vida por delante

 

Sinopsis: Antonio y Josefina son un joven matrimonio que vive en un diminuto piso que da más problemas que alegrías. Ella trabaja como psicóloga y él ejerce un sinfín de míseros oficios a la espera de conseguir uno que le aporte un éxito que nunca llega.

 


Título original: La vida por delante
Año: 1958 (España)
Director: Fernando Fernán Gómez
Productora: Estela Films
Guionistas: Manuel Pilares, Fernando Fernán Gómez, según una historia de Fernando Fernán Gómez
Fotografía: Ricardo Torres
Música: Rafael de Andrés
Intérpretes: Analía Gadé (Josefina Castro), Fernando Fernán Gómez (Antonio Redondo), Manuel Alexandre (Manolo Estévez), Rafaela Aparicio (Clotilde), José Isbert (testigo del accidente), Gracita Morales (Rosa Sanchidrián), Félix de Pomés (padre de Josefina), Rafael Bardem (Sr. Carvajal), Xan das Bolas (copiloto de la camioneta), Manuel de Juan (Federico), Julio Sanjuán (Don Anselmo Revenga Gorostiza), Carmen López Lagar (madre de Josefina), Carola Fernán Gómez (Antonia), Matilde Muñoz Sampedro, Francisco Bernal, Alfredo Muñiz, Erasmo Pascual, María Luisa Ponte, Carlos Díaz de Mendoza, Antonio Queipo, Rafael Calvo Revilla, Aníbal Vela, José María Gavilán, Dolores Bremón, Enrique Navas, Josefina Serratosa, José María Tasso…

Fernando Fernán Gómez (1921-2007) fue novelista, dramaturgo, actor, guionista y director de cine, y también de teatro y televisión. Su trabajo es bien conocido, pues su labor fue laureada por crítica y público. En 1958 rodó la película La vida por delante, co-escrita y dirigida por él mismo, además de protagonizarlo junto a la actriz Analía Gadé. La historia sigue la vida de una pareja que se conoce en la universidad y se enamoran, casándose poco después. Lo demás son las peripecias de esta pareja en su vida diaria, como una desastrosa luna de miel, los diversos trabajos que tiene que desempeñar él para poder salir a delante y, claro está, conseguir un piso donde poder vivir.

Pero detrás de esta comedia amable ―con momentos desternillantes― se nos muestra un enfoque bastante crítico de la España del momento, como la precariedad laboral o la difícil cuestión de la vivienda. En esta última cuestión hay un momento determinado que recuerda mucho a otra cinta, El inquilino, de José Antonio Nieves Conde, donde un joven matrimonio (Fernán Gómez, de nuevo, acompañado de María Rosa Salgado) se encuentran con grandes penalidades para conseguir un mísero pisito. Sin embargo, tal vez, el envoltorio simpático de La vida por delante pudo despistar a la censura y no supo ver esa ácida crítica hacia esa España gris, lo que habría propiciado que no resultara tan dura como sí fue con la película de Nieves Conde.

La película es divertida. Con unos actores espléndidos, así los protagonistas y los padres de estos, aunque cabe destacar a Manuel Alexandre, que interpreta a un joven rico que se pasa toda la cinta apareciendo de golpe con un cochazo y con chicas a su alrededor, mostrándose con la pareja como harto de su vida de lujos y deseando asentarse, cuando en realidad se burla de estos sin que se percaten de nada.

Lo realmente llamativo de la cinta es la habilidad de Fernán Gómez para la dirección, en la que se ve capaz de mezclar distintos estilos con una soltura que ya quisieran otros. En un momento, rompe la cuarta pared y habla con el espectador, contando su historia en forma de flashbacks, y cuando llega al momento exacto de continuar el relato lineal, lo hace con tal sutileza que el público ni se ha percatado. También es capaz de mostrar un mismo acontecimiento rodado de varias forma distintas, muy parecido a como ocurre en Rashomon (Rashômon, 1950). En un tono humorístico nos cuenta los acontecimientos bajo el punto de vista de dos conductores de un camión, que se superponen y contradicen, el de Josefina (Analía Gadé) y el de un supuesto testigo interpretado por José Isbert, en una colaboración especial, con la particularidad de que este personaje es tartamudo. El lector debe ver la película para disfrutar de esa maestría en el uso de la cámara y el montaje.

La vida por delante es una comedia que en realidad oculta un drama que nos muestra cómo era España en 1958. Y esa es la gran habilidad del realizador, hacernos un agradable visionado de las dificultadas de una pareja en un país retrógrado y oscuro donde el enchufismo y la precariedad laboral estaban a la orden del día. Una cinta donde te ríes, pero también acabas reflexionando. Tuvo una secuela, La vida alrededor (1959), también dirigida por Fernán Gómez, de nuevo con Analía Gadé y él mismo repitiendo personajes.

Luis Alboreca

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